Intervención clínica en tabaquismo en Burgos

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El Neumólogo Félix Martín Santos, especialista en la intervención clínica en tabaquismo pone a su disposición en esta sección documentación importante relacionada con su blog:

Reversión del Síndrome Metabólico con Dieta Mediterránea

          El síndrome metabólico (SM) engloba un conjunto de reconocidos factores de riesgo cardiovascular que incrementan mucho las posibilidades de desarrollar una diabetes tipo dos, un infarto agudo de miocardio, un accidente vascular cerebral e incluso morir por estos procesos cardiovasculares. Como está muy vinculado a la obesidad por dietas hipercalóricas, ricas en ácidos grasos saturados, así como a una vida sedentaria, disponemos de dos excelentes estilos de vida que pueden tanto evitar como revertir este proceso: uno, la práctica regular de actividad física aeróbica; otro, la Dieta Mediterránea (DM).

          En enero y febrero del 2015 ya describimos en este blog los extraordinarios efectos saludables que comporta la actividad física aeróbica, por lo que en este artículo nos centraremos en la capacidad de la DM para revertir el síndrome metabólico. Antes valoraremos el concepto y la relevancia del SM.

Concepto de síndrome metabólico

Después de cierta controversia e incoherencias, un comité internacional propuso en 2009 una definición armonizada1 de este síndrome que permite comparar válidamente los diferentes estudios efectuados sobre el tema. De esta forma, el diagnóstico del SM requiere la presencia en una misma persona de, al menos, tres de los cinco criterios siguientes: uno, circunferencia de cintura abdominal ≥ 102 cm en los varones y ≥ 88 cm en las mujeres; dos, glucemia en ayunas ≥ 100 mg/dl o recibir medicamentos antidiabéticos; tres, presión arterial sistólica ≥ 130 mmHg o diastólica ≥ 85 mmHg o recibir medicación antihipertensiva; cuatro, aumento de la concentración sanguínea de triglicéridos (trigliceridemia) ≥ 150 mg/dl; y cinco, colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (HDL) en suero ≤ 40 mg/dl en los varones y ≤ 50 mg/dl en las mujeres.


Si nos fijamos bien observaremos que en este concepto han valorado la presencia de cuatro reconocidos factores de riesgo de cardiopatía isquémica e ictus como la obesidad abdominal o centrípeta; el incremento de las cifras de presión arterial, ya muy cerca de las que se consideran hipertensión, el aumento de las grasas en sangre (trigliceridemia); el aumento de la glucosa sanguínea, también en valores prediabéticos; así como la reducción de un reconocido factor protector, cual es la concentración sanguínea de colesterol unido a HDL. Por otra parte, es preciso advertir que la obesidad abdominal contribuye a incrementar la resistencia celular a la insulina, lo que acabará abocando a la diabetes mellitus o tipo 2.


Importancia de este SM


Según datos internacionales, la prevalencia de este síndrome en el mundo se aproxima al 25% y se incrementa con la edad, especialmente entre mujeres, lo que hace que sea un importante problema de salud pública mundial. No olvidemos que promueve el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, que conllevan un gran sufrimiento y notable mortalidad. Además, también se ha demostrado que los que tienen este síndrome tienen un gran riesgo de morbilidad y mortalidad por todas las causas.

En el Estado español tenemos datos fiables merced al estudio epidemiológico efectuado por responsables del estudio ENRICA (Estudio sobre Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España), quienes publicaron su trabajo en mayo del 2014 en la Revista Española de Cardiología, con el título “Magnitud y manejo del síndrome metabólico en España en 2008-2010: Estudio ENRICA”. Se trata de un estudio transversal realizado del 2008 al 2010 sobre una muestra de 11140 personas representativas de la población española de 18 o más años (de todas las Comunidades Autónomas), en el que se valoró la prevalencia de SM con o sin complicaciones.2 De esta manera, utilizaron el término de síndrome metabólico premórbido (SMP) para incluir a las personas con criterios de SM que aún no habían sufrido diabetes ni enfermedades cardiovasculares. Los resultados fueron bastante interesantes, a saber:
  • La prevalencia del SM fue del 22,7% y la del premórbido fue del 16,9%.
  • La frecuencia de ambos síndromes aumentó con la edad, siendo mayor en varones que en mujeres hasta los 65 años, mientras que a partir de esa edad fue mayor en las damas.
  • Las comunidades del sur de España y las insulares fueron las que soportaron la mayor prevalencia de ambos síndromes.
  • Aproximadamente un tercio de las personas con SMP declararon que no se beneficiaron de un consejo sanitario para mejorar sus estilos de vida. En las que lo recibieron, el seguimiento fue bajo, sobre todo para perder peso (31,9%) y reducir la sal (38,3%).
  • El SMP se asoció con estilos de vida no saludables, como el tabaquismo activo, peor calidad de la dieta y bastante sedentarismo.
  • Los dos componentes más frecuentes de ambos síndromes fueron la obesidad centrípeta y la presión arterial elevada, lo que concuerda con la alta prevalencia en España de obesidad abdominal, pues la tienen el 36% de los ciudadanos3, así como de hipertensión arterial (≥ 140/90 mmHg o tratamiento antihipertensivo), que la sufren el 33%4 de las personas de 18 o más años (entre el 2008 y el 2010).
Al final de este trabajo los autores (Pilar Guallar-Castillón y colegas) concluyen textualmente:

Este estudio pone de manifiesto una elevada proporción de adultos españoles con SM y SMP, que tienen un alto riesgo relativo de diabetes mellitus y enfermedad cardiovascular a corto y medio plazo. Si no se controla la epidemia de obesidad y se actúa sobre los estilos de vida no saludables mediante estrategias clínicas y de salud pública, la alta frecuencia de estos dos síndromes puede perjudicar los logros alcanzados en las últimas décadas en el manejo de la enfermedad coronaria en España. Nuestros resultados también ilustran la necesidad de mejorar la intervención sobre los estilos de vida de los pacientes con SM y SMP en atención primaria.

Dieta Mediterránea y síndrome metabólico

          Toda la comunidad científica internacional asume que la modificación de estilos de vida, tales como incrementar la actividad física aeróbica, seguir una dieta saludable y perder peso, se asocian con una reversión del síndrome metabólico y de sus componentes. Sin embargo, prácticamente se desconoce la efectividad de un modelo dietético saludable para revertir el SM, pero sin acompañarse de un incremento de la actividad física y de la pérdida de peso.

          Hubo que esperar hasta octubre del 2014, para que los investigadores españoles del estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) revelaran que la DM es capaz de revertir el síndrome metabólico.5 Publicaron el trabajo en la revista de la Asociación Médica Canadiense (Canadian Medical Association Journal).

          Se trata de un estudio secundario del ensayo clínico PREDIMED. Como referimos en los artículos que versaban sobre la Dieta Mediterránea (publicados en este blog en septiembre y en octubre del 2015), el estudio PREDIMED es una prueba clínica, multicéntrica, que, entre octubre del 2003 y diciembre del 2010, incluyó hombres y mujeres, de 55 a 80 años, con alto riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Los participantes fueron aleatoriamente asignados a una de tres intervenciones dietéticas: una DM con suplementos de aceite de oliva virgen extra; una DM con suplementos de frutos secos; y una dieta baja en grasas, tanto de origen animal como vegetal, cuyos consumidores constituyeron el grupo control. La intervención no incluyó entre sus objetivos el incremento de la actividad física ni la pérdida de peso.

Al cabo de un lustro de seguimiento empezaron a cosecharse extraordinarios resultados en los grupos de DM con respecto al grupo control: una reducción del 30% del riesgo de infarto, sobre todo, cerebral; reducción de un 38% del riesgo de fibrilación auricular, arritmia cardíaca más frecuente; reducción de un 52% del riesgo de diabetes mellitus tipo 2; reversión significativa del síndrome metabólico; gran reducción del riesgo de enfermar y de morir por procesos cardiovasculares entre las personas que consumen mucho aceite de oliva virgen extra (39% y 48% de reducción de infartos y de muerte por los mismos, respectivamente), etc.

En las siguientes líneas vamos a centrarnos en el impacto favorable de la Dieta Mediterránea sobre el Síndrome Metabólico.

Los autores determinaron el efecto de la dieta sobre la incidencia y la reversión del SM, empleando la regresión de Cox para calcular los cocientes de riesgo (HR) con un intervalo de confianza del 95%.

Tras 4,8 años de seguimiento la reversión del SM sucedió en 958 (28,2%) de los 3329 participantes que lo presentaban al inicio del estudio. Comparado con el grupo control, los asignados a los dos modelos de DM era mucho más probable que se beneficiaran de la reversión (control versus aceite de oliva HR 1.35, 95% CI 1.15–1.58, p < 0.001) control versus frutos secos HR 1.28, 95% CI 1.08–1.51, p < 0.001).

          Fue reseñable comprobar que los participantes del grupo de DM con suplementos de aceite de oliva virgen extra mostraron significativa reducción tanto de la obesidad central como de la glucemia en ayunas, mientras que los integrantes del grupo de DM con suplementos de frutos secos mostraron solo una significativa reducción de la obesidad abdominal.

Por todo ello los responsables del estudio concluyen el mismo con la siguiente afirmación: “Una Dieta Mediterránea no hipocalórica (no restrictiva) se asocia a una significativa reversión del síndrome metabólico. Además, puede ser útil para reducir el riesgo de obesidad central y de hiperglucemia en personas de alto riesgo de enfermedad cardiovascular”.

          Lo que los investigadores de este ensayo no pudieron demostrar fue una reducción de la incidencia o nuevos casos de SM con los dos modelos de DM con respecto al grupo control.

Neumólogo Félix Martín Santos plato de rape con aceite de oliva
Preparando rape con aceite de oliva virgen extra

Hipótesis más plausibles sobre la capacidad de la DM para revertir el SM


1) Efectos de los ácidos grasos monoinsaturados

  • a) Sobre la regresión de la obesidad abdominal o centrípeta

          Los autores de este estudio opinan que la DM, sobre todo la que lleva suplementos de aceite de oliva virgen extra (con grandes propiedades antiinflamatorias), puede ejercer efectos favorables sobre la distribución de grasa. Para ello se fundamentan en el trabajo de Paniagua y colegas, un corto estudio experimental con una muestra de personas con obesidad y resistencia a la insulina, donde se observa que una DM normocalórica, esto es, sin restricción calórica, rica en aceite de oliva virgen extra, era capaz de prevenir el acúmulo central de grasa, comparado con una dieta baja en grasas, y todo ello sin que los sujetos perdieran peso.6 Por otra parte, en estudios efectuados con pacientes obesos y diabetes tipo 2, se ha comprobado que cuando están sometidos a programas de reducción y mantenimiento del peso corporal tienden a tener una desproporcionada pérdida de grasa en la mitad inferior del cuerpo con respecto a la superior, comparado con los pacientes que siguen una dieta rica en ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico del aceite de oliva.

  • b) Sobre la reducción del riesgo de diabetes

          Guillingham y colegas publicaron en el año 2011 un notable artículo en Lipids, donde revelaron que la ingesta diaria de ácidos grasos monoinsaturados logra reducir los factores de riesgo cardiovascular así como el síndrome metabólico.7 Además, investigadores del estudio PREDIMED publicaron en 2011 un artículo en una revista anglosajona de relieve (Nutr. Metab. Cardiovasc. Dis.) en el que mostraron que el ácido oleico es muy probable que contribuya a reducir la resistencia tisular a la insulina y, por ende, reducir el riesgo de diabetes.
Otras intervenciones controladas también han constatado que las dietas ricas en ácidos grasos monoinsaturados aumentan la sensibilidad tisular a la insulina comparadas con las dietas ricas en ácidos grasos saturados.6,8

Neumólogo Félix Martín Santos cajas de frutas

Efectos de los antioxidantes y otros fitoquímicos

          Diversos investigadores han demostrado que muchas frutas, verduras y frutos secos contienen polifenoles y otros fitoquímicos que combaten y neutralizan el estrés oxidativo, la inflamación y la resistencia a la insulina.9,10
          También diversas líneas de investigación han señalado que el aceite de oliva virgen extra y los frutos secos exhiben una gran potencia antiinflamatoria y una alta acción antioxidante,11 lo que se ha comprobado con los dos modelos de DM del ensayo PREDIMED.12,13
          Tampoco quiero soslayar la importancia del oleocantal, polifenol propio del aceite de oliva virgen extra, que ha revelado sorprendentes efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antitumorales y neuroprotectores.14
          Sin ánimo de cansar a los lectores de este blog (a los que estoy profundamente agradecido), creo que no debo finalizar este tema sin mencionar el esfuerzo de los investigadores del PREDIMED I por superarse, esto es, por aportar más al ensayo original. Pero, ¿cómo?, ¿de qué manera? Pues, mediante el diseño de un nuevo ensayo, el PREDIMED PLUS. Veámoslo.

PREDIMED PLUS: Dieta Mediterránea más restricción de energía, incremento de actividad física y terapia conductual

          Este nuevo ensayo16 surge como reacción a la epidemia de obesidad que estamos soportando y que parece aumentar. Con él se pretende demostrar un efecto sinérgico o potenciador entre una intervención intensiva sobre la pérdida de peso, con restricción calórica, actividad física y terapia conductual, y la adherencia y mantenimiento de una dieta de alta calidad como la Dieta Mediterránea, sobre la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Es obvio que se quiere ir más allá de lo conseguido con una DM sin restricción calórica.
          Para este nuevo ensayo multicéntrico español, con participación de 20 nodos o centros, se plantea reclutar a 6000 voluntarios, 3000 asignados a intervención intensiva y 3000 al grupo control o de comparación (DM pero sin restricción calórica ni actividad física). El reclutamiento de los participantes se inició en septiembre de 2013 y finalizará en julio de 2016. Los resultados finales estarán disponibles a partir de 2020.
          Los investigadores esperan conseguir boyantes resultados, tales como un incremento de la calidad de vida, una reducción mantenida del peso corporal (masa grasa, principalmente) y una notable reducción de las enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio no mortal, ictus no mortal o muerte cardiovascular) asociadas con la obesidad, que tengan una elevada aplicabilidad para la salud pública por mejorar el pronóstico de los adultos obesos o con sobrepeso. ¡Ojo! en España más de una tercera parte de los ciudadanos tienen obesidad abdominal (36%) y casi una cuarta parte (22,7%) tiene síndrome metabólico.

En fin, esperemos que este nuevo estudio nos depare resultados muy positivos. Con poco que mejoren los obtenidos con el PREDIMED I podríamos darnos por satisfechos. Un servidor se siente muy complacido por los excelentes resultados sobre las bondades de la DM que están cosechando coordinada y armónicamente diversos grupos de profesionales sanitarios de esta querida piel de toro. No tengo ninguna duda de que la calidad científica exhibida es semejante a la de los estudios internacionales de mayor valía mundial.

Fuentes bibliográficas

1 Alberti KG, Eckel RH, Grundy SM, Zimmet PZ, Cleeman JI, Donato KA, et al. Harmonizing the metabolic syndrome: a joint interim statement of the International Diabetes Federation Task Force on Epidemiology and Prevention; National Heart, Lung, and Blood Institute; American Heart Association; World Heart Federation; International Atherosclerosis Society; and International Association for the Study of Obesity. Circulation. 2009; 120:1640-5

2 Magnitud y manejo del síndrome metabólico en España en 2008-2010: Estudio ENRICA. Rev Esp Cardiol. 2014;67:367-73. - Vol. 67 Núm.05
Pilar Guallar-Castillóna, Raúl Francisco Péreza, Esther López Garcíaa, Luz M. León-Muñoza, M. Teresa Aguilerab, Auxiliadora Graciania, Juan Luis Gutiérrez-Fisaca, José R. Banegasa, Fernando Rodríguez-Artalejo

3 Prevalence of general and abdominal obesity in the adult population of Spain, 2008-2010: the ENRICA study. Obes Rev. 2012; 13: 388-92. Gutiérrez-Fisac JL, Guallar-Castillón P, León-Muñoz LM, Graciani A, Banegas JR, Rodríguez-Artalejo F

4 Achievement of cardiometabolic goals in aware hypertensive patients in Spain: a nationwide population-based study. Hypertension. 2012; 60:898-905 Banegas JR, Graciani A, De la Cruz-Troca JJ, León-Muñoz LM, Guallar-Castillón P, Coca A, et al

5 Mediterranean diets and metabolic syndrome status in the PREDIMED randomized trial Nancy Babio, Estefanía Toledo, Ramón Estruch, Emilio Ros, Miguel A. Martínez-González, Olga Castañer, Mònica Bulló, Dolores Corella, Fernando Arós, Enrique Gómez-Gracia, Valentina Ruiz-Gutiérrez, Miquel Fiol, José Lapetra, Rosa M. Lamuela-Raventos, Lluís Serra-Majem, Xavier Pintó, Josep Basora, José V. Sorlí, Jordi Salas-Salvadó, for the PREDIMED Study Investigators CMAJ October 14, 2014 First published October 14, 2014, doi: 10.1503/cmaj.140764.

6 Paniagua JA, Gallego de la Sacristana A, Romero I, et al. Monounsaturated fat-rich diet prevents central body fat distribution and decreases postprandial adiponectin expression induced by a carbohydrate-rich diet in insulin-resistant subjects. Diabetes Care 2007; 30: 1717-23

7 Dietary monounsaturated fatty acids are protective against metabolic syndrome and cardiovascular disease risk factors. Lipids 2011;46: 209-28 Gillingham LG, Harris-Janz S, Jones PJH

8. Substituting dietary saturated for monounsaturated fat impairs insulin sensitivity in healthy men and women: The KANWU Study. Diabetologia 2001; 44: 312-9. Vessby B, Uusitupa M, Hermansen K, et al

9 Dietary factors and low-grade inflammation in relation to overweight and obesity. Br J Nutr 2011;106 (Suppl3): S5-78. 48. Calder PC, Ahluwalia N, Brouns F, et al

10 Esfahani A, Wong JMW, Truan J, et al. Health effects of mixed fruit and vegetable concentrates: a systematic review of the clinical interventions. J Am Coll Nutr 2011;30:285-94

11 Virgin olive oil and nuts as key foods of the Mediterranean diet effects on inflammatory biomakers related to atherosclerosis. Pharmacol Res 2012; 65: 577-83. 50. Urpi-Sarda M, Casas R, Chiva-Blanch G, et al

12 Effect of a traditional Mediterranean diet on lipoprotein oxidation: a randomized controlled trial. Arch Intern Med 2007; 167: 1195-203. 5 Fitó M, Guxens M, Corella D, et al

13 Inhibition of circulating immune cell activation: a molecular antiinflammatory effect of the Mediterranean diet. Am J Clin Nutr 2009; 89: 248-56. Mena M-P, Sacanella E, Vazquez-Agell M, et al

14 Oleocanthal, a Phenolic Derived from Virgin Olive Oil: A Review of the Beneficial Effects on Inflamatory disease. Lisa Parkinson and Russel Keast. Int. J. Mol. Sci. 2014, 15 (7), 12323-12334;

15 Phytochemistry: ibuprofen-like activity in extra-virgin olive oil
Beauchamp GK1, Keast RS, Morel D, Lin J, Pika J, Han Q, Lee CH, Smith AB, Breslin PA. Nature. 2005 Sep 1; 437 (7055): 45-6.

Dr. Félix Martín Santos
02-06-2016

Linares de Riofrío: parajes emblemáticos de la Sierra de las Quilamas

          Linares de Riofrío, portal de la Sierra de Las Quilamas, dispone de excepcionales parajes, ricos en flora y fauna singulares, cuya visita y contemplación puede enriquecer la salud de los afortunados que los visiten.

          El ascenso desde este pueblo hasta las Peñas del Agua, pasando por el bosque y fuente de la Honfría, para encumbrar, luego, la Sierra Chica y la Perdiguera, a fin de llegar al Hueco, nos permite introducirnos por antiguos territorios del lince y del lobo, emblemáticos mamíferos de nuestra fauna ibérica, que antaño eran los auténticos dueños de estos parajes.

Ascenso por el bosque de la Honfría hasta la fuente homónima: flora singular

          Partiremos desde la fuente de la Marina, junto al cartel indicador de la ruta de las Quilamas. Tras recorrer mil quinientos metros suelo dejar el camino principal para ascender por la cuesta de las Pollinas, a fin de contemplar una parte relevante del bosque de la Honfría. Creo que merece la pena describir un poco la variedad arbórea, arbustiva y herbácea de este excepcional paraje.

          El árbol predominante es el castaño, aunque también hay muchos ejemplares de roble melojo, que tienden a rodear al castañar, además de bastantes acebos y avellanos, sin olvidarnos de sus cerezos silvestres, algunos de un porte excepcional.

          Su orientación noreste, hace que se beneficie de una baja insolación durante el estío, lo que mantiene altas cotas de humedad. Por otra parte, durante el frío invierno su disposición hacia el este le proporciona una significativa insolación, que tenderá a moderar la temperatura.

Peonías (Peonía broteroi) en La Honfría (mayo 2015)

El suelo calizo de este bosque contrasta tanto con el predominantemente ácido de las laderas y valles circundantes como para dar refugio a un notable conjunto de joyas florísticas, algunas de las cuales son endemismos ibéricos, como varios jaguarzos (Cistus multiflorus y Cistus poopulifolius), la aguileña (Aquilegia vulgaris, subsp. dichroa), la rosa albardera (Paeonía broteroi), la asperilla o reina de los bosques (Hispidella hispánica), los pajarillos o acicate real (Linaria triornithophora), la escasa y vulnerable verónica (verónica micrantha).

Neumólogo Félix Martín Santos narcisos en peña
Narcisos en Peña Tarrera. Camino a la Honfría. (12 de marzo 2016)
Neumólogo Félix Martín Santos narciso
Narciso o tarro en la umbría del bosque de la Honfría (12 de marzo 2016)

          Este bosque alberga muchos más emblemas florísticos: los tarros o narcisos (Narcissus psudonarcissus subsp. Confusus), la venenosa yerba de San Cristóbal (Actaea spicata), la bellísima azucena silvestre (Lilium martagon), la medicinal melisa o toronjil (Mellitis melissophylium), el famoso Sello de Salomón o Lágrimas de la Virgen (Polygonatum odoratum), el orobo o guisante negro (Lathyrus niger), el venenosísimo acónito (Aconitum napellus), pues basta un solo miligramo para matar a una persona de 80 kilos, etc.

Neumólogo Félix Martín Santos toronjil silvestre
Toronjil silvestre. La Honfría (Linares de Riofrío, junio 2015)

          Además de las mencionadas quiero resaltar que en este bosque se refugia una planta en claro peligro de extinción (Libro Rojo de la Flora Vascular de España): una “espuela de los caballeros” (Delphinium fissum subsp. Sordidum). Esta ranunculácea presenta, al principio del verano, una inflorescencia racimosa, con 30 a 40 flores moradas con cinco pétalos, el superior prolongado en espolón, de relevante belleza. Si todas estas plantas están protegidas, esta última lo está aún más, pues, como decía antes, está al borde de la extinción.

          Bueno, tras esta breve descripción de este emblemático castañar continuaremos con la ruta. En un kilómetro y medio de recorrido se nos acaba la cuesta de las Pollinas y entramos en los merenderos de la fuente de la Honfría. Desde Linares llevamos tres kilómetros recorridos.

Sendero de las peñas del Agua

          Al llegar a la fuente de la Honfría, suelo ascender, ladera a través, entre varios cerezos centenarios y unos merenderos hasta llegar a un pequeño sendero, que está a menos de media centena de metros de este manantial. De esta suerte, nada más remontar la cuesta y acceder al camino veremos a nuestra izquierda un pequeño paso canadiense, que deberemos pasar, a fin de recorrer la centena de metros que nos quedan para llegar a una bifurcación.

          Al llegar a la cual, nos encaminaremos por el sendero de la izquierda, que en poco más de tres kilómetros nos conducirá hasta las Peñas del Agua, abandonando, pues, el de la derecha, que nos llevaría al Hueco. Sin embargo, durante el regreso, tras crestear por la Sierra Chica y la Perdiguera, descenderemos a este emblemático paraje para desembocar, luego, en el camino que ahora dejamos a nuestra diestra, cerrando así un auténtico circuito.

          Con el propósito de guiar los pasos de los excursionistas que deseen adentrarse por esta singular ruta, dividiré los tres kilómetros que distan hasta las citadas Peñas del Agua en tres sectores: el primero, coincidiendo con el primer kilómetro, que concluye con otra bifurcación, y que nos permitirá ver unos castaños centenarios; el segundo, corresponderá al segundo kilómetro, distancia que hay desde el punto anterior hasta un excelente mirador del bosque de la Honfría y del pico Cervero; el tercero; el kilómetro final, que concluye en las Peñas del Agua.

Aislados castaños centenarios en el extenso melojar

          Durante los primeros quinientos metros discurriremos entre numerosas retamas, zarzamoras y helechos, así como bastantes espinos albares y algún escaramujo o rosal silvestre, siendo el árbol predominante, a ambos lados del camino, el melojo o rebollo (Quercus pyrenaica), un excelente creador de fértiles suelos, ricos en humus así como en potasio, fósforo y microelementos. La monotonía arbórea constituida por este tipo de roble se rompe un poco al cuarto de kilómetro, por la presencia, a nuestra derecha, en una pequeña ladera, de cuatro ejemplares de encina. Aunque lo que más me llama la atención es la existencia de un primer castaño centenario, tras recorrer poco más de medio kilómetro por este sendero. Cuando llego a su nivel, salgo del camino por mi diestra y, en poco trecho, me acerco y toco con respeto el musgo que cubre la corteza orientada al norte de su hueco tronco, en parte carbonizado por algún rayo. En realidad, de un corto tronco surgen, paralelos, dos fornidos siameses. A su sombra, en más de una ocasión, he tenido la suerte de oír la ladra del corzo, mientras contemplaba su longevo follaje.

Neumólogo Félix Martín Santos árbol centenario
Centenarios castaños (agosto 2015)

          Seguimos por el camino durante una centena de metros más para ver otro vetusto castaño, también a nuestra derecha, justo un poco después de pasar por encima de un paso canadiense. A partir de ahora empezamos a ver abundante brezo (género Erika) bordeando el sendero. Los centenarios castaños no acaban aquí, pues, después de hollar otro pequeño tramo de sendero, veremos, a ambos lados del camino, sendos ejemplares de estos emblemáticos árboles, pero esta vez absolutamente secos, aunque rodeados de jóvenes retoños de la misma especie.

          Cuando estamos concluyendo el último tercio de este primer kilómetro, observaremos a nuestra izquierda, un anticipo de la panorámica del bosque de la Honfría, que veremos mucho mejor más tarde. Enseguida el camino se bifurca. Nosotros seguiremos por el de la izquierda, continuación del principal, pues el de la derecha asciende hasta la Perdiguera, sirviendo de cortafuegos.

En pos del mirador de la peña del Guarro, del castañar de la Honfría y del pico Cervero

          Durante el siguiente kilómetro de recorrido, el suelo, relativamente mullido del primer sector, se torna realmente pedregoso, aunque no tanto como para limitar nuestro deambular por él. A partir de ahora el rebollar es sustituido por el pinar, que nos rodea por ambos lados. No obstante, rozando el camino, dispuestos en fina hilera, aparecen jóvenes ejemplares de robles, que parecen vigilar nuestros pasos, junto a un estrato arbustivo constituido por brezos y jaguarzo.

          Durante todo este tramo, el camino discurre por la ladera septentrional de la Perdiguera. Cuando hemos recorrido unos seiscientos metros de este segundo kilómetro veremos, a nuestra izquierda, junto al camino, dos medianos ejemplares de castaño.

          Luego, proseguimos un tramo más (280 metros) en línea recta para ver, a nuestra derecha, un pequeño pedregal, aunque de grandes rocas. En este momento, el sendero se incurva a la izquierda, para abandonar la Perdiguera y seguir por la ladera norte de la Sierra Chica. En esta zona de transición podremos apreciar, también a nuestra izquierda, una notable panorámica, que aún será más amplia y hermosa si avanzamos unos trescientos metros más. Pero, ¿qué es lo que podemos contemplar?

          Pues colocados en este pequeño mirador (1120 metros de altitud), contemplaremos, al oeste, próximos a nosotros, la silueta de la Peña del Guarro, enclavada en el paraje del Hoyo el Hocino; al noroeste disfrutaremos con la visión de la gran mancha verde del bosque de la Honfría, dominado por el castaño, que, en otoño, nos ofrece una bellísima mezcla de ocres, rojizos y marrones, resultado de la mutación cromática diferente de avellanos, castaños y robles, junto a los siempre verdes acebos.


Más en lontananza apreciaremos la mole del Pico del Mojón del Marrano (1385 m), que la gente de la zona suele reconocerlo más como el Pico de las Tres Rayas o Lindes (Linares, Valero y Navarredonda) y más al noroeste la del Pico Cervero (1465 m). Finalmente, al norte vislumbraremos la enorme mancha de encinas del Campo Charro.

Por la ladera septentrional de la Sierra Chica en pos de las Peñas del Agua

Durante este tercer kilómetro el camino nos conducirá, como dijimos antes, por la ladera norte de la Sierra Chica, teniendo a nuestra izquierda un gran pinar, aunque la denominación de la zona, según los mapas topográficos del Instituto Geográfico Nacional, es la de El Carrasquito. Cuando llevamos recorridos poco más de setecientos metros (770 m) unas grandes rocas, a la derecha, nos anuncian las próximas Peñas del Agua. Casi durante el medio kilómetro previo, mirando al noreste, hacia Linares de Riofrío, los melojos se constituyen en los árboles dominantes del borde izquierdo del camino. De esta guisa, llegamos, por fin, a las citadas Peñas del Agua, que están, a la izquierda, a cuarenta metros del camino.

Neumólogo Félix Martín Santos atardecer en riofrío
Linares de Riofrío, desde las Peñas del Agua (agosto 2015)

          Es rara la vez que no llegue hasta aquí y no me encarame sobre estos peñascos, dado que la contemplación de Linares, enfrente y al norte, es muy completa y nítida. A nuestra izquierda, al oeste observaremos el bosque de la Honfría, el pico de las Tres Rayas y el emblemático pico Cervero. A nuestra derecha, al noreste, sobresalen las montañas de la Sierra de Béjar, que prácticamente duplican la altura de estas montañas de la Sierra de las Quilamas así como las del resto de la Sierra de Francia.

          A lo largo de la historia, la buena gente de Linares ha ido atesorando una serie de observaciones sobre este emblemático lugar, destacando, sobre todas ellas, una, con la que casi nunca yerran: “Cuando se pone la niebla sobre las Peñas del Agua seguro que llueve en el pueblo”. Un servidor da fe de la calidad y certeza de esta observación meteorológica.

Ascenso desde las Peñas del Agua hasta la cima de la Sierra Chica

          Cuando llego hasta aquí desde Linares, tras correr seis kilómetros, suelo regresar por el mismo camino. Sin embargo, cuando algunas veces contemplo la intensa pendiente del cortafuegos que surge a la derecha del camino, justo enfrente (al sur) de estas peñas, en vez de amohinarme, me envalentono y empiezo a subir por el mismo. Poco a poco voy pasando de escalón en escalón, por un pedregoso terreno, mientras me observan los pinos y, sobre todo, algún ejemplar de buitre negro, que con su majestuoso planeo parece darme ánimo para superar el medio kilómetro de duro ascenso.

Neumólogo Félix Martín Santos día soleado
Tercio final del cortafuegos con Linares al fondo (24-3-2016)

          Cuando mi altímetro me marca los 1242 metros ya he dominado la pendiente, paso entre una joven encina y un retoño de pino, me coloco en otro cortafuegos, que de este a oeste recorre estas cumbres, y empiezo a recrearme con mi suerte. Sí, porque el esfuerzo por ascender ha merecido la pena. La panorámica es de extremada belleza, especialmente si miramos hacia el sureste: abajo, relativamente cerca, tenemos San Miguel de Valero; en lontananza divisaremos la Sierra de Béjar, en todo su esplendor. De izquierda a derecha contemplaremos sus nevadas cumbres: Peña Negra (2098 m), La Covatilla (pista de esquí), Canchal Negro (2364 m), El Calvitero (2397 m), Canchal de la Ceja (punto más alto de la provincia de Salamanca: 2428 m), Hoya Moros (nacimiento del río Cuerpo de Hombre); Peña de la Cruz (1635 m), El Torreón (2398 m), Los Dos Hermanitos (2329 m) y el Pinarrajo (2099 m).

Neumólogo Félix Martín Santos paisaje de pinos
Panorámica desde la cima Sierra Chica: mirando hacia Sierra de Béjar (24 de marzo del 2016)

          La contemplación de la panorámica citada sirve tanto para descansar físicamente cuanto para estimular nuestra mente. Luego, proseguiremos por la derecha (oeste) un corto tramo de leve ascenso (120 metros de distancia) para llegar al nivel del vértice geodésico del Instituto Geográfico Nacional, en donde llama la atención un óvalo verde con letras mayúsculas blancas, que nos advierten : “LA DESTRUCCIÓN DE ESTA SEÑAL ESTÁ PENADA POR LA LEY”. La altura a este nivel es de 1259 metros.

Neumólogo Félix Martín Santos vértice geodésico
Vértice geodésico de la Sierra Chica (24 de marzo del 2016)

De la Sierra Chica al Hueco pasando por la Perdiguera

          A continuación, llanearemos un poco para enseguida empezar a descender la Sierra Chica; todo ello, sin dejar de gozar con la panorámica, pues a nuestra izquierda (suroeste) se divisa el monte del Castillo de Valero, más en lontananza la imagen vertical de la Peña de Francia; mirando ligeramente a la diestra (NO) apreciamos la imagen del omnipresente Pico Cervero. En el descenso hacia la Perdiguera se observa, a unos trescientos metros de iniciado el mismo, un pequeño montículo de tierra y pequeñas piedras, al que me suelo subir para ver, a la derecha, la majestuosidad del bosque de la Honfría; a la izquierda (SO) se empieza a ver el valle de las Quilamas.

          A partir de ahora bajaremos rodeados por pinos, a nuestra derecha; y por altos brezales, a nuestra izquierda. De esta forma completamos los ochocientos metros que hay desde el vértice geodésico hasta el punto más bajo de la ladera occidental de este monte, donde el altímetro marca una altura de 1171 metros. Estamos en una intersección de senderos o, mejor dicho, de cortafuegos, pues nos cruzamos con el que desciende, a nuestra derecha (NE), por un denso pinar hasta el camino por el que accedimos a las Peñas del Agua, justo donde surgía la bifurcación que indicaba el inicio del segundo kilómetro. Si nos dirigiéramos a nuestra izquierda, nos conducirá en pocos metros a una plataforma desde la que divisaremos, inmediatamente abajo, El Lancharejo; más en lontananza, el pueblo de San Miguel de Valero (SE).

          Sin apenas espacio para llanear seguimos hacia el oeste, con el propósito de acometer el breve ascenso hasta la cumbre de la Perdiguera (1243 m). En realidad, solo tenemos que forzar nuestros cuádriceps durante trescientos sesenta metros de subida por la ladera oriental de este monte, cuya pendiente es netamente menor que la de la Sierra Chica.

Neumólogo Félix Martín Santos naturaleza
Panorámica de la Perdiguera: mirando al sur, hacia San Miguel de Valero y, más en lontananza, la Sierra de Béjar, (24-3-2016)

          Cuando era adolescente y recorría estas cumbres, también disfrutaba mucho con su bella panorámica, aunque lo que más me complacía era verme sobresaltado por los vuelos breves e impetuosos de la perdiz roja así como con la rápida y corta carrera de los múltiples conejos que amenizaban la ruta. Ambos eran el alimento básico del lince ibérico, del águila perdicera y del águila real. ¡Porca miseria! ¡Ahora escasean alarmantemente! La consecuencia es que ya no tenemos ni águila perdicera ni lince ibérico. Ya no podemos decir con orgullo que “estamos en el límite septentrional del lince ibérico”.

No obstante, siempre tengo la esperanza de que se descubra alguna vacuna o/y terapia para solucionar el problema de la mixomatosis y de la neumonía hemorrágica vírica. De esta suerte aumentaríamos las posibilidades de supervivencia tanto de nuestro simpático lagomorfo como de nuestro gran felino ibérico, pues volveríamos a tener un mínimo de un conejo por hectárea y, por consiguiente, el lince podría reproducirse con cierta solvencia.

Neumólogo Félix Martín Santos zona montañosa
Vista desde la Perdiguera: abajo, el Hueco; en lontananza, la cabecera del valle Quilamas (12 marzo 2016)

          Bueno, hay que proseguir hasta El Hueco y aún nos queda algo menos de un kilómetro de distancia (869 metros). Aprovecharemos para volver a disfrutar con la panorámica. Sí, puesto que al poco de iniciar el descenso por la ladera septentrional de La Perdiguera empezaremos a gozar con una de las vistas más completas y hermosas de la cabecera del valle de las Quilamas: enfrente, al oeste, el Pico Porrejón; un poco a la derecha, al noroeste, la oronda cumbre del pico de las Tres Rayas o del Mojón del Marrano, seguido de la forma piramidal del pico Cervero y más en lontananza, casi en línea recta, divisaremos la pirámide truncada del pico de la Cueva Quilama. En el centro, el estrecho valle formado por el encajonamiento del río Quilamas.

Neumólogo Félix Martín Santos puesta de sol
Crepúsculo en el Hueco: Mirando hacia el este; Sierra de Béjar (29-5-2015)

          Casi sin darnos cuenta, ensimismados con el paisaje, llegamos hasta el paso canadiense del Hueco (1151 metros de altitud). Desde el vértice geodésico de la Sierra Chica hasta este emblemático paraje hemos recorrido unos dos kilómetros (exactamente 1979 metros).

Del Hueco hasta el camino de las Peñas del Agua: cerramos el circuito

          Ya solo nos queda atravesar el paso canadiense en dirección a la fuente de la Honfría. Nada más pasarlo nos encontramos con un buen campo de gramíneas en donde es fácil ver vacas pastando. Subimos un pequeño repecho para descender, luego, rodeado de melojos hasta llegar en corto tramo hasta una bifurcación. Abandonaremos el sendero que sale a nuestra derecha, pues fue el que utilizamos al principio de esta ruta para acceder a las Peñas del Agua. Cogeremos, pues, el de la izquierda, que nos conducirá enseguida a la fuente de la Honfría. Después, solo nos queda recorrer los tres kilómetros que distan hasta Linares, si optáramos bajar por la cuesta de las Pollinas. Si decidiéramos descender por el camino principal, que pasa por las fuentes del Chapatal y del Cerezo, habría que añadir un kilómetro más. En total, habremos recorrido de doce a trece kilómetros.

Romance de Catalina: elogio a Linares

          Para aportar un componente humano a este contenido, relataré en las siguientes líneas lo acaecido hace seis semanas, el día 24 de marzo, Jueves Santo, cuando me disponía a emprender una visita a estos parajes. Al poco de salir de casa me encontré con Catalina, una octogenaria linarense, a la que inicialmente no había identificado bien, a pesar de que su rostro y andares me resultaban familiares.

—Buenas tardes, señora. Parece que este sol anima a caminar —empiezo a calentar la posible charla.

—¿Señora? ¿No me conoces? Soy Catalina, amiga de tu madre en nuestros años mozos. —me suelta a bocajarro, tras un alarde de reconocimiento y filiación genealógica.

—Perdóneme, Catalina. Ahora ya caigo. Mi madre guarda muy buen recuerdo de usted —le respondo, intentando disculparme por mi tardanza identificativa.

—Ya lo creo, éramos buenas amigas. —contesta con tono melancólico —Oye, por lo que veo vas para la Honfría. Ahora la tienes llena de tarros.
Con sutileza me invita a decirle dónde voy:

—Pues sí, hace dos semanas fotografié a numerosos tarros en Peña Tarrera y, más tarde, en la umbría del bosque de la Honfría, cerca de la fuente del Cerezo -doy respuesta a su invitación-. Ahora, en cambio, voy a correr hasta la fuente de la Honfría, atajando por las Pollinas, para, luego, ascender hasta el Hueco, desde donde pretendo subir por el cortafuegos para acceder a las cumbres de la Perdiguera y de la Sierra Chica, sucesivamente —acabo atropellándola con la descripción de la ruta del día.

—Pues sí que tienes correa para tanto meneo. ¿Por qué tanto esfuerzo?

—Querida mujer, no solo voy a disfrutar con el ejercicio físico, sino también con la contemplación de unos parajes singulares, que, además, quiero fotografiar para plasmarlos en un artículo que pronto se publicará. —Contesto con aire petulante.

—¡Ah!, ¿sí? Y se puede saber dónde vas a publicar eso —me suelta, un tanto sorprendida.

—Pues en un periódico digital de la capital: Tribuna de Salamanca. Ahora ya no informan en papel sino por las redes digitales, por Internet, a fin de ser accesible a cualquier ciudadano del planeta, —le respondo y paro presto, pues creo que con tanto pavoneo acabará aturdida.

—O sea, que además de médico, te las tienes de escritor, ¡eh! —me responde con un proyectil en la línea de flotación y en absoluto aturdida. —Pues mira, si quieres yo te puedo contar un romance sobre estas tierras nuestras que a más de uno le gustaría conocer —prosigue, envalentonada.

—¿De verdad, Catalina? ¡Me encantaría escucharlo! Y, si no le importara quizá lo añadiría en el artículo.

—Pues, apunta, majo. Que te lo voy a medio cantar. Luego, tú verás si te gusta y merece la pena pasarlo por Internet o por donde Dios te dé a entender.

          De esta suerte, Catalina procedió a declamarme el citado romance, con tal donaire que más que octogenaria parecía una agraciada joven, plena de sagacidad y desparpajo. Veámoslo, pues:

"Allá en los años cuarenta
un romancero cantaba
y el pueblo de Linares
con atención escuchaba.

El romancero era un sabio
y se sentía engañado
porque Cervero y la Sierra
se habían enamorado.

¿Cuánto tiempo lleváis juntos
como dos enamorados,
compartiendo en este mundo
todo lo bueno y lo malo?

Con el amor de una madre
la sierra nos ha premiado
con aguas muy cristalinas,
con acebos y castaños.

Los avellanos y tarros,
el orégano muy fresco,
le dan sabor y aroma
a la fuente del Cerezo.

En la fuente de la Honfría
hay castañas y avellanas,
la poza del Culebrón y
el castaño la Morana.

Allá va la despedida
de este humilde romancero
que se siente muy feliz
por vivir en este pueblo.

Nosotras nos despedimos
con mucha sal y salero,
este grupo pensionista
y el señor tamborilero."

          Mientras observaba el vigor y la lucidez mental de Catalina, albergaba la esperanza de encontrar “el manantial de la edad”, para distribuir su rejuvenecedora agua a más de un menesteroso. Quizá alguna de las fontanas de estos parajes linarenses sea la verdadera portadora de la juventud, que con tanto ahínco buscaron los protagonistas de la “Fuente de la Edad”, de Luis Mateo Díez (galardonada con el Premio Nacional de Literatura de 1986 y el de la Crítica del mismo año). Empezaría con la fuente de la Marina, seguiría con la del Cerezo, continuaría con la del Chapatal, y, si no hubiera suerte probaría fortuna con el venero de la Honfría. ¿Qué aún seguimos sin notar sus saludables efectos? Pues, por fuentes no será: la del Cántaro, la del Roble, la de la Mata. Aunque también es posible que la pretendida pócima resulte de combinar agua y aire, como me recordaba mi abuelo Félix: “Felisín, hijo, aire tan puro y aguas tan sanas como las de Linares no encontrarás en ninguna parte del mundo”. Convencido estoy de que bastante razón tenía, aunque no más que la de tantos abuelos de nuestra piel de toro peninsular que han dicho, dicen y dirán palabras similares a sus nietos cuando evocan la tierra que los vio nacer, crecer y vivir.

          En fin, llevo toda una vida recorriendo estos benditos parajes, cuna de mis ancestros maternos, sin dejar de emocionarme en ningún momento con la contemplación de sus excepcionales valores: flora singular, con múltiples endemismos ibéricos en la Honfría, algunos en peligro de extinción; una fauna notable, pues, aunque ya no quedan linces ni lobos, todavía hay 45 parejas de buitre negro y tres de águila real en las Quilamas (según censos de la Sociedad Española de Ornitología en el 2006 y en el 2008, respectivamente), además de otras muchas aves y mamíferos; valles y montañas de singular belleza; un relevante patrimonio artístico y cultural; y, sobre todo, la hospitalidad y generosidad de su buena gente.

Dr. Félix Martín Santos
09-05-2016

Cáncer de hígado: Efecto preventivo del café

          En la última década se están multiplicando los estudios científicos que revelan una asociación inversa entre el consumo regular de café y el riesgo de desarrollar cáncer de hígado, que, además, es dosis dependiente, esto es, cuanto mayor es el consumo de café menor es el riesgo de cáncer hepático.

Importancia del cáncer de hígado

          El cáncer de hígado es uno de los tumores malignos más prevalentes, pues es el quinto que más frecuentemente se diagnostica en varones y el segundo que causa más muertes a nivel mundial. En las damas, es el séptimo cáncer más diagnosticado y el sexto como causa de mortalidad. En España, cada año lo desarrollan 3000 varones y 1300 mujeres (casos nuevos), lo que viene a significar una tasa de incidencia de unos 10 casos por cada 100 000 varones y 2,5 por cada 100 000 mujeres, similar a la tasa de Francia.

          La importancia y relevancia de este cáncer determinó que la campaña de salud pública del 2013, promovida por Organización Mundial de Gastroenterología (WGO), representada en España por la Fundación Española del aparato Digestivo (FEAD), se dedicara a la prevención, sensibilización, diagnóstico y tratamiento del cáncer de hígado. Precisamente, el día 29 de mayo del 2013, Día Mundial de la Salud Digestiva, “se estableció como objetivo ofrecer recomendaciones a la población y a los pacientes para la prevención y el tratamiento del cáncer de hígado”, según explicó el doctor Enrique Domínguez Muñoz, presidente de la FEAD.

          Los expertos de la Fundación Española del Aparato Digestivo recomiendan principalmente dos tipos de medidas preventivas: control de los factores de riesgo de cáncer hepático y la promoción de programas de detección precoz.

          La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ofrece una nítida y entendible información sobre los diversos aspectos de este tumor. Me voy a basar en ella para explicar las causas y la prevención de este tumor maligno.

Factores de riesgo de cáncer hepático

          El tumor primario hepático más frecuente es el denominado hepatocarcinoma (80 a 90% del total), seguido a gran distancia por otros tipos histológicos (colangiocarcinoma, angiosarcoma y el hepatoblastoma). Por otra parte, el hígado y el pulmón son los órganos que más frecuentemente sirven de asiento de metástasis de tumores primarios de otras localizaciones.

          La causa más frecuente de hepatocarcinoma es la cirrosis, pues entre el 60 al 90% de estos tumores malignos se desarrollan sobre hígados cirróticos. Las causas fundamentales de cirrosis en España son el alcohol, el virus de la hepatitis C y el virus de la hepatitis B.

Otras causas menos frecuentes son unas toxinas derivadas de un hongo (aflatoxinas), capaces de contaminar ciertos alimentos (nueces y cacahuetes, por ejemplo); el acúmulo excesivo de hierro en el hígado (hemocromatosis); y el polvo de cloruro de vinilo (suele causar angiosarcomas).

          En España, el Alcoholismo o Trastorno por Consumo de Alcohol es responsable de un 40 a un 50% de los casos de cirrosis. Por otra parte, el alcohol empeora la función del hígado en pacientes con enfermedades hepáticas de otra naturaleza. Son bastantes los estudios científicos que han demostrado que la supresión del alcohol por parte de las personas con cirrosis etílica comporta una relevante mejoría de su función hepática, aunque no desaparece absolutamente el riesgo de desarrollar cáncer.

          Las infecciones crónicas por el virus de la hepatitis B y por el virus de la hepatitis C, ambas causantes de cirrosis, son dos factores causales de primer orden de cáncer de hígado. Es más, las personas portadoras del virus de la hepatitis B tienen un riesgo aproximadamente 100 veces superior al de la población general de desarrollar hepatocarcinoma.

          En nuestro país, se ha observado en los últimos años una reducción notable de la hepatitis B, a consecuencia de la efectividad de la vacuna, establecida obligatoriamente en el calendario vacunal. Por consiguiente, también están reduciéndose las cirrosis y cánceres de hígado dependientes de ella.

          Las áreas de alta incidencia de hepatocarcinoma corresponden al sudeste asiático y al África subsahariana, donde el factor de riesgo fundamental es la infección por el virus de la hepatitis B, seguido por la exposición a la aflatoxina B1. En cambio, en Europa y América la cirrosis etílica es la causa más frecuente de cáncer hepático, dado que hasta el 15% de las personas con esta hepatopatía crónica pueden sufrir una transformación maligna de su hígado.

          La diabetes también es un factor de riesgo asociado al desarrollo de este tumor maligno. El tabaco aumenta el riesgo, mientras que el consumo de café lo reduce sensiblemente.

Prevención

Los expertos de la FEAD, al igual que los de la SEOM, recomiendan dos medidas básicas de prevención del hepatocarcinoma:

1) El control eficaz de los factores de riesgo, para lo cual se aconsejan las siguientes medidas:
  • La promoción de campañas de sensibilización y prevención del alcoholismo, sobre todo entre los jóvenes. Obviamente si ya padecen el Trastorno por Consumo de Alcohol será preciso establecer buenas estrategias de desintoxicación, de deshabituación y, en definitiva, de plena rehabilitación de estos pacientes.
  • También se recomienda concienciar a la gente sobre las vías de transmisión de la hepatitis vírica (especialmente la C). Se debe insistir en el uso del preservativo en las relaciones sexuales siempre que se desconozca si la pareja es monógama o si puede padecer hepatitis.
  • Por supuesto, habrá que seguir vacunando a toda la población frente a la hepatitis B.
  • Habrá que luchar contra la adicción a drogas por vía parenteral. En caso de uso de jeringas, deberán emplear las desechables, que, además, no deben compartir con nadie.

Como ya sabemos, estas son medidas de prevención primaria (reducimos los casos nuevos y, por ello, la incidencia).

2) La promoción de programas de detección precoz de cáncer de hígado en los pacientes incluidos en grupos de riesgo. Se trata de aplicar medidas de prevención secundaria, esto es, de diagnóstico precoz y tratamiento curativo. Con ellas podríamos alcanzar supervivencias a los cinco años de hasta un 70%. Es una lástima que no se apliquen correctamente, a tenor de la baja proporción de diagnósticos precoces en nuestro país: el 10%. La medida diagnóstica más efectiva y precoz en grupos de riesgo es la práctica de una ecografía semestral. Las guías europeas del 2012 (Asociación Europea para el Estudio del Hígado) recomiendan practicar esta técnica de imagen a los siguientes pacientes:
  • Los que sufren cirrosis hepática por cualquier causa.
  • Tienen hepatitis B activa y antecedentes familiares de cáncer de hígado.
  • Padecen hepatitis C crónica y daño hepático avanzado.

          Es bueno mencionar que la realización del test sanguíneo para la determinación del marcador tumoral hepático, alfa-fetoproteína, no solo no aumenta la capacidad de detección de la ecografía, sino que puede aumentar el número de falsos diagnósticos.

¿El café es capaz de reducir el riesgo de cáncer de hígado?

El análisis de estudios epidemiológicos de calidad contrastada que versan sobre este tema permite colegir que el consumo de esta popular bebida reduce significativamente el riesgo de desarrollar este temible tumor maligno. Veámoslo.

Bravi y colegas publicaron en 2007 en Hepatology una revisión exhaustiva de 10 trabajos o estudios epidemiológicos que evaluaron la asociación entre el hepatocarcinoma y el consumo de café.1 Concretamente, analizaron 6 estudios de casos y control del sur de Europa y de Japón, que incluyeron 1551 casos de cáncer hepático, y cuatro estudios de cohortes de Japón, donde diagnosticaron 709 casos de hepatocarcinoma. Los autores observaron una reducción del 40% del riesgo de este tumor maligno entre los consumidores de café comparados con los nunca consumidores, con resultados similares en los estudios retrospectivos (casos y control) y en los prospectivos (cohortes). Más aún, el aparente efecto favorable del café se encontró tanto en los estudios del sur de Europa, donde el café se consume ampliamente, como en Japón, donde el consumo es menos frecuente. Además, vieron que con cada taza de café el riesgo de cáncer hepático se reducía de un 23 a un 25% (RR de 0,77 y 0,75, respectivamente).

También en el año 2007 Larsson y WolK publicaron otro metaanálisis sobre el mismo tema en Gastroenterology.2 Los investigadores escandinavos analizaron cuatro estudios de cohortes y cinco estudios de casos y control, publicados en los 10 años previos, con el propósito de comprobar si el consumo de café reduce el riesgo de cáncer primario del hígado. En total analizaron 2260 casos y 239146 personas sin hepatocarcinoma.

Observan que el consumo de más de dos tazas de café al día se asoció con una reducción del riesgo de desarrollar cáncer de hígado del 43% (RR, 0,57).

Neumólogo Félix Martín Santos hombre sirviendo café
Adrián Fernández: campeón y maestro barista impartiendo docencia

          El grupo italiano de la doctora Francesca Gravi vuelve a la carga en el año 2013 para publicar otro metaanálisis sobre el mismo tema,3 en el curso del cual analizaron artículos originales publicados en inglés desde 1966 hasta el 2012. Los 16 estudios analizados (8 casos y control y 8 estudios de cohortes) incluyeron 3135 casos de hepatocarcinoma. Las conclusiones fueron las mismas que en estudios previos: el consumo de café se asoció con una reducción del 40% del riesgo de hepatocarcinoma (RR: 0,60), frente al no consumo. También vieron que el riesgo se reducía un 20% por cada taza de café adicional al día (RR: 0,80).

          También en el año 2013 se publicó otro metaanálisis en Gastroenterology4 por Li-Xuan Sang y colegas, los cuales analizaron trabajos publicados en Asia (Japón, China y Hong Kong) y en Europa (Finlandia, Grecia e Italia) sobre consumo de café y riesgo de cáncer de hígado. De los 226 artículos revisados solo 16 cumplían con los estrictos criterios de inclusión: 7 estudios prospectivos (cohortes) y 9 estudios de casos y controles (retrospectivos). Los resultados fueron concluyentes: reducción del 50% en el riesgo de hepatocarcinoma entre los grandes consumidores de café (tres o más tazas) comparado con los que no lo probaban.

Hasta ahora no se habían publicado estudios epidemiológicos con poblaciones diferentes a las asiáticas y europeas. Ha habido que esperar hasta enero del año 2015 para leer los resultados de un estudio efectuado en poblaciones de EE. UU. Veámoslo.

Unos meses antes, en abril del 2014, se presentó un estudio prospectivo5 sobre este tema, en el curso de la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (American Association for Cancer Research). Los investigadores reclutaron a norteamericanos de diversas procedencias (afroamericanos, hawaianos nativos, japoneses-americanos, latinos y anglosajones) para constituir los 162 022 hombres y mujeres del Estudio de Cohorte Multiétnico. A todos los participantes se les entrevistó para conocer su consumo de café y otros factores dietéticos y de estilo de vida. Tras 18 años de seguimiento diagnosticaron 451 casos de hepatocarcinoma. Los resultados también demostraron que altos niveles de consumo regular de café se asociaban con una reducción del riesgo de cáncer hepático. De suerte que las personas que bebían de dos a tres tazas de café al día tenían un 38% menos de riesgo de hepatocarcinoma con respecto a las que no bebían café o su consumo era bajo (6 o menos tazas a la semana). Además, el efecto era dosis dependiente, pues las personas que bebían 4 o más tazas de café al día de forma regular se beneficiaban de una mayor reducción del citado riesgo: un 42% menor. Este estudio fue publicado posteriormente, enero del 2015, en Gastroenterology. 6

En fin, hemos visto un número significativo de análisis exhaustivos de trabajos previamente publicados (metaanálisis) así como este último estudio prospectivo norteamericano que llegan a la misma conclusión: el consumo regular de café se asocia con un riesgo reducido de cáncer de hígado, que oscila del 40 al 50%. Sin embargo, aún desconocemos el mecanismo íntimo del efecto protector hepático ejercido por el café. Ni siquiera se conoce qué compuesto o combinación de integrantes del mismo es el responsable de este efecto. No obstante, vamos a referir brevemente las hipótesis más plausibles.

Neumólogo Félix Martín Santos hombre decorando café

Hipótesis que intentan explicar el efecto protector hepático del café

          Algunos estudios han indicado que la cafeína puede prevenir el daño oxidativo del DNA. Otros estudios han demostrado que la cafeína tiene notables propiedades antioxidantes. Incluso en un experimento la cafeína redujo la incidencia de cáncer hepático inducido químicamente en ratas.

          Los diterpenos del café, cafestol y Kahweol son anticancerígenos, ejerciendo, por ejemplo, un efecto protector frente a un reconocido carcinógeno hepático, la aflatoxina B1. Por otra parte, estos compuestos inhiben los efectos de otros carcinógenos generales, como los temibles hidrocarburos aromáticos policíclicos (3-4 benzopireno).

          El ácido clorogénico, potente antioxidante, reveló en un estudio de Feng y colegas que podía neutralizar los radicales oxidantes y que mostraba un efecto antitumoral.

          Bueno, estamos acabando este artículo con la idea de que beber varias tazas de café al día es muy posible que nos proteja frente al temible cáncer hepático. No deja de ser un buen acicate para que a los que les gusta esta bebida sigan tomándola con deleite y para los que no la beban habitualmente empiecen a considerarlo. Pero antes de rubricar el punto y final permítanme hacer un guiño honesto y sentido al mundo barista.

Neumólogo Félix Martín Santos café en copa
Infusión de café (con cafetera de filtro) en copa: cortesía de Adrián Fernández (Pasión Espresso, Gijón. Asturias)

Barista: auténtico proveedor de salud

          “Buen barista, buen café” es el eslogan de Kim Ossemblok, un prestigioso barista que está contribuyendo a divulgar la cultura del café en España mediante conferencias, cursos presenciales y on-line de cata y de técnica barista, entre otras actividades. Pues bien, un servidor también desea reconocer la labor de este colectivo de profesionales con otro eslogan: “Buen barista, mejor salud ”. Con esta afirmación no pretendo elogiar ni halagar vanamente a este grupo de mujeres y de hombres que paulatinamente están abriéndose camino en un país con escasa cultura del café sino simplemente hacer honor a la verdad. Sí, porque son crecientes las pruebas científicas que revelan que el consumo regular de café se asocia tanto a una reducción de la tasa global de muerte como de la tasa específica de las principales causas de morbilidad y mortalidad. Pero, por favor, que sean cafés de la variedad arábica (según mi criterio, más aromáticos y de mejor paladar que la robusta) de calidad contrastada (buenos y dignos, algunos comerciales; mejores y exquisitos, muchos especiales), preparados con una buena técnica barista. Entonces descubriremos un mundo nuevo de aromas y sabores, que contribuirá a aumentar nuestra felicidad y a enriquecer nuestra salud. Doy fe de ello.

Dr. Félix Martín Santos
07-04-2016
Bibliografía

1 Coffee drinking and hepatocellular carcinoma risk: a meta-analysis. Bravi F1, Bosetti C, Tavani A, Bagnardi V, Gallus S, Negri E, Franceschi S, La Vecchia C. Hepatology. 2007 Aug;46(2):430-5.

2 Larsson SC, Wolk A: Coffee consumption and risk of liver cáncer: a meta-analysis. Gastroenterology 2007, 132: 1740-1745.

3 Coffee reduces risk for hepatocellular carcinoma: an updated meta-análysis. Bravi F, Bosetti C, Tavani A, Gallus S, La Vecchia C. Clin Gastroenterology Hepatology 2013 Nov; 11: 1413-1421.

4 Consumption of coffee associated with reduced risk of liver cáncer: a meta-analysis. Li-Xuang Sang, Bing Chang, Xiao-Hang Li and Min Jiang. BMC Gastroenterology 2013, 13:34.

5 Estudio preliminar expuesto en la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (American Association for Cancer Research). Abril 2014. Veronica Wendy Setiawan, Lynne R. Wilkens, Brenda Y. Hernández, Loic Le Marchand, Brian E. Henderson. USC / Norris Comprehensive Cancer Center, Los angeles, CA, University of Hawaii Cancer Center, Honolulu, HI.

6 Association of Coffe Intake with Reduced Incidence of Liver Cancer and Death from Chronic Liver Disease in the US Multiethnic Cohort. Veronica Wendy Setiawan, Lynne R. Wilkens, Brenda Y. Hernández, Loic Le Marchand, Brian E. Henderson.

Gastroenterology 2015, Jan. 148 (1) 118-125.

Dieta anticancerígena: Código Europeo contra el Cáncer (2014)

          Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (International Agency for Research on Cancer), los ciudadanos europeos que sigan fielmente las recomendaciones del reciente Código Europeo contra el Cáncer (OMS 2014) verán reducido el riesgo de tumores malignos en un 18%, con respecto a las personas que no se adhieran a tales consejos. Por ello, insisten en la adopción de los denominados estilos de vida saludables que son, entre otros, los siguientes: mantener un peso corporal normal (Índice de Masa Corporal (IMC) entre 19,5 y 24,9 kg/m2), para lo cual aconsejan evitar alimentos que promuevan la ganancia de peso, como bebidas azucaradas y alimentos grasos; mantenerse físicamente activos (al menos 30 minutos al día); promocionar la lactancia materna; comer predominantemente alimentos de origen vegetal; limitar la ingesta de carnes rojas; evitar las carnes procesadas; y reducir el consumo de bebidas alcohólicas.

Dieta saludable

          Se considera que una dieta es saludable cuando es capaz de aportar los nutrientes necesarios para cubrir las necesidades energéticas específicas de cada persona. Habrá que ajustar o equilibrar, por tanto, la cantidad y variedad de alimentos a las necesidades particulares de cada individuo; muy altas para deportistas y trabajadores manuales y bajas para trabajadores sedentarios.

          Los firmantes de este código europeo contra el cáncer remarcan que una dieta es realmente saludable cuando es rica en productos vegetales, como verduras y frutas, algunas legumbres (garbanzos, lentejas, alubias, guisantes), pan integral (grano con corteza) y otras fuentes de almidón como la pasta y el arroz. También aconsejan incluir modestas cantidades de carne magra, sobre todo, de origen aviar (pollo y pavo) y pescado. Se prioriza el empleo de aceites vegetales, como el excelente aceite de oliva así como frutos secos del tipo de las nueces, avellanas o almendras. Si fuera preciso añadir sal, que sea en pequeñas cantidades. Para evitar el sobrepeso y la obesidad se recomienda reducir a la mínima expresión la ingesta de alimentos ricos en grasas de confitería, bollería y pasteles. Además, se insiste en no caer en la tentación de la denominada “comida rápida”. Convencido estoy de que el tiempo empleado en cocinar con productos naturales y de temporada sirve no solo para elaborar exquisitos menús sino también para incrementar nuestro nivel de salud.

          Con respecto al alcohol, aconsejan reducir su ingesta o evitarla absolutamente. También insisten en que los ciudadanos europeos huyan de los productos comerciales altamente procesados, ricos en grasas animales y en azúcares, como bebidas edulcoradas y “alimentos grasos”.

Neumólogo Félix Martín Santos frutas en cajas

¿Existe una dieta específica contra el cáncer?

          Parece que no, pues la dieta que ayuda a prevenir el cáncer es similar a la aconsejada para reducir el riesgo de otras enfermedades crónicas como la diabetes y los procesos cardiovasculares. No obstante, los que han consensuado este conjunto de recomendaciones sí que precisan una característica específica de una dieta que pretenda reducir el riesgo del frecuentísimo cáncer de colon: evitar las carnes procesadas y reducir el consumo de carnes rojas.

          Empiezan a publicarse artículos donde se constata que la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega 3, como los procedentes del pescado azul, se asocia a un cierto efecto antitumoral. Aunque se requieren más estudios que confirmen estas buenas expectativas para poder recomendarlos como alimentos inequívocamente anticancerígenos.

Neumólogo Félix Martín Santos pescado en hielo

¿Cuáles son las “carnes rojas” y las “carnes procesadas”?

          Las carnes rojas son las procedentes del ganado bovino, porcino, caprino y ovino, de animales domesticados, incluyendo la contenida en alimentos procesados y en la mayoría de las hamburguesas. No se incluye en este término la carne de aves de corral, la de caza y las asaduras. No obstante, se desconoce el impacto de la carne de caza y de las populares asaduras en el riesgo de cáncer.

          Aunque ingerir grandes cantidades de carnes rojas incrementa la probabilidad de desarrollar cáncer de colon, este tipo de alimentos representan una buena fuente de diversos nutrientes. Al llegar a este punto, los investigadores de este documento se atreven a establecer una frontera que no debiera pasarse: evitar ingerir más de 500 gramos de carne roja a la semana. También especifican que medio kilo de carne cocinada equivale a unos 700-750 gramos de carne cruda, dependiendo del corte y de cómo sea cocinada.

          La carne procesada es la carne conservada mediante el ahumado, curado o con sal, además de incorporar diversos productos conservantes. Gozan de tal distinción el jamón, embutidos, la panceta (bacon), el salami, y algunas salchichas como las de Frankfurt. Dado que el consumo de este tipo de carne se asocia positivamente con el riesgo de cáncer de colon, incluso en pequeñas cantidades, y no ofrece beneficios nutritivos adicionales con respecto a la carne roja, se recomienda evitar la carne procesada, tanto como sea posible, a fin de reducir el riesgo de cáncer. Así de contundentes se muestran estos investigadores de la OMS.

¿Qué sucede con el jamón ibérico?

          Me temo que los autores de este magnífico código, en su mayoría anglosajones, desconocen la existencia del jamón ibérico de bellota, el cual, además de ser una excepcional delicadeza gustativa es muy rico en ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado, extremadamente cardiosaludable, pues reduce el vulgarmente denominado colesterol malo (LDL-colesterol) y aumenta el colesterol bueno (HDL-colesterol).

          Por otra parte, están cobrando mucho auge los estudios que revelan que el ácido oleico tiene un efecto protector del cerebro, pues parece incrementar tanto el desarrollo de las neuronas como su supervivencia. Esto es lo que atestiguan las excelentes investigaciones llevadas a cabo por el doctor José María Medina Jiménez y colaboradores, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Salamanca. Un miembro de este equipo, la doctora en Bioquímica doña María de la Vega Tello Hernández, elaboró una notable tesis doctoral sobre el tema: “Efectos del ácido oleico en la migración neuronal y en la formación de sinapsis”.

Neumólogo Félix Martín Santos corte de carne roja

          Pues bien, los verdaderos cerdos ibéricos (variedad bellota) adquieren la mayor parte de su peso durante el tiempo de fructificación de las encinas, cuando el suelo de las dehesas se cubre de bellotas. Por eso no es muy exagerado afirmar que un cerdo ibérico es como un olivo ambulante.

          En cualquier caso, la grasa de la carne de cerdo es de bastante calidad, dado que el 38% de ella es ácido oleico y más del 17% son ácidos grasos poliinsaturados. Obviamente, la alimentación con bellotas contribuye a aumentar significativamente la proporción del citado ácido oleico, hasta un 59%.

          Aprovecho este momento para puntualizar que en las denominaciones de origen de jamón peninsular está prohibida la curación mediante el ahumado, procedimiento de conservación que sí aumenta el citado riesgo de cáncer de colon.

¿A qué llamamos alimento graso y alimento edulcorado o azucarado?

          Se considera que un alimento es graso cuando contiene más de 20 gramos de grasa por cada 100 gramos de peso. El azucarado o edulcorado es el alimento que tiene más de unos 15 gramos de azúcar por cada 100 gramos de su peso. Por suerte, la mayoría de los alimentos procesados y empaquetados tienen obligatoriamente impresa esta importante información, así como la referente al tipo de grasas de los mismos. En este momento debemos resaltar que las grasas peligrosas son las ricas en ácidos grasos saturados, esto es, las predominantes en los productos de origen animal así como en la leche, pues aumentan sensiblemente los niveles sanguíneos del pernicioso colesterol LDL. Se acepta que un alimento es rico en grasas saturadas cuando contiene más de 5 gramos de ácidos grasos saturados por cada 100 gramos de alimento.

          Al llegar a estas líneas me permito la licencia de afirmar que las grasas más nocivas, más incluso que las saturadas, son las denominadas grasas vegetales hidrogenadas o grasas trans, pues incrementan los triglicéridos y el colesterol LDL y reducen el saludable colesterol HDL. Son numerosos los estudios científicos que han probado este hecho. Por ello, es muy importante que eludamos alimentos ricos en estas particulares grasas, fijándonos en la composición de un gran número de cereales procesados y tratados industrialmente, contenidos en atractivos paquetes de plástico. Por otra parte, gran parte de estas grasas vegetales proceden del coco y de la palma, muy ricas en ácidos grasos saturados.

          Precisemos que un alimento es muy graso cuando aporta más de 225-275 kilocalorías por cada 100 gramos del mismo.

¿A qué denominamos comida rápida?

          El término “comida rápida” está generalizándose en bastantes estudios científicos sobre alimentos. No se refiere tanto a la rapidez con la que se prepara el alimento cuanto a la disponibilidad inmediata del mismo, pues está altamente procesado, muy rico en calorías (de grasa y azúcar) y sal, siendo baja la concentración de la más que saludable fibra dietética. Además, tales alimentos se ingieren muy frecuentemente y en grandes cantidades.

          Son muchas las pruebas que vinculan este grupo de alimentos con el sobrepeso y la obesidad. Entre ellos, destacan las hamburguesas, productos fritos como las patatas, así como bebidas grasas, como los batidos, y bebidas azucaradas del tipo de las bebidas con cola. Estos alimentos tienen un gran contenido en calorías por porción pequeña, por lo que aportan excesiva energía, tanta como para engordar fácilmente.

          En castellano solemos emplear el término “comida basura” para denominar a las preparaciones culinarias integradas en el término de comida rápida. Frente a este tipo de alimentación, muy poco recomendable, tenemos la agraciada y saludable Dieta Mediterránea, rica, como todos sabemos, en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado, etc. Tales alimentos se cocinan y condimentan con aceite de oliva.

          Durante los meses de septiembre y octubre del 2015 publicamos en este blog sendos artículos sobre las bondades de la Dieta Mediterránea cuando era comparada con una dieta prudente, esto es, pobre en grasas animales y vegetales: una reducción del 30% del riesgo de infarto, sobre todo, cerebral; reducción de un 38% del riesgo de fibrilación auricular, arritmia cardíaca más frecuente; reducción de un 52% del riesgo de diabetes mellitus tipo 2; reversión significativa del síndrome metabólico; gran reducción del riesgo de enfermar y de morir por procesos cardiovasculares entre las personas que consumen mucho aceite de oliva virgen extra (39% y 48% de reducción de infartos y de muerte por los mismos, respectivamente), etc.

¿Cómo podemos reducir la ingesta de sal?


          La mejor manera de reducir el consumo de sal es muy probable que sea mediante la elaboración personal de nuestros menús, esto es, comprando productos naturales en el mercado (verduras, legumbres, carne, pescado, etc.), para luego cocinarlos en casa. De esta suerte, podremos controlar la cantidad de sal que añadimos, que debe ser mínima. Posteriormente, cuando se sirve la comida en la mesa no es deseable echar más sal a la misma desde pequeños saleros. En este código se aconseja textualmente: “No exceder de los 5 a 6 gramos de sal por día, a fin de reducir el riesgo de cáncer gástrico así como de enfermedades cardiovasculares”.

          Se aconseja evitar el consumo de alimentos muy salados como los contenidos en el pescado y en la carne ahumada y salada. También se advierte en este documento de consenso que algunos alimentos tienen una cantidad excesiva de sal, como los llamados alimentos manufacturados, altamente procesados: cereales preparados industrialmente para desayunar, alimentos enlatados y en conserva, sopas y salsas con diversas preparaciones culinarias conservadas en pequeños frascos, etcétera. No se olvidan del pan de mesa, al que frecuentemente se le añade mucha sal durante su preparación. También refieren que los denominados cubos bouillon o cubo de caldo, forma concentrada y deshidratada de almacenar un caldo de carne o pollo, contiene grandes cantidades de sal: 20 gramos por cada 100 gramos de alimento. Tienen incluso más concentración de sal que el bacon, el cual está sobrado en sal; 15 gramos por cada 100 gramos de panceta.

Reducir la ingesta de alcohol

          Vamos a enfocar esta recomendación contestando a una serie de preguntas, tal como figuran en estas recomendaciones.

¿El alcohol causa realmente cáncer?

          Los responsables de este código afirman sin ambages que la ingesta de alcohol causa al menos siete cánceres: cáncer de boca, cáncer esofágico, de laringe y faringe, cáncer hepático, de colon y de recto, y cáncer de mama.

          Ante este pésimo panorama los bebedores moderados y sociales se preguntarán cuál es el límite a partir del cual se incrementa el riesgo. Pues bien, los citados investigadores responden también con contundencia: “El consumo de cualquier cantidad de alcohol incrementa el riesgo de cáncer. Cuanto más se bebe, mayor será el riesgo de cáncer. Por lo tanto, reducir el consumo de alcohol o, incluso, evitarlo absolutamente reducirá sensiblemente el riesgo de cáncer.”

          Las guías internacionales establecen unos límites máximos de ingesta de alcohol: una bebida estándar por día para las mujeres y dos bebidas para los hombres.

¿Qué otras enfermedades causa el alcohol?

          Además del cáncer, consumir bebidas alcohólicas se asocia con otras enfermedades, tales como la cirrosis hepática y la pancreatitis. El alcohol es peligroso porque puede causar cáncer a cualquier nivel de ingesta. Cuando las mujeres beben más de una bebida alcohólica al día (un vaso de vino, una copa de cerveza, media copa de bebida destilada, etc.) y los varones ingieren más de dos de las bebidas mencionadas se incrementa el riesgo de desarrollar, entre otras, las siguientes enfermedades: infarto de cerebro (ictus) e insuficiencia cardíaca; desórdenes mentales y de conducta, incluyendo depresión mental, violencia y pérdida de memoria; enfermedad mental; leucemia en niños de madres bebedoras durante la gestación; enfermedad hepática alcohólica y pancreatitis, tanto aguda como crónica.

          De todos es conocido que el consumo de alcohol es extremadamente peligroso cuando se conduce un vehículo o durante actividades ocupacionales e incluso en el curso de las efectuadas en el tiempo libre, que requieran altos niveles de atención.

          También debe evitarse el alcohol durante la gestación y en el curso de la lactancia. Además, puede ser peligroso cuando se están tomando ciertos medicamentos.

          Por otra parte, las bebidas alcohólicas aportan bastantes calorías (7 kilocalorías por cada gramo de alcohol) por lo que reducir su consumo o, mejor aún, evitarlo completamente puede facilitar la pérdida de peso o, al menos, ayudar a mantener un peso saludable.

¿Cualquier bebida alcohólica incrementa el riesgo de cáncer?

Sí. El alcohol en cualquier forma aumenta el riesgo de cáncer porque es el propio alcohol el que ocasiona el daño. Aunque las principales bebidas alcohólicas son el vino, la cerveza, las bebidas espirituosas, cualquier bebida que contenga alcohol puede causar cáncer. ¡Ojo! las llamadas bebidas espirituosas pueden contener altos porcentajes de alcohol.

¿Qué es una bebida espirituosa?

          Según mi criterio, mezclar el alcohol con el espíritu no resulta ser un buen maridaje. A pesar de que algunas personas, bajo los influjos etílicos, sean capaces de emular tanto a Kant como a Schopenhauer.

          Volviendo al meollo de esta cuestión diré que la Federación Española de Bebidas Espirituosas considera que estas bebidas son las que proceden de la destilación de materias primas agrícolas (uva, cereales, frutos secos, remolacha, caña, fruta, etc.). Su graduación mínima es de 15% vol. El brandy, el whisky, el ron, la ginebra, el vodka, o los licores, entre otros, son ejemplos de este grupo de bebidas. Muchas con una graduación de 40 grados, esto es, 400 ml de etanol por litro y algunas incluso con cantidades superiores de alcohol, de 74 grados a 80 grados (Chinchón Seco Especial, ciertos tequilas, algún ron, absenta negra, etc.). Sus características técnicas y legales figuran en el Reglamento CE 110/ 2008 (art. 1).

¿Por qué el alcohol causa cáncer?

          Se esgrimen varias razones para explicar la vinculación del alcohol con el cáncer. Es probable que diferentes cánceres sean causados por diversos mecanismos, por ejemplo:
  • Etanol y acetaldehído: el alcohol (etanol) se convierte en nuestro organismo en un compuesto químico denominado acetaldehído. Pues bien, ambos productos son carcinógenos reconocidos.
  • Cirrosis hepática: el alcohol es una causa reconocida de esta enfermedad crónica y degenerativa del hígado, la cual, suele transformarse con demasiada frecuencia en cáncer de hígado.
  • Hormonas: el alcohol aumenta los niveles de algunas hormonas, como los estrógenos. Ya es conocido por la comunidad científica que cuando ascienden los niveles de estrógenos se incrementa mucho el riesgo de cáncer de mama.

¿Qué es peor, un episodio etílico agudo o la ingesta moderada y diaria de alcohol?

          En este documento de consenso se considera una ingesta intensa y rápida de alcohol (Atracón) cuando un varón bebe más de cinco a seis bebidas alcohólicas y una mujer más de cuatro a cinco bebidas estándares en un plazo inferior a dos horas. Según estos autores este tipo de ingesta es muy habitual en Irlanda, República Checa y Ucrania, especialmente entre hombres jóvenes. También afirman que el efecto del etéreo sobre la salud es más acusado. No obstante, enfatizan que el riesgo de cáncer se incrementa claramente con la cantidad y duración del consumo de alcohol.

          En nuestro país se ha extendido una perniciosa costumbre de fin de semana, cual es la ingesta de grandes cantidades de alcohol por jóvenes de ambos sexos, fuera de los bares y restaurantes. Parques públicos, jardines, calles, portales, entre otros lugares, son utilizados por nuestros adolescentes para emborracharse, ingiriendo mezclas dispares de bebidas alcohólicas, en una especie de bacanal moderna: el famoso Botellón.

          En este sentido, la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas ha publicado recientemente (11 de febrero del 2016) los datos de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2014/2015), que me resultan preocupantes en exceso: el 33,4% de nuestros varones de 14 a 18 años y el 31% de nuestras jóvenes del mismo intervalo de edad han bebido en forma de Atracón (Binge drinking) en los últimos treinta días. Por otra parte, han sucumbido al famoso Botellón, en los últimos doce meses, el 55,9% de los hombres y el 59,3% de las mujeres de 14 a 18 años de edad. Además, en el último mes se han emborrachado el 22,3% de hombres y el 22,1% de mujeres en edad escolar.

          ¡Demontre! Los estados de embriaguez alcanzados por nuestros muchachos/as pueden llegar a deteriorar profundamente su salud física y mental. Además, estos episodios de Atracón incrementan tanto los episodios de muerte súbita cuanto el riesgo de desarrollar posteriormente el Trastorno por Consumo de Alcohol (denominación adoptada recientemente en la Quinta Clasificación de Enfermedades Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría). Es obvio que tenemos que mejorar nuestra educación para la salud desde la más tierna infancia, pues las medidas coercitivas no parecen funcionar mucho.

¿Qué es una bebida estándar?

          Como guía, una bebida se considera estándar cuando contiene de 10 a 12 gramos de alcohol puro. Sin embargo, algunos restaurantes y bares sirven bebidas con un volumen superior al estándar. También existen diferencias entre lo que se considera bebida estándar en diversos países europeos.

          En este código, se concreta que 10 a 12 gramos de alcohol puro son los contenidos en 280 a 330 ml de cerveza; en los 150 a 180 ml de champagne; los 30 a 40 ml de whisky u otras bebidas espirituosas; en 60 a 80 ml de licor; y en 100 a 120 ml de vino tinto.

¿Cuánto puedo reducir mi riesgo de cáncer limitando el consumo de alcohol?

          El riesgo de cáncer se reduce a medida que disminuimos el consumo de alcohol. De esta suerte, el riesgo de cáncer en hombres que consumen menos de dos bebidas alcohólicas (menos de 20 gramos de alcohol puro) por día y de mujeres que beben menos de una bebida alcohólica (menos de 10 gramos de alcohol puro) diaria es un 6% menor que el de la gente que bebe cantidades mayores. En particular, si reducimos el consumo etílico de 4 o más bebidas hasta una o menos al día, podremos reducir un 21% el riesgo de cáncer hepático; un 31% el riesgo de cáncer de colon; y nuestras mujeres verán reducido en un 30% el riesgo de cáncer de mama cuando procedan a tales reducciones de ingesta alcohólica. Aunque en estos casos es muy probable que se trate de personas preocupadas por su salud, que, por tanto, también gozan de una dieta saludable, mantienen su peso normal y practican actividad física. En consecuencia, en estos casos concretos será muy difícil separar los efectos independientes de cada uno de estos estilos de vida saludable.

Efecto antitumoral del café: olvido injustificable

          Dado que los investigadores de este documento han soslayado el efecto antitumoral del consumo regular de café, me atrevo a mencionar que la investigación científica internacional ha aportado numerosos estudios epidemiológicos reveladores de una sólida asociación entre el consumo regular de esta bebida universal y la reducción del riesgo de una serie de tumores malignos: cáncer de colon, cáncer de hígado, cáncer de próstata, adenocarcinoma de endometrio, de mama, carcinoma epidermoide de cavidad oral, carcinoma basocelular de piel y gliomas cerebrales. La mayor parte de estos estudios se han publicado en los últimos cinco años, como consecuencia de un exhaustivo y prolongado período de seguimiento de los pacientes, pues en muchos de ellos se ha evaluado a los participantes durante un mínimo de veinte años.

          Para que esta afirmación no caiga en saco roto, varios de los efectos antitumorales del café serán objeto de análisis y publicación en este blog. Concretando y atajando, ya en el próximo artículo analizaremos un variado conjunto de estudios científicos que muestran la gran reducción del riesgo de cáncer de hígado ejercida por el café.

Fuente bibliográfica fundamental

European Code Against Cancer: 12 ways to reduce your cancer risk. International Agency for Research on Cancer. World Health Organization. October 2014

Otras fuentes relevantes

Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet
Ramón Estruch, M.D., Ph.D., Emilio Ros, M.D., Ph.D., Jordi Salas-Salvadó, M.D., Ph.D., Maria-Isabel Covas, D.Pharm., Ph.D., Dolores Corella, D.Pharm., Ph.D., Fernando Arós, M.D., Ph.D., Enrique Gómez-Gracia, M.D., Ph.D., Valentina Ruiz-Gutiérrez, Ph.D., Miquel Fiol, M.D., Ph.D., José Lapetra, M.D., Ph.D., Rosa Maria Lamuela-Raventos, D.Pharm., Ph.D., Lluís Serra-Majem, M.D., Ph.D., Xavier Pintó, M.D., Ph.D., Josep Basora, M.D., Ph.D., Miguel Angel Muñoz, M.D., Ph.D., José V. Sorlí, M.D., Ph.D., José Alfredo Martínez, D.Pharm, M.D., Ph.D., and Miguel Angel Martínez-González, M.D., Ph.D. For the PREDIMED Study Investigators.
N Engl J Med 2013; 368:1279-1290April 4, 2013DOI: 10.1056/NEJMoa120030

Extravirgin olive oil consumption reduces risk of atrial fibrillation: the PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) trial.

Reduction in the incidence of type 2 diabetes with the Mediterranean diet: results of the PREDIMED-Reus nutrition intervention randomized trial.

Salas-Salvadó J, Bulló M, Babio N, Martínez-González MÁ, Ibarrola-Jurado N, Basora J, Estruch, Corella D, Arós F, Ruiz-Gutiérrez V, Ros E; PREDIMED Study Investigators. Diabetes Care. 2011 Jan; 34(1): 14-9. doi: 10.2337/dc10-1288. Epub 2010 Oct 7.

BMC Med. 2014 May 13; 12:77. doi: 10.1186/1741-7015-12-77.

Olive oil intake and risk of cardiovascular disease and mortality in the PREDIMED Study.

BMC Med 2014 13;12:78. Epub 2014 May 13.


ESTUDES 2014-2015. Encuesta sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14 a 18 años de toda España. Plan Nacional sobre Drogas. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Dr. Félix Martín Santos
03-03-2016

Código Europeo contra el Cáncer (OMS)

          Cualquier estrategia nacional o internacional destinada a combatir al cáncer debe privilegiarse y priorizarse, pues los tumores malignos engloban un conjunto de procesos extremadamente frecuentes, graves y costosos tanto para los individuos como para la sociedad. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su delegación especializada en esta temible enfermedad, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), publicó en octubre del 2014 la cuarta edición del Código Europeo contra el Cáncer.

Importancia del cáncer

          La OMS ha revelado recientemente que en la Unión Europea hay 2,66 millones de nuevos casos de cáncer y 1,28 millones de muertes por año. Además, tanto la proporción de prevalencia (casos existentes) como la tasa de incidencia (casos nuevos) se incrementarán en los próximos años, a consecuencia del crecimiento de la población y, sobre todo, del envejecimiento de los ciudadanos europeos.

          En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó en febrero del 2015 las defunciones según la causa de muerte del año 2013, donde se pudo comprobar que los tumores representaron la segunda causa de muerte (tasa de 283,3 fallecidos por cada 100 000 habitantes), solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares. Por sexo, los tumores fueron la primera causa de muerte en los hombres y la segunda en las mujeres.

          Los responsables de una mayor mortalidad en España fueron el cáncer broncopulmonar y el cáncer de colon. Por sexo, estos dos tumores fueron también los dos más frecuentes en varones. En las mujeres, en cambio, el cáncer con mayor mortalidad fue el de mama, seguido del cáncer de bronquios y pulmón.

          Según datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), uno de cada tres varones y una de cada cuatro mujeres serán diagnosticadas de cáncer a lo largo de su vida. Sin embargo, en torno a un 40% de estos cánceres podrían evitarse.

          Estos datos son un tanto escalofriantes, pues comportan una gran frecuencia y una extremada gravedad. Es obvio que todo esfuerzo nacional y/o internacional para reducir su riesgo y tasa de incidencia (prevención primaria) así como su proporción de prevalencia, mediante un diagnóstico precoz y un efectivo tratamiento (prevención secundaria), son tan necesarios como esperanzadores.

¿Qué es el Código Europeo contra el Cáncer?

          Es una iniciativa de la OMS para mejorar el control del cáncer en la Unión Europea, por ello está cofinanciado por la Comisión Europea. Empezó a funcionar en 1987 y periódicamente se ha ido revisando y actualizando concordantemente con el conocimiento científico y médico. Durante los 11 años que han transcurrido desde la edición anterior, la del 2003, se han integrado en la Unión Europea 13 nuevos Estados miembros, por lo que esta nueva edición del 2014 ha incluido una diversidad mayor de personas y, por tanto, de estilos de vida y de riesgos de desarrollar cáncer.

          Como iremos viendo en las sucesivas líneas, este código reúne un conjunto de 12 recomendaciones a la población europea, a fin de controlar efectivamente esta temible enfermedad. Se trata de estilos de vida capaces de reducir el riesgo de cáncer (prevención primaria), así como técnicas de diagnóstico precoz para tratar más efectivamente los cánceres iniciales, incluso in situ (prevención secundaria).

          Primero vamos a referir sintéticamente las 12 recomendaciones, tal como las expresó la OMS en su comunicado y, después, haremos algunos breves comentarios aclaratorios con respecto a las mismas.

Los citados consejos son los siguientes:

  1. No fume. No sustituya los cigarros por ninguna forma de tabaco.
  2. Mantenga su hogar libre de humo. Adopte políticas de espacios libres de humo en su lugar de trabajo.
  3. Esfuércese para mantener un peso corporal sano, evitando el sobrepeso y la obesidad.
  4. Sea físicamente activo. Reduzca el tiempo que usted pasa sentado cada día o incorpore la actividad física a su rutina diaria.
  5. Adopte una dieta saludable:

    • Consuma mucha variedad y cantidad de cereales de granos enteros, legumbres, verduras y frutas.
    • Limite la ingesta de productos hipercalóricos, ricos en azúcares o grasas saturadas, y evite las bebidas azucaradas.
    • No ingiera carnes procesadas; reduzca el consumo de carnes rojas y las comidas con mucha sal.

  6. Si bebe alcohol, limite la ingesta. No beber es lo mejor para evitar el cáncer.
  7. Evite tomar mucho el sol, especialmente en los niños. Emplee protecciones solares. No se tumbe a broncearse en tumbonas.
  8. En su lugar de trabajo, protéjase contra las sustancias y productos cancerígenos, siguiendo fielmente las recomendaciones específicas de seguridad y prevención de riesgos laborales.
  9.  Asegúrese de que no está expuesto en exceso a fuentes naturales de gas radón en su domicilio. Si fuera así, emprendería acciones para reducir esta radiación.
  10. Para las mujeres:

    • La lactancia materna reduce el riesgo de cáncer de mama. Si tú puedes, da de mamar a tu bebé.
    • La terapia de sustitución o reemplazo hormonal incrementa el riesgo de algunos tipos de cáncer. Limite su uso.

          Si nos fijamos bien comprobaremos que de las doce recomendaciones, once son claramente de prevención primaria, pues pretenden reducir el riesgo de cáncer, para que no acontezca, esto es, su objetivo es reducir la tasa de incidencia. Solo la última es una clara medida de prevención secundaria: si el cáncer ya ha surgido vamos a emplear los medios adecuados para detectarlo muy precozmente, antes de que se desarrolle localmente y, por tanto, evitaremos también su propagación por vía linfática o/y sanguínea (metástasis). De esta forma, podríamos erradicarlo y, por ende, curarlo.
          En las siguientes líneas de este artículo y de otros venideros voy a intentar analizar una gran parte de estas recomendaciones antitumorales.

Lucha contra el tabaquismo activo y pasivo

Es lo que advierten los dos primeros consejos. Sabemos que el tabaquismo activo es la primera causa de muerte evitable en los países occidentales, siendo responsable de más del 30% de los tumores malignos en Occidente. Es indudable que para un fumador la mejor inversión en salud es dejar de fumar.
          También el tabaquismo pasivo es causa de enfermedad y sufrimiento, al menos tres procesos están inequívocamente asociados al mismo: cáncer de pulmón, cardiopatía isquémica (angina e infarto agudo de miocardio) y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

          Durante los meses de julio y agosto del 2014 publicamos en este blog tres artículos sobre tabaquismo. En ellos traté los aspectos fundamentales de esta gran dependencia física, psicosocial y gestual. El que tenga interés en el tema le invito a leerlos.

Evitar la obesidad y el sobrepeso

          Los autores de este código europeo contra el cáncer aconsejan que las personas mantengan un peso corporal adecuado (Índice de Masa Corporal entre 18,5 y 25 kg / m2) porque el incremento de la grasa corporal aumenta la probabilidad de desarrollar varios tipos de cáncer: colon y recto, riñón, esófago, páncreas y vejiga. Además, en las damas se ha observado un aumento del riesgo de cáncer de mama concomitantemente con el aumento de grasa, sobre todo en el climaterio, así como de cánceres de endometrio y de ovario.

          Precisaremos que el Índice de Masa Corporal (IMC) resulta de dividir el peso entre la talla al cuadrado. Cuando una persona tiene este índice entre 25 y 30 kg / m2 diremos que tiene sobrepeso, mientras que la catalogaremos como obesa cuando el IMC es superior a 30 kg / m2.

          Considero importante valorar en su justa medida la grasa corporal. No hay que demonizarla, pues es un elemento constituyente de nuestro organismo, ya que, por ejemplo, provee aislamiento y protege algunos órganos internos, así como contribuye a la síntesis de ciertas hormonas. Se acepta que de una cuarta parte a una sexta parte del cuerpo de una persona saludable corresponde a grasa. Las mujeres tienen proporcionalmente más grasa que los hombres. Pues bien, por encima de estos valores de IMC y de grasa corporal empieza a resquebrajarse nuestra salud.

          Además de medir el citado IMC y la proporción de grasa corporal (por ejemplo con pequeños aparatos que emplean técnicas de bioimpedancia) se considera importante valorar otro parámetro: el perímetro abdominal, a fin de detectar la denominada obesidad centrípeta. Si con una cinta métrica medimos en un varón una cintura igual o superior a 102 cm y en una mujer igual o mayor de 88 cm, podremos afirmar que tienen auténtica obesidad centrípeta. Si fuéramos más vulgares y quizá más llanos diríamos que tienen barriga o tripa en exceso. Pues bien, esta se asocia no solo al llamado síndrome metabólico (hipercolesterolemia, hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y cardiopatía isquémica) sino también a un riesgo incrementado de los cánceres referidos anteriormente.
Huyamos del sedentarismo

          De lo anterior se deduce que evitar la obesidad centrípeta, manteniendo un peso corporal normal, es una manera efectiva de reducir el riesgo de cáncer. Para conseguir tan loable objetivo es preciso evitar el sedentarismo, mediante la práctica de actividad física aeróbica, y disfrutar de una dieta saludable y equilibrada como nuestra saludable Dieta Mediterránea. Precisamente estas son las dos recomendaciones siguientes que los expertos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) aconsejan seguir a los ciudadanos de nuestro continente.

Práctica de actividad física aeróbica

          Los autores de este código remarcan que la actividad física regular reduce directamente el riesgo de cáncer de colon así como de cánceres de mama y de endometrio. Además, como permite mantener el peso corporal normal, también reduce indirectamente el riesgo de los cánceres citados más los de páncreas, riñón, esófago y vejiga.

          Durante los meses de enero y febrero del 2015 publicamos en este blog dos artículos sobre las bondades de la actividad física aeróbica. En ellos intenté mostrar que las pruebas científicas actuales revelan que el ejercicio físico regular, predominantemente aeróbico, es uno de los estilos de vida que más puede incrementar la esperanza de vida en buena salud, pues reduce la tasa global de muerte así como la tasa específica de muerte por las enfermedades más prevalentes, como los procesos cardiovasculares, tumorales y enfermedades neurodegenerativas. También enfaticé dos hechos inequívocos: uno, es mejor poco que nada; otro, es mejor mucho que poco. Sí, porque, por una parte, pequeños niveles de actividad física proporcionan significativos beneficios con respecto al sedentarismo; y, por otra, el riesgo de procesos cardiovasculares, tumorales, diabetes tipo dos, enfermedades neurodegenerativas y otros procesos se reduce a medida que aumenta el nivel de esfuerzo físico.

          En el siguiente artículo analizaremos las características fundamentales de una dieta saludable y preventiva de tumores malignos, según las recomendaciones plasmadas en este Código Europeo contra el Cáncer.

Dr. Félix Martín Santos
11-02-2016

Fuente bibliográficas

European Code Against Cancer: 12 ways to reduce your cancer risk. International Agency for Research on Cancer. World Health Organization. October 2014.

Valle Medio del Arlanza: Planeo del buitre leonado sobre sabinas milenarias en la Sierra del Gayubar

          El curso medio del río Arlanza forja un cañón y un conjunto de meandros auténticamente excepcionales no solo por su belleza singular, sino también por su riqueza biológica: variada avifauna, con la categoría de Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), con una de las más notables colonias de buitres leonados de la península ibérica (218 parejas); los sabinares más extensos y mejor conservados del planeta, algunos de más de 2000 años de antigüedad, que forman parte del Parque Natural de los Sabinares del Arlanza; interesantes fenómenos geológicos, propios de la orla mesozoica previa a la sierra de la Demanda, con su conjunto de sinclinales colgados y sus huellas paleontológicas. Por si esto fuera poco, lamiendo sus meandros se hallan las ruinas del otrora poderoso monasterio de San Pedro de Arlanza y, más arriba, las de la primitiva ermita de San Pelayo.

          En el artículo precedente iniciamos la descripción de una ruta senderista que recorre uno de los tramos más emblemáticos de este valle: el que transcurre desde el puente más próximo a San Pedro de Arlanza, el puente de la Viña, y la cumbre del monte Gayubar. Aprovechamos para referir una serie de hitos: la riqueza biológica del ecotono del inicio del trayecto; el acceso a una primera atalaya sobre el Arlanza, donde se aprecia, además de una bellísima panorámica, la erosión del río en su orilla derecha, forjando el promontorio rocoso de la ermita de San Pelayo, y la colmatación de materiales en la orilla opuesta; el trayecto hasta un mirador desde donde se divisa el cañón del Arlanza; y el descenso hasta la base de una peña buitrera. Pero nos quedamos en la mitad de la excursión. Continuemos, pues, con el resto.

Caminando entre sabinas en pos del arroyo de la Estacada

          Tras descender por tercera vez a la orilla izquierda del río y rebasar la mole rocosa, donde cría una pareja de buitres leonados, senderearemos entre el río Arlanza, a nuestra izquierda, y los más próximos roquedos de una crestería caliza, a nuestra derecha, contemplando notables y longevas sabinas, algunas milenarias, de hasta veinte metros de altura.

          Cuando llevamos recorrido un poco más de medio kilómetro (570 m) por este majestuoso sabinar, el camino se bifurca. Avanzaremos por el de la derecha, y en un plis-plas veremos un cartel de la Junta de Castilla y León, arrancado y caído sobre una roca, a nuestra izquierda, cuyas letras desgastadas y poco visibles nos ofrecen una doble información: la primera, que respetemos a las aves; la segunda, que está prohibido acampar. Después de una centena de metros nos topamos con el arroyo de la Estacada, que enseguida se estrecha tanto como para saltarlo cuando lleva algo de agua en primavera; en verano suele estar seco, por lo que pasaremos sin problemas. Tras vadearlo y, luego, recorrer setenta metros más, el estrecho sendero vuelve a bifurcarse. Nosotros volveremos a ir por el de la derecha, el cual nos conducirá hasta una ladera de pendiente muy pronunciada, aunque corta (110 metros). Después de remontarla con esfuerzo observaremos con nitidez el cortado rocoso de Peñaísa. ¡Demontre! Ahora nos queda el tramo más duro de esta ruta: ascender el medio kilómetro (470 m) de intensa pendiente, que nos permitirá encumbrar esta parte del sinclinal colgado.
          La dureza de la subida es tanto menor cuanto mayor sea nuestra forma física, esto es, nuestra resistencia cardiorrespiratoria. Sí, porque si mimamos esta, practicando ejercicio físico regularmente, podremos gozar con la espectacular panorámica del cañón del Arlanza, a nuestra izquierda, al este, creciente según ascendemos; en caso contrario, es muy posible que la fatiga nos embote los sentidos y solo veamos guijarros, la huella de nuestros pasos y una pendiente inalcanzable. En tal caso, paciencia y persistencia en el empeño, parándonos las veces que haga falta, pues la recompensa final bien merece la pena.

          Ya muy cerca de la cumbre, pasamos junto a una gran sabina, que lame el camino, continuamos unos pocos metros más para situarnos sobre un rico estrato herbáceo en el que surgen especies de orquídeas del género Ophris. En mayo del 2015, cuando subía con mi amigo José Mari, tuve la ocasión de contemplarlas. Paramos aquí, contemplamos la panorámica, pero no encumbramos, con objeto de no molestar más a los numerosos buitres leonados, cuyas crías no salen del nido hasta julio. Por lo tanto, regresamos, volviendo a disfrutar de las vistas durante el descenso.

          Si decidimos encumbrar (no de diciembre a julio) habrá que girar primero a la derecha y, luego, a la izquierda para así pasar por un estrecho pasillo, entre dos retoños de sabina, que nos dejará en el alto de Los Alares.

          En este momento quiero reconocer que la denominación de este sector del monte-sierra del Gayubar la he visto recientemente (septiembre 2015) en el Mapa Topográfico Nacional de España 277-III, perteneciente al Instituto Geográfico Nacional (Ministerio de Fomento), al que también se puede acceder por Internet: programa IBERPIX2. Antes desconocía su verdadero nombre, simplemente decía que subía al Gayubar.

          Al llegar a este punto, quiero agradecer a los montañeros y excursionistas que se han preocupado por señalar el trayecto correcto, mediante la colocación de hileras de piedras indicativas, sobre todo, en los tramos más comprometidos, como en la ascensión por las dos laderas citadas y en el trecho inmediatamente previo a la primera. Al menos, en la excursión que efectué en agosto del 2015 eran claramente apreciables. Este esfuerzo por ayudar a la gente, a fin de no desorientarse, es digno de encomio. Me parecen conductas muy plausibles y notablemente solidarias.

Panorámica desde la cumbre y efectos saludables

          Desde el arroyo de la Estacada hasta aquí hemos ganado una altura de 112 metros, pues en los pastizales de este arroyuelo he medido una altura de 918 metros y en esta plana cima de Los Alares la altitud que me marca el altímetro es de 1030 metros.

          Nada más llegar a la cumbre el sendero discurre paralelo a una tapia, a nuestra derecha. Sin embargo, me complace más transitar paralelo al precipicio, a la izquierda, pisando un suelo constituido por rocas calizas que dejan pequeñas oquedades entre sus paredes, donde crece cierta vegetación (lapiaz). De esta guisa camino durante doscientos sesenta metros para llegar a una sabina milenaria, con el tronco inclinado al norte, hacia el cortado rocoso. Me siento junto a ella, protegido por su sombra y, desde hace dos décadas, me recreo con mi suerte, por seguir ascendiendo año tras año a esta familiar atalaya.
          Se trata de otro de los hitos de este recorrido, donde siento incrementar mi nivel de salud en su triple dimensión: somática, por los efectos cardiosaludables y antitumorales de la actividad física aeróbica; mental, porque la cantidad de endorfinas producidas tanto durante el ejercicio físico como con la contemplación de la bellísima panorámica tienen, sin duda, un relevante efecto antidepresivo y neuroprotector; social, porque con cierta frecuencia suelo ascender acompañado de amigos y compañeros con los que mantengo amables y enriquecedoras conversaciones. Tanto es así que ya empiezan a publicarse artículos que revelan que el grado de comunicación social ejerce un cierto efecto preventivo frente, al menos, dos procesos: depresión mental y cardiopatía isquémica (infarto y angina).

          Aún recuerdo los felices momentos vividos en la reciente excursión (27 de agosto del 2015) que efectué con mis grandes amigos, José Ángel, Alfonso y su encantadora hija, Isabel, geóloga en ciernes. Confraternizamos mientras, sentados a la sombra de esta señorial sabina, degustábamos unas viandas propias de nuestra Dieta Mediterránea y una infusión de café especial de Etiopía Yirga Cheffe. La singular panorámica, la relajante conversación, el planeo de los buitres y las lecciones de geología de Isabel, echaron el resto.
          Bueno, ya es momento de describir los elementos y parajes que se divisan desde esta ubicación, que convierten a este mirador, según mi criterio, en una fuente de salud. Tanto sentados, a la sombra de la sabina mencionada, como de pie, al borde del cortado rocoso, gozaremos con la siguiente panorámica: de frente, al norte, el cañón del río Arlanza, cuyas aguas fluyen de este a oeste, y que en otoño se tiñe de ocres por el bosque galería de sauces, alisos y los chopos de repoblación vecinos al río, mientras que en invierno adquiere los tonos rojizos de los amentos masculinos de los alisos; también al norte, enfrente nuestro, veremos las pequeñas cumbres de la sierra de las Mamblas, con el cercano risco Estillín; al este, en lontananza se observa la silueta sinuosa de las cumbres de la Demanda, donde destaca el Mencilla; al oeste, la evocadora visión de las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza y de la ermita de San Pelayo; a nuestra espalda, al sur, se extiende el sabinar durante un cuarto de kilómetro hasta llegar a la vertiente meridional de este sector del Gayubar.

          También desde esta atalaya podremos apreciar bien el sublime vuelo a vela del buitre leonado (Gyps fulvus), cuya destreza para aprovechar las corrientes ascendentes de aire caliente, lo convierten en el emperador de las térmicas. Además, su habilidad para el planeo también se debe a su sorprendente capacidad para valerse de las corrientes de aire convergente y de ladera. En este momento me parece justo recordar a mi buen amigo Roberto, practicante de vuelo sin motor o vuelo a vela, pues fue el que verdaderamente me explicó los fundamentos de la prodigiosa técnica de planeo del buitre leonado. Estábamos aquí, al borde del precipicio, hace más de una década, contemplando absortos el planeo de estas aves. Él, emocionado con lo que veía, entendía y fácilmente transmitía; yo, ojo avizor, intentando comprender su docencia cuasi práctica, que, además, me sirvió de acicate para que recabara más información sobre el tema. Gracias a él puedo gozar más de lo convencional con la contemplación del elegante vuelo de estas beneficiosas carroñeras.
          Bueno, prosigamos con la ruta. Usualmente, tras acceder hasta este punto estratégico y disfrutar de sus bondades, procedo a regresar al punto de partida, utilizando el mismo trayecto. Sin embargo, en ocasiones, fuera de la época crítica de crianza de los buitres (de diciembre a julio), prosigo hacia al este, paralelo al cortado rocoso, sin molestar a la rica avifauna, con el propósito de gozar con su contemplación y observación. Otras veces, en cambio, camino hacia el sur, a fin de disfrutar con la visión de longevas sabinas, de excepcional porte, así como del correspondiente estrato arbustivo en el que sobresale el omnipresente espliego, cuya floración óptima la alcanza en esta agreste cumbre durante el mes de septiembre. De esta suerte logro llegar al otro extremo, el meridional, situándome sobre una pequeña plataforma, junto al cortado rocoso de este sector, en donde crecen diversas especies de siempreviva sobre el calizo piso, con el objeto de disfrutar con sus excelentes vistas: al sur, enfrente nuestro, tenemos el arroyo de la Estacada y, más arriba, en lontananza, el mar de sabinares de Contreras y de Retuerta; a nuestra izquierda, al sureste, contemplaremos el pueblo de Contreras, con abundantes choperas de producción y, más a distancia, las moles de la Peña Carazo y del alto de San Carlos; a nuestra derecha, al oeste, veremos el inicio del desfiladero del arroyo de la Estacada o también llamado de El Cordillón. Finalmente, en el propio monte Gayubar, si miramos a nuestra izquierda veremos, a corta distancia, las oquedades y plataformas utilizadas por la avifauna; a más distancia, observaremos las Tenadas de Valdelacasa, con su ocre tejado. Además, en agosto del 2015 me sorprendió, en este mismo punto y paraje, la reiterada y bulliciosa ladra del corzo, acentuada durante el celo.

          Si manejamos el programa IBERPIX2 podremos comprobar que esta Sierra del Gayubar dispone de una serie de altos o pequeñas cumbres, como el Alto de la Encinilla (1143 m), el Guijarrón (1200 m), que está junto al Espolón de Cascajares, Cabra (1255 m), Cerro Contrera (1028 m), Cabeza la Fuente (1148 m), y el más alto, La Peñota o Gayubar (1312 metros), casi enfrente de Barbadillo del Mercado. Son las caprichosas formas que adopta este sinclinal colgado, netamente visibles cuando nos aproximamos desde Castrillo de la Reina hasta Salas de los Infantes.

¿Por qué el Parque Natural de los Sabinares del Arlanza alberga los más extensos sabinares del planeta?

          Es muy probable que se deba a que la sabina es un árbol capaz de resistir extremas condiciones meteorológicas así como edafológicas, soportando tanto temperaturas extremas como una gran pobreza del suelo. Ambas circunstancias hacen casi incompatible el desarrollo de la inmensa mayoría de los árboles, que no de la sabina.

          En este momento me parece oportuno mencionar algunas características de este árbol, perteneciente a la familia de las cupresáceas. La sabina albar (Juniperus thurifera) es un árbol resinoso, siempre verde; de lento crecimiento; con hojas adultas escuamiformes, esto es, como pequeñas escamas imbricadas; de carácter dioico, dado que existen pies con flores masculinas, productores de polen, y pies con flores femeninas, que al ser fertilizadas constituirán el fruto, el cual está constituido por gálbulos de siete a ocho milímetros, pardo azulados de jóvenes, tornándose purpúreos en la madurez, la cual alcanzan en otoño o invierno del año siguiente.

          La madera es imputrescible y muy aromática, de olor similar al incienso, por su carácter resinoso. La resistencia exhibida por la sabina es realmente sorprendente, pues es capaz de aguantar temperaturas extremas, que oscilan desde las gélidas invernales de – 25.°C hasta las tórridas veraniegas de 40.° C. Además, es capaz de desarrollarse en suelos muy pobres en materia orgánica y nutrientes, incluso sobre auténticos pavimentos de caliza o lapiaces, donde ningún otro árbol llega a hacerlo.

          Cuando el suelo es algo más rico es fácil verla junto a encinas y, a veces, junto a quejigos. Sin embargo, en algunos sectores de la cumbre del monte Gayubar se observa un fino lapiaz, donde pueden verse pequeños surcos de vegetación, separados por tabiques de roca, formados por la disolución superficial de la caliza por el agua de lluvia almacenada. Por este motivo, la sabina puede crecer lentamente y sin competidores arbóreos, constituyendo un bosque adehesado con bastantes ejemplares milenarios, al igual que en la cercana cumbre de la peña de Carazo. Por otra parte, el profundo y extenso sistema radicular de estos árboles también ayuda lo suyo, haciendo más posible la obtención del líquido elemento, un tanto escaso en este terreno kárstico.

          Quizá por estas características las sabinas constituyen en estas agrestes superficies auténticos bosques relictos, pues se remontan al terciario, hace unos 80 millones de años, época que permitió el desarrollo de especies propias de ambientes áridos.

Rapaces emblemáticas de este parque natural

          Es tan rica y variada la avifauna de estos parajes como para adquirir en el año 2000 la clasificación de ZEPA. No obstante, en este punto solo mencionaré algunas de las rapaces que crían en los cortados rocosos del cañón del Arlanza y del desfiladero de la Estacada, aquellas que podremos contemplar mientras recorremos sus senderos: buitre leonado, alimoche, halcón peregrino, de las que tenemos datos fiables de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), obtenidos por censos sistemáticos durante el 2008. Conforme a ellos, la población de parejas reproductoras en la ZEPA de los Sabinares del Arlanza es la siguiente:

  • Siete parejas seguras de águila real.
  • Doscientas dieciocho de buitre leonado.
  • Trece parejas seguras y tres probables de alimoche (en este caso, también incluye los avistamientos en las hoces del Riaza).
  • Once parejas seguras de halcón peregrino y existen cuatro territorios desaparecidos.

          En cuanto al águila perdicera, el censo del 2005 de la SEO, ya lo situaba al borde de la extinción en Burgos, pues solo había una pareja reproductora en el norte de la provincia y otros dos individuos solitarios en otros dos terrenos. En nuestros sabinares se vigiló durante unos años a un ejemplar, que años más tarde apareció muerto en el sur de la península.

          En Castilla y León el censo del águila perdicera del 2005 también fue calamitoso, ya que solo existían catorce parejas en dos núcleos: uno, constituido por los Arribes del Duero y sus afluentes, en las provincias de Salamanca y Zamora, donde hay trece ejemplares; otro, el ya citado de Burgos.

          Por ello, el 29 de noviembre del 2006, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León publicó un decreto (83/2006, de 23 de noviembre), por el que se aprueba el Plan de Conservación del Águila Perdicera en Castilla y León, en virtud del cual se consideraron los Sabinares del Arlanza como una zona crítica para el desarrollo de esta rapaz, pues se considera vital para la supervivencia y recuperación de la especie, abarcando parte de los municipios de Barbadillo del Mercado, Cascajares de la Sierra, Contreras, Hortigüela, Mambrillas de Lara, Retuerta y La Revilla. En definitiva, se pretende que vuelva a criar por estos parajes, para lo cual adoptaron una serie de medidas de protección. Sin embargo, por ahora los resultados son muy pobres.

          En fin, son muchas las veces que he recorrido estos lares acompañado de familiares (mujer e hijas) y de amigos. En todas ellas he disfrutado mucho y he alcanzado buenas dosis de felicidad, por lo que una de mis aficiones favoritas es la de organizar excursiones con gran parte de la buena gente con la que tramo amistad, a fin de que puedan gozar con las singularidades de estos parajes del Valle Medio del Arlanza, en los que la grandeza y la accesibilidad están imbricadas. Convencido estoy de que con poco se puede ser muy feliz.


Dr. Félix Martín Santos
31-12-2015

Valle medio del Arlanza Ascensión al Gayubar

          El río Arlanza labra un auténtico cañón entre las localidades burgalesas de Hortigüela y Covarrubias, dotado de gran singularidad, por albergar una rica avifauna, en la que destaca una gran colonia de buitre leonado, así como por poseer probablemente los más extensos bosques del planeta de una reliquia del terciario: la sabina albar. Además, lamiendo sus meandros se encuentran las ruinas de dos monasterios benedictinos, que durante siglos constituyeron un gran emporio cultural: San Pedro de Arlanza y la ermita de San Pelayo.

Aproximación a la ruta senderista

Si iniciamos la ruta desde la capital cidiana, saldremos por la autovía del Norte o A-1, para acceder en Sarracín, tras diez kilómetros de recorrido, a la Nacional 234 (Burgos-Sagunto), por la que recorreremos los 33 km que distan hasta Hortigüela, donde enseguida nos encontraremos con la carretera local BU-905, que nos permitirá entrar en el valle medio del río Arlanza. Nada más acceder veremos a nuestra izquierda la mole del Guijarrón, más próximo a Cascajares que a Hortigüela, formando parte del sinclinal colgado de la Sierra del Gayubar, según figura en los precisos mapas topográficos del Instituto Geográfico Nacional. Si proseguimos en dirección a Covarrubias, observaremos, a nuestra izquierda, la crestería rocosa de Peñaísa, que nos acompañará durante un largo tramo (3 km) de esta carretera. Reconozco que este trecho lo he efectuado numerosas veces andando o corriendo, a fin de contemplar en su esplendor el cortado rocoso, ocre rojizo, de esta emblemática sierra y, sobre todo, el vuelo majestuoso de numerosos ejemplares de buitres leonados (Gyps fulvus) y de, al menos, una pareja de alimoches (Neophron percnopterus), así como el vuelo nervioso de múltiples chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y, en ocasiones, el vuelo en picado del halcón peregrino (Falco peregrinus), todos ellos nidificando en pequeñas oquedades del mismo.
          Tras recorrer 5 kilómetros aparecen las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza y, más arriba, en un promontorio rocoso, las de la ermita de San Pelayo o de San Pedro el Viejo.

          Desde estos hitos monásticos hasta el punto de inicio de la ruta senderista hay poco más de un kilómetro, que podemos recorrer de dos posibles formas: una, caminando por el asfalto, tras estacionar el coche en un descampado, a la derecha de la carretera; la otra, con el propio vehículo, que estacionaríamos a unos 50 metros de la entrada senderista, a la derecha de la carretera, en una pequeña área, donde se ensancha el arcén. Mi altímetro me marca en este punto una altitud de 922 metros y las siguientes coordenadas:
  • Latitud norte(N): 42 o 2´ 32´´.
  • Longitud oeste (O): 3o 28´ 23´´.

          Tras este intento de precisar la ubicación del terreno, diré que, tanto si accedemos en el coche de San Fernando como en el mecánico, nada más pasar un puente sobre el río Arlanza, el Puente de la Viña, veremos un sendero, a la izquierda, junto a una gran sabina, de corto tronco, del que surgen tres enhiestas ramas. Por ahí entraremos, para caminar paralelo a la orilla izquierda del río del romancero castellano, que a ese nivel constituye un prolongado meandro.

          A los pocos metros de entrar, veremos a la izquierda un cartel de la Junta de Castilla y León, advirtiéndonos que respetemos las aves y prohibiéndonos estacionar vehículos y acampar. Proseguimos por un estrecho sendero, rodeados de sabinas y encinas, y con un estrato arbustivo constituido por aulaga (Genista scorpius), espliego (Lavandulla latifolia) y salvia (Salvia lavandulifolia), junto a algunos ejemplares de eléboro (Helleborus foetidus). En pocos metros veremos, a la derecha, los cortados rocosos donde se enseñorean los buitres leonados, para, a continuación, pasar entre una roca de conglomerado y una encina, a nuestra izquierda, y otra roca del mismo material, pero de mayores dimensiones, a nuestra derecha. A partir de estos indicadores pétreos, descenderemos por el sendero para apreciar en su tramo final, a la izquierda, una planta arbustiva de carácter trepador de adusto nombre: hierba de los pordioseros (Clematis vitalba), la cual se distingue por sus flores blancas que, a finales del verano y principios del otoño, darán unos frutos con un largo apéndice plumoso para favorecer su dispersión por el viento. Parece que en la Edad Media los mendigos se frotaban con sus irritantes hojas, con el propósito de producirse llagas en la piel e inspirar compasión.

          Este corto trayecto descendente nos aproxima al Arlanza y, tras progresar unas decenas de metros, nos topamos con una roca de medianas dimensiones, pegada a la izquierda del camino. Avanzamos unos metros más y observaremos con sorpresa y cierto temor una roca de colosales proporciones, ocupando la parte central del lecho del río. Ambas se desprendieron, hace unos años, de los cortados rocosos.

ECOTONO: GRAN RIQUEZA BIOLÓGICA

          En torno a los doscientos metros de ruta empezaremos a ver un notable ecotono, esto es, una zona de transición entre dos ecosistemas diferentes, cuyas especies se solapan y rivalizan por el espacio y el terreno, como aquí sucede con el bosque de ribera o soto, a un lado; y los sabinares y encinares que se extienden hasta la ladera de la montaña, al otro. Así, en ciertos tramos las ramas de las sabinas (Juniperus thurifera), árboles que aguantan como pocos los suelos pobres y extremadamente xerófilos, se llegan a rozar con las péndulas ramas de los alisos (Alnus glutinosa), los cuales requieren tener sus raíces sumergidas en el agua, donde ciertas bacterias (Actinomyces alny) aportan nitrógeno a las mismas. Además, a nuestra derecha, veremos un sector con numerosos fresnos de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia), otro árbol propio del bosque de ribera, compitiendo con las sabinas.

          De todas formas, lo que más me complace es observar la gran diversidad de plantas que adornan este privilegiado espacio, muchas de las cuales son medicinales: cola de caballo (Equisetum arvense), la rara agrimonia (Agrimonia eupatoria), mentastro (Mentha suaveolens), aliaria o hierba de ajo (Alliaria petiolata), hipérico (Hypericum perforatum), branca ursina falsa (Heracleum sphondylium), aro (Arum italicum).

          También me resulta placentera la contemplación de bastantes ejemplares de lúpulo silvestre (Humulus lupus), trepando por las ramas de alisos y sabinas, compitiendo, a veces, con la hiedra (Hedera hélix). No puedo finalizar esta descripción botánica sin dejar de mencionar una exquisitez de este ecotono: el espárrago silvestre (Asparagus acutifolius).

          En este momento brota en mi mente el recuerdo de mi queridísimo amigo José Ángel, un gran conocedor y estudioso del mundo botánico, del cual he aprendido la poca botánica que conozco. Pues bien, a este noble caballero hay algo que realmente le importuna: la insensatez de todas aquellas personas que alteran sin pudor delicados ecosistemas vegetales y micológicos por el simple placer de coger un puñado de setas o un manojo de espárragos.

          Otra maravilla de este ecotono es la diversidad de aves, que nos deleitan con sus trinos y melodías, sobre todo en la época de celo, en primavera, como el jilguero (Carduelis carduelis), el ruiseñor (Luscinia meegarhynchos), la curruca capirotada (Sylvia atricapilla), la huidiza curruca mosquitera (Sylvia borin), el petirrojo (Erithacus rubecula), mosquitero papialbo (Phylloscopus Bonelli), carboneros (Parus major), herrerillos (Cyanestes caeruleus), mirlos (Turdus merula), ruiseñor bastardo (Cettia cetti), etcétera.

          El carácter insectívoro de muchas de estas pequeñas aves, las convierten en un gran aliado de las plantas y árboles próximos, pues llegan a ingerir enormes cantidades de parásitos.

          No hay duda de que se trata de una zona de gran riqueza biológica, que nos acompaña y alegra durante cuatrocientos metros de trayecto.

ATALAYA SOBRE EL ARLANZA

          Al poco de abandonar este privilegiado sector, el camino se aleja un poco del río y asciende para mostrarnos enseguida, a la derecha, una pequeña ladera cubierta de numeroso tomillo salsero (Thymus zygis), bastantes ejemplares de salvia (Salvia lavandulifolia) y una pequeña mata de gayuba (Arctostaphylos uva-ursi). Anduvimos unos metros más y encontramos a nuestra diestra, en un claro entre encinas y sabinas, un campo de gamones (Asphodelus albus) y, en mayo, algún ejemplar de orquídeas (más del género Orchis que del Ophrys). Si proseguimos ciento cincuenta metros más, entre encinas y pequeñas matas de gayuba y aulagas, llegaremos a uno de los miradores más bellos del recorrido. Llevamos andado algo menos de un kilómetro (850 metros, según me indica una aplicación de mi móvil).
          Desde esta atalaya rocosa (921 metros de altitud) contemplaremos al frente, al noroeste, las ruinas de la ermita de San Pelayo o de San Pedro el Viejo (fachada meridional), encaramadas en la cumbre de un promontorio rocoso, que deja ver la gruta de los ermitaños de la leyenda: Pelayo, Silvano y Arsenio; pero que antes estuvo poblada por nuestros antepasados del paleolítico, como así lo atestiguan los vestigios encontrados (raederas, bifaces y cuchillos de sílex). Este es un lugar ideal para ver la erosión ejercida por el río en la orilla cóncava, esto es, en la derecha de su curso; mientras, que en la convexa, o sea, en la izquierda, en la que estamos nosotros, deposita materiales, formando bancos de arenas, gravas y cantos rodados. De esta suerte, podremos explicarnos la formación de un sólido escarpe en el que se encuentra la ermita de San Pelayo (por la erosión) y de una especie de playa (por la colmatación de materiales).
          Si seguimos girando nuestro cuerpo, observaremos a nuestra derecha, al este, la ladera montañosa cubierta de sabinas; a nuestra izquierda, al oeste, el río constituyendo un meandro y mostrándonos su bosque de ribera, formado por numerosos alisos, bastantes fresnos y sauces y algunos chopos. A nuestra espalda, al suroeste, veremos en lontananza el escarpe abrupto y prolongado de conglomerados, en el que veremos salir y aterrizar a bastantes ejemplares de buitres leonados. Aquí no es nada inusual oír la ladra del corzo (Capreolus capreolus) en los momentos previos al crepúsculo, especialmente en la época de celo, o sea, en julio y agosto.

          ¡Dios! Este es uno de los parajes donde más disfruto, pues todos mis sentidos, incluido el común, me abastecen de agradables y fructíferas sensaciones. Creo que mi nivel de salud y mi calidad de vida se acrecientan notablemente. En ocasiones, tras contemplar la panorámica, cierro los ojos, pongo los brazos en cruz y me dejo llevar por el murmullo del agua, el soplo del viento y por el goce del instante. Por ello, intento contagiar estas sensaciones a mis amigos y seres más queridos, a los que invito a venir aquí. ¡Cómo no!

DESCENSO A LA ORILLA DEL ARLANZA Y POSTERIOR ASCENSO A OTRO MIRADOR

          Bueno, ya es hora de descender a la playa. Lo que conseguiremos si vamos frenando nuestra marcha, durante ciento veinte metros de vereda, a fin de no caernos.

          Ya abajo, llanearemos por un suelo de cantos rodados, bordeando un bosque mixto de sabinas y encinas, a nuestra derecha. Durante el tramo relativamente corto (trescientos veinte metros) de depósito de materiales, me llama la atención la fertilidad del suelo, a pesar de su carácter pedregoso, pues veo, entre otras muchas plantas, numerosas matas de espliego (Lavandula latifolia), mejorana o tomillo blanco (Thymus mastichina), cardo corredor (Eryngium campestre) y el gran dominador de este sector: el abrótano, más macho (Artemisia abrotanum) que hembra o santolina (Santolina chamaecyparissus y Santolina romarinfolia), cuyo aroma recuerda mucho al de la manzanilla.

          También es gratificante la contemplación de las ruinas de San Pedro el Viejo, sobre su imponente promontorio pétreo, que acabaremos por rebasar, a nuestra izquierda, para enseguida superar una cuestecita de una veintena de metros, que nos permitirá adentrarnos en una zona de rico pastizal, desde donde rápidamente se divisa un centenario nogal, con un grueso tronco inclinado, cubierto de musgo (orientado al norte), rodeado de jóvenes sabinas, del que surgen cuatro poderosas ramas. Si avanzamos unos pocos metros más, observaremos, a nuestra izquierda, las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza, con su señorial e inhiesto pinsapo y, más próximo a nosotros, la antigua pesquera, donde los monjes benedictinos hacían acopio de truchas y barbos del Arlanza.

          Tras ver estas ruinas con profunda nostalgia y evocación del arte y de la cultura perdidos, nos adentraremos en un encinar frondoso y un tanto cerrado, pero con una estrecha vereda bien marcada, que asciende durante algo menos de doscientos metros, para, luego, continuar por un tramo corto, rodeados de sabinas, que nos permitirá llegar a una segunda atalaya (931 metros de altitud) sobre el río.
          Estamos en una pared vertical desde donde divisamos abajo, mirando al norte, a bastantes decenas de metros de nosotros, un remanso del cauce fluvial, donde se aprecian altos chopos, en uno de los cuales crió el águila calzada durante varios años. Llevamos caminando un poco más de un kilómetro y medio (1650 metros) y este puede ser un buen momento para gozar, de nuevo, con una excelente panorámica.

          En invierno es factible disfrutar con el elegante vuelo de la garza real (Ardea cinerea), con su cuello flexionado, así como con el impetuoso vuelo del cormorán grande (Phalacrocorax carbo). Durante la primavera es posible escuchar el silbido aflautado (“tiri-oliuuu”) del macho de oropéndola (Oriolus oriolus), con sus negras alas y su cuerpo de intenso gualdo, ofreciendo un hermoso contraste cromático.

          Si alzamos la vista al este veremos, en lontananza, el prolongado cortado rocoso de Peñaísa, por el que pretendemos ascender. Desde aquí podremos obtener unas fotos del cañón del Arlanza, entre la sierra de las Mamblas y la Sierra del Gayubar, de gran profundidad y de notable belleza.

PASANDO POR UNA ROCA BUITRERA: ALFONSO Y MANOLO

          Tras la sesión fotográfica, volveremos al sendero para descender, en un tramo corto y abrupto, hasta la orilla fluvial. Casi inmediatamente nos topamos, a nuestra diestra, con una roca de grandes dimensiones que prácticamente rozamos al pasar. En este momento no puedo por menos que acordarme de mi entrañable amigo Alfonso, con el que, durante los últimos veinte años, he efectuado muchas veces esta ruta. Así, cuando camina unos pasos por detrás acompañado de más gente suelo escucharle decir: “Ya veréis, seguro que ahora Félix nos invita a saludar a Manolo”. “¿Quién es ese”, preguntan los compañeros de turno. “¡Ah, es una sorpresa!”, exclama con sorna mi sagaz amigo. Sin tardanza, un servidor hace la esperada invitación y, luego, tras pasar por debajo de la gran roca les solicito que alcen la vista para presentarles a Manolo: un buitre leonado que nos mira desde su plataforma rocosa. Como la distancia es relativamente corta podemos apreciar muy bien al anfitrión, que nos suele brindar su atención, saludándonos con una flexión del cuello, un cierto batir de alas e incluso algún graznido.

          Es tan frecuente la utilización de la citada plataforma rocosa por parejas de buitres para incubar (unos 58 días) y criar a su único polluelo, que rara es la vez que no lo veamos con o sin sus progenitores. Aunque suele emprender su primer vuelo hacia el mes de julio, es común que se mantenga una temporada cerca del nido hasta que considera que ha llegado el momento de emanciparse. En consecuencia, es fácil quedar relativamente bien con la concurrencia, tanto como para ver un brillo de inteligencia y satisfacción en la mirada de mi querido Alfonso. Supongo que a mí me sucederá algo parecido, al menos en lo que respecta a la segunda cualidad: el regocijo o complacencia.

          Aprovecho este momento para rogar a quienquiera que se aventure por esta ruta, que muestre un profundo respeto por los seres vivos con los que se tropiece, pues contribuyen a enriquecer tanto la salud de este ecosistema como la de los afortunados que lo visitamos.

          En fin, aún tenemos que pasar entre centenarias sabinas para llegar al arroyo de la Estacada, seguir un poco su curso, para luego ascender la dura pendiente de la ladera de este sector de la Sierra del Gayubar. Ya en la cumbre, acercándonos al precipicio, disfrutaremos con una excepcional panorámica del valle medio del Arlanza, con sus hitos monásticos, al oeste; la sierra de la Demanda, con la mole del Mencilla, al este; enfrente, al norte, la sierra de las Mamblas. En la llana cumbre del Gayubar contemplaremos uno de los más extensos, longevos y mejor conservados sabinares del mundo, mientras los buitres leonados vigilan nuestros pasos. Pero todo eso y mucho más será motivo de una segunda parte, que aparecerá el primer jueves del mes siguiente.

Dr. Félix Martín Santos
03-12-2015

Cirrosis hepática: Efectos protectores del café

          La protección de la integridad anatómica y funcional del hígado ejercida por el café es de tal calibre que parece poco creíble. Casi suena a broma. Sin embargo, estudios epidemiológicos de gran rigurosidad científica revelan que el consumo prolongado de café se asocia a una reducción muy notable del riesgo de cirrosis alcohólica y de cáncer de hígado, entre otros procesos.

          En el año 2004 la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un notable estudio epidemiológico sobre esta enfermedad, en el que precisó que el 1,3 % de las muertes anuales en el mundo se debían a cirrosis hepática. En Europa sufren esta enfermedad 29 millones de personas, de las que 17.000 fallecen anualmente.

          En España las enfermedades digestivas ocupan la cuarta causa de muerte (2013), según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (27 de febrero del 2015). La cirrosis es una gran protagonista de la patología digestiva, cuyas causas principales, en nuestro país, son el consumo de alcohol y el virus de la hepatitis C, prácticamente cada una es responsable de un 50% (algo más el alcohol).

Medidas preventivas de la cirrosis

          Antes de describir las propiedades benefactoras del café me parece crucial enfatizar que si realmente deseamos disminuir el riesgo de cirrosis, lo primero que tenemos que hacer es reducir el consumo de alcohol, pues a partir de los 40 gramos diarios de ingesta etílica existe un pronunciado riesgo de degeneración y desestructuración hepática; incluso trabajos más recientes están considerando que ya existe riesgo con 20 gramos de alcohol al día (unos tres vasos de vino).

          Las medidas de prevención primaria de la infección por los virus de la hepatitis C, B y D representan otra medida preventiva de primer orden. Dado que disponemos de una excelente vacuna frente a la hepatitis B, la mayor parte de los casos de cirrosis de origen vírico se deben a la evolución de la hepatitis crónica C, pues, por ahora, no podemos prevenirla con vacuna alguna. En consecuencia, las medidas de prevención primaria de la misma se centrarán en evitar su mecanismo de transmisión: práctica de relaciones sexuales seguras (con protección) y control de la transmisión por vía sanguínea (lucha contra la adicción a drogas por vía parenteral, control transfusiones...).

          Una vez que la persona se ha infectado por el virus de la hepatitis C, tiene muchas posibilidades de evolucionar hacia una hepatitis crónica (en torno al 80%). Obviamente, el tratamiento efectivo de la misma conseguirá curar no solo la citada hepatitis crónica sino también prevenir sus temibles complicaciones: cirrosis hepática y cáncer de hígado.

          Hasta ahora el tratamiento de la hepatitis crónica con el tratamiento convencional (interferón y ribavirina) tenía una efectividad de un 50%. Sin embargo, el avance terapéutico alcanzado durante el año 2014 ha sido espectacular, pues la nueva combinación de antivíricos (ritonavir, ombitasvir, dasabuvir…) parece ser capaz de curar hasta al 90% de las personas. Más aún, durante el 2015 se ha comprobado que la efectividad del tratamiento de la hepatitis C (causada por el genotipo 1) con sofosbuvir/daclatasvir es superior al 90%.

          Aunque es bastante caro, está claro que la confirmación de estos excelentes resultados hace que la relación coste-beneficio sea muy rentable y beneficiosa.

Café: Reducción del riesgo de cirrosis

          Si efectuamos un pequeño recorrido histórico sobre la literatura científica más relevante que ha versado sobre este tema nos remontaremos a los estudios iniciales de Klatsky, que ya en 1992 publicó un estudio de cohortes1 en el que reveló que las personas que bebían cuatro o más tazas de café al día veían reducido su riesgo de cirrosis en un gran porcentaje: 80%.

          Posteriormente, se publicaron tres estudios italianos de carácter retrospectivo (casos y controles) que también obtuvieron resultados similares. Así, Corrao y colegas en 1994 comparando a un grupo de 115 casos con cirrosis con un grupo testigo o control, sin cirrosis, comprobaron que había una asociación inversa entre la ingesta de café y el riesgo de cirrosis.2 Estos mismos investigadores publicaron, siete años más tarde, en una revista de prestigio (Annals of Epidemiology), un estudio de casos y controles (274 casos de cirrosis y 458 controles), en el que mostraron que las personas que bebían cuatro o más tazas de café al día veían reducido su riesgo de cirrosis en un porcentaje del 84% con respecto a los que no bebían café.3

          El tercer estudio de casos y controles fue el efectuado por Gallus y colegas,4 los cuales publicaron sus resultados en el año 2002, en la misma revista que el grupo anterior (Annals of Epidemiology). Estos investigadores comparando los hábitos dietéticos de 101 casos de cirrosis con 1538 controles, comprobaron que los que bebían tres o más tazas de café al día tenían un riesgo notablemente menor de desarrollar cirrosis: un 71%.

          Un trabajo de gran repercusión fue el publicado en el año 2006 por Klatsky y colegas (grupo Kaiser permanente) en una revista anglosajona de gran relevancia (Arch Intern Med). Estos autores estudiaron prospectivamente a 125 580 personas, sin enfermedad hepática, durante un tiempo de 16 a 21 años (inicialmente examinados entre 1978 y 1985). A finales del 2001 ya habían diagnosticado 330 casos de cirrosis, de los cuales 199 se debían al consumo de alcohol. Tras controlar los diversos factores de confusión y empleando un sistema estandarizado para el cálculo de riesgos (modelos de regresión de Cox con 7 covariables), comprobaron que los bebedores habituales de café se beneficiaban de un 22% de reducción de cirrosis alcohólica por cada taza de café consumida al día, de forma que los que consumían cuatro o más tazas de café al día tenían riesgos relativos de 0,2 con respecto a los no bebedores, lo que significa una reducción de un 80% del riesgo de cirrosis etílica. También comprobaron una notable reducción del riesgo de elevación sanguínea de las enzimas hepáticas relacionadas con el daño del hígado (las transaminasas), particularmente en los grandes bebedores de alcohol (reducción de un 40 a un 50% de riesgo). El té no se asoció a ninguna reducción de riesgo.5
           Estos autores, aunque comprueban un notable efecto protector del café sobre el hígado, revelado por gran descenso del riesgo de cirrosis, insisten en que la mejor medida para evitar la cirrosis alcohólica se basa en la reducción de la ingesta de cantidades apreciables de alcohol.

           Hasta ahora hemos visto que el consumo prolongado de café reduce el riesgo de cirrosis hepática de origen alcohólico, pero no sobre otras enfermedades crónicas del hígado (hepatopatías crónicas). Sin embargo, hace pocos años se han publicado varios artículos que describen el efecto protector del café en otras patologías crónicas del hígado: la hepatitis crónica causada por el virus de la hepatitis C y el hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica. En ambos procesos el consumo prolongado de café parece reducir su evolución a cirrosis, hecho que ensombrecería el pronóstico de los mismos. Vamos a describir los citados artículos.

Consumo de café: aumento de efectividad del antiguo tratamiento de hepatitis C (interferon y ribavirina)

           En marzo del 2011, Neal Freedman y colegas, miembros del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU., publicaron en la revista oficial de la Sociedad Americana de Gastroenterología (Gastroenterology) un excelente trabajo6 en el que revelaron que "el consumo alto de café (más de tres tazas al día) es un factor predictivo de una mejor respuesta virológica al tratamiento con interferon y ribavirina en pacientes con hepatitis C". En esencia, estos autores comprobaron que la respuesta virológica temprana (semana 20), tardía (semana 48, coincidiendo con la conclusión del tratamiento) y sostenida (cuando no se observa el ARN vírico en la semana 72) era tres veces más probable que sucediera en los bebedores de más de tres tazas al día, con respecto a los no bebedores. No observaron iguales beneficios en los bebedores de té.

           Hemos de entender que la curación de la hepatitis crónica C evita sus dos grandes complicaciones: cirrosis y cáncer de hígado.

¿El café es capaz de reducir el riesgo de cirrosis hepática en personas que ya padecen Hepatitis C?

           Antes, parecía harto difícil; ahora, es posible. Al menos, eso parece desprenderse de la publicación, en agosto del 2015, en Clinical Gastroenterology and Hepatology,7 de un estudio observacional (casos y controles) que revela que el café y la cafeína (de otras fuentes) se asocia a una reducción significativa del desarrollo de cirrosis entre sujetos con infección crónica por el virus de la hepatitis C. Efectivamente, los autores del estudio aprecian que de los 910 pacientes de la muestra, los que sufrían cirrosis avanzada (342 pacientes) no consumían habitualmente café, mientras que los que presentaban lesiones mínimas o ligeras de fibrosis tenían como hábito arraigado el consumo habitual de café (568 pacientes). Incluso llegan a observar tal beneficio a partir de cantidades modestas de cafeína: 100 miligramos.

           Natalia Khalaf y colegas, firmantes del artículo, concluyen diciendo: “Una modesta cantidad de cafeína (tan pequeña como 100 mg) puede proteger contra fibrosis hepática avanzada en hombres con infección crónica por el virus de la hepatitis C. Se requieren investigaciones adicionales para confirmar estos hallazgos en mujeres y en personas con otras enfermedades hepáticas crónicas”.

           Es evidente que se requieren más estudios para corroborar esta sorprendente conclusión, sobre todo, estudios prospectivos de cohortes o, mejor aún, estudios experimentales (ensayos clínicos).

Consumo de café: Reducción del riesgo de progresión de hígado grado a cirrosis

           En febrero del 2012 se publicó en Hepatology el primer estudio que valoró la relación entre hígado graso no alcohólico (esteatosis hepática), su evolución a hepatitis y, luego, a cirrosis, con el consumo de café.8 Para ello, los investigadores efectuaron a 306 pacientes (de 18 a 70 años) sin enfermedad hepática conocida, ecografías abdominales, con objeto de detectar hígado graso. Después, los que no sufrían este proceso (126) se incluyeron en el grupo control, mientras que a los que tenían signos de esteatosis en las ecografías se les practicó una biopsia hepática, a fin de comprobar el grado de lesión en la estructura del hígado. De esta forma, se procedió a dividirlos en tres grupos: hígado graso sin hepatitis; hígado graso con hepatitis sin cirrosis (estadio O-1); e hígado graso con hepatitis evolucionado a cirrosis (estadios 2-4). Tras comprobar el consumo de café y cafeína de todos los participantes y controlar otras variables de confusión, observan que el consumo de café se asocia a una significativa reducción del riesgo de fibrosis o cirrosis avanzada. En realidad, comprueban que las personas que tenían hepatitis grasa leve (estadio 0-1) bebían bastante más café que los que estaban en estadios avanzados de cirrosis (esteatohepatitis grado 2-4). Los primeros bebían al día 255,7 mg de cafeína, frente a los 152,7 mg de los segundos. Por todo ello, los responsables del estudio pueden colegir que el café es capaz de prevenir la progresión a cirrosis en personas con hepatitis crónica por hígado graso.

           Los citados autores apuntan que "este estudio es el primero en el que se demuestra una interrelación histopatológica entre enfermedad hepática grasa y la ingesta estimada de café. Los resultados demuestran que en el grupo de personas con hepatitis por hígado graso, el incremento de la ingesta de café confiere una significativa reducción del riesgo de cirrosis avanzada".

           Es preciso resaltar que la esteatosis hepática o hígado graso está aumentando tanto en las sociedades avanzadas occidentales como lo hace la obesidad, su principal factor de riesgo.

La citada obesidad centrípeta (hombres con un perímetro abdominal superior a 102 cm y mujeres por encima de 88 cm) es responsable del llamado Síndrome Metabólico, que está constituido por hipercolesterolemia, aumento de resistencia a la insulina (gran riesgo de diabetes tipo 2), hipertensión arterial y gran riesgo independiente de infarto agudo de miocardio, entre otros procesos. Si, además de combatir el sobrepeso y obesidad con dietas equilibradas (Dieta Mediterránea) y actividad física aeróbica, incrementamos la ingesta de café es muy probable que evitemos muchas de estas graves enfermedades.

Ingesta regular de café: reducción del riesgo de muerte por cirrosis alcohólica

           En abril del 2014 se publicó en Hepatology, revista oficial la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas, un notable estudio prospectivo (The Singapore Chinese Health Study) cuyo objetivo era evaluar los efectos del consumo de café, alcohol, té verde, té negro y refrescos sobre la mortalidad por cirrosis hepática.9

           Los investigadores reclutaron a 63 275 chinos de 45 a 74 años, que vivían en Singapur. Mediante entrevistas personales se obtuvo información sobre dieta, estilos de vida y antecedentes médicos de todos los miembros de la muestra. Durante casi 15 años de seguimiento se constataron 14 928 fallecimientos (24%), de los cuales 114 fueron por cirrosis. La edad media de muerte fue 67 años.

           Los resultados evidenciaron que los que bebieron al menos 20 gramos de alcohol diario tenían un mayor riesgo de morir por cirrosis que los no bebedores. En contraste, la ingesta de café se asoció con un menor riesgo de muerte por cirrosis, especialmente por la de origen no vírico. En efecto, los que bebieron dos o más tazas de café al día tenían un 66% menos de riesgo de muerte, comparado con los no bebedores. Sin embargo, el consumo de café no se asoció con una reducción del riesgo de muerte por cirrosis secundaria a hepatitis crónica por el virus hepatitis B. El consumo de zumos de fruta, refrescos, té verde y té negro tampoco se asoció con el riesgo de muerte por cirrosis.

           Los autores concluyen diciendo: "Este estudio demuestra el efecto protector del café sobre la mortalidad por cirrosis no causada por virus de la hepatitis B, por lo que fortalece la idea de considerar al café como un potencial agente terapéutico en pacientes con cirrosis".

           Estos mismos investigadores consideran que su trabajo es el primero que demuestra una diferencia entre los efectos del café y la mortalidad por cirrosis secundaria a hepatitis víricas y no víricas. También creen que, aunque actualmente los efectos del café son menores en poblaciones asiáticas, donde la hepatitis crónica por el virus hepatitis B representa la primera causa de cirrosis, en los próximos años empezarán a predominar las cirrosis de origen no vírico, pues los jóvenes chinos están incorporando el estilo de vida occidental a marchas forzadas. Ello conllevará un incremento de las cirrosis por esteatosis hepática no alcohólica y de las cirrosis por alcohol.

Hipótesis más plausibles sobre el efecto hepatoprotector del café

           El equipo de Jonathan A. Dranoff, de la División de Gastroenterología y Hepatología, de la Universidad de Arkansas junto a Jordan J. Feld, del Centro Hepático del Hospital del Oeste de Toronto, han publicado dos notables revisiones sobre este punto: una,10 en agosto del 2014; la otra,11 en abril del 2015.

           Aunque estos autores no descartan que la capacidad antioxidante y antiinflamatoria ejercida por los potentes antioxidantes contenidos en el café (ácido clorogénico, cafestol, kawehol) represente un cierto papel en su gran efecto protector de daño hepático causado por el alcohol y otros tóxicos, se inclinan más por los efectos de la cafeína.

           Sin ánimo de confundir ni de cansar en exceso a los que ya han llegado a estas líneas, me parece necesario resaltar algún aspecto patogénico del desarrollo de cirrosis, para, luego, entender cómo podría actuar la cafeína.

           En la cirrosis hepática se producen varios hechos anómalos: el incremento desmesurado de colágeno tipo I (fibrosis); la desorganización de la arquitectura hepática; el deterioro de la comunicación entre las células (hepatocitos, células endoteliales de los sinusoides…); la activación de las denominadas células estrelladas del hígado, cuya función fisiológica es almacenar vitamina A, pero que cuando se activan exhiben una intensa capacidad sintética de colágeno tipo I, iniciando el proceso de cirrosis.

           Estos investigadores están convencidos de que la inhibición de la activación y proliferación de las células estrelladas hepáticas y, por ende, del freno de la sobreproducción de colágeno tipo I en la matriz extracelular representan unas acciones clave para poder evitar e interrumpir la cirrosis hepática. Pues bien, la cafeína parece que puede ejercer ese efecto, mediante la inhibición de una serie de sustancias que activan a las citadas células estrelladas, a saber:
  • Inhibiendo a un reconocido activador y estimulador de las células estrelladas del hígado, el TGF-B.
  • Bloqueando la acción de la adenosina, merced a ser un antagonista de los receptores de adenosina A 2a AR, abundantes en la membrana de las células estrelladas y capaces de activar relevantemente a estas células del hígado, cuando son estimulados por la referida adenosina.
           Por otra parte, se ha comprobado que el consumo de café con cafeína reduce los marcadores o indicadores sanguíneos de activación de las referidas células estrelladas, como la actina del músculo liso (α-SMA), por lo que es posible que realmente consiga inhibirlas.

           Bueno, estamos en el resbaladizo terreno de las hipótesis causales, que hace que lo que ahora parece muy sugestivo, luego, con nuevos avances científicos, parezca poco verosímil. Sin embargo, siempre es encomiable el esfuerzo de búsqueda de las causas o de los mecanismos que justifiquen nuestros hallazgos.

¿Café, copa y puro?

           Aunque el consumo de café puede reducir notablemente el daño de cirrosis por alcohol, si queremos reducir realmente el riesgo de cirrosis alcohólica y de ciertos tumores malignos, lo más sensato es no beber el elixir de Baco (fácil para los que no lo beben) o ser muy moderados con su ingesta: las damas, por debajo de los 10 gramos de alcohol al día; los caballeros, cantidades inferiores a 20 gramos alcohol/día (no más de dos copas de vino diarias). Estas cantidades umbrales de alcohol etílico diario son las recomendadas en la Cuarta Edición del Código Europeo contra el Cáncer, publicada en octubre del 2014 por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De esta suerte, es posible que un ingrediente de la Dieta Mediterránea, el vino, pueda cooperar con sus antioxidantes (resveratrol) en los beneficios de nuestra saludable dieta.

           En cuanto al tabaquismo, parece que no hay nada que pueda neutralizar su efecto devastador en el organismo de la mayoría de los que se complacen con su consumo. Ni siquiera la ingesta habitual de café. Tampoco la actividad física aeróbica regular. No en balde representa la primera causa de muerte evitable en el mundo desarrollado. Su consumo regular es una forma de suicidio programado. No obstante, disponemos de medios efectivos y seguros para que los fumadores activos dejen definitivamente este hábito.
Más baristas, por favor

          La ciencia está revelando que de la triada anterior, solo el café resulta ser un producto altamente saludable y libre de sospecha. Pero que sea un café de calidad, sin mezcla de tueste con azúcar, molido al instante y preparado con buena técnica barista, a fin de evitar quemarlo por una extracción prolongada. Lo de la buena técnica no es un asunto baladí, pues si no es así, hasta el mejor café especial puede resultar quemado y, por tanto, amargo y de mal sabor. Por este motivo considero crucial la presencia de estos grandes y escasos profesionales, que son capaces de regular el molino y las complejas cafeteras tantas veces como sean necesarias, incluso en el mismo día.

          Una forma exquisita de degustar esta universal bebida es mediante técnicas de infusión, como las obtenidas con las cafeteras de filtro de papel, tipo V 60, Chemex, aeroprés o, la más tediosa, de sifón. Por otra parte, en algunos de estos artículos se especificaba que los mayores efectos protectores del hígado se observaban con los cafés infusionados.

          En fin, en este artículo hemos visto la notable capacidad del café para proteger al hígado de su destrucción por cirrosis secundaria a estilos de vida nocivos, como el alcoholismo y la obesidad, promotora de hígado graso, hepatitis y cirrosis. En otro futuro artículo veremos la extraordinaria capacidad preventiva de cáncer de hígado exhibida por el café.

Dr. Félix Martín Santos
05-11-2015

Bibliografía

1 Alcohol, Smoking, Cofee, and Cirrhosis. Arthur L. klatsky and Mary Anne Armstrong Am. J. Epidemiol. (1992) 136 (10): 1248-1257.
2 The effect of drinking coffee and smoking cigarettes on the risk of cirrhosis associated with alcohol consumption G. Corrao, Dr A. R. Lepore, P. Torchio, M. Valenti, G. Galatola, A. D'Amicis, S. Aricò, F. di Orio European Journal of Epidemiology. December 1994, Volume 10, Issue 6, pp 657-664.
3 Coffee, Caffeine, and the Risk of Liver Cirrhosis. Giovanni Corrao, PhD, Antonella Zambon, BSc Vincenzo Bagnardi, BSc, Amleto D'Amicis, PhD, Arthur Klatsky, MD Annals of Epidemiology. Volume 11, Isue 7. Pages 458-465 October 2001.
4 Does Coffee Protect Against Liver Cirrhosis? Silvano Gallus, ScD, Alessandra Tavani, ScD, Eva Negri, ScD, Carlo La Vecchia, MD Annals of Epidemiology. Volume 12, Issue 3. Pages 202-205, April 2002.
5 Coffee, Cirrhosis, and Transaminase Enzymes Arthur L. Klatsky, MD; Cynthia Morton, MD; Natalia Udaltsova, PhD; Gary D. Friedman, MD Arch Intern Med. 2006; 166(11): 1190-1195. doi: 10.1001/archinte.166.11.1190.
6 Coffee Consumption Is Associated With Response to Peginterferon and Ribavirin Therapy in Patients With Chronic Hepatitis C, Neal D. Freedman, Teresa M. Curto Karen L. Lindsay, Elizabeth C. Wright, Rashmi Sinha, James E. Everhart
Gastroenterology Volume 140, Issue 7. June 2011.Pages 1961-1969.
7 Coffee and Caffeine Are Associated With Decreased Risk of Advanced Hepatic Fibrosis Among Patients With Hepatitis C. Natalia Khalaf, Donna White, Fasiha Kanwal, David Ramsey, Sahil Mittal, Shahriar Tavakoli-Tabasi, Jill Kuzniarek, Hashem B. El-Serag.
Clinical Gastroenterology and Hepatology. August 2015 Volume 13, Issue 8, Pages 1521–1531.e3.
8 Association of coffee and caffeine consumption with fatty liver disease, nonalcoholic steatohepatitis, and degree of hepatic fibrosis. Jeffrey W. Mollo, Christopher J. Calcagno, Christopher D. Williams, Frances J. Jones, Dawn M. Torres and Stephen A. Harrison
Hepatology. Volume 55, Issue 2, pages 429–436, February 2012.
9 Coffee, alcohol and other beverages in relation to cirrhosis mortality: The Singapore Chinese Health Study, George Boon-Bee Go, Wan-Cheng Chow, Renwei Wang, Jian-Min Yuan and, Woon-Puay Koh. Hepatology. April 2014.
10 How does coffee prevent liver fibrosis? Biological plausibility for recent epdemiological observations. Jonathan A. Dranoff, Jordan J. Feld, Elise G. Lavoie and Michel Fausther. Hepatology 2014 Aug. 60 (2) 464-467.
11 I drink for my liver, Doc: emerging evidence that coffee prevents cirrosis.
Jordan J. Feld, Elise G. Lavoie and Michel Fausther, Jonathan A. Dranoff. F 1000 Research. Open for Science. April 2015.

Prevención de enfermedades crónicas con Dieta Mediterránea

          El estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) es un trabajo experimental español sobre nutrición, dotado con un rigor científico difícil de superar en el mundo. En abril del 2013, los responsables de esta investigación publicaron en New England Journal of Medicine las conclusiones obtenidas en una muestra de ciudadanos del Estado español, todos de alto riesgo cardiovascular, repartidos aleatoriamente en tres grupos: dos recibieron sendas Dietas Mediterráneas (DM); uno, con suplemento de aceite de oliva virgen extra y otro, con adición de frutos secos; mientras que los del tercer grupo consumieron una dieta baja en grasas. Pues bien, tras casi cinco años de seguimiento, los que se alimentaron con la DM se beneficiaron de una reducción del 30% del riesgo de enfermar y morir por enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus o accidente cerebral vascular y muerte de origen cardiovascular), frente al grupo control, el que se nutrió con la dieta baja en grasas (tanto de origen animal como vegetal).1

          Este ensayo clínico sobre prevención primaria de enfermedades cardiovasculares por la DM revela inequívocamente la efectividad de este tipo de dieta para reducir la tasa de incidencia y riesgo de nuevos procesos cardiovasculares, sobre todo de infartos cerebrales.

Otros estudios basados en el diseño de PREDIMED

          En estos últimos años los responsables del estudio PREDIMED están cosechando boyantes resultados de sus investigaciones sobre diversos aspectos de las enfermedades cardiovasculares así como de sus factores de riesgo. En las próximas líneas intentaré resumir los más relevantes.

          a) Reducción del riesgo de Fibrilación Auricular

          Resultado del estudio: Reducción de un 38% del riesgo de fibrilación auricular (FA) en los integrantes del grupo de DM enriquecida con aceite de oliva virgen extra, con respecto a los que tomaron una dieta baja en grasas.2 Este es el primer trabajo en el mundo donde se demuestra que este modelo dietético puede prevenir la FA. Sus autores publicaron el artículo correspondiente, en abril del 2014, en Circulation.

          Pequeño comentario: La fibrilación auricular es la arritmia más prevalente en la práctica clínica, pues se estima que un 25% de los ciudadanos la desarrollará a lo largo de su vida. Dado que las estrategias preventivas de este proceso brillan por su ausencia, se considera crucial encontrar sencillos estilos de vida que realmente puedan prevenir este proceso. Por este motivo los responsables del estudio PREDIMED decidieron seguir a 6705 pacientes, libres de FA al inicio del estudio, durante un periodo de tiempo de 4,7 años, comprobando, al cabo del mismo, que solo los que consumieron una DM con suplementos de aceite de oliva virgen extra (al menos 50 gramos al día; equivalente a unas 4 cucharadas pequeñas) se beneficiaron de una reducción del riesgo de FA con respecto al grupo control (dieta baja en grasas). Los que se nutrieron de la DM con frutos secos experimentaron una ligera reducción del riesgo, que no llegó a alcanzar significación estadística.
          b) Freno y retroceso de las lesiones de arteriosclerosis

          Hecho clave: Regresión de las lesiones de arteriosclerosis en varios segmentos de la carótida interna por parte del grupo de DM con adición de frutos secos, mientras que los que se alimentaron de una dieta baja en grasas experimentaron una progresión de sus lesiones arterioscleróticas, como pudo comprobarse al cuantificar por ecografías el grosor de las capas media e íntima de la citada arteria así como la altura de la placa de ateroma, asentada sobre su lecho.3 Este ensayo fue publicado en Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology (año 2014).

Comentario: En esta prueba clínica aleatorizada realizada en una muestra de 175 pacientes de la gran muestra del ensayo PREDIMED se observa, cuando se compara con la dieta control, que una intervención con DM incrementada con 30 gramos de frutos secos, tras 2,4 años de seguimiento, se asocia con un freno y regresión de un reconocido marcador y predictor de futuros eventos cardiovasculares: el grosor de las capas media e íntima así como la altura de la placa de ateroma de la carótida interna. Los autores concluyen diciendo: “Nuestros resultados también sugieren que una DM rica en ácidos grasos poliinsaturados y moléculas bioactivas (polifenoles) de fuentes vegetales puede frenar la progresión de la arteriosclerosis, reduciendo probablemente la vulnerabilidad y la rotura de la placa, por lo tanto, previniendo procesos isquémicos (angina e infarto)”.
         c) Disminución del riesgo de Enfermedad Arterial Periférica

         Conclusión del estudio: Reducción de un 66% del riesgo de Enfermedad Arterial Periférica (EAP) (p. ej. en femoral) en los dos grupos de personas que se beneficiaron de una DM, tanto la enriquecida con frutos secos como en la que se aportó más aceite de oliva virgen extra.4 Publicado en enero del 2014 en JAMA.

         Comentario: Según los autores, este es el primer estudio experimental de prevención primaria donde se sugiere una asociación entre una intervención dietética y la EAP. No obstante, aconsejan efectuar más estudios de similares características, pero con una muestra mayor de casos de EAP, que incluya también a los pacientes asintomáticos.

         d) Prevención de diabetes mellitus

         Hecho capital: Reducción de un 52% del riesgo de diabetes mellitus (tipo 2) en las personas que constituyen los dos grupos de DM frente a las del grupo control.5 Trabajo publicado en el año 2011 en Diabetes Care.

         Comentario: El estudio se efectúa con 418 personas, sin diabetes, de 55 a 80 años de edad, reclutados en un centro (Institut d´Investigació Sanitaria Pere Virgili, Universitat Rovira i Virgili, Reus) de los pertenecientes al estudio PREDIMED. Llama la atención que la gran reducción del riesgo de diabetes (52%) se observa con unas DM ricas en grasas de origen vegetal (ácido oleico y ácido linolénico, principalmente), por tanto, sin ninguna restricción calórica y, además, sin promocionar la actividad física entre los participantes. En consecuencia, el incremento de los ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y de los poliinsaturados parece contribuir a esta reducción del riesgo de diabetes, conseguido sin que los participantes pierdan peso.

         e) Ingesta de polifenoles y riesgo de mortalidad: reanálisis del estudio PREDIMED

         Reducción de un 37% del riesgo de muerte por todas las causas por parte de las personas que consumieron más polifenoles con respecto a los de bajo consumo. Los lignanos y estilbenos (resveratrol de la uva, oleocantal del aceite de oliva virgen extra) fueron los grupos de polifenoles que se asociaron con más reducción de la mortalidad.

         Según los autores, este es el primer trabajo que analiza la asociación entre la ingesta total de polifenoles y de subclases de los mismos con la mortalidad por todas las causas.6 Trabajo publicado en mayo del 2014 en BMC Medicine.
f) Consumo de aceite de oliva y riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte en estudio PREDIMED

          El consumo de aceite de oliva, especialmente de la variedad virgen extra, se asoció con una gran reducción del riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular (ictus e infartos de miocardio) y del riesgo de muerte por procesos cardiovasculares entre los sujetos de alto riesgo cardiovascular del estudio PREDIMED. En realidad, llegan a observar que los mayores consumidores de aceite de oliva, desde ya antes de iniciar el estudio, ven reducido en un 39% el riesgo de enfermedad cardiovascular y en un 48% el riesgo de muerte por estos procesos, con respecto a los de consumo menor. Además, demuestran que por cada 10 gramos de incremento en el consumo diario de aceite de oliva virgen extra se aprecia una reducción del 10% en el riesgo de desarrollar estas enfermedades y de un 17% de disminución del riesgo de muerte de origen cardiovascular. Tales beneficios no se observan con el aceite común (mezcla con refinada), solo en la virgen extra, probablemente por su mayor riqueza en antioxidantes. 7 Estudio publicado en mayo del 2014 en BMC Medicine.

          g) Reversión del Síndrome Metabólico

          Reversión significativa del síndrome metabólico entre los participantes de los grupos de DM (suplementos con aceite de oliva virgen extra y el de frutos secos), con respecto al grupo control.8

          No abundo más en este punto, porque esta enfermedad será tratada en otro artículo de este blog.

Hipótesis más plausibles

          Parece ser que en el origen de las enfermedades cardiovasculares y en el de otras enfermedades crónicas, la inflamación y la oxidación de nuestras células y tejidos desempeña un papel capital. Pues bien, la Dieta Mediterránea aporta sustancias de alto poder antiinflamatorio y antioxidante, como los polifenoles.

          Por otra parte la DM se caracteriza por conseguir un perfil de grasas más saludable, puesto que se incorporan ácidos grasos poliinsaturados, como el ácido linolénico, y ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico, que son más resistentes a la oxidación que otros ácidos grasos. Además, reducen el nocivo colesterol LDL (vulgarmente llamado el “colesterol malo”) y aumentan el HDL colesterol; el primero incrementa la grasa de la placa de ateroma, pues se incorpora a la misma; el segundo, hace lo contrario, dado que se lleva el colesterol del lecho arterial y, por ello, facilita su limpieza. A diferencia de los primeros, los ácidos grasos saturados, abundantes en las grasas de origen animal, aumentan notablemente la concentración plasmática de LDL colesterol, un reconocido factor de riesgo cardiovascular.

          En cuanto a los polifenoles voy a dedicar un tiempo al oleocantal. Se trata de un derivado fenólico del aceite de oliva virgen extra, que atesora una gran potencia antiinflamatoria y antioxidante, por lo que parece ejercer un efecto muy beneficioso en enfermedades articulares como la artrosis y artritis reumatoide, así como en enfermedades neurorodegenerativas e incluso en algunos tumores, como así lo atestiguan Lisa Parkinson y Russel Keast en su excelente revisión sobre los efectos beneficiosos del mismo. 9

          El oleocantal es el responsable del sabor picante y un tanto irritante del aceite de oliva virgen extra cuando se paladea en la cavidad oral, percepción similar a la producida por el ibuprofeno.

          Beauchamp y colegas son los que demostraron el mecanismo antiinflamatorio10 ejercido por este polifenol: inhibe a las ciclooxigenasas (COX) tipo 1 y tipo 2, al igual que hacen el ibuprofeno, el ácido acetilsalicílco y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINES). Sin embargo, la potencia antiinflamatoria del oleocantal es muy superior al del ibuprofeno (de tres a cuatro veces mayor).

          Por otra parte, en diversos estudios experimentales se ha observado que el oleocantal reduce la producción de las proteínas Tau y beta-amiloide, así como potencia su aclaramiento cerebral, por ende, podría tener un efecto reductor del riesgo de enfermedad de Alzheimer, al evitar el depósito pernicioso de tales proteínas.

          Finalmente, al oleocantal también se le atribuyen propiedades antitumorales. De entrada al inhibir la COX 2 podría derivarse un efecto anticancerígeno, pues tal enzima está vinculada a algunos cánceres como el de colon. También se ha descubierto un efecto antiproliferativo de las células malignas, pues promueve su suicidio (apoptosis). Además, bloquea ciertas proteínas cruciales para el desarrollo tumoral, como la Hsp90. Precisamente esta capacidad de inhibir a la Hsp9 lo convierte en un producto de importancia en la investigación sobre el cáncer, pues los inhibidores de esta proteína son objeto de búsqueda e investigación crecientes.
          Me apena comprobar que muchos jóvenes y adultos de nuestro país están realmente abandonando nuestra herencia cultural dietética por deplorables dietas, abundantes en grasas saturadas y, sobre todo, en los temibles ácidos grasos trans, precocinadas o de rápida elaboración (comida basura), mientras que habitantes de otras latitudes (EE. UU., centro y norte de Europa) empiezan a incorporar progresivamente nuestra saludable dieta. Creo que tenemos que reforzar la educación para la salud en la escuela, en las consultas médicas y en el propio seno familiar, con objeto de adquirir estilos de vida saludables desde poco después de salir del claustro materno. Nos jugamos nuestra salud, un bien que hay que mimar y enriquecer desde el principio de nuestra existencia, a fin de tener tanto una buena calidad de vida cuanto una larga esperanza de vida en buena salud. De esta forma es más probable que no nos resulte esquiva esa “cosa deseable” que todo el mundo parece conocer, pero pocos definir: la felicidad.

Dr. Félix Martín Santos
01-10-2015

Bibliografía

1 Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet.
Ramón Estruch, M.D., Ph.D., Emilio Ros, M.D., Ph.D., Jordi Salas-Salvadó, M.D., Ph.D., Maria-Isabel Covas, D.Pharm., Ph.D., Dolores Corella, D.Pharm., Ph.D., Fernando Arós, M.D., Ph.D., Enrique Gómez-Gracia, M.D., Ph.D., Valentina Ruiz-Gutiérrez, Ph.D., Miquel Fiol, M.D., Ph.D., José Lapetra, M.D., Ph.D., Rosa Maria Lamuela-Raventos, D. Pharm., Ph.D., Lluís Serra-Majem, M.D., Ph.D., Xavier Pintó, M.D., Ph.D., Josep Basora, M.D., Ph.D., Miguel Angel Muñoz, M.D., Ph.D., José V. Sorlí, M.D., Ph.D., José Alfredo Martínez, D. Pharm, M.D., Ph.D., and Miguel Angel Martínez-González, M.D., Ph.D. for the PREDIMED Study Investigators.
N Engl J Med 2013; 368: 1279-1290 April 4, 2013DOI: 10.1056/NEJMoa120030.
2 Extravirgin olive oil consumption reduces risk of atrial fibrillation: the PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) trial.
Martínez-González MÁ, Toledo E, Arós F, Fiol M, Corella D, Salas-Salvadó J, Ros E, Covas MI, Fernández-Crehuet J, Lapetra J, Muñoz MA, Fitó M, Serra-Majem L, Pintó X, Lamuela-Raventós RM, Sorlí JV, Babio N, Buil-Cosiales P, Ruiz-Gutierrez V, Estruch R, Alonso A; PREDIMED Investigators. Circulation. 2014 Jul 1;130 (1): 18-26. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.113.006921. Epub 2014 Apr 30.
3 Changes in ultrasound-assessed carotid intima-media thickness and plaque with a Mediterranean diet: a substudy of the PREDIMED trial.
Sala-Vila A, Romero-Mamani ES, Gilabert R, Núñez I, de la Torre R, Corella D, Ruiz-Gutiérrez V, López-Sabater MC, Pintó X, Rekondo J, Martínez-González MÁ, Estruch R, Ros E. Arterioscler Thromb Vasc Biol. 2014 Feb; 34 (2): 439-45. doi: 10.1161/ATVBAHA.113.302327. Epub 2013 Nov 27.
4 Association of Mediterranean Diet With Peripheral Artery Disease: The PREDIMED Randomized Trial.
Miguel Ruiz-Canela; Ramón Estruch, MD; Dolores Corella, DPharm; Jordi Salas-Salvadó, MD; Miguel A. Martínez-González, MD, JAMA. 2014; 311(4): 415-417. doi:10.1001/jama.2013.280618.
5 Reduction in the incidence of type 2 diabetes with the Mediterranean diet: results of the PREDIMED-Reus nutrition intervention randomized trial.
Salas-Salvadó J, Bulló M, Babio N, Martínez-González MÁ, Ibarrola-Jurado N, Basora J, Estruch, Corella D, Arós F, Ruiz-Gutiérrez V, Ros E; PREDIMED Study Investigators
Diabetes Care. 2011 Jan; 34 (1): 14-9. doi: 10.2337/dc10-1288. Epub 2010 Oct 7
BMC Med. 2014 May 13; 12: 77. doi: 10.1186/1741-7015-12-77.
6 Polyphenol intake and mortality risk: a re-analysis of the PREDIMED trial
Tresserra-Rimbau A, Rimm EB, Medina-Remón A, Martínez-González MA, López-Sabater MC, Covas MI, Corella D, Salas-Salvadó J, Gómez-Gracia E, Lapetra J, Arós F, Fiol M, Ros E, Serra-Majem L, Pintó X, Muñoz MA, Gea A, Ruiz-Gutiérrez V, Estruch R, Lamuela-Raventós RM1; PREDIMED Study Investigators.
7 Olive oil intake and risk of cardiovascular disease and mortality in the PREDIMED Study.
BMC Med 2014 13; 12:78. Epub 2014 May 13.
Marta Guasch-Ferré, Frank B Hu, Miguel A Martínez-González, Montserrat Fitó, Mònica Bulló, Ramon Estruch. Jordi Salas-Salvadó.
8 Mediterranean diets and metabolic syndrome status in the PREDIMED randomized trial
Nancy Babio, Estefanía Toledo, Ramón Estruch, Emilio Ros, Miguel A. Martínez-González, Olga Castañer, Mònica Bulló, Dolores Corella, Fernando Arós, Enrique Gómez-Gracia, Valentina Ruiz-Gutiérrez, Miquel Fiol, José Lapetra, Rosa M. Lamuela-Raventos, Lluís Serra-Majem, Xavier Pintó, Josep Basora, José V. Sorlí, Jordi Salas-Salvadó, for the PREDIMED Study Investigators.
9 Oleocanthal, a Phenolic Derived from Virgin Olive Oil: A Review of the Beneficial Effects on Inflamatory disease. Lisa Parkinson and Russel Keast. Int. J. Mol. Sci. 2014,15(7), 12323-12334.
10 Phytochemistry: ibuprofen-like activity in extra-virgin olive oil.
Beauchamp GK1, Keast RS, Morel D, Lin J, Pika J, Han Q, Lee CH, Smith AB, Breslin PA. Nature. 2005 Sep 1; 437(7055): 45-6.

Dieta mediterránea: prevención efectiva de enfermedades cardiovasculares

Dieta mediterránea: prevención efectiva de enfermedades cardiovasculares

          La comunidad científica internacional considera que la Dieta Mediterránea es uno de los modelos dietéticos más saludables, pues se asocia a una notable reducción de los riesgos de enfermar y de morir por las principales causas de muerte en el mundo Occidental. Tanta es la bondad y calidad de esta dieta como para que el 16 de noviembre de 2010, el Comité Intergubernamental de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, en la reunión celebrada en Nairobi (Kenia), acordara inscribir la Dieta Mediterránea en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

          En la última década se está recogiendo la cosecha de rigurosos estudios epidemiológicos, que revelan que nuestra dieta patrimonial reduce sensiblemente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como diabetes tipo 2, síndrome metabólico, hipertensión arterial, ciertos tumores malignos, etc.

          En este contenido me voy a centrar en el efecto preventivo de procesos cardiovasculares, exhibido por esta dieta. En otros artículos me centraré en la protección ejercida sobre otras enfermedades.

¿A qué llamamos Dieta Mediterránea?

          Me complace mucho la forma empleada por los responsables de la Fundación Dieta Mediterránea1 para conceptuar a esta emblemática dieta, dado que la consideran una herencia cultural, basada en productos frescos, locales y de temporada, íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos de la cuenca mediterránea. Además, incorporan a los alimentos característicos de la misma, un ingrediente fundamental: la sociabilidad. Sí, porque cuando nos reunimos a comer llegamos a disfrutar más de la compañía y del encuentro humano que de las saludables viandas de nuestra dieta. Me atrevo a decir que ambos elementos constituyen un sinergismo por potenciación.

          Si nos centramos en los alimentos que la constituyen recordaré que lo más destacable es la abundancia de productos vegetales, como hortalizas, legumbres, pan, pasta, arroz, verduras, frutas y frutos secos; el empleo de aceite de oliva como fuente fundamental de grasa; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos y huevos; el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas (las procedentes del ganado porcino, bovino, caprino y ovino) así como cantidades moderadas de vino tinto, habitualmente consumido en el curso de las comidas.

Neumólogo Félix Martín Santos frutas en cajas

          Su efecto saludable no se debe solo a que sea una dieta equilibrada, variada y con una adecuada incorporación de macronutrientes sino también a los beneficios derivados de su alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y poliinsaturados, su bajo contenido en ácidos grasos saturados y, sobre todo, a su gran riqueza en antioxidantes, como el oleocantal, derivado del aceite de oliva virgen extra y descubierto en 2005 por Beauchamp y colegas2.
Prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares con Dieta Mediterránea

          Probablemente el mejor estudio epidemiológico sobre la prevención secundaria de procesos cardiovasculares fue el diseñado y realizado por franceses de Lyon, cuyo informe final3 lo publicaron en 1999 en una revista de cardiología de EE. UU., la prestigiosa Circulation.

          Michel de Lorgeril y colegas se responsabilizaron de una prueba aleatorizada, de prevención secundaria para evaluar si un tipo de Dieta Mediterránea, enriquecida con ácido linolénico, era capaz de reducir la tasa de recidiva tras un primer infarto de miocardio, cuando era comparada con una dieta occidental, convencional o prudente, según los franceses. La primera la siguieron 219 personas; la segunda, la adoptaron 204 pacientes.

          Ya en un primer análisis, tras 27 meses de seguimiento, habían comprobado un gran efecto protector de la primera con respecto a la segunda. Para aumentar la validez del estudio decidieron aumentar el tiempo de seguimiento hasta 46 meses por paciente.

          La dieta era el supuesto factor protector o reductor del riesgo, mientras que el efecto o enfermedad a prevenir fue clasificado en tres conjuntos de procesos: uno, muerte de origen cardíaco e infarto de miocardio no fatal; dos, por eventos mayores como la angina inestable, insuficiencia cardíaca, ictus, embolia pulmonar o periférica; tres, por procesos menores que requieren ingreso hospitalario.

          Los resultados fueron espectaculares, pues los voluntarios que siguieron la dieta mediterránea durante los 46 meses del estudio sufrieron bastantes menos procesos cardiovasculares (en las tres categorías posibles), que los que siguieron la dieta convencional no mediterránea: 95 versus 180, respectivamente. En consecuencia, la reducción del riesgo cardiovascular por parte de los que se beneficiaron de la dieta mediterránea osciló de un 47% hasta un 72%, con respecto al grupo control.

          Este excelente estudio experimental no deja de tener un carácter de prevención secundaria, dado que la intervención dietética se aplica a personas que ya tienen la enfermedad (cardiopatía isquémica), pues eran supervivientes de un infarto de miocardio previo. Lo que se pretende es reducir la tasa de reinfarto o/y la aparición de otros procesos isquémicos como el infarto cerebral. Sin embargo, estaba por demostrar en un riguroso estudio experimental si la citada Dieta Mediterránea era capaz de reducir la tasa de incidencia de procesos cardiovasculares, esto es, si podía conseguir reducir el riesgo de desarrollar infartos de miocardio o cerebrales (ictus) en individuos que aún no los habían sufrido. Pues bien, investigadores de nuestro país tienen el honor de haber sido los primeros en haber conseguido esto último, mediante el estudio PREDIMED.

Prevención primaria de enfermedades cardiovasculares con Dieta Mediterránea: estudio PREDIMED

          El ensayo clínico PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) es el estudio de mayor calidad científica que se ha realizado sobre nutrición en España. Sus resultados han dado un espaldarazo definitivo a los modelos de Dieta Mediterránea, por su gran efectividad para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares frente a otras dietas establecidas en consultas médicas, como las dietas pobres en grasas. Vamos a describir brevemente su protocolo.

Selección de los participantes y aleatorización

          Se trata de un ensayo clínico (estudio experimental), donde se reparten al azar (de forma aleatorizada) los 7447 voluntarios del mismo, a fin de incluirlos equitativamente en uno de los tres grupos dietéticos seleccionados, con el objetivo principal de averiguar si la Dieta Mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos evita la aparición de enfermedades cardiovasculares (infarto agudo de miocardio y/o accidente vascular cerebral, muerte de origen cardiovascular), en comparación con una dieta baja en grasa. Para poder participar en el estudio los voluntarios debían reunir criterios de alto riesgo cardiovascular, pero sin sufrir aún ninguna de estas enfermedades. Por ello, debían ser varones de entre 55 y 80 años o mujeres de entre 60 y 80 años que fueran diabéticos/as (lo eran la mitad de los integrantes) o que tuvieran tres de los siguientes factores de riesgo cardiovascular: tabaquismo, hipertensión arterial, aumento plasmático de la concentración del LDL colesterol (lipoproteínas de baja densidad), bajos niveles plasmáticos del HDL colesterol (colesterol vinculado a las lipoproteínas de alta densidad), sobrepeso u obesidad, o tener una historia familiar de enfermedad coronaria precoz.

          Se tardó un tiempo relevante en reclutar a todos los voluntarios en los nueve centros del estudio (dependientes de Hospitales Universitarios de Barcelona, Pamplona, Sevilla, Vitoria, Valencia, Reus, Instituto de Salud Carlos III de Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas), pues se extendió desde octubre del 2003 hasta junio del 2009.

Intervenciones y medidas

          Los participantes recibieron sesiones individuales y de grupo, con periodicidad trimestral, a fin de educarlos y asesorarlos sobre las características de sus respectivas dietas. También se les pasó un cuestionario de 14 preguntas con objeto de valorar el grado de adherencia a la dieta mediterránea. Algo parecido se hizo con el grupo control, sobre todo a partir del 2006.

          A los dos grupos de dieta mediterránea se les aprovisionó gratuitamente de aceite de oliva (un litro a la semana) y de 30 gramos de frutos secos diarios (15 de nueces, 7,5 de avellanas y 7,5 gramos de almendras); mientras que los integrantes del grupo control, de dieta baja en grasa (ni vegetal ni animal) fueron objeto de pequeños regalos, no alimenticios. No se promocionó ninguna dieta hipocalórica ni tampoco se promocionó la actividad física aeróbica entre sus integrantes.

          Para los dos grupos de la DM se intentó que las raciones y piezas de cada grupo de alimentos fuera como sigue: tres o más piezas al día de fruta; dos o más raciones diarias de verduras; tres o más raciones semanales de pescado (especialmente graso); tres o más raciones semanales de legumbres; dos o más raciones semanales de sofrito; cuatro o más cucharadas diarias de aceite de oliva; tres o más raciones semanales de frutos secos; carne blanca (aviar) en vez de carne roja; vino con las comidas (opcionalmente, solo para bebedores habituales; 7 vasos o copas a la semana).
          Cada año se los evaluó con un cuestionario de frecuencia de alimentos (137 preguntas) para, entre otras cosas, calcular la ingesta de energía y de nutrientes. También anualmente respondieron a las preguntas de una versión española del cuestionario de Actividad Física en el Tiempo Libre de Minnesota.

          Para cerciorarse de que los participantes cumplían correctamente con las dietas establecidas se emplearon biomarcadores de cumplimiento: niveles plasmáticos de ácido alfa-linoléico, para confirmar el cumplimiento por el grupo de frutos secos; para el grupo que recibió suplementos de aceite de oliva virgen extra se empleó otro marcador indicativo (niveles urinarios de hidroxytirosol, un polifenol abundante en este aceite). Tales mediciones se efectuaron en pequeños grupos de participantes, elegidos al azar, en tres ocasiones: al año, a los tres y a los cinco años.

          Huelga decir que el aparato estadístico empleado en este estudio fue riguroso y profundamente válido, con estratificación y control de las principales variables de confusión; modelos de regresión de Cox, para calcular los cocientes de riesgo (Hazard ratios) de eventos cardiovasculares en los grupos de Dieta Mediterránea (DM) con respecto al grupo control, entre otros métodos estadísticos.

Resultados

          Aunque el estudio debía mantenerse durante unos seis años, tuvo que pararse a los 4,8 años, por motivos de ética, porque, en el curso de una evaluación periódica, se observó que los integrantes de los dos grupos de dieta mediterránea se beneficiaron de un menor riesgo de enfermar y de morir por estas enfermedades: un 30% menos de riesgo, con respecto al grupo control, los que consumieron una dieta baja en grasa.

          La reducción del riesgo fue muy manifiesta para el ictus o accidente vascular cerebral y para la combinación de eventos cardiovasculares, pero no tanto para el infarto agudo de miocardio aislado. Posiblemente, según los autores, porque el poder estadístico para identificar los efectos sobre el infarto de miocardio era insuficiente.

          Los autores del estudio concluyen: “Estos resultados confirman los beneficios y la efectividad de la Dieta Mediterránea para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares”.

          En su análisis también resaltan que la mayor esperanza de vida alcanzada con esta dieta se debe fundamentalmente a su riqueza en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva, así como al bajo consumo de carnes rojas y al moderado consumo de vino tinto en las comidas. Siguiendo a otros investigadores, creen que probablemente haya un efecto sinérgico favorable entre todos los nutrientes que constituyen esta dieta, que permite reducir el riesgo cardiovascular, a base de mejorar el perfil lipídico, aumentar la sensibilidad de la insulina e incrementar la resistencia a la oxidación e inflamación, así como proteger el lecho de las arterias, que son las que llevan la sangre oxigenada a los diversos tejidos y que, en caso de obstruirse, acabaría con la muerte del tejido subsidiario (necrosis isquémica o infarto).

La calidad científica de este estudio experimental, difícil de superar en el mundo, animó a los investigadores a publicar los numerosos artículos que están gestando en revistas de prestigio internacional, habitualmente de EE. UU. Por ejemplo, el que hemos resumido en este punto del tema lo publicaron (febrero 2013) en una de las revistas de mayor impacto del mundo: New England Journal of Medicine.4

          En un próximo artículo intentaré resumir una parte relevante de los artículos que han fructificado de este gran árbol de ciencia en el que se está convirtiendo el ensayo PREDIMED.

Dr. Félix Martín Santos
03-09.2015

Bibliografía

2 Phytochemistry: ibuprofen-like activity in extra-virgin olive oil.
Beauchamp GK, Keast RS, Morel D, Lin J, Pika J, Han Q, Lee CH, Smith AB, Breslin PA Nature. 2005 Sep 1;437(7055):45-6.
3 Mediterranean Diet, Traditional Risk Factors, and the Rate of Cardiovascular Complications After Myocardial Infarction. Final Report of the Lyon Diet Heart Study.
Michel de Lorgeril, MD; Patricia Salen, BSc; Jean-Louis Martin, PhD; Isabelle Monjaud, BSc; Jacques Delaye, MD; Nicole Mamelle, PhD B. Circulation 1999; 99; 779-785.
4 Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet.
Ramón Estruch, M.D., Ph.D., Emilio Ros, M.D., Ph.D., Jordi Salas-Salvadó, M.D., Ph.D., Maria-Isabel Covas, D.Pharm., Ph.D., Dolores Corella, D.Pharm., Ph.D., Fernando Arós, M.D., Ph.D., Enrique Gómez-Gracia, M.D., Ph.D., Valentina Ruiz-Gutiérrez, Ph.D., Miquel Fiol, M.D., Ph.D., José Lapetra, M.D., Ph.D., Rosa Maria Lamuela-Raventos, D.Pharm., Ph.D., Lluís Serra-Majem, M.D., Ph.D., Xavier Pintó, M.D., Ph.D., Josep Basora, M.D., Ph.D., Miguel Angel Muñoz, M.D., Ph.D., José V. Sorlí, M.D., Ph.D., José Alfredo Martínez, D.Pharm, M.D., Ph.D., and Miguel Angel Martínez-González, M.D., Ph.D. For the PREDIMED Study Investigators.
N Engl J Med 2013; 368:1279-1290 April 4, 2013 DOI: 10.1056/NEJMoa120030.

Castilldecabras Sierra de las Quilamas

          En la Sierra de las Quilamas, porción septentrional de la Sierra de Francia, existe un paraje arriscado y poco accesible que engrandece y hace honor a esta reserva de la biosfera: Castilldecabras. Desde su plataforma rocosa se pueden observar las huellas en las montañas opuestas de los torrentes que originan y nutren el río Quilamas. El planeo alegre de la cigüeña negra y el vuelo majestuoso del buitre negro aumentan la singularidad y el carácter emblemático del valle homónimo y de toda esta sierra.

          Linares de Riofrío se encuentra a unos siete kilómetros de Castilldecabras. Una bellísima ruta de montaña permite conectar ambos lugares, pasando por lugares profundamente entrañables para mí: cuesta de las Pollinas, bosque de la Honfría y el Hueco.

          Son tres los kilómetros que hay que recorrer desde la fuente de la Marina de Linares de Riofrío hasta la fuente de la Honfría, siempre y cuando atajemos por el sendero de las Pollinas; si decidiéramos subir por el camino principal habría que añadir como un kilómetro más. Por encima de la fuente de la Honfría hay una pequeña superficie, que en el mes de mayo se engalana con la presencia de peonías y de orquídeas silvestres. Si la remontamos, entre un cerezo centenario y varios merenderos, llegaremos hasta el camino que nos conducirá, a la izquierda, en un trayecto de unos 700 metros, entre melojos, hasta el mítico Hueco. Antes habrá que abandonar, también a la izquierda, el camino que se dirige a las Peñas del Agua. Ya en los pastizales del Hueco, habrá que sobrepasar un paso canadiense para llegar al camino que conduce, a la izquierda, a San Miguel de Valero y, a la derecha, al acceso a Castilldecabras. Obviamente, ascenderemos por la derecha, hacia el oeste, para que, tras recorrer 450 metros veamos a la izquierda la vereda que lleva hasta el Pico Porrejón. Durante este corto trayecto, de casi medio kilómetro, podemos disfrutar con la contemplación de una panorámica de excepcional belleza. Si desde esta atalaya (de 1160 a 1172 metros) miramos al sur, podremos contemplar una parte importante del valle de las Quilamas; al suroeste veremos Miranda del Castañar y la parte correspondiente de las Batuecas; al sureste, observaremos las poderosas cumbres de los montes y picos de la Sierra de Béjar.

          También quiero resaltar que en este corto tramo me topo en mayo, entre muchas otras plantas, con numerosos ejemplares de cantueso florecido (Lavanda pedunculata variedad stoechas) así como con la omnipresente jara pringosa (Cistus ladanifer), cuyo intenso aroma domina el ambiente. Además, el ruiseñor (Luscinia megarynchos) se impone al resto de aves, durante los días y noches del mes de mayo, con su bellísimo y variado canto. La sobriedad de colores de su plumaje la compensa con las hermosas melodías que ofrece a los que tenemos la fortuna de escucharlo en este insólito y extraordinario paraje. Al final de la primavera y principio del verano florecen el tomillo blanco o mejorana española (Thymus mastichina), así como el tomillo salsero (Thymus zygis). También en verano se oye y se ve al abejaruco (Merops apiaster), haciendo acrobacias para capturar las abejas de las colmenas próximas, gran parte de las cuales son de mi buen amigo Rafa. En fin, seguiría relatando durante mucho tiempo las bellezas que adornan este queridísimo paraje: el Hueco. Sin embargo, tenemos que continuar hasta Castilldecabras.

          Dejamos a la izquierda la vereda del Pico Porrejón, para descender en pos del acceso al paraje que da título a este artículo. Nada más iniciar el descenso nos encontramos a la derecha (noreste) un pequeño castañal, que en junio nos regala el aroma de sus candelas y en octubre derrama su nutritivo fruto sobre este camino. Durante los primeros 600 metros de recorrido por este sendero, me encuentro rodeado por numerosos ejemplares de retama, jara, helechos y bastantes castaños. A la izquierda, al suroeste, se pueden apreciar las montañas que delimitan el valle del río Quilamas, con el emblemático monte “Castillo Viejo de Valero”, más en lontananza se observa la mole de la Peña de Francia (1.727 m). Si recorremos unos 900 metros más, hasta donde acaba el camino, nos encontraremos a la izquierda un cartel con el título “Ruta de los Caminos Históricos de Entresierras”. Luego, figura en mayúsculas el nombre de CASTILLDECABRAS. Por debajo del cual el autor efectúa una pequeña evocación histórica del lugar, una descripción de la flora y fauna, también nos recuerda que estamos en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y nos advierte que a partir de aquí hay restricciones de acceso en la época de nidificación (de febrero a agosto) de la cigüeña negra y del buitre negro, aves en claro peligro de extinción.

          Si nos adentramos en dirección a Castilldecabras tendremos que recorrer durante unos 400 metros una estrecha vereda, semioculta por numerosa retama de notable altura, pues en algunos tramos sobrepasa los dos metros. Tras salir de esta espesura nos topamos con un encinar, que atravesaremos por una pequeña vereda, zigzagueando durante 650 metros, para toparnos con una tenada, medio derruida, de cabreros. En este descenso hay que tener cuidado de no desorientarse, para lo cual tenemos que fijarnos bien en el piso, donde los buenos y respetuosos excursionistas de estos parajes suelen colocar pequeños montoncitos de piedras a modo de señales indicadoras. A los 100 metros de descenso por este encinar -llevamos recorridos poco más de seis kilómetros (6100 m) desde el punto de partida- el camino gira bruscamente a la izquierda. En ese punto y momento veremos a la derecha un gran derrubio de piedras de la ladera opuesta, la pedrera de Cancho Gordo. Tras recorrer unos 160 metros más de vereda, observaremos, mirando al oeste y abajo, el paraje de Castilldecabras; más arriba y a distancia, la mole montañosa de la famosa cueva de las Quilamas. Por fin, accedemos a una tenada de cabrero, sin techumbre, en cuyo interior se puede ver un buen ejemplar de encina (son muchos los años de abandono) y una especie de pollo de piedra adherido a una de sus paredes. Tras bordearla por estrecha vereda, nos topamos con un suelo de piedras dispuestas con cierto orden, semejando un sendero pétreo, por el que se puede caminar durante unos 100 metros, para que a continuación volvamos a pisar suelo con tierra y piedras. De esta guisa llegamos, tras 700 metros de deambular, hasta el ombligo de Castilldecabras, donde destaca un regato, que desciende de algún manantial o torrente del Pico Cervero, situado a la derecha, al norte, como una gran cima ciclópea (1465 m). Unos pocos metros más abajo el regato se convierte en una notable cascada: la chorrera el Vieico.
          En una de las casi inaccesibles paredes que bordean la cascada han criado durante décadas sucesivas generaciones de águilas reales. En su nido incubaban uno o varios huevos, para luego dar de comer a sus pequeñas crías.

          Refiero este último hecho para transmitir a los lectores de este blog una pequeña historia que me han referido varios cabreros de Valero y de San Miguel de Valero, entre ellos mi buen amigo Rafa. Se la escuché por primera vez a un cabrero septuagenario de San Miguel de Valero. Lo hizo con cierta precaución, hablando casi en susurros, pues aunque antaño tales vivencias eran permitidas para los más audaces; hogaño, serían motivo de castigo y multa. Aunque este buen hombre había sido protagonista de muchos de estos lances, a mí me agrada más referir este relato como me lo contó mi querido amigo Rafa, mientras tomábamos unas consumiciones en un bar de San Miguel de Valero.

-- Mira, Félix, cuando aún había linces en las Quilamas, algunos cabreros, muy astutos ellos, eran capaces de robar la comida que el águila real dejaba para alimentar a sus crías. Para ello, iban al nido que las águilas mantenían y reparaban, año tras año, en los canchales de Castilldecabras, justo encima de la chorrera del Vieico y enfrente de la Peña el Diablo. Aprovechando los momentos en que los padres abandonaban el nido para cazar, se acercaban para colocar un betijo en la boca de los pequeños aguiluchos para impedirles comer.

En este momento lo interrumpía para que me explicara el significado de betijo, palabra que nunca había oído.

-- ¿Qué es un betijo? ¿Para qué sirve?

Rafa, se recreó con la respuesta, mostrando gran conocimiento y experiencia.

-- El betijo es un fino palo de jara o de torvisco que atravesábamos en la boca de los chivos, fijándolo con un cordel a los cuernos. Así no podían mamar, pero sí pacer. De esta forma, las cabras, debilitadas por la lactancia, podían recuperarse y luego quedar de nuevo preñadas. Yo he colocado muchos betijos a los chivos, pero nunca a las crías del águila real. Sin embargo, un hermano mío, seis años mayor que yo, embetijó a muchos aguiluchos, mientras vigilaba en las Quilamas a las machorras o cabras aún no preñadas.

Como no estaba del todo convencido volvía a insistir para que me resolviera mis dudas.

-- ¡Pero, Rafa!, los aguiluchos con el betijo no podrían comer y, por tanto, acabarían muriendo.
-- ¡Qué va, hombre! Tanto mi hermano como nuestros paisanos de Valero y de San Miguel, quitaban el betijo a las pequeñas águilas para que pudieran alimentarse con parte de la comida, pero quedándose ellos con la parte más suculenta. De esta forma, los aguiluchos podían alimentarse lo suficiente para crecer y para que sus padres no dejaran de acarrear comida al nido.

          El ingenio y la sagacidad de estos cabreros eran dignos de encomio, pues procuraban obtener una notable fuente de proteínas, en épocas de escasez, sin que se diera cuenta el águila real. La realidad era que comían tanto las crías de águila como la familia del pastor, merced al denuedo y esfuerzo de la pareja de águilas reales y a la perspicacia y talento del cabrero. Es indudable que eran otros tiempos y otras épocas.
          Esta pequeña historia me sirve para mostrar mi más sentida admiración por la gente autóctona de estos pueblos y valles. ¡Cuánto conocimiento y experiencia atesoran! ¡Cuánto han tenido que luchar! ¡Me encanta escuchar sus historias y vivencias!

          Aconsejo andar con mucho tiento y precaución si queremos aproximarnos a la chorrera del Vieico. No es difícil caerse. Yo la he visitado en varias ocasiones. En una me resbalé y me quedé en la plataforma superior, desde donde cae el agua a chorro. Un poco más y me precipito al vacío. Por otra parte las fotos efectuadas desde arriba tienen poca perspectiva. En consecuencia, no recomiendo aventurarse mucho en torno a la cascada.

          Sí que podemos acceder fácilmente a la gran plataforma pétrea del que podemos llamar pico de Castilldecabras. Para ello atravesaremos el regato inicial y seguiremos una vereda medio oculta por altas retamas, siguiendo paralelos al gran risco que tenemos orillado a la izquierda. Así, en pocos metros subiremos esta pequeña cima (1104 metros), desde donde contemplaremos una bellísima panorámica. Si miramos al oeste veremos las montañas que circundan el valle en su inicio: al noroeste la mole de la buitrera donde se encuentra la legendaria cueva de las Quilamas; al suroeste, en la ladera opuesta las montañas de La Bastida, donde se hallan los manantiales del río Quilamas. Al norte, casi por encima de nosotros podremos ver el pico Cervero. Al sureste, el monte del Castillo Viejo de Valero. Al este, podremos ver la continuación del valle del río Quilamas, en dirección a Valero. Unos kilómetros más abajo desemboca en la margen derecha del río Alagón. Desde aquí es bastante fácil ver a numerosos ejemplares de buitre leonado, mezclado con algún buitre negro, aprovechando las cálidas corrientes de aire para ascender en círculos, mediante elegantes planeos.
          El río Quilamas no se seca en ninguna época del año, aunque su caudal desciende significativamente en verano. Son muchos los arroyos y regatos que confluyen en el mismo, siendo el más importante el llamado río Chico o arroyo de San Juan, que desemboca en el Quilamas por su margen izquierda.
          En fin, este es uno de los recorridos más hermosos que uno puede efectuar. Si somos capaces de integrarnos en esta feraz naturaleza, entendiendo un poco de flora, fauna y geología podremos relajarnos y abstraernos de una forma muy efectiva y saludable. Además, es una buena manera de ejercitar nuestros sentidos: la vista, contemplando las bellísimas panorámicas del entorno; el oído, escuchando los trinos de las diversas aves de la zona; el olfato, gozando del olor de sus numerosas plantas aromáticas (cantueso, jara, abrótano, tomillos, etcétera).

Dr. Félix Martín Santos
06-08-2015

Depresión: Estilos de vida preventivos

          La depresión es una de las enfermedades que más sufrimiento humano comporta, pues, cuando se torna severa, llega a deteriorar la salud en su triple dimensión: quiebra la salud mental, socava la salud física y menoscaba la salud social. Sin embargo, existen estrategias tanto de prevención primaria como de prevención secundaria capaces de reducir su tasa de incidencia y su proporción de prevalencia, respectivamente. Sí, actualmente disponemos de medios para prevenir y tratar esta temible enfermedad.

          En este artículo voy a intentar documentar cómo dos estilos de vida pueden resultar efectivos para prevenir la depresión mental: uno, la actividad física aeróbica regular, que ya ha demostrado inequívocamente su capacidad preventiva; otro, la ingesta habitual de café, que empieza ahora a vislumbrarse.

Importancia de la depresión

          En octubre del 2012 responsables de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaban (nota descriptiva n.º 369) que “la depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial de morbilidad; afecta más a la mujer que al hombre; pudiendo, en el peor de los casos, llevar al suicidio”.

          La Asociación Europea de la Depresión (European Depression Association: EDA) estimaba en el 2014 que un 11% de los ciudadanos europeos sufrirán depresión en algún momento de su vida, afectando a más de 30 millones de europeos. Se ha estimado que el coste socio-económico de esta enfermedad en la Unión Europea (2010) es de 92 billones de euros, siendo mayoritario el coste indirecto (54 billones de euros), debido a merma de la capacidad productiva, usualmente por bajas laborales y por jubilaciones anticipadas.

          También en el 2012 la EDA publicó un estudio sobre el impacto de la depresión en el trabajo en Europa1 que ofrece datos fiables de siete países europeos: Francia, Alemania, Gran Bretaña, España, Italia, Turquía y Dinamarca. Tras entrevistar, por Internet, a más de 7000 trabajadores y directivos (de 16 a 64 años) el 20% de los encuestados afirmaron haber sufrido depresión en algún momento de su vida, de los cuales el 51% estuvieron de baja laboral por este problema. El promedio de días de baja resultó ser de 35,9, siendo 30,6 los días de baja utilizados por los españoles. Llama la atención en este estudio el pequeño porcentaje de trabajadores con depresión que comunicarían este diagnóstico a sus superiores: un 34%; oscilando de un 20%, por parte de los franceses, hasta un 63% de los daneses. El 35% de los españoles se atreverían a referírselo a sus jefes. Las razones más frecuentemente esgrimidas para justificar este recato fueron: la convicción de que es un asunto estrictamente personal (49%), el temor a perder su trabajo (30%) y la creencia de que su problema no iba a ser bien entendido (30%).

          También es sorprendente el escaso conocimiento que tienen los trabajadores de nuestro continente sobre esta prevalente enfermedad, pues pocos son los que reconocen síntomas como el olvido, la indecisión y la dificultad para concentrarse. Como se esperaba, los síntomas reconocidos por más personas son la tristeza y el bajo estado de ánimo.

          Finalmente, este estudio ha puesto de relieve que solo el 45% de los departamentos de recursos humanos de las grandes empresas dispone de programas de ayuda para los trabajadores afectos de depresión.

          Todos estos datos confirman que la depresión es un gran problema de salud pública, que debe abordarse con buenos programas preventivos y terapéuticos. La OMS considera que buenas estrategias comunitarias para prevenir esta enfermedad son los programas escolares de prevención del maltrato infantil o los programas para mejorar las aptitudes cognitivas, sociales y de resolución de problemas de los niños y adolescentes; así como los programas de ejercicio para las personas mayores.

Prevención de depresión mediante ejercicio físico regular: Metaanálisis más válidos

          Aunque muchos son los estudios científicos que han revelado que la actividad física aeróbica es una magnífica estrategia para reducir el riesgo y tasa de incidencia de depresión (prevención primaria) en este artículo voy a referir los más concluyentes y recientes.

          En noviembre del 2013 dos profesores de Kinesiología y Educación Física de la Universidad de Toronto, George Mammen y Guy Faulkner, publicaron en una revista de gran prestigio (American Journal of Preventive Medicine) una extraordinaria revisión de estudios prospectivos que versaban sobre este tema (Physical activity and the prevention of depression: a systematic review of prospective studies)4. Estos autores mencionaron que otros metaanálisis o revisiones sistemáticas de estudios previos ya habían demostrado que el ejercicio físico regular era muy efectivo para tratar la depresión establecida (prevención secundaria), como los efectuados por Rimer y colegas para la base de datos de Cochrane5.

          Mammen y Faulkner se plantearon dos objetivos: uno, comprobar si la actividad física puede reducir el riesgo de depresión y, por tanto, prevenirla; otro, averiguar la cantidad mínima de ejercicio físico necesaria para prevenir dicha enfermedad. Para esta loable empresa investigaron todos los artículos publicados en las bases de datos más importantes del mundo (MEDLINE, embase, PubMed, SPORTDiscus, PsycINFO and Cochrane Database of Systematic Reviews).

          Analizaron estudios prospectivos en cuyo diseño se examinara la relación entre la actividad física y la depresión en al menos dos momentos diferentes. De esta suerte, de las 6363 citaciones iniciales se quedaron solo con 30 artículos: los que exhibían una altísima calidad metodológica. Pues bien, de los treinta estudios, veinticinco revelaron que la actividad física aeróbica reducía significativamente el riesgo de depresión:
  • Los que desempeñaban altos niveles de ejercicio físico mostraban una significativa reducción del riesgo de depresión durante el seguimiento (rango: de 8% a 63%).
  • Contrariamente, los que efectuaban muy poco ejercicio físico tenían un significativo riesgo de desarrollar depresión a lo largo del seguimiento (rango: 6% a 34%).

¿Cuál es el nivel mínimo de actividad física capaz de reducir el riesgo de depresión?

          En la revisión de Mammen y Faulkner se aprecia que ligeros niveles de actividad física, como pasear menos de 150 minutos a la semana es suficiente para reducir la tasa de incidencia de depresión.

          Jonsdottir y colegas, publicaron en el año 2010 un estudio prospectivo en una revista de prestigio (Preventive Medicine), donde evaluaron las posibles relaciones entre actividad física lúdica y la salud mental en trabajadores suecos6. Entre sus hallazgos encontraron que frente a los que eran meramente sedentarios (nivel 1), los que practicaban un nivel ligero de actividad física como la ejercida en labores de jardinería, pasear o ir al trabajo en bicicleta durante al menos dos horas a la semana (nivel 2), se beneficiaban de una relevante disminución del riesgo de desarrollar depresión en el futuro.

Otros autores también han encontrado que pequeños niveles de actividad física, tales como los efectuados durante menos de 20 minutos al día, puede proteger frente a la depresión (Brown, Ford, Burton, Marshall & Dobson, 2005; Lucus et al. 2011).

Efectos preventivos del café
Café: reductor del riesgo de depresión

          Uno de los primeros estudios epidemiológicos prospectivos (de cohortes) que llega a comprobar una asociación significativa entre la ingesta de café y el riesgo de depresión fue el efectuado por el grupo finlandés comandado por Ruusunen, quienes publicaron su trabajo en agosto del 2010 (Public Health Nutr)7 .Estos autores, tras seguir a 2232 varones finlandeses durante 16 años, observaron que los grandes consumidores de café (más de 813 ml/día, equivalente a beber más de seis tazas de café) veían reducido en un 72% el riesgo de depresión (RR: 0,28) con respecto a los no consumidores. Sin embargo, no apreciaban ninguna reducción del riesgo cuando se evaluaba la ingesta de té y el consumo de otras fuentes de cafeína.

          En septiembre del 2011, Michel Lucas y colegas, del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (Boston), publicaron un estudio prospectivo (Arch. Intern Med) en el que también valoraron la posible asociación entre la ingesta de café, tanto con cafeína como sin ella (descafeínado), y la presencia de depresión.8 Para ello, estudiaron y siguieron evolutivamente a 50 739 mujeres, libres de depresión y de otras enfermedades crónicas al inicio del estudio, durante una media de 10 años. Al cabo de los cuales observaron que, con respecto a las que no bebían café, las que consumían dos o tres tazas de café al día veían reducido su riesgo de depresión en un 15% (RR: 0,85), aumentando hasta un 20% de reducción del riesgo en las que consumían cuatro o más tazas de café al día. Con respecto a la ingesta de cafeína, aprecian una reducción del 20% del riesgo de depresión (RR:0,80) en las mayores consumidoras (igual o más de 550 mg/d) frente a las de consumo más bajo (inferior a 100 mg/d). Sin embargo, el café descafeinado no reducía el riesgo de depresión.
          Huelga decir que tanto en estos estudios como en los que citaré a continuación, la metodología empleada es absolutamente impecable: muestras representativas, control de las principales variables de confusión (tabaco. alcohol, actividad física, índice masa corporal, presencia de enfermedades crónicas, estrato socio-económico, empleo de tranquilizantes y antidepresivos…), solvente aparato estadístico, etcétera.

Café: reductor del riesgo de suicidio

          Otros estudios epidemiológicos han valorado la asociación entre la ingesta de café y el riesgo de suicidio, como los publicados en 1996 por Kawachi y Speizer, que muestran una significativa reducción del riesgo de suicidio en mujeres consumidoras de café cuando se las compara con las no consumidoras: 66% de reducción las que bebían dos o tres tazas al día9. También el grupo de Klatsky llega a análogas conclusiones (reducción de un 13% del riesgo con cada taza de café).10

          Llegado a este punto es preciso referir una nota discordante y un tanto excepcional, la ofrecida por el grupo finlandés de Taskanen, que llegan a comprobar que la relación del café con la depresión tiene un efecto bifásico, esto es, reducen sensiblemente el riesgo hasta llegar a consumos altos, a partir de los cuales tiende a incrementarse. Sí, porque estos autores revelan que consumos de café de ocho o más tazas diarias incrementan el riesgo de suicidio11. En verdad, tales conclusiones no han sido por ahora reproducidas o respaldadas. Pero habrá que tenerlas en cuenta.

          En julio del 2014 uno de los grupos de expertos que más han investigado sobre el consumo de café y la salud, el de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (Departamentos de Nutrición y de Psiquiatría), publicaron en una revista especializada en psiquiatría (The Wordl Journal of Biological Psyquiatry), posiblemente el más ambicioso y exhaustivo estudio prospectivo sobre el consumo de café y el riesgo de suicidio.12 Para ello, estudiaron durante más de 20 años a tres cohortes de profesionales de la salud: 43 599 médicos varones; 7 820 enfermeras (Nurses´ Health Study: NHS); y otras 91 005 enfermeras (NHS II). Al cabo de los cuales llegan a comprobar que los consumidores de café se benefician de una significativa reducción del riesgo de suicidio cuando son comparados con los que no beben esta bebida universal: 45% de reducción los que consumían dos o tres tazas de café al día, aumentando hasta un 53% los que consumían diariamente cuatro o más tazas de café. Incluso aprecian una relación dosis-respuesta: una reducción del 25% de riesgo de suicidio por cada dos tazas de café más y un 23% de descenso por cada 300 mg/d de cafeína.

          A pesar de estas conclusiones estos últimos autores son extremadamente prudentes y cautelosos, pues consideran que las significativas asociaciones entre la ingesta de café y el riesgo de suicidio deben ser refrendadas por nuevos estudios. También consideran importante que futuras investigaciones descubran el mecanismo íntimo de este efecto protector del café con cafeína. Ellos no han llegado a ver un incremento de suicidio con consumos altos, como el del grupo de Taskanen, antes mencionado.

Hipótesis sobre el efecto preventivo del café

          El grupo de Harvard (Lucas , Ascherio y colegas), sí se atreven a establecer hipótesis sobre la posible efectividad del café para prevenir tanto el riesgo de depresión como el de suicidio. Creen que posiblemente esté en relación con el efecto de la cafeína, bloqueando a la adenosina A2, lo que indirectamente parece aumentar la concentración y la disponibilidad cerebral de una serie de neurotransmisores, reducidos en la depresión: la dopamina, la serotonina y la noradrenalina. La idea parece plausible, pues precisamente los antidepresivos consiguen su efecto elevando la concentración de estos neurotransmisores.

          Hace poco menos de un mes, el 8 de junio del 2015, se ha publicado en una revista norteamericana de prestigio, Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS), un trabajo internacional,13 que respalda y hace más verosímil la hipótesis anterior. Efectivamente, los investigadores del estudio, coordinados por Rodrigo Cunha, de la Universidad de Coimbra, revelan que ratones sometidos experimentalmente a estrés crónico sufren trastornos de conducta, del estado de ánimo y franca depresión, debido a una alteración de la plasticidad sináptica (conexiones entre neuronas), reducción de proteínas sinápticas y un aumento de la densidad de receptores de adenosina A 2 en el hipocampo (vinculado con el aprendizaje emocional). Pues bien, tales desórdenes pueden prevenirse mediante tres estrategias: una, añadiendo cafeína al agua de bebida de los ratones (1g/l); dos, bloqueando los receptores de adenosina A 2 con un antagonista de los mismos (KW6002); tres, reduciendo selectivamente la concentración de receptores neuronales de adenosina A2. Además, el bloqueo de los citados receptores no solo resultó preventivo sino también terapéutico, pues, tras tres semanas de administrar a los pobres ratones otro antagonista de estos receptores de adenosina A2 (SCH58261), se consiguió revertir absolutamente la disfunción sináptica y el estado de ánimo de los mismos.

Los autores del estudio concluyen: “El consumo de cafeína, un antagonista de los receptores de adenosina A2, se correlaciona inversamente con la depresión y el deterioro de la memoria, y los citados antagonistas emergen como eficaces agentes terapéuticos porque controlan la plasticidad sináptica aberrante y muestran neuroprotección”.


¿Qué me ha impulsado a efectuar este artículo?

          Cuando observo a alguno de mis pacientes manifestando y sufriendo los síntomas de una depresión severa, por no haber sido aún diagnosticada ni, por tanto, tratada o porque el diagnóstico no se ha acompañado de un efectivo tratamiento, me acongoja presenciar hasta qué nivel llega a descender su autoestima. Para muchos de ellos pensar en el tiempo se convierte en una verdadera pesadilla: el pasado está pleno de sentimientos negativos y de culpa; el presente está dominado por la angustia; el futuro no lo vislumbran, pues lo oculta la bruma y la niebla de la desesperanza.

          Cuando trato a estos pacientes, muchos de ellos verdaderos amigos, tras años de seguimiento de sus procesos neumológicos, intento convencerlos para que se beneficien de la ayuda de buenos profesionales de la salud mental (psiquiatra y psicólogos) y, sobre todo, los escucho con empatía y profundo afecto; algo que siempre ayuda, especialmente en las fases iniciales. Además, les cuento lo que sé del ejercicio físico aeróbico y del consumo de café: dos excelentes medidas de reducción del riesgo de depresión mental y, cuando ya sufren esta enfermedad, dos efectivas y accesibles estrategias complementarias a los tratamientos convencionales. En consecuencia, les intento transmitir que siempre hay una antorcha encendida y una escala a su alcance para iluminarse y salir del pozo de su profunda melancolía, respectivamente.

Dr. Félix Martín Santos
02-07-2015

Bibliografía:

1 IDEA: Impact of Depression at Work in Europe Audi. Final report. September 2012- Source Ipsos Mori.
2 Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disoorders DSM-5. American Psychiatric Association, APA.
3 CIE-10. Clasificación internacional de enfermedades, décima versión correspondiente a la versión en español de la ICD, siglas de International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems).
4 Physical activity and the prevention of depression: a systematic review of prospective studies. Mammen G. Faulkner G. American Journal of Preventive Medicine. 2013 Nov; 45 (5): 649-57.
5 Cooney, G.M. Dwan, K., Greig. C.A., Lawlor, D.A. Rimer, J., Mead, G.E (2012). Exercice for depression. Cochrane Database Systematic Rewiew. 2012:11: CD004366, doi: 10.1002/14651858. CD004366.pub6.
6 Jonsdottir, I.H, Rödjerc,L; Hadzlbajramovica, E. Börjessonc, M,. Ahlborga, e. (2010). A prospective study of leisure-time physical activity and mental health in Swedish health care workers and social insurance officers. Preventive Medicine, 51, 373-7.
7 Coffee, tea and caffeine intake and the risk of severe depression in middle-aged Finnish men: the Kuopio Ischaemic Heart Disease Risk Factor Study Ruusunen A1, Lehto SM, Tolmunen T, Mursu J, Kaplan GA, Voutilainen SSee comment in PubMed Commons below. Public Health Nutr. 2010 Aug; 13(8): 1215-20. doi: 10.1017/S1368980010000509. Epub 2010 Apr 1.
8 Coffee, Caffeine, and Risk of Depression Among Women. Michel Lucas, PhD, RD; Fariba Mirzaei, MD, MPH, ScD; An Pan, PhD; Olivia I. Okereke, MD, SM; Walter C. Willett, MD, DrPH; Éilis J. O’Reilly, ScD; Karestan Koenen, PhD; Alberto Ascherio, MD, Author Affiliations: Departments of Nutrition (Drs Lucas, Mirzaei, Pan, Willett, O’Reilly, and Ascherio) and Epidemiology and Harvard School of Public Health, Channing Laboratory (Drs Okereke, Willett, and Ascherio), and Departments of Medicine and Psychiatry (Dr Okereke), Brigham and Women's Hospital and Harvard Medical School, Boston, Massachusetts; and Department of Epidemiology, Mailman School of Public Health, Columbia University, New York, New York (Dr Koenen).
Arch Intern Med. 2011; 171(17): 1571-1578. doi: 10.1001/archinternmed.2011.393.
9 A Prospective Study of Coffee Drinking and Suicide in Women. Kawachi I, Willett WC, Colditz GA, Stampfer MJ, Speizer FE Channing Laboratory, Department of Medicine, Harvard Medical School, Boston, Mass., USA. Arch Intern Med 1996 Mar 11; 156(5): 521-5.
10 Coffee, tea, and mortality. Arthur L. Klatsky, MD, Mary Anne Armstrong, MA, Gary D. Friedman, MD. Annals of Epidemiology. Volume 3, Issue 4, July 1993, Pages 375–381.
11 Heavy coffee drinking and the risk of suicide. Tanskanen A, Tuomilehto J, Viinamäki H, Vartiainen ELehtonen JPuska P, Eur J Epidemiol. 2000; 16(9):789-91.
12 Coffee, caffeine, and risk of completed suicide: Results from three prospective cohorts of American adults. The Wordl Journal of Biological Psychiatry. July 2014, Vol. 15, No. 5, Pages 377-386 (doi: 10.3109/15622975.2013.795243).
Michel Lucas, Eilis J. O’Reilly, An Pan, Fariba Mirzaei, Walter C. Willett, Olivia I. Okereke, and Alberto Ascherio.
13 Caffeine acts through neuronal adenosine A2A receptors to prevent mood and memory dysfunction triggered by chronic stress.
Manuella P Kaster, Nuno J Machado, Henrique B Silva, Ana Nunes, Ana Paula Ardais, Magda Santana, Younis Baqi, Christa E Müller, Ana Lúcia S Rodrigues, Lisiane O Porciúncula, Jiang Fan Chen, Ângelo R Tomé, Paula Agostinho, Paula M Canas, Rodrigo A Cunha.
Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 2015 June 8.

Enfermedad de Parkinson Efectividad de la cafeína y genética

          Aunque la ingesta de café y otras bebidas con cafeína (té) reducen significativamente el riesgo de enfermedad de Parkinson, no todo el mundo responde de igual manera, pues hay grandes consumidores de café que también sufren esta enfermedad. Esta realidad ha animado a algunos investigadores a estudiar profundamente los genes que pudieran aumentar o reducir la respuesta benefactora del café.

          En agosto del 2011 se publicó en la revista PLoS Genetic un excelente artículo que refería la metodología y resultados de un estudio cuyo objetivo fundamental era identificar los genes que influyen en la asociación inversa del café con el riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson1.

          Los autores utilizaron una técnica que permite ver la interacción entre el genoma y el consumo de café (técnica GWAS). Para ello, analizaron los genomas de 1458 personas afectos de esta enfermedad neurológica y de 931 personas que no la padecían. De esta forma, descubrieron que variaciones en un gen implicado en el movimiento y la conducta, el denominado GRIN2A -que codifica una subunidad del receptor del glutamato- influye sobre el efecto protector del café. Cuando comparan a los grandes consumidores de café con los ligeros consumidores de esta bebida, llegan a las siguientes conclusiones:

  1. Los grandes consumidores de café tenían un 27% menos de riesgo de desarrollar Parkinson.
  2. La probabilidad de desarrollar la enfermedad descendía aún más en los grandes consumidores de café con una particular variante del gen GRING2A (variante rs-4998386_TC): un 59% menos, con respecto a los pequeños consumidores.
  3. Si la variante genética de este gen GRING2A era otra (rs4998386_CC) la reducción del riesgo era menor: un 18%.
  4. Estos resultados pueden conducir a una prevención personalizada y a tratamientos específicos diseñados según la variante genética de este gen. Esto es, las personas con la variante más favorable del gen GRING 2 A responderían mejor al efecto de la cafeína (antagonista de los receptores de adenosina A2).

          Otros investigadores han demostrado que algunos pacientes tienen un gen defectuoso que codifica un anómalo receptor de adenosina A 2 (gen ADORA A 2 A) que cuando resulta estimulado por la adenosina no conduce a la destrucción de las neuronas de la sustancia negra. Obviamente, estas personas tienen menos riesgo de Parkinson. Los mismos autores también descubrieron que las personas que metabolizan en su hígado más lentamente la cafeína, permiten que esta mantenga durante más tiempo su acción protectora del cerebro. Por lo tanto, estos afortunados bebedores de café tienen menos riesgo de Parkinson. Lo que sucede con ellos es que el sistema que metaboliza e inutiliza la cafeína en el hígado (citocromo P 40) está alterado genéticamente, por tener un gen anómalo (CYP 1 A 2), por lo que, como decíamos antes, el efecto cafeínico es más persistente. En fin, estos investigadores publicaron en mayo del 2011 sus conclusiones en una reconocida revista científica (Eur J Neurol) 2.
          Hasta ahora hemos visto que el café y la cafeína reducen el riesgo de enfermedad de Parkinson, especialmente en algunas personas que tienen unos genes más favorables. Pero no hemos mencionado los posibles efectos de la cafeína en personas que ya sufren esta enfermedad.

          En agosto del 2012 se publicó en Neurology, revista oficial de la Academia Americana de Neurología, un estudio que demostró que la cafeína puede aliviar los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson3. El doctor Ronald Postuma, autor principal del estudio, se propuso ver cómo la cafeína puede modificar la somnolencia y otros síntomas motores de esta enfermedad como el temblor, la rigidez, la lentitud al iniciar y mantener los movimientos (bradicinesia). Para ello, a 61 personas afectas de Parkinson se les dividió en dos grupos. A unos se les administró unos comprimidos con 100 mg de cafeína, dos veces al día, durante tres semanas, para luego, proseguir con 200 mg de cafeína, también dos veces al día, durante otras tres semanas. Los resultados se compararon con un grupo control que recibió un placebo por vía oral (comprimido). Pues bien, los que recibieron cafeína mejoraron sus síntomas motores (en cinco puntos de una escala de valoración), frente a los que solo tomaron el placebo. La mejoría se apreció en una reducción de la rigidez y en un aumento en el inicio del movimiento. Sin embargo, los efectos sobre la somnolencia solo rozaron la significación estadística (bordeline), no mejorando otros síntomas de esta enfermedad como el insomnio y la depresión. En cualquier caso, el doctor Postuma concluye: “La cafeína debe explorarse como una opción terapéutica más de la enfermedad de Parkinson. Podría ser útil como un suplemento a la medicación convencional (levodopa, fundamentalmente), que permitiera reducir la dosis de los pacientes”.

          No quiero soslayar la gran calidad científica de este estudio, pues llega a superar la propia de los estudios observacionales de cohortes, dado que es un auténtico estudio experimental o ensayo clínico. Estos son los que permiten efectuar las mejores recomendaciones, las de mayor validez.

Hipótesis que intentan explicar el efecto neuroprotector del café

          La muerte de las neuronas productoras de dopamina (dopaminérgicas) de la denominada sustancia negra del tronco del encéfalo es el hallazgo lesional (histopatológico) capital de esta enfermedad. La consecuencia funcional es la reducción de los niveles de dopamina, neurotransmisor que enlaza las partes del cerebro (ganglios basales, ciertos núcleos cerebrales), que gobiernan el tono muscular, el movimiento y el equilibrio. Por ello, estos pacientes tienen un conjunto de signos motores muy distintivos: temblor, rigidez, lentitud de movimientos (bradicinesia). Estos signos suelen mitigarse, cuando no neutralizarse, durante un tiempo relevante, con el tratamiento convencional con fármacos que elevan los niveles neurológicos de dopamina (levodopa, agonistas dopaminérgicos…).

          Estos pacientes también sufren un conjunto de síntomas y signos no motores, que usualmente son los que más reducen la calidad de vida: inversión del ritmo del sueño (insomnio con hipersomnolencia diurna), ansiedad, pérdida del control de esfínteres (micción o/y defecación involuntaria), pérdida de reflejos posturales (con caídas frecuentes), gran tendencia a la depresión, defectos cognitivos, etc.

          Todavía se desconocen las causas íntimas que causan esta enfermedad. No obstante, sí sabemos que hay dos formas: una, esporádica, mayoritaria (casi el 90% de los casos); la otra, familiar, minoritaria. Esta segunda aparece precozmente (antes de los 50 años) y reconoce una fuerte carga hereditaria, con implicación de diversos genes, que hacen que los portadores de los mismos (gen de la Parkina, LRRK2, glucocerebrosidasa…) tengan un gran riesgo de desarrollarla. Las formas esporádicas aparecen tardíamente, claramente por encima de los 60-65 años, reconociendo una causalidad (etiología) múltiple, pues parecen combinarse ciertos factores medioambientales o adquiridos con cierta susceptibilidad genética. Los primeros parecen ser decisivos en el desarrollo de estas formas. Sin embargo, poco conocemos de ellos. Pensamos que algunas neurotoxinas, presentes en insecticidas y pesticidas (MPTP), pudieran estar implicadas.

          De los factores protectores o preventivos de esta enfermedad neurológica conocemos tres: la actividad física aeróbica, el consumo de café y el tabaquismo. Los dos primeros son dos de los estilos de vida más saludables que existen; el tabaquismo, en cambio, representa la primera causa de muerte evitable en Occidente. En consecuencia, que a nadie se le ocurra iniciarse en el hábito tabáquico para prevenir la enfermedad de Parkinson. ¡Disparate supremo!

          Centrándonos ahora en la cafeína y en el café vamos a analizar, por fin, las hipótesis más plausibles que explican sus efectos beneficiosos en el cerebro, previniendo la enfermedad de Parkinson.

          Según Cardoso y colegas4 el estrés oxidativo es uno de los mecanismos causantes de esta enfermedad, por lo que la gran riqueza en antioxidantes del café podría ser la responsable de sus efectos beneficiosos y preventivos de Parkinson.

          Otras hipótesis surgen por el efecto reconocido de la cafeína de bloquear o antagonizar los receptores de adenosina A 2. Así, sabemos que cuando la adenosina estimula a sus receptores (A 1 y A 2) se opone a las acciones de la dopamina (ejercidas tras unirse a sus receptores D 1 y D 2). Parece que este efecto antidopaminérgico de la adenosina también se asocia a cierta degeneración de las neuronas productoras de dopamina (sustancia negra). Pues bien, la cafeína tiene un efecto protector de las neuronas dopaminérgicas y, por ende, de la neurotransmisión dopaminérgica, merced a su capacidad de inhibir el efecto tóxico de la adenosina: es un gran antagonista de los receptores de adenosina A2.

          La última hipótesis surge de los descubridores de la relevancia del gen GRING A 2 en la efectividad de la cafeína 5. Estos autores creen que en la enfermedad de Parkinson está alterada la neurotransmisión benefactora de este gen sobre el movimiento y la conducta, lo que determina un aumento tóxico de glutamato, responsable de la destrucción de las neuronas dopaminérgicas. Dado que otra función de la cafeína es reducir los citados niveles perniciosos de glutamato, la preservación de las neuronas dopaminérgicas será una consecuencia lógica.

          En fin, el café y la cafeína no solo tienen una capacidad reconocida de prevenir esta enfermedad sino también un cierto efecto protector de la misma, una vez que ya se ha iniciado. Actualmente se está investigando con la cafeína y otros antagonistas de los receptores de la adenosina A 2, con el propósito de mejorar el tratamiento de este trastorno neurológico.
Un ruego

          La exquisitez de un café preparado con una buena técnica barista es uno de los mayores placeres gastronómicos que, a mi juicio, un ser humano puede alcanzar. Pero, por favor, que sea con un café tostado delicadamente y sin añadir azúcar al tueste (torrefacto), pues en tal caso obtendremos no solo sabores amargos (de quemado) sino también cafés menos saludables. Se me antoja muy difícil que los cafés de mezcla con torrefacto puedan conservar una mínima parte de los efectos saludables que atesoran los cafés naturales (arábica o robusta), bien tostados, molidos al instante, con buena técnica (limpieza con bayeta seca del portafiltro, purgar con unos 50 mililitros de agua- a fin de eliminar restos de moliendas previas quemadas y requemadas-, extracción de 20 a 30 segundos, caída como cola de ratón…).

Un sueño

          Desde que disfruto de la delicadeza gustativa de los cafés preparados por baristas, (blends y cafés especiales), sueño con cafetear con amigos y compañeros en varios de esos templos del café, sitos en un barrio o en un área de cualquier ciudad, brindando por la salud de todos, con simbólicos toques en las tazas de café. Por ahora es solo un sueño, dada la escasez de baristas en España, pero tengo la ilusión y albergo la esperanza de que alguna vez se cumpla. Desde luego, esta es una forma muy saludable de alternar, todo lo contrario que la convencional con bebidas alcohólicas.

Bibliografía

1 Genome-Wide Gene-Environment Study Identifies Glutamate Receptor GeneGRIN2A as a Parkinson's Disease Modifier Gene via Interaction with Coffee. Taye H. Hamza, Honglei Chen, Erin M. Hill-Burns, Shannon L. Rhodes, Jennifer Montimurro, Denise M. Kay, Albert Tenesa, Victoria I. Kusel, Patricia Sheehan, Muthukrishnan Eaaswarkhanth, Dora Yearout, Ali Samii, John W. Roberts, Haydeh Payami.
PLOS genetics August 18, 2011 DOI: 10.1371/journal.pgen.1002237.
2 Coffee, ADORA2A, and CYP1A2: the caffeine connection in Parkinson's disease. Popat RA1, Van Den Eeden SK, Tanner CM, Kamel F, Umbach DM, Marder K, Mayeux R, RitzB, Ross GW, Petrovitch H, Topol B, McGuire V, Costello S, Manthripragada AD, Southwick A, Myers RM, Nelson LM.
Eur J Neurol. 2011 May; 18(5):756-65.
3 Caffeine may ease Parkinson´s symtoms. Neurology. Aug 1 2012 Ronald B. Postuma, Silvia Rios Romenets, Robert Altman (Department of Neurology, McGill/MUHC); Amelie Pelletier; Kathia Charland; Antony E. Lang, Rosa Chuang; Renato P. Munhoz, Mariana Moscovich; Luciane Filla, Debora Zanatta.
4 Neurodegenerative pathways in Parkinson¨s disease: therapeutic strategies. Curr Drug Targets CNS Neurol Disord 4, 405-419 Cardoso SM, Moreira PI, Agostinho P, Pereira C, Oliveira CR (2005).

Dr. Félix Martín Santos
04-06-2015

Enfermedad de Parkinson Efectos beneficiosos del café

          Desde hace décadas sabemos que el consumo de café, con cafeína, se asocia a una reducción significativa del riesgo de desarrollar las dos enfermedades neurodegenerativas más prevalentes en el mundo: la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. Ambas comportan un gran deterioro no solo de la esperanza de vida en buena salud del que las sufre sino también de todo el entorno familiar, especialmente de los cuidadores directos del paciente. Por ello, está plenamente justificado estudiar cualquier estrategia de salud que comporte una probable reducción del riesgo de desarrollar estas crueles enfermedades.

          En marzo del presente año describimos en este blog los efectos preventivos del café sobre la enfermedad de Alzheimer; en este artículo y en el siguiente analizaremos los estudios más relevantes que revelan la capacidad del café para reducir el riesgo de la enfermedad de Parkinson(EP).

Importancia de la enfermedad de Parkinson

          Esta enfermedad es muy importante por al menos tres hechos: primero, por su gran prevalencia; segundo, por su gravedad, dada su evolución progresiva y limitante de la calidad de vida; tercero, porque comporta un gasto excesivo.

El 2 de julio del 2013 se publicó un informe de la Fundación del Cerebro sobre el impacto social de la enfermedad de Parkinson en España. Esta entidad, depende de la Fundación Española de Enfermedades Neurológicas (FEEN). Los autores del estudio resumen al final del mismo las conclusiones obtenidas:
  • La enfermedad de Parkinson (EP) en España tiene una incidencia y prevalencia similar al resto de Europa. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN) esta enfermedad afecta a 150 000 personas en España. Aunque usualmente la sufren personas mayores, el 15% de los afectados no superan los 45 años de edad.
  • Esta enfermedad deteriora la calidad de vida de los pacientes y aumenta a casi el doble la mortalidad de los mismos.
  • Supone un coste económico muy importante para el país, que puede llegar hasta más de 17 000 euros anuales por paciente. Importe que ira incrementándose a medida que aumente la supervivencia o longevidad de la gente así como el precio de las nuevas terapias.
  • A pesar del esfuerzo ímprobo de los profesionales de la salud y de la Administración, queda mucho camino por recorrer para que una asistencia de calidad, eficaz y multidisciplinar sea universal para todos los pacientes con Enfermedad de Parkinson.

Efectos benefactores del café en la enfermedad de Parkinson

          El primer estudio prospectivo sobre el tema se publicó en JAMA en mayo del año 2000. Ross y colegas estudiaron a 8004 varones norteamericanos de origen japonés, cuya edad oscilaba de 45 a 68 años, durante 30 años (Honolulu Heart Program), a fin de evaluar una posible asociación entre la ingesta de café y el riesgo de enfermedad de Parkinson (EP) 1. Durante este prolongado periodo de estudio se diagnosticaron 102 casos de Parkinson, lo que permitió calcular las tasas de incidencia de esta enfermedad en los no bebedores de café y en los consumidores del mismo. Tras controlar otras variables de confusión, que pueden confundir y falsear los resultados como el tabaquismo (suele asociarse a un descenso de incidencia de EP) se pudo comprobar que la incidencia de la enfermedad de Parkinson se redujo notablemente con cantidades crecientes de café. Así, los no bebedores de café tenían una tasa de incidencia de 10,4 casos por 10 000 personas/año, mientras que los bebedores de 5 o más tazas (28 onzas día) tenían una incidencia de 1,9 casos por 10 000 personas/ año. Resultados similares se observaron entre los bebedores de cafeína de otras fuentes. La reducción de riesgo también se observa con consumos pequeños de café (una a dos tazas). Además, son independientes del consumo de tabaco.

          Los autores concluyen el estudio afirmando que “hemos efectuado el primer estudio prospectivo que demuestra una asociación inversa entre el consumo de café y el riesgo de desarrollar Parkinson. La probabilidad de desarrollar la enfermedad es cinco veces menor entre quienes tomaban cinco tazas de café al día con respecto a los que no tomaban ninguna taza.”

          Los autores del estudio sí que aconsejan que en el futuro se efectúen más estudios de iguales características que este: prospectivo y de cohortes.

          Antes de continuar con nuevos estudios, quiero hacer algunas precisiones sobre este. El consumo de café lo evaluaron mediante métodos bastante fiables (registro de alimentos de 24 horas y cuestionario de frecuencia de alimentos) tanto al principio del estudio como en evaluaciones periódicas. Hay que señalar que solo evaluaron café normal y no el descafeinado. En cualquier caso, tanto en este como en otros estudios no se especifica si el café se toma filtrado en infusión (cafeteras con filtro de papel: chemex, sifón, V 60, aeroprés) o con cafeteras expreso (inventadas en 1901). Sí que es cierto que en Europa hay más tradición por el café filtrado, sobre todo en los países escandinavos.
          Ahora podemos proseguir refiriendo sucesivos estudios longitudinales y prospectivos. El siguiente que merece la pena referir fue el publicado en marzo del 2003 por Ascherio y colegas en una gran revista americana de neurología (Neurology) 2. En los antecedentes del estudio los autores recuerdan que los varones que beben café (con cafeína) tienen menos riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson; en mujeres, en cambio, todavía no se había podido demostrar nada parecido. Por ello, decidieron emprender un estudio con 77 713 mujeres libres de esta enfermedad al inicio del estudio, quienes estaban en pleno climaterio o alcanzaron la menopausia antes de concluir el mismo. Durante 18 años de seguimiento los autores documentaron 154 casos de Parkinson. Tras el correspondiente análisis, concluyen que “estos resultados sugieren que la cafeína reduce el riesgo de EP entre las mujeres no sometidas a tratamiento hormonal sustitutivo con estrógenos, pero lo incrementa entre las mujeres que sí toman estrógenos durante su menopausia”.

          Hasta ahora hemos mencionado estudios efectuados exclusivamente con hombres o con mujeres. Hubo que esperar hasta mayo del 2007 para leer un estudio prospectivo, de gran rigurosidad científica, donde la muestra estaba constituida conjuntamente por hombres y mujeres. Se trata del estudio finlandés efectuado por K. Sääksjärvi y colegas,3 en el que estudian una muestra constituida por 6710 mujeres y hombres de 50 a 79 años, libres de enfermedad de Parkinson al inicio del estudio, durante 22 años de seguimiento, al cabo de los cuales se registran 101 casos nuevos de esta enfermedad. Tras controlar una serie de factores o variables de confusión (edad, sexo, consumo de alcohol, tabaquismo, actividad física aeróbica, hipertensión arterial, niveles de colesterol en sangre…) comprueban una asociación inversa dosis-dependiente entre el consumo de café y el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, tanto en hombres como en mujeres, esto es, a más ingesta de café menos riesgo de Parkinson. De forma que el riesgo relativo (RR) de las personas que beben diez o más tazas de café al día comparado con el de los no bebedores fue de 0,26, lo que indica una reducción del riesgo del 74%. Los bebedores de una a tres tazas tenían un RR de 0,85 mientras que en los de cuatro a nueve tazas descendió hasta 0,65 (reducción de un 35% del riesgo de EP). Además, observan que la asociación fue mucho más manifiesta entre las personas con sobrepeso y bajo nivel de colesterol en sangre.

          En este estudio finlandés las mujeres que recibieron estrógenos durante el climaterio experimentaron prácticamente el mismo descenso de riesgo de EP. Sin embargo, la muestra era muy pequeña, pues solo el 1,9% de estas mujeres tomaron hormonas durante su menopausia.

          En septiembre del 2012, de nuevo Ascherio y su grupo vuelven a publicar un trabajo prospectivo sobre la cafeína y el riesgo de enfermedad de Parkinson4, pero esta vez en una muestra mixta, de hombres y mujeres, la que corresponde a un gran estudio prospectivo norteamericano (Cancer Prevention Study II Nutrition Cohort). Trabajaron conjuntamente miembros de la Escuela de Salud Pública de Harvard y miembros del Programa de Investigación Epidemiológica de la Sociedad Americana de Cáncer. Estudiaron una muestra de 112 222 personas (48 532 hombres y 63 590 mujeres) durante 10 años, observando al cabo de los cuales 197 hombres y 120 mujeres con enfermedad de Parkinson. Los resultados del estudio se caracterizaron por constatar una asociación inversa entre la ingesta de café y el riesgo de esta enfermedad. De suerte que el riesgo relativo (RR) entre hombres bebedores de tres tazas (5.º quintil) con respecto a los bebedores de una taza al día (primer quintil) fue de 0,43 mientras que entre las mujeres fue de 0,61, lo que indica una reducción del riesgo de Parkinson del 57% y del 39%, respectivamente. Además, entre las damas esta asociación era mayor entre las que nunca tomaron tratamiento hormonal sustitutivo con estrógenos (RR: 0,32) que entre las que lo tomaron habitualmente (RR: 0,81).

Los autores concluyen: “La ingesta de cafeína reduce netamente la incidencia de enfermedad de Parkinson, con una atenuación de resultados en mujeres sometidas a tratamiento con estrógenos durante la menopausia”.
          En abril del 2014 se publicó en una prestigiosa revista de geriatría internacional (Geriatrics & Gerontology International) los resultados de una revisión sistemática de 13 artículos que trataban sobre la relación entre el café y la enfermedad de Parkinson6. El número de personas implicadas fue realmente notable: 901 764 participantes. Pues bien, los autores de este estudio chino (Hui Qi y Shixue Li) demostraron que a medida que se incrementaba el consumo de café se reducía el riesgo de Parkinson, observando los mejores resultados con la ingesta diaria de tan solo tres tazas de café. Estos investigadores también comprobaron que la ingesta de té también reducía sensiblemente el riesgo de este proceso neurodegenerativo.

¿Es imprescindible la presencia de cafeína para que el café muestre sus efectos saludables?

          La lectura y análisis (casi constante) de múltiples artículos sobre los efectos saludables del café me permite colegir que esta bebida universal necesita imprescindiblemente la presencia de cafeína para conseguir sus efectos neuroprotectores: reducción significativa del riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y depresión mental. Aunque también es preciso decir que otras sustancias contenidas en el café (antioxidantes, entre otras) cooperan con la cafeína en una especie de sinergismo por potenciación.

          Pero el consumo de café también se ha asociado a una reducción significativa del riesgo de desarrollar otras enfermedades crónicas, verbigracia, la diabetes tipo dos, la cirrosis etílica, la cardiopatía isquémica y una serie de tumores malignos (hígado, próstata, mama, endometrio, colon, de cavidad oral y de cerebro, entre otros). Pues bien, todos estos beneficios se observan tanto con la ingesta de café descafeinado como con la de café entero (con cafeína). En consecuencia, no ha de ser la cafeína la responsable de tales efectos saludables, sino muy probablemente otras sustancias contenidas en el café (ácido clorogénico, cafestol, kawheol…) de reconocido poder antioxidante así como antiinflamatorio y antitumoral.

          En el próximo artículo describiré cómo la efectividad de la cafeína parece depender de ciertos genes así como las hipótesis que intentan explicar los efectos beneficiosos del café sobre esta enfermedad.

Bibliografía

1 Association of Coffee and Caffeine Intake With the Risk of Parkinson Disease FREE
G. Webster Ross, MD; Robert D. Abbott, PhD; Helen Petrovitch, MD; David M. Morens, MD; Andrew Grandinetti, PhD; Ko-Hui Tung, MS; Caroline M. Tanner, MD, PhD; Kamal H. Masaki, MD; Patricia L. Blanchette, MD, MPH; J. David Curb, MD, MPH; Jordan S. Popper, MD; Lon R. White, MD, MPH.
JAMA. 2000; 283(20): 2674-2679. doi: 10.1001/jama.283.20.2674.
2 Caffeine, postmenopausal estrogen, and risk of Parkinson’s disease.
Ascherio A, H. Chen, M.A. Schwarzschild, S.M. Zhang, G.A. Colditz, F.E. Speizer, MD.
Neurology, March 11, 2003 vol. 60 no. 5 790-795.

3 Prospective study of coffee consumption and risk of Parkinson's disease. K Sääksjärvi, P
Knekt, H Rissanen, M A Laaksonen, A Reunanen and S Männistö. European Journal of
Clinical Nutrition
(2008) 62, 908–915; doi:10.1038/sj.ejcn.1602788; published online 16
May 2007.
4 Caffeine and risk of Parkinson's disease in a large cohort of men and women. Natalia Palacios ScD, Xiang Gao MD, PhD, Marjorie L. McCullough ScD, Michael A. Schwarzschild MD, PhD3, Roma Shah MS, Susan Gapstur PhD and Alberto Ascherio MD, DrPH.
5 Caffeine for treatment of Parkinson disease. A randomized controlled trial. Neurology. August 1, 2012. Doi 1212/WNL. Ronald D. Postuma; Anthony E. Lang, MD, Renato P. Munhoz, MD, Katia Charland, PhD, Amelie Pelletier, PhD, Mariana Moscovich, MD, Luciane Filla, MD, Debora Zanatta, Rph, Silvia Rios Romenets, MD, Robert Altman, MD, Rosa Chuang, MD, and Binit Shah, MD.
6 Dose-response meta-analysis on coffe, tea and caffeine consumption with risk of Parkinson´s disease. Hu Qi, Shixue Li. Geriatrics & Gerontology International. Volume 14, Issue 2. Pages 430-439. April 2014.

Dr. Félix Martín Santos
07-05-2015

Ermita de San Pelayo joya olvidada del valle medio del Arlanza

Ermita de San Pelayo: Joya olvidada del valle medio del Arlanza

          El enclave de la ermita de San Pelayo, sito en el valle medio del Arlanza, es un insólito lugar donde uno puede enriquecer integralmente su salud, siempre y cuando sea capaz de encontrar la sustancia que le rodea: belleza paisajística, flora y fauna singulares, leyendas e historias humanas trascendentes, huellas de arte milenario. Todo ello si uno se acerca ataviado con buenas dosis de sensibilidad y con ferviente deseo por descubrir estas maravillas. A veces tenemos cerca aquello que nos puede hacer felices, pero somos incapaces de hallarlo.

Aproximación hasta el Valle Medio del Arlanza

          Si partimos de Burgos, capital, es preciso salir por la Autovía del Norte o A-1 (la antigua nacional de Madrid). Tras nueve kilómetros de recorrido habrá que abandonarla para coger, a la derecha, la nacional 234 (Burgos-Sagunto). Dejamos Sarracín y nos dirigiremos hasta Hortigüela, a unos 42 kilómetros de la capital burgalesa. Tras pasar Olmosalbos (a 12 km del punto de origen), Hontoria de la Cantera (a 19 km) y Cuevas de San Clemente (a 27 km de Burgos) llegaremos al alto de Mazariegos (1060 m), como a unos 32 kilómetros de la capital cidiana, donde me agrada contemplar, a la derecha, sin subir de 90 km/hora, la sierra de las Mamblas con sus cumbres más emblemáticas: la Muela(1374 m) y el Castillejo(1347 m). A nuestra izquierda contemplaremos Peña Lara, que alberga restos de un castro celta y el famoso Picón de Lara, restos del castillo donde nació en el año 910 Fernán González, gran forjador de la Castilla medieval. Si avanzamos unos cinco kilómetros más llegaremos hasta Mambrillas de Lara, observando, a la diestra, en una especie de concavidad de estas montañas, su singular dehesa, que atesora uno de los bosques de quejigos (Quercus fagínea) más extensos y mejor conservados del planeta (solo aparecen en la península ibérica y en el norte de África). Además, se encuentran otros singulares árboles, como los mostajos (Sorbus aria) y arces (Hacer campestre), así como hayas (Fagus sylvática), melojos (Quercus pirenaica), avellanos (Corylus avellana), etcétera. Con el tiempo, es muy posible que la descripción de la flora y fauna de esta dehesa sea motivo de una entrada o artículo de este blog. A la izquierda de Mambrillas, se divisan en lontananza, al norte, las montañas de la sierra de la Demanda, con la nítida imagen del pico Mencilla (1932 m).

          Pronto, como a 5 km de Mambrillas y a unos 42 kilómetros de la capital de provincia, abandonaremos esta carretera nacional, para entrar en Hortigüela. En este momento, debemos acceder a la carretera local BU-905, a fin de penetrar en el valle medio del río Arlanza. He de reconocer que el tramo de 13 kilómetros, entre Hortigüela y Covarrubias, me resulta profundamente entrañable y familiar, casi comparable a algunos parajes de la sierra de las Quilamas de Salamanca.

Entrada al valle

          Nada más entrar en este emblemático valle, vemos a nuestra izquierda el monte Gayubar, que nos acompañará, con sorprendentes vistas de sus cortados rocosos, durante unos cuatro kilómetros, con el río Arlanza a sus pies. Tras progresar dos kilómetros hallamos, a la derecha, la zona recreativa del Torcón, que dispone de barbacoa, fuente y varios merenderos a la sombra de buenos ejemplares de sabina albar (Juniperus thurifera). ¡Ojo! Esta reliquia del terciario encuentra en este valle y aledaños su hábitat ideal, pues hay muchos ejemplares de un porte y longevidad excepcional, algunos de 1000 años de antigüedad. Tanto es así que los sabinares del Arlanza están considerados entre los más vastos y mejor conservados del mundo. Aunque lo parece, no es chovinismo castellano. Tras un kilómetro más nos topamos, a la izquierda, con el molino de Lere, y, unos metros más a la derecha, con el acceso al risco Estillín, paraje rocoso en el que durante años crió una pareja de la rara águila perdicera (Aquila fasciata). Si avanzamos un kilómetro más encontraremos, a la derecha, una ladera con numerosas sabinas quemadas en el curso de un incendio provocado hace unos años, justo en el mismo paraje donde, en 1966, Sergio Leone rodó escenas de la obra cumbre del denominado western spaghetti: El Bueno, el Feo y el Malo. Si progresamos unos 300 metros más, encontraremos, a la izquierda, un viejo chopo, junto al Arlanza, en el que anidó durante unos cinco años seguidos una pareja de águila calzada (Hieraaetus pennatus). Mientras corría por esta carretera tuve el placer de disfrutar de la contemplación del águila incubando y, luego, dando de comer a su prole. Mis entrañables amigos, José Ángel y Alfonso, también fueron testigos del mimo exhibido por la pareja de águilas en la crianza de sus polluelos. Lamenté mucho la desaparición del gran nido en lo alto del chopo. Al menos ahí, no volví a ver ese espectáculo de la naturaleza.
          Durante el kilómetro que queda hasta el monasterio de San Pedro de Arlanza, se divisan en su plenitud las ruinas de la ermita de San Pelayo, casi aéreas, en un promontorio rocoso, junto a un meandro del Arlanza. ¡Dios! ¡Me encanta esta panorámica! Estamos a cinco kilómetros de Hortigüela y a ocho de Covarrubias.

          Enfrente de las ruinas de San Pedro de Arlanza, a la derecha de la carretera, hay una explanada donde la gente suele dejar los coches. Estamos a 925 metros de altura. Si desviamos nuestra vista al norte, a la derecha, veremos una restaurada cabaña de ovejas, que tuvo el honor, en 1966, de servir de pequeño hospital de campaña en alguna escena de la película de Sergio Leone. A través de un ventanuco, Clint Eastwood contemplaba tanto las ruinas de San Pedro de Arlanza como las de San Pelayo, mientras se curaba de sus heridas.

          Si ascendemos por la carretera en dirección a Covarrubias, enseguida vemos y hallamos una pronunciada curva, desde la que hay 330 metros hasta el acceso a la ermita de San Pelayo. Tras un pequeño repecho vemos la entrada al sendero, que, tras un breve ascenso de 200 metros, nos permitirá llegar hasta la ermita. En este corto trayecto, entre encinas (Quercus ilex) podemos ver, durante los meses de julio y agosto, algunos ejemplares de árnica en el margen derecho del sendero. Es un tanto excepcional la presencia de árnica en este lugar y en otros del valle del Arlanza, pues estas especies de plantas huyen de los terrenos calcáreos. Es clásico el empleo popular de emplastes de hojas de árnica mezclados con aceite de oliva, para tratar heridas, hematomas y magulladuras, dadas sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias.

Según acabamos la cuesta, empezamos a ver la fachada occidental de la ermita de San Pelayo, a 979 metros de altitud. Creo que ahora es el momento de mencionar que el verdadero y antiguo nombre de esta ermita es el de San Pedro el Viejo, pues el más primitivo monasterio de San Pedro de Arlanza estuvo en esta cumbre rocosa; posteriormente, en el siglo XI se construyó el de abajo. En este momento es bueno recordar que el agustino Enrique Flórez así denominaba a esta ermita cuando la visitó a finales del siglo XVIII, con el propósito de elaborar su gran obra: la España Sagrada. En el tomo XXVII aparece todo lo referente a estos dos monasterios. La primera edición se publicó en 1771, dos años antes de la muerte del autor.

A partir de ahora voy a referirme a la fundación de la ermita de San Pedro el Viejo y, luego, a describir las características artísticas de lo que aún se mantiene en pie.

Fundación de la ermita de San Pedro el Viejo o de San Pelayo


          Parece ser que la primitiva ermita pudo fundarse en el año 912, pues este es el año en que están fechados dos documentos conservados en el cartulario del monasterio. Uno, el otorgado por Fernán González y su esposa Sancha y otro, el del conde Gonzalo Téllez, su mujer Flámula y la madre y hermano de Fernán González, Muniadona y Ramiro Fernández, respectivamente. Ambos documentos presentan muchas dudas sobre su autenticidad. Hay autores de prestigio como Manuel Zabalza Duque, quien tras revisar profundamente las dos escrituras de fundación concluye que son apócrifas. Desde luego, la referente a Fernán González no tiene sentido histórico, pues en esa época ni era conde ni estaba casado con doña Sancha. Se sabe que murió en el año 970; su nacimiento es más dudoso, pero muchos autores lo fijan en el año 910. En consecuencia, el anacronismo es evidente. En cuanto a la posible fundación por Gonzalo Téllez, quizá pueda ser más verosímil, dado que por entonces él era el que gobernaba estos territorios con el título de conde. Los que parecen estar seguros de este último origen son los entusiastas y activos miembros de la Asociación para el Desarrollo de la Tierra de Lara, como constataron el 12 de enero del 2012, a propósito de la celebración de los 1100 años de la fundación del monasterio. Ese día se leyó el documento fundacional de Gonzalo Téllez en la misma ermita de San Pedro el Viejo, más conocida por el nombre de San Pelayo. El apoyo científico a su tesis se lo ofreció Julio Escalona, profesor miembro del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que impartió previamente una conferencia sobre la citada fundación. Además, ese mismo año 2012 se firmó el documento para digitalizar los documentos procedentes del monasterio de San Pedro de Arlanza, conservados en el Archivo de los Duques de Alba, relativos al antiguo priorato de San Leonardo, escritos en letra carolina y gótica. Fue el 13 de febrero del 2012 cuando se llevó a cabo la rúbrica del convenio de colaboración entre la Agencia Estatal del CSIC, la Fundación Casa de Alba, la Universidad Carlos III de Madrid y el ayuntamiento de la localidad soriana de San Leonardo de Yagüe.

Poema de Fernán González y leyenda de Pelayo

          El poema de Fernán González se escribió en el siglo XIII probablemente, según Menéndez Pidal y Carroll Marden, hacia mediados de la centuria y por un monje de San Pedro de Arlanza. Su objetivo era ensalzar las virtudes y hazañas del héroe castellano. Popularmente se le ha atribuido el papel de conde fundador de Castilla. Aunque es cierto que dependió del rey de León, sí consiguió que, en lo sucesivo, el condado fuera hereditario entre personas de su linaje.

          En lo tocante a esta ermita y a la cueva subyacente es muy jugoso lo descrito entre las estrofas 236 y 250. Básicamente, refieren que mientras el conde estaba intentando cazar un jabalí, se alejó de su mesnada para adentrarse en este enclave boscoso. El suido en vez de refugiarse en su cueva, se introdujo en la ermita, situándose tras el altar. Cuando el conde vio tan sagrado lugar se olvidó del animal y pidió a la Virgen María que le diera fuerza y valor para vencer a los paganos en inminente batalla. Poco después entró Pelayo, el cual invitó a Fernán González a comer pan de cebada, pues no tenía de trigo. Durante su estancia el buen monje auguró un gran porvenir al conde, asegurándole que triunfaría sobre las huestes de Almanzor. Aprovechando los buenos designios, Pelayo le pidió que se acordara de su dañado convento, donde vivía con dos monjes más, Arsenio y Silvano. El agradecido conde le prometió, en caso de ganar la batalla, que construiría otra iglesia de más fuertes cimientos, donde vivirían más de cien monjes, una quinta parte de su botín y que esta nueva construcción fuera su lugar de enterramiento.

          Son evidentes los anacronismos de esta leyenda, surgida del poema fernandino. Así, por ejemplo, sabemos que este gran conde no coincidió históricamente con Almanzor; el pobre de su hijo, Garci Fernández, sí tuvo que sufrir la ira del temible caudillo musulmán. No obstante, el autor pretendió realzar la importancia histórica tanto del conde como del monasterio arlantino.
Descripción de las ruinas actuales

          Lo primero que vemos es la fachada occidental, con una ventana geminada, sobre la cual surge una especie de espadaña. Si nos acercamos por la cara meridional, la orientada al Arlanza, veremos una pequeña portada románica, con arco de medio punto simple, (con chambrana de nacela), que apoya en jambas rematadas en las correspondientes impostas. Es cruel ver la pérdida de gran parte de la jamba izquierda. Tras adentrarnos en la ermita vemos que está constituida por una sola nave rectangular (14 x 7,5 m), de planta de salón. Siempre me ha llamado la atención los buenos sillares de las dos paredes o muros, la meridional y la septentrional. En muchos se ven intactas las marcas de los canteros que los fabricaron. Más penoso es ver la falta de techumbre así como el suelo prácticamente desprovisto de enlosado, pleno de maleza, con restos de losas, algún sillar caído y unas cuantas tejas agrupadas en el interior del muro occidental. En la cabecera, orientada al este, tenemos los elementos más primitivos y de mayor valor de la iglesia, los auténticamente prerrománicos. De entrada vemos un testero con dos pequeños vanos asaeteados, orillados en la parte superior, enmarcando una puerta alta con arco de medio punto. Tras ella, tenemos el ábside de aspecto cuadrado, cuyos muros poseen sillares muy grandes, bien labrados. Es lamentable comprobar la ausencia de porciones de los muros septentrional y meridional de este ábside. Se conserva una bóveda apoyada sobre pechinas, que son las que permiten pasar del cuadrado inferior al círculo de la cúpula. Durante una de mis visitas, la del 24 de agosto del 2014, me sorprendió ver que ya no había un vano en la cúpula, pues el sillar que faltaba desde hacía años había sido sustituido por la correspondiente piedra de sillería. Mientras estaba visitando la ermita, percibí gente que se aproximaba. Una dama, que llevaba la voz cantante, parecía entendida, pues decía a sus acompañantes, dos mujeres y un varón, que había una cúpula mozárabe. Al entrar, tras los saludos de rigor, me confirmó que el vano había sido reparado por el actual dueño de la ermita. Es una lástima que el buen señor no fuera asesorado técnicamente, a la luz de los restos de cemento visibles en torno a la cúpula y pechinas. ¡Demontre! ¡Este emblema de Castilla no pertenece a ningún organismo público!
          La parte externa del ábside es rectangular, dejando ver en el centro una ventana, rematada en arco de medio punto, labrada en dos grandes sillares.

          Envolviendo al ábside hay una construcción muy posterior, con una superficie de unos 50 metros cuadrados. También carece de techumbre, el suelo también está dominado por la maleza y por grandes piedras caídas. Las paredes tienen vigas de sabina (dispuestas en paralelo y diagonalmente) sobre el cascote de mampostería. En el muro meridional se encuentra la puerta de acceso a esta dependencia. En el septentrional se ven dos ventanas, una pequeña, abocinada; otra, más grande, a la derecha de la primera, enmarcada con buenos sillares. Tras ella tenemos una espléndida vista de las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza. Según mi criterio, es un verdadero lujo efectuar fotos del monasterio a través de esta ventana enmarcada.
          Los expertos investigadores del Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real, aseveran -en el volumen cuarto de Burgos de su Enciclopedia del Románico en Castilla y León- que esta ermita ha atravesado cuatro etapas constructivas: prerrománica, románica, gótica y barroca. La más relevante y de mayor calidad artística es la prerrománica, que corresponde al ábside, cuyas formas y conceptos de cubrición son semejantes a otros templos de la misma época, como los de los ábsides de San Vicente del Valle, San Félix de Oca y Santa Cecilia. Parece que todos ellos fueron construidos en las últimas décadas del siglo IX. La parte románica se circunscribe a los muros de la nave y a la portada meridional. La ventana geminada de la fachada occidental la catalogan como gótica. La vivienda posterior, que envuelve y rodea la cabecera la describen como de construcción popular, muy posterior.

Visita a la cueva

          Si volvemos al exterior de su fachada occidental y seguimos unos 20 metros en el mismo sentido (oeste), cogeremos, a nuestra izquierda, una pequeña y semioculta senda. Hay que descender por ella con mucha precaución, por piso irregular y fuerte pendiente. Tras recorrer unos 200 metros llegamos a las cuevas. Unos metros antes, nos sorprenderá la presencia de dos robustas encinas que dejan visibles sus raíces, como meras serpientes, entre las grietas de las peñas. Las citadas cuevas están en la porción meridional del gran promontorio rocoso que alberga la ermita. A la izquierda se aprecia la entrada enrejada de una gran cueva, donde se han encontrado restos del paleolítico. También es probable que sirviera de cobijo a ermitaños. La otra, a unos 6 metros a la derecha de la primera, desemboca en la cara sureste del peñasco. Si andamos con tiento podremos efectuar unas buenas fotos del río, del sotobosque y de las montañas aledañas.

Referencias a estos hitos monásticos de Enrique Flórez (siglo XVIII)

          Hace casi 250 años, Enrique Flórez describió en su gran obra, España Sagrada (páginas 41 y 42 del tomo XVII) las impresiones que obtuvo mientras visitaba esta ermita, como sigue: “En una de las montañas que tiene el monasterio a la vista, hay una ermita que corona la cuesta, bien encumbrada, y como dice Sandoval (en la pág. 308 de los Cinco Obispos) pone miedo mirar abajo, y así lo experimenté yo por mí mismo, pues necesité poner al lado quien me impidiese el desvanecimiento de la vista al entrar dentro de ella. Llámase San Pedro el Viejo. Debajo de esta ermita hay una gran cueva de larga concavidad, a la cual se baja por una boca a modo de silo desde dentro de la ermita, y en la misma cuesta hay otra puerta o ventana exterior hacia el río, pero de entrada muy difícil y peligrosa en el tiempo presente”.

          A mí siempre me ha intrigado la referencia al silo del piso de la ermita, que permitía comunicar con la cueva subyacente. Actualmente, no hay ningún vestigio de tal acceso. Quizá sea debido al fuerte deterioro experimentado por la dejadez y abandono del lugar. Si el buen agustino lo refirió en su gran libro, será porque realmente existió. Eso quiero creer yo.

          En cuanto a la dificultad para acceder a la ermita, aún sigue siendo patente. Casi no hay espacio para entrar por la portada principal, la meridional, románica. Si te descuidas un poco, puedes tropezar y caer entre rocas. Por otra parte, Enrique Flórez ya era un hombre de avanzada edad, en torno a los setenta años.

          Supongo que “la puerta exterior al río, pero de entrada muy difícil y peligrosa” corresponde con el descenso actual, sinuoso durante los 200 metros de recorrido. La cueva de la derecha es una especie de corredor horadado en la piedra, que desemboca directamente al exterior, pero no al nivel del río, sino a un auténtico precipicio. Unas decenas de metros más abajo fluye el cauce del Arlanza.

Buena panorámica

          Si volvemos a subir a la ermita es aconsejable situarse detrás de la fachada oriental, la de la dependencia que rodea a la cabecera primitiva, dar unos pasos en dirección sureste y gozar de la excepcional panorámica. De frente, tenemos, muy abajo, al río Arlanza en pleno meandro, lamiendo este promontorio, más arriba, la ladera cubierta de encinas y sabinas. Más en lontananza, las montañas de Retuerta, cubiertas por un enorme sabinar. Si giramos la vista hacia la derecha, al suroeste, veremos como el río erosiona su margen derecha, dejando los sedimentos en la izquierda. El sotobosque está constituido por chopos (Género populus), sauces (Salix alba) y un gran predominio de alisos (Alnus glutinosa). Estos últimos florecen en enero, antes de aparecer las hojas, mostrándose con sus amentos masculinos, de 5 a 10 cm, de coloración rojiza y sus pequeños amentos femeninos (2 cm) de color marrón oscuro. Estas características hacen muy hermoso este valle, incluso en pleno invierno, de suerte que durante el mes de enero podemos gozar con, al menos, dos hechos: uno, contemplando toda la ribera del Arlanza de llamativos rojos y marrones; otro, la visión de las parejas de buitre leonado (Gyps Fulvus) en pleno vuelo nupcial. ¡Majestuoso! Estas grandes aves, con más de 2,5 metros de envergadura y de 6 a 9 kilos de peso, durante su cortejo, previo a la cópula, planean armónicamente, tan perfectamente dispuestas, superpuestas y conjuntadas, que parecen fusionadas en un solo ejemplar. Personalmente, su contemplación me permite abstraerme y relajarme de forma muy efectiva. Mucho más, si, además, los observo mientras corro por el valle.

Panorámica desde San Pedro el Viejo

          Si miramos al este, a nuestra izquierda, veremos el tramo del río donde los monjes tuvieron su pesquera y su molino. Más al fondo, veremos el cortado rocoso del monte Gayubar, al que los autóctonos del lugar denominan Guijarrón. En sus paredes crían bastantes parejas de buitre leonado, una de alimoche (Neophron percnopterus), algunas de halcón peregrino (Falco peregrinus) y de búho real (Bubo bubo). A mi espalda, al norte, veremos las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza, con su claustro herreriano, su pinsapo en el centro del claustro pequeño, la torre románica del siglo XII, restos de la cabecera de la iglesia donde se conservan unos capiteles del siglo XI, un tanto primitivos, el refectorio y demás elementos estructurales.

          En fin, recorrer y contemplar estos parajes me resulta muy placentero y saludable, tanto como para organizar, con cierta frecuencia, pequeñas excursiones con amigos, compañeros y familiares, a fin de que descubran sus sobresalientes valores y, quizá, con un poco de suerte, puedan alcanzar momentáneamente altas cotas de felicidad, esto es, de plenitud del ser o eudaimonia, como diría el gran Aristóteles. Sí, porque hasta es posible que salgan fortalecidos para ser más virtuosos. Ruego a toda la gente que los visite que muestre profundo respeto por conservar y salvaguardar su excepcional patrimonio. Estamos en el valle del río Arlanza, el río del romancero castellano, cuna cultural de Castilla.

Dr. Félix Martín Santos
02-04-2015

Enfermedad de Alzheimer efectos preventivos del café

          La enfermedad de Alzheimer es una prioridad mundial de salud pública, por su gran frecuencia, gravedad y coste sanitario. Los investigadores estiman que hay un caso de demencia en el mundo cada 4 segundos. En España se calcula que la sufren actualmente entre 500 000 a 800 000 personas, usualmente ancianos. Dado su carácter progresivo e irreversible, la supervivencia media desde el diagnóstico es de unos cinco años, durante los cuales la sufre tanto el paciente como todo el entorno familiar. La enfermedad repercute en la vida diaria de 3,5 millones de españoles, que ven tremendamente mermada su calidad de vida, pues los familiares responsables del cuidado de estos pacientes sufren un gran desgaste físico, mental y económico. El coste por paciente oscila entre los 27 000 y los 37 000 euros anuales, aumentando a medida que progresa la enfermedad, llegándose a triplicar en fases más avanzadas. Las familias soportan casi todo el gasto (87% del total) así como los cuidados del paciente, al que dedican unas 70 horas semanales. Por todo esto es imprescindible que se establezca en España un verdadero Plan Nacional contra el Alzheimer (informe de junio 2013: PwC y Lilly).

¿Qué papel representa el café en este proceso neurodegenerativo?


          Vamos a contestar a esta pregunta mediante el análisis de los estudios longitudinales y prospectivos más relevantes sobre el tema.


          Empezamos con el Estudio Canadiense de Salud y Envejecimiento sobre los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, que fue publicado en el año 2002 en American Journal of Epidemiology. Los autores del estudio evaluaron prospectivamente (durante 5 años) a 6434 personas, todos con una edad superior a los 65 años y con sus facultades mentales conservadas, con el propósito de analizar una amplia gama de factores de riesgo de esta enfermedad.1 Durante los 5 años de seguimiento aparecieron 194 casos de Alzheimer. Tras el correspondiente análisis de los factores asociados tanto a los sujetos que desarrollaron demencia como a los que se mantuvieron mentalmente sanos, comprobaron que cuatro factores reducían el riesgo de enfermedad de Alzheimer: consumo moderado de vino, toma de antiinflamatorios no esteroideos, la actividad física aeróbica y el consumo de café. Los dos primeros, por ahora, tienen un carácter anecdótico. Los dos últimos, en cambio, reducían significativamente el riesgo de esta enfermedad: 31%. Los autores insisten en que sería deseable que se efectuaran más estudios prospectivos para confirmar la supuesta capacidad preventiva de demencia y Alzheimer tanto de la actividad física aeróbica como del consumo de café.

          Para encontrar otro estudio longitudinal, de diseño epidemiológico impecable, hubo que esperar hasta el 2007. El estudio FINE, un estudio colaborativo entre italianos, finlandeses y holandeses, cuyo objetivo era evaluar si el consumo de café alteraba las funciones mentales de un grupo de ancianos2. Los autores (Van Gelder y colegas) estudiaron durante 10 años una cohorte de 676 ancianos (todos varones), procedentes de Italia, Holanda y Finlandia. Tras controlar todas las variables de confusión, que pudieran alterar los resultados, comprobaron que el consumo moderado de café (tres tazas) reducía significativamente el deterioro cognitivo en ancianos. Aprecian una asociación inversa entre el número de tazas bebidas y el deterioro cognitivo, consiguiendo los mejores resultados con el consumo de tres tazas, pues el deterioro mental fue 4,3 veces menor que en los no consumidores de café. Al final del estudio afirman que los resultados alcanzados pueden tener importantes implicaciones de salud pública siempre y cuando fueran confirmados con estudios prospectivos similares. Resaltan que el consumo de café es un estilo de vida perfectamente modificable, por lo que si se confirmara un efecto preventivo de esta terrible enfermedad sería muy ventajoso y saludable aconsejar su consumo.

          Otro estudio prospectivo relevante fue el publicado en agosto del 2007 en Neurology, con el título “Los efectos neuroprotectores de la cafeína”. Los autores (Ritchie y colegas) establecieron como objetivo examinar la asociación entre la ingesta de cafeína, el deterioro cognitivo y la incidencia de demencia en una muestra comunitaria de personas cuya edad era de 65 o más años. Para ello, evaluaron a 4127 mujeres y 2820 hombres de una cohorte de tres ciudades francesas (the Three City Study). El estado mental, el diagnóstico clínico de demencia, y el consumo de café fueron evaluados al principio del estudio, a los dos años y a los cuatro años del seguimiento. A la conclusión del estudio observan que las mujeres con altos consumos de café (superior a las tres tazas diarias) experimentaban menos deterioro del funcionamiento cognitivo verbal y menos alteraciones de la memoria visoespacial. Este efecto protector fue creciente a medida que aumentaba la edad de las mujeres. Curiosamente, no observaron los mismos efectos beneficiosos en los varones ni tampoco apreciaron una reducción de la incidencia de demencia en los cuatro años del estudio.3

          En los diversos estudios longitudinales la ingesta de té no se ha asociado a una reducción significativa del riesgo de demencia.

          Dos años más tarde se publicó en Journal of Alzheimer´s Disease un estudio prospectivo finlandés de gran calidad científica,4 en el que emplearon una muestra de personas (1409) procedentes del denominado estudio CAIDE (Cardiovascular Risk Factors, Aging, and Dementia), que se encontraban entonces en la edad media de su vida (de 41 a 56 años). El objetivo era comprobar una posible asociación entre el consumo de café y té en la edad media de su vida y el riesgo de demencia en la senectud. Al cabo de 21 años de seguimiento se diagnosticaron 61 casos de demencia, 48 de los cuales tenían Alzheimer. Pues bien, los resultados fueron muy favorables al café, pues comprobaron que los bebedores moderados de café (de 3 a 5 tazas al día) veían reducido el riesgo de demencia en un porcentaje que oscilaba del 65 a 67%, mientras que el riesgo de enfermedad de Alzheimer era de un 62 a un 64% menor, con respecto a los de bajo consumo de café (de 0 a 2 tazas).

          Estos autores concluyen que “el consumo moderado de café desde la edad media de la vida puede reducir el riesgo de demencia y Alzheimer en la senectud. Advierten que estos hallazgos deben confirmarse con otros estudios, pero abren la posibilidad de que intervenciones dietéticas puedan reducir el riesgo de demencia/Alzheimer”.

          En este estudio tampoco observaron asociación alguna entre el té y el riesgo de demencia. Esto podría deberse al menor contenido de cafeína del té o a que haya otros componentes, todavía no identificados, que al asociarse con la cafeína obtengan el efecto protector del café.
          Por fin, en marzo del 2012 se publicó en una revista de gran prestigio (Journal of Alzheimer´s Disease), el primer estudio donde se evidencia experimentalmente la importancia de la cafeína como factor neuroprotector y preventivo de demencia.5 Se trata del estudio efectuado por investigadores de la Universidad de Florida del Sur, los cuales estudiaron a 124 personas -de 65 a 88 años- con deterioro cognitivo leve (DCL) durante 4 años. Inicialmente evaluaron el estado mental (cognitivo) de todos los pacientes a los que también extrajeron muestras de sangre para evaluar las concentraciones iniciales de cafeína plasmática. Después se les controló su estado cognitivo durante un periodo de dos a cuatro años, a fin de comprobar si tanto las concentraciones de cafeína plasmática como los biomarcadores plasmáticos pudieran predecir la evolución posterior a demencia.

Los resultados fueron los siguientes:

  • La concentración de cafeína plasmática al comienzo del estudio fue sustancialmente menor (un 51% menor) en los pacientes con deterioro cognitivo leve que posteriormente progresaron a demencia (DCL-D), comparado con los pacientes con DCL que se mantuvieron estables (DCL-DCL).
  • Entre los pacientes que evolucionaron a demencia (DCL-D) no hubo ninguno que tuviera una concentración inicial de cafeína superior al nivel crítico de 1200 ng/ml, mientras que la mitad de los que no progresaron a demencia tuvieron valores superiores al citado nivel crítico.
  • Niveles de cafeína plasmática superiores a 1200 ng/ml en personas con deterioro cognitivo leve no se asociaban con evolución a demencia durante un seguimiento de dos a cuatro años.
  • Entre las once sustancias químicas (citoquinas) medidas en sangre, tres de ellas (GCFS, IL-10 e IL-6) estaban reducidas en las personas que progresaron de deterioro cognitivo leve a demencia (DCL-D), pero en ninguna de las que se mantuvieron estables (DCL-DCL), que poseían altos niveles plasmáticos de cafeína.

Los autores concluyen que su estudio “representa la primera prueba directa (experimental) de que el consumo de café con cafeína se asocia con un riesgo reducido de demencia o al menos retraso de su comienzo, particularmente en los sujetos que ya tienen un defecto cognitivo leve”.

Hipótesis que intentan explicar el mecanismo de acción del café

          Como aún se desconoce el mecanismo íntimo del efecto preventivo del café sobre las demencias, en general, y la enfermedad de Alzheimer, en particular, son varias las hipótesis etiológicas planteadas. Desde luego, unas más verosímiles que otras.

          Algunos autores creen que el antagonismo de los receptores de adenosina A 2 exhibido por la cafeína pudiera ser el responsable del citado efecto protector, pues incrementa la neurotransmisión colinérgica, la cual parece reducir los depósitos cerebrales de la tóxica proteína beta amiloide.

          Otros autores creen que el beneficio neuroprotector del café se debe a su gran riqueza en antioxidantes que pudiera frenar el estrés oxidativo de las neuronas implicadas.

          Otros plantean que en la capacidad constatada del café para reducir sensiblemente el riesgo de diabetes tipo II pudiera estar la clave, pues esta incrementa mucho el riesgo de demencia. Creen que la resistencia a la insulina propia de la diabetes impide o reduce la limpieza cerebral de proteína beta amiloide. Como el café aumenta netamente la sensibilidad de la insulina, pudiera facilitar por esta vía una mayor degradación y limpieza de proteína beta amiloide y, en consecuencia, un menor depósito neuronal de la misma.

          Los autores de la Universidad de Florida del Sur tienen también una buena hipótesis, derivada de sus experimentos con animales de laboratorio. Apuntan que la cafeína más otra sustancia del café, aún no identificada, tienen un efecto sinérgico o potenciador para incrementar la concentración plasmática de una sustancia clave contra el proceso neurodegenerativo del Alzheimer: GCFS (Granulocyte Colony Stimulating Factor), la cual está muy reducida en pacientes que sufren de enfermedad de Alzheimer. Por otra parte, estos investigadores han demostrado que este factor (GCFS) incrementa la memoria de ratones que sufren esta enfermedad (por vía experimental).

          Plantean que la elevación de los niveles plasmáticos de GCFS por acción del café con cafeína es responsable de una mejor función memorística por tres mecanismos:

  • Recluta células madre de la médula ósea para llevarlas al cerebro, donde se transformarían en células limpiadoras y eliminadoras (microglia) de las dañinas proteínas beta amiloides.
  • Crea nuevas conexiones entre las neuronas.
  • Provoca el nacimiento de nuevas neuronas.

          En fin, parece que ya empiezan a repetirse estudios científicos que confirman los efectos neuroprotectores del café. Tenemos tanto temor a desarrollar una enfermedad tan devastadora como el Alzheimer, que cualquier medida dietética o de estilo de vida que pueda prevenirla será siempre muy bien aceptada. Mucho más, si puede llegar a ser tan exquisita como un café especial preparado por un barista, como los que me preparaba y servía mi querido amigo Pedro Luis Pérez Gonzalo, fallecido a los 40 años un desdichado 30 de diciembre del 2014. Aunque tanto su destreza como su profundo conocimiento sobre el café eran admirables, a mí lo que más me enriquecía era disfrutar de su compañía y amistad. Él era y seguirá siendo el verdadero promotor e inspirador de todos estos artículos sobre el café. ¡No dejes de iluminarme, amigo!

Bibliografía

1 Risk factors for Alzheimer's disease: a prospective analysis from the Canadian Study of Health and Aging. Lindsay J, Laurin D, Verreault R, Hébert R, Helliwell B, Hill GB, McDowell I, Am J Epidemiol. 2002 Sep 1; 156 (5): 445-53
2 Coffee consumption is inversely associated with cognitive decline in elderly European men: the FINE Study B M van Gelder, B Buijsse, M Tijhuis, S Kalmijn, S Giampaoli, A Nissinen and D Kromhout
European Journal of Clinical Nutrition (2007) 61, 226–232. doi: 10.1038/sj.ejcn.1602495; published online 16 August 2006
3 The neuroprotective effects of caffeine: A prospective population study (the Three City Study)
K. Ritchie, PhD, I. Carrière, PhD, A. de Mendonça, MD, PhD, F. Portet, MD, PhD, J. F. Dartigues, MD, PhD, O. Rouaud, MD, P. Barberger-Gateau, MD, PhD and M. L. Ancelin, PhD
Neurology August 7, 2007 vol. 69 no. 6 536-545
4 Midlife coffee and tea drinking and the risk of late-life dementia: a population-based CAIDE study. Eskelinen MH, Ngandu T, Tuomilehto J, Soininen H, Kivipelto M.
J Alzheimers Dis. 2009; 16 (1): 8 5-91. doi: 10.3233/JAD-2009-0920.
5 High Blood Caffeine Levels in MCI Linked to Lack of Progression to Dementia. Chuanhai Caoa, David A. Loewensteine, Xiaoyang Linc, Chi Zhangc, Li Wangc, Ranjan Duarae, f, g, Yougui Wuh, Alessandra Gianninid, Ge Baii, Jianfeng Caii, Maria Greige, Elizabeth Schofielde, Raj Ashokc, Brent Smallj, Huntington Potterc,k and Gary W. Arendash. Journal of Alzheimer’s Disease 30 (2012) 559–5.

Dr. Félix Martín Santos
05-03-2015

Asociación positiva entre salud y ejercicio físico regular

Salud y ejercicio físico regular: Amistad inquebrantable

          La práctica regular de ejercicio físico aeróbico incrementa tanto la longevidad como la calidad de vida del afortunado practicante. Son numerosos los estudios científicos que están revelando dos hechos con respecto a la relación entre deporte y salud: el primero, es mejor poco que nada; el segundo, es mejor mucho que poco.

          En otro contenido de este blog ya describimos los artículos que revelaban la cantidad mínima o umbral de actividad física a partir de la cual se empezaban a observar todas las bondades de la misma sobre la salud humana. En este nos centraremos en el segundo hecho: mejor mucho que poco.

¿Existe una relación dosis-respuesta entre el nivel de actividad física y los beneficios alcanzados?

          La mayor parte de los estudios publicados demuestran un incremento de los beneficios paralelo al incremento del nivel de actividad física. Vamos a analizar los más recientes.

          En noviembre del 2012 se publicó en una revista de gran prestigio (Plos Medicine) los resultados del análisis de seis estudios de cohorte, que valoraron la asociación entre el ejercicio moderado e intenso -durante el tiempo libre- con la mortalidad.1 Se evaluaron un total de 854 827 personas, de 21 a 90 años de edad, durante una media de 10 años. Tras registrar los fallecimientos y aplicar el correspondiente aparato estadístico (regresión de Cox) llegan a comprobar que a medida que se incrementa el nivel de actividad física aumenta la supervivencia en años de los integrantes del estudio. Si especificamos un poco veremos cifras sorprendentes: los que andan hasta unos 75 minutos a la semana (gasto energético en equivalentes metabólicos o MET de 0,1 a 3,74 h/s) viven 1,8 años más que los sedentarios (0 MET h/s); aumentando hasta una expectativa de vida de 4,5 años más para los que practican los niveles más altos de ejercicio físico, equivalentes a andar rápido unos 450 minutos semanales (22,5 MET h/s).

Muestras modélicas: Estudio Nacional de Salud en corredores y Estudio de Salud en paseadores

          Ahora es el momento de analizar tres excelentes trabajos coordinados por Paul T. Williams y Paul D. Thompson, pertenecientes a la División de Ciencias Biológicas del Laboratorio Nacional de Berkeley y del departamento de Cardiología del Hospital de Hartford. Estos autores están publicando en los últimos años una serie de artículos sobre diferentes aspectos de la salud y actividad física aeróbica. Para ello, se están valiendo de los resultados obtenidos en dos extraordinarias muestras de personas: las 33 060 personas del Segundo Estudio Nacional de Salud en Corredores (The National Runner´s Health Study II) y las 15 945 del Estudio Nacional de Salud en Andadores (National Walker´s Health Study). La metodología empleada es impecable y un tanto original, pues valoran el gasto energético según la distancia (km) recorrida a la semana, mediante paseos a buen ritmo (ejercicio moderado) y mediante carreras (ejercicio vigoroso), en vez de las tradicionales mediciones basadas en el tiempo. Ellos demuestran que su sistema de medida es más exacto. La medición del consumo de energía durante el esfuerzo no lo valoran en kilocalorías sino en equivalentes metabólicos (METs hora/día). Un MET equivale a un consumo de 3,5 ml O2. kg-1. min-1. Por ejemplo, por kilómetro corrido el gasto, grosso modo, es de 1,02 MET. Bueno, para no enredarnos en los números ni en fórmulas, que puedan aburrir y cansar al personal, vamos a comentar los citados trabajos.

Iguales beneficios corriendo que paseando

          En mayo del 2013 publicaron en la revista médica “Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology” un artículo titulado “Pasear frente a correr y reducción del riesgo de hipercolesterolemia, hipertensión arterial y diabetes”2. Williams y Thompson llegan a demostrar que cuando el gasto energético consumido durante el esfuerzo moderado (pasear) es equivalente al del ejercicio vigoroso (correr) se obtiene el mismo grado de reducción del riesgo de hipercolesterolemia, hipertensión arterial, diabetes mellitus y, probablemente, cardiopatía isquémica (angina, infarto de miocardio, etcétera). Es evidente que se requiere pasear el doble de tiempo y, por tanto, durante bastantes más kilómetros (más de un 50% adicional) para consumir las mismas kilocalorías o METs que corriendo. Además, demuestran una clara relación dosis-respuesta durante los 6,2 años de seguimiento de las dos muestras del estudio (33 060 corredores y 15 945 andadores o paseadores), pues a medida que se incrementa el nivel de esfuerzo (desde 1,8 MET hasta más de 7,2) aumenta proporcionalmente la reducción del riesgo de los tres factores de riesgo de cardiopatía isquémica, con respecto a los sujetos sedentarios o de bajo consumo (inferior a 1,8 MET). Los autores concluyen que es la primera vez que alguien demuestra que el esfuerzo aeróbico paseando reporta beneficios equivalentes, a igualdad de consumo energético, que el efectuado corriendo. Al menos, en lo referente a la reducción del riesgo de hipertensión, hipercolesterolemia y diabetes. También puntualizan que estos resultados se observan cuando los participantes efectúan un nivel de ejercicio bastante superior al mínimo recomendado por la Asociación Americana de Cardiología y el Colegio Americano de Medicina Deportiva. Recordemos que estas dos asociaciones recomendaban en el año 2007 efectuar ejercicio moderado (rápidos paseos) en sesiones de 30 minutos, en cinco días a la semana; o ejercicio vigoroso (correr) sesiones de 20 minutos, al menos tres veces por semana (1.1 a 1.8 MET h/d= 450 a 750 MET semana), para incrementar el nivel de salud de la población.

Correr no incrementa el riesgo de arritmias cardíacas

          En otro excelente trabajo, publicado en junio del 2013 en la correspondiente revista científica (PLOS one), Paul T. Williams, demuestra que, en contra de lo creído hasta ahora, correr no aumenta el riesgo de arritmias cardíacas. Estudiando durante 6,2 años a personas de los dos anteriores muestras nacionales (EE. UU.) de corredores y paseadores, llegan a mostrar que el riesgo de arritmia cardíaca, como la fibrilación auricular es equiparable, en ambos colectivos. En sus conclusiones constatan “que no encuentran un incremento significativo del riesgo de arritmias cardíacas en corredores cuando establecen asociaciones con la distancia corrida, intensidad del ejercicio o participación en maratones”. Hasta ahora la comunidad científica internacional tenía más o menos consensuado que los paseos largos y prolongados servían para reducir la incidencia de fibrilación auricular pero el esfuerzo vigoroso corriendo aumentaba el riesgo de esta arritmia (48 a 53% de aumento). Pues bien, estos investigadores demuestran en este notable estudio prospectivo en el que todo parece impecable -desde la calidad de las muestras hasta la metodología empleada-, que correr, en vez de aumentar el riesgo de arritmias cardíacas, lo reduce sensiblemente. Además, observan descensos del riesgo de fibrilación auricular similares a los observados paseando, siempre que el gasto energético sea equiparable. También vuelven a comprobar el efecto dosis dependiente o dosis respuesta, esto es, mayores descensos del riesgo a medida que se incrementa el esfuerzo. Así, cuando comparan con esfuerzos menores (inferiores a 1,8 MET h/d), la reducción del citado riesgo se incrementa desde el 14,2% (HR:0,858) con el nivel más bajo de esfuerzo y consumo del estudio (1,8 a 3,6 MET h/d) hasta una reducción del 31,7% con los esfuerzos mayores (igual o superior a 5,4 MET h/d), los equivalentes a correr un mínimo 37 km a la semana.


Supervivientes de infarto: Efectos dosis-respuesta del deporte pero hasta un límite

          En septiembre del 2014 Williams y Thompson vuelven a la carga, publicando un trabajo en la revista de la famosa clínica Mayo (Mayo Clin Proceedings),4 para volver a demostrar una relación dosis-respuesta entre incrementos progresivos del ejercicio físico y las correspondientes reducciones graduales del riesgo de muerte específica por enfermedades cardiovasculares. En este caso también utilizan a miembros de las cohortes de corredores y de paseadores, anteriormente citadas. Sin embargo, seleccionan y analizan una muestra muy singular: los 2377 supervivientes de infartos agudos de miocardio. En su estudio lo que quieren comprobar es si el ejercicio creciente puede proteger más a estas personas, reduciendo su tasa de muerte por reinfartos. Pues bien, tras 10,4 años de seguimiento comprobaron que frente a las personas poco activas (consumo energético inferior a 1,07 MET-h/d; equivalente a menos de 8 km a la semana), las que efectuaban más actividad física aeróbica se beneficiaban de mayores y crecientes reducciones del riesgo de muerte. Concretando, la reducción del riesgo se incrementó desde el 21% para los que su nivel de ejercicio se ajustaba a las recomendaciones americanas del 2007 (150 minutos de ejercicio moderado a la semana o 75 de ejercicio vigoroso; equivalente a un consumo de 1,07 a 1,8 MET-h/d) hasta el 63% de reducción para los que su nivel de esfuerzo, andando rápido o corriendo, era de 5,4 a 7,2 MET (equivalente a correr de 37 a 50 km semanalmente) pasando por una reducción del 50% en los que consumían de 3,6 a 5,2 MET h/d (equivalente a correr de 25 a 37 km a la semana). Esta asociación inversa o negativa entre el incremento del esfuerzo físico y la reducción del riesgo de muerte, se observó igual en andadores que en corredores, siempre que el consumo fuera equivalente. Hasta aquí todo parece muy concordante con las conclusiones de otros trabajos. Sin embargo, estos investigadores comprueban que los supervivientes de infartos de esta muestra no se benefician indefinidamente del esfuerzo físico, pues correr por encima de los 50 km a la semana, (consumos superiores a 7,2 MET- h/d) incrementa 3,2 veces el riesgo de muerte por cardiopatía isquémica.

          Es bueno puntualizar que los integrantes de la muestra no son personas absolutamente sanas ni mucho menos deportistas de élite, sino los supervivientes de un infarto agudo de miocardio.

Superior longevidad en deportistas de élite

En septiembre del 2014 se publicó en la revista Mayo Clin Proceedings una revisión sistemática de artículos que valoran la longevidad en atletas de élite.5 Pues bien, los responsables del metaanálisis, miembros de la Universidad Europea de Madrid, llegan a demostrar que la mortalidad en atletas de élite es un 33% más baja que en el resto. También observan una reducción del 27% en la mortalidad por patología cardiovascular y de un 40% en la tasa de muerte por cáncer. Para efectuar este estudio se analizaron datos de 10 estudios en los que participaron 42 807 atletas de diferentes países y disciplinas, desde fútbol americano y atletismo hasta ciclistas que habían participado en el Tour de Francia, ejemplo supremo de deporte de resistencia. El coordinador del estudio, Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea de Madrid, afirmó en una entrevista con redactores de Diario Médico (15 de septiembre del 2014) que el beneficio del ejercicio es dosis-respuesta. "Si se empieza a pensar que hacer demasiado ejercicio es malo, se pierde el mensaje principal, que la gente desconoce y que los médicos no transmiten: caminar dos horas al día es el doble de sano que hacerlo una hora". Por ello, Lucía opina que las recomendaciones de 30 minutos de ejercicio moderado al día son bajas. De hecho, cada vez hay más pruebas que demuestran que para prevenir la aparición y recurrencia del cáncer de colon y de mama habría que realizar 450 minutos a la semana.

Nota discordante: Correr poco es igual de saludable que correr mucho

Ahora es el momento de recordar el estudio publicado en agosto del 2014 en Journal of the American College of Cardiology,6 donde los autores del mismo, coordinados por Duck-Chul Lee y Steven N Blair, llegan a obtener resultados absolutamente diferentes a los de casi todos los estudios anteriores, dado que en absoluto comprueban una relación dosis-respuesta entre el nivel de actividad física y la reducción de mortalidad. Los integrantes de la muestra de su estudio obtienen los mismos resultados favorables (reducción de un 30% de la mortalidad global y de un 45% de la mortalidad de causa cardiovascular) tanto corriendo poco como corriendo mucho: los corredores que corrían menos de una hora a la semana presentaban los mismos beneficios que aquellos que corrían más de tres horas. ¡Provocador! Por este motivo es necesario ver más artículos que respalden sus conclusiones (consistencia o reproducibilidad). Hasta entonces, esta última conclusión la pondría en cuarentena.

En fin, parece claro que practicar actividad física aeróbica regular es un óptimo estilo de vida, dado que contribuye a reducir decisivamente el riesgo de muerte total y el específico por todas las causas y, por consiguiente, a incrementar la esperanza de vida en buena salud. También hemos observado que, excepto en el último trabajo, en la inmensa mayoría de los estudios la relación dosis-respuesta es una realidad.
En lo que a mí respecta, reconozco que efectúo ejercicio aeróbico regular, habitualmente correr (running) y nadar, casi más por los efectos inmediatos (gran estimulación combinada con relajación notable) que por los conseguidos a medio y a largo plazo. Eso no es óbice para que también me motive el hecho de aumentar mi esperanza de vida en buena salud. ¡Cómo no! Mientras tanto, gozaré con cada uno de esos maravillosos momentos que me proporciona el deporte, que en esta etapa de mi vida es más individual que colectivo.

Dr. Félix Martín Santos
05-02-2015

Bibliografía:

1 Leisure Time Phisycal Activity of Moderate to Vigorous Intensity and Mortality: A large Pooled Cohort Analysis. Steven C Moore, Alpa V. Patel, Charles E. Matthews, Amy Berrington de Gonzalez, Yikyung Park, Hormuzd A. Katki, Martha S. Linet, Elisabete Weiderpass, Kala Visvanathan, Kathy J. Helzlsouer, Michael Thun, Susan M. Gapstur, Patricia Hartge, I-Min Lee.
Plos Medicine, Published: November 06, 2012 DOI: 10.1371/journal.pmed.1001335
2 Walking Versus Running for Hypertension, Cholesterol, and Diabetes Mellitus Risk Reduction Paul T. Williams, Paul D. Thompson.
Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology. 2013; 33: 1085-1091.
3 Reduced Incidence of Cardiac Arrhythmias in Walkers and Runners.
Paul T. Williams, Barry A. Franklin PLOS one: June 07, 2013 DOI: 10.1371/journal.pone.006530.
4 Increased Cardiovascular Disease Mortality Associated With Excessive Exercise in Heart Attack Survivors Paul T. Williams, Paul D. Thompson. Mayo Clinic Proceedings Volume 89, Issue 9, Pages 1187–1194, September 2014.
5 Elite Athletes Live Longer Than the General Population: A Meta-Analysis
Nuria Garatachea, PhDa, b, Alejandro Santos-Lozano, PhDb, c, Fabian Sanchis-Gomar, MD, PhDd, Carmen Fiuza-Luces, PhDb, e, Helios Pareja-Galeano, Mscd, Enzo Emanuele, MD, PhDf, Alejandro Lucia, MD, PhDb, e Mayo Clinic Proceedings. Volume 89, Issue 9, September 2014, Pages 1195–1200.
6 Leisure-Time Running Reduces All-Cause and Cardiovascular Mortality Risk. Duck-Chul Lee, Russell R Pate; Carl J Lavie; Xuernei Sui; Thimoty S. Church; Steven N Blair. J Am Coll Cardiol 2014, 64(5), 472-481; 2014.

Aumentemos nuestra esperanza de vida en buena salud practicando actividad física aeróbica

Aumentemos nuestra esperanza de vida en buena salud: Actividad física aeróbica regular

          La práctica regular de actividad física aeróbica es un estilo de vida extraordinariamente saludable. Los devotos practicantes de ciclismo, natación, paseos a un ritmo vivo, carrera libre (jogging y running) y otros deportes de resistencia (endurance) es muy probable que gocen de una larga vida, plena de salud y calidad de vida. En los últimos años se han multiplicado los estudios epidemiológicos, de gran rigor científico, que han demostrado que las personas físicamente activas ven notablemente incrementada su esperanza de vida en buena salud.

¿A qué llamamos actividad física aeróbica?

          La actividad física aeróbica se caracteriza por el empleo de las grandes masas musculares, como las de los brazos y las piernas. Caminar, trotar, correr, nadar, pedalear y bailar son ejemplos de actividad aeróbica. Este tipo de ejercicios hacen latir más rápido al corazón de lo usual; concomitantemente la respiración se hace más rápida en el curso de estos esfuerzos sostenidos. Es evidente que, con el tiempo, la actividad aeróbica efectuada con regularidad hará que el corazón y los pulmones sean más poderosos y funcionen mejor. De esta suerte se mejora ostensiblemente el suministro de oxígeno a los músculos, a fin de satisfacer las demandas de estos, cuya estructura se ha modificado favorablemente para aprovechar más el oxígeno que les llega. Tras el entrenamiento consiguiente observaremos un gran incremento de nuestra resistencia al esfuerzo.

Beneficios globales de la actividad física sobre la salud

          Para describir este punto me voy a valer inicialmente de lo descrito en la excelente Guía sobre Actividad Física del Comité Consultivo del Departamento de Salud y Servicios Humanos del gobierno federal de EE. UU. La publicaron en el año 2008.1


          Los autores refieren los beneficios de la actividad física en las diversas edades del ser humano. Así, siguiendo a estos expertos, mencionaremos los beneficios obtenidos en niños y jóvenes, en adultos y en ancianos, en mujeres embarazadas y, finalmente, en personas con sobrepeso u obesidad.

Niños y jóvenes

          Pruebas sólidas demuestran que el estado de salud de niños y jóvenes está sustancialmente relacionado con la actividad física regular. Con respecto a los jóvenes sedentarios, los niños y jóvenes activos se benefician de altos niveles de resistencia cardiorrespiratoria y potencia muscular, así como menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, menor porcentaje de grasa corporal, notable salud ósea, y menor riesgo de depresión y de ansiedad.

Adultos y ancianos

          Disponemos de fuertes pruebas científicas que han constatado que, a diferencia de las personas sedentarias o menos activas físicamente, los hombres y mujeres activos gozan de menores tasas de mortalidad por todas las causas, así como de enfermedad coronaria, hipertensión arterial, ictus o accidentes cerebro vasculares, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, cáncer de colon, cáncer de mama y depresión. Además, tanto los adultos como los ancianos activos tienen un índice de masa corporal más saludable y disfrutan de mejores niveles de resistencia cardiorrespiratoria y muscular que los sedentarios.

          Pruebas menos sólidas indican que tanto los adultos como los ancianos activos tienen un sueño más recuperador y una mayor calidad de vida. También parece apreciarse un descenso significativo en los riesgos de cáncer de pulmón y de endometrio.

Ancianos

          Además de los beneficios mencionados más arriba, existen firmes pruebas que confirman que la actividad física aeróbica se asocia con altos niveles de salud funcional, un menor riesgo de caídas y mejor función cognitiva. El riesgo de enfermedad de Alzheimer parece ser netamente menor en los practicantes regulares de actividad física aeróbica. Algo similar apuntan los trabajos sobre la enfermedad de Parkinson, aunque no son tan evidentes.

Beneficios en mujeres embarazadas y en el periodo postparto

          También hay pruebas científicas serias que indican que las mujeres sanas que practican actividad física moderada durante la gestación se benefician de relevantes incrementos de su resistencia cardiorrespiratoria y de su estado metabólico sin, que por otra parte, se incremente el riesgo de niños de bajo peso, partos prematuros y abortos. Además, el ejercicio moderado durante el puerperio no parece alterar ni el volumen ni la composición o calidad de la leche materna así como tampoco altera el desarrollo del niño. Si no se establecen dietas hipocalóricas, la actividad física no es responsable de pérdida de peso en la mujer durante el postparto.

Beneficios de la actividad física aeróbica en obesos y en gente con sobrepeso

          Cuando las personas obesas o con sobrepeso efectúan ejercicio físico aeróbico con regularidad acaban disfrutando de los mismos beneficios que las personas con peso normal (Índice de Masa Corporal (IMC) entre 18,5 y 24,9 kg / m2). Estos beneficios incluyen menores tasas de mortalidad por todas las causas, enfermedad coronaria, hipertensión arterial, ictus, diabetes tipo 2 y los consabidos cánceres de colon y de mama. Bastantes de estos beneficios son exclusivos de la actividad física, esto es, no dependen de la consiguiente pérdida de peso. No obstante, cuando se suma la pérdida de peso (con normalización del IMC) a la actividad física, los beneficios alcanzados serán aún mayores.

Beneficios observados en los Estudios Nacionales de Salud en Corredores y Andadores de Estados Unidos

          Paul T. Williams, responsable del Departamento de Ciencias de la Salud del Laboratorio Nacional de Berkeley, es el director del equipo responsable de un conjunto de estudios epidemiológicos diseñados específicamente para evaluar los efectos sobre la salud del ejercicio físico. Para ello reclutaron entre 1991 y el 2000 a más de 150 000 personas físicamente activas (corredores y andadores) a fin de constituir los Estudios Nacionales de Salud en Corredores y en Andadores (National Runners´ and Walker´s Health Study). Pues bien, tras profundo análisis y seguimiento, estos investigadores están publicando sus trabajos a lo largo de los últimos años, muchos de los cuales durante el año 2014. De esta forma han llegado a demostrar que el ejercicio físico se asocia con:

  • Una reducción del 40% del riesgo de cáncer de cerebro. 2
  • Un 76% de reducción del riesgo de cáncer de riñón. 3
  • Una disminución del 41% del riesgo de muerte por cáncer de mama.4
  • Una reducción del 42% del riesgo de cataratas. 5
  • Hasta un 40% de reducción del riesgo de muerte por Enfermedad de Alzheimer.6

          Obviamente estos autores también han confirmado los grandes efectos cardiosaludables del ejercicio físico aeróbico7,8,9 así como otros efectos saludables en diversos ámbitos de la salud. Como el análisis y seguimiento de sus grandes cohortes de personas siguen actualmente vigentes es muy probable que, cada poco tiempo, nos sorprendan con nuevos y fructíferos resultados. Es indudable que representan excelentes fuentes de satisfacción, dado que es complejo encontrar estilos de vida que rindan tantos beneficios al ser humano como los dependientes de la actividad física aeróbica.

¿Cuál es el nivel mínimo de actividad física para conseguir estos beneficios?

          En el año 2007 los norteamericanos se mojaron al tratar este tema tan delicado y desconocido, estableciendo unos niveles mínimos, tanto de intensidad como de frecuencia de ejercicio físico, capaces de conseguir los efectos saludables citados anteriormente. Para ello consensuaron unas recomendaciones dos asociaciones de gran prestigio en el mundo: el Colegio Americano de Cardiología (American College of Sports Medicine) y la Asociación Americana de Cardiología (American Heart Association). Básicamente lo que aconsejan es practicar ejercicio moderado (pasear rápidamente) durante un mínimo de 30 minutos, cinco días a la semana, o ejercicio vigoroso (correr), un mínimo de 20 minutos, en tres días a la semana. También afirman que un incremento de la intensidad física se asocia a beneficios mayores.10

          Los autores de la guía americana de actividad física,1 dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos, ya afirmaban en el año de su publicación (2008) que la gente sedentaria tiene más riesgo de morbilidad y de mortalidad que la población activa. Indicaban que, aunque se desconoce la cantidad mínima de actividad física necesaria para reducir el riesgo de enfermar y de morir prematuramente, bastantes pruebas científicas sugieren que practicar actividad física moderada durante un tiempo no superior a una hora a la semana reduce significativamente la tasa de mortalidad por todas las causas así como la secundaria a cardiopatía isquémica o enfermedad coronaria.

          Los excelentes trabajos dirigidos por Paul T. Williams del Laboratorio Nacional de Berkeley muestran una clara relación dosis-respuesta, esto es, los beneficios se incrementan a medida que aumenta el nivel de esfuerzo físico (gasto energético).

          Analizando trabajos de relieve que versen sobre este tema concreto, me pareció refrescante y un tanto revolucionario un trabajo publicado en agosto del 2014 en la revista del Colegio Americano de Cardiología (Journal of the American College of Cardiology)11. Sus autores se plantearon un loable objetivo: examinar las asociaciones entre correr (running) y los riesgos de mortalidad por todas las causas así como por enfermedades cardiovasculares en una muestra de 55 137 adultos, de 18 a 100 años de edad (con una edad media de 44 años). Durante un seguimiento de 15 años murieron 3413 personas por todas las causas, siendo 1217 sujetos los que fallecieron por enfermedades cardiovasculares. Aproximadamente el 24% de los participantes en este estudio (Aerobics Center Longitudinal Study) practicaban carrera libre (running). Pues bien, con respecto a los sedentarios, los corredores se beneficiaron de una reducción del 30% de muerte por todas las causas y de un 45% por enfermedades cardiovasculares. Además, los corredores vivían tres años más que los que no corrían. Pero, ¡ojo! lo más trascendente del estudio es que estos excelentes resultados se consiguieron con un nivel de actividad física semanal relativamente modesto: correr menos de 51 minutos a la semana; menos de 9,6 km (6 millas); de una a dos veces; a un ritmo inferior a 9,6 km a la hora. Además, los que corrían persistentemente durante un periodo de 6 años gozaban de los mayores beneficios, con una reducción del 29% de riesgo de muerte global y de un 50% de reducción por causas cardiovasculares. Por todo ello, los autores concluyen: “Correr, incluso solo cinco a diez minutos al día y a un ritmo lento, inferior a 9,6 kilómetros a la hora, se asocia a una marcada reducción del riesgo de muerte por todas las causas y por enfermedades cardiovasculares. Este estudio puede servir para motivar a las personas sedentarias a correr, aunque no sea mucho, para beneficiarse de una reducción ostensible de las tasas de muerte”.

          Estas conclusiones me permiten afirmar con respecto al nivel de actividad física y los efectos saludables subsiguientes que “es mejor poco que nada”.

          Pero este mismo trabajo ha llegado a revelar un sorprendente descubrimiento: los corredores que corrían menos de una hora a la semana presentaban los mismos beneficios que aquellos que corrían más de tres horas. En consecuencia, la reducción del 30% en la tasa bruta de mortalidad y la disminución del 45% en la tasa específica de muerte por enfermedades cardiovasculares, se conseguía tanto corriendo poco como corriendo mucho. ¡Provocador! Sí, porque la inmensa mayoría de los trabajos publicados sobre actividad física aeróbica y salud están demostrando una auténtica relación dosis respuesta, pues a mayor nivel de esfuerzo y, por lo tanto, mayor gasto energético se observa una superior reducción del riesgo de enfermar y de morir prematuramente por las principales causas de muerte. Por todo ello, es necesario que las conclusiones del trabajo anteriormente analizado se vean respaldadas por otros investigadores.

          En un próximo artículo analizaré los artículos más relevantes y recientes, la mayoría del 2013 y del 2014, que justifican la citada relación dosis-respuesta. También aprovecharé para describir la posible controversia entre los investigadores que creen que a partir de un alto y cierto nivel de actividad física pueden empezar a surgir ciertos riesgos para la salud, frente a los que creen que tal posibilidad es extremadamente remota.

          En fin, mientras tanto aconsejo a las personas sedentarias que empiecen a considerar la posibilidad de activar su anatomía, a fin de incrementar su esperanza de vida en buena salud. A las personas físicamente activas las felicito por tan saludable elección. Es indudable que cuando uno abandona el sedentarismo tiene muchas posibilidades de gozar no solo con los efectos saludables a medio y largo plazo (expuestos durante este artículo introductor) sino también con las recompensas inmediatas del esfuerzo físico: estimulación, relajación y felicidad.

Dr. Félix Martín Santos
01-01-2015

Bibliografía:

1 Phisical Activity Guidelines Advisory Committee Report, 2008. June. Department of Health and Human Services. U.S. Public Health Service. http://www.health.gov/paguideliness.
2 Reduced Risk of Brain Cancer Mortality From Walking and Running. Paul T. Williams Med Sci Sports Exerc. 2014, 46 (5): 927-932.
3 Reduced risk of incident kidney cancer from walking and running. Williams PT Med Sci Sports Exerc 2014 Feb, 46 (2): 312-7.
4 Breast cáncer Mortality vs Exercice and Breast Size in Runners and Walkers. Paul t. Williams. Plos/One december 09 2013 DOI: 10.1371.
5 Walking and Running Are Associated with Similar Reductions in Cataract Risk Medicine and science in sports and exercise. 12/2012; DOI: 10.1249 Paul T. Williams.
6 Lower Risk of Alzheimer´s Disease Mortality with Exercice, Statin, and Fruit Intake.
Paul T. Williams. Journal of Alzheimer´s Disease. October 2014. DOI: 10.3233.
7 Williams PT, Dose-response relationship of physical activity to premature and total all-cause and cardiovascular disease mortality in walkers. PLoS One. 2013;8: e78777.
8 Williams PT. Reductions in incident coronary heart disease risk above guideline physical activity levels in men. Atherosclerosis. 2010;209:524-7.
9 Williams PT. Reduction in incident stroke risk with vigorous physical activity: evidence from 7.7-year follow-up of the national runners' health study. Stroke. 2009;40:1921-3.
10 Haskell, WL, Lee IM, Pate RR, Powell KE, Blair SN, Franklin BA, Macera CA, Heath CW, Thompson PD, Bauman A. Physical activity and public health; updated recommendation for adults from the American College of Sports Medicine and the American Heart Association. Med. Sci. Sports. Exerc. 2007 Aug: 39 (8): 1423-34.
11 Leisure-Time Running Reduces All-Cause and Cardiovascular Mortality Risk. Duck-Chul Lee, Russell R Pate; Carl J Lavie; Xuernei Sui; Thimoty S. Church; Steven N Blair. J Am Coll Cardiol 2014, 64(5), 472-481; 2014.

Ascensión al Campo Escurial

Ascensión al Campo Escurial: Antesala del Pico Cervero (Sierra de las Quilamas)

          Al atardecer del segundo sábado del mes de agosto del presente año decidí incrementar mi nivel de salud física y mental, recorriendo la distancia que separa Linares de Riofrío de la plataforma previa al Pico Cervero: el Campo Escurial. Durante este trayecto se atraviesa el bosque caducifolio de la Honfría: uno de los más extensos y mejor conservados de la frontera suroeste de nuestro país. Su orientación septentrional hace que se beneficie de altas cotas de pluviosidad y humedad, responsables de la gran variedad arbórea de este bosque, pues, junto al castaño predominante, conviven muchos robles y bastantes ejemplares de avellanos, cerezos silvestres y acebos. Representa el bastión caducifolio y atlántico de la Sierra de las Quilamas, en la que predomina una vegetación de corte mediterráneo.

          Inicio el recorrido en la fuente de la Marina, junto al cartel indicador de la ruta de las Quilamas. Tras correr 1500 metros abandono el camino principal para desviarme a la izquierda por la cuesta de las Pollinas. Este atajo a la fuente de la Honfría me resulta profundamente entrañable y familiar. En pocos sitios llego a percibir tan nítidamente la adaptación de mi organismo al esfuerzo físico aeróbico como cuando asciendo corriendo a un ritmo sostenido por la fuerte pendiente de este emblemático sendero. Sí, creo percibir cómo el corazón y los pulmones aumentan su trabajo para subvenir las necesidades de sangre arterial de los sobrecargados músculos de las extremidades inferiores. A pesar de los fuertes latidos, de las grandes corrientes de aire entrando por la boca y nariz, del sudor goteando por la frente y cara, de los sobrecargados músculos; el placer y deleite obtenido con tal esfuerzo mientras contemplo el bello entorno que me rodea alcanza cotas difíciles de superar. Supongo que se deberá a la gran descarga y liberación cerebral de poderosos estimulantes y relajantes (encefalinas y endorfinas).

          Volviendo al camino, diré que en los primeros quinientos metros de ascensión los castaños dominan netamente la margen derecha, mientras que los robles predominan en el borde izquierdo, el orientado al sureste, donde se aprecian las montañas de la Sierra Chica. Cuando el programa de entrenamiento incorporado en el móvil me marca los dos kilómetros se vislumbra a la izquierda un notable prado, cuya cancela metálica de acceso se encuentra unos metros más arriba (360 m). Las abejas de las colmenas sitas casi inmediatamente detrás de esta entrada parecen impedir la entrada de extraños e intrusos.
          Unos pocos metros más allá (100 m), el espino albar (Crataegus monogyna) se hace visible en ambos márgenes del sendero, al menos durante los siguientes sesenta metros del mismo. Este arbusto se engalana en mayo con su tupida y meliflua flor alba. Al final del verano y principio del otoño ofrece su fruto rojo, muy empleado por la medicina tradicional China, pues contiene unos principios activos (procianidinas) que aumentan la degradación de las grasas (función lipolítica). También las flores y hojas son muy ricas en procianidinas, flavonoides de gran potencia antioxidante, responsables de sus propiedades hipotensoras, antiarrítmicas y ansiolíticas.

          Una de las muchas supersticiones del majuelo o espino albar es la que afirma que si se lleva a casa una rama del mismo durante la noche de San Juan la protegerá de desastres naturales. Incluso la tradición católica también se vale de este arbusto cuando refiere que se benefició del don de ser incólume al rayo, por ser un espino donde la Virgen dejó secar la ropa del niño Jesús. En fin, hasta el mundo mágico de las hadas considera emblemático al majuelo, pues estas buenas e imaginarias damas gustaban de aventurarse en bosquecillos con abundantes espinos albares. Los celtas lo utilizaban en las bodas y en las festividades dedicadas a la fertilidad.

          A los 2610 metros del punto de partida hay un pequeño sector a la izquierda del camino donde las orquídeas se dejan ver en mayo. Junto a las desnudas y visibles raíces de varios castaños aprecié en mayo de este año unos cuantos ejemplares de azules orquídeas (género orchis). La presencia y existencia de estas singulares flores me permite efectuar algunas reflexiones sobre las mismas.
          Es posible que bastantes personas desconozcan que las orquídeas silvestres solo pueden germinar cuando resultan invadidas por ciertos hongos (endomicorriza). De esta forma se establece una relación simbiótica (usualmente cuando dos seres vivos se unen para obtener un beneficio recíproco), aunque en este caso es de carácter unidireccional, pues es la orquídea la que realmente se beneficia, dado que el hongo le suministra los nutrientes necesarios para su desarrollo (fósforo, calcio, nitrógeno y potasio) disueltos en agua. Además, de incrementar la capacidad de absorción del líquido elemento. Parece ser que para que este fenómeno prospere en el medio natural con la erupción y desarrollo de las correspondientes orquídeas debe transcurrir un tiempo muy notable (de tres a cuatro años). A partir de entonces aparecerán todas las primaveras (habitualmente mayo en Castilla y León) nuestras bellas orquídeas, usualmente de los géneros ophrys y orchis, en los mismos parajes. ¡Cáspita! Con este detalle científico no pretendo aburrir ni distraer al personal, al contrario, pretendo que se incremente el afán y el interés por proteger estas maravillas de la naturaleza. Recomiendo encarecidamente no arrancar nunca una orquídea de su medio natural. En el caso de que algún galante caballero quiera sorprender a su amada con un ramo de flores naturales, le aconsejo que lleve a la afortunada dama a ese paraje donde florecen estas delicadas plantas, para que ambos se deleiten con su belleza y misterio.
          Nada más salir del rincón de las orquídeas aparecen a ambos lados del sendero bastantes ejemplares de castaños secos e incluso algunos yacen caídos con las raíces visibles. Por desgracia, son muchos los castaños que están secándose en este mágico bosque. Parece ser el resultado del ataque de hongos patógenos que afectan al tronco y las ramas como el chancro causado por Cryphonectria parasitica; otros, como Armillaria mellea destruyen las raíces. Sin embargo, el más activo y destructivo de las raíces es el que causa la temible tinta (Phytophthora cinnamomi). Aunque según Pedro, el perspicaz y entendido guarda forestal de la zona, los estudios científicos efectuados en este emblemático castañar siguen sin dar con el verdadero agente responsable de esta gran mortandad. En fin, sea cual fuere la causa, hago votos para que la Fortuna acompañe a nuestros talentosos y prestigiosos investigadores, a fin de que descubran un remedio efectivo para solucionar esta auténtica plaga arbórea. Me entristece encontrar por doquier castaños secos y caídos, a veces arrancados de raíz, mientras deambulo por este grandioso bosque.

          A continuación, aumentan la pendiente y la belleza del lugar; el sendero se estrecha y los castaños, robles, acebos y avellanos de ambos lados se aproximan tanto que parecen formar un dosel de ramas y hojas que alegran el paseo del caminante.

          Este tramo de dura pendiente se prolonga durante unos 250 metros, acabando en la superficie llana de la zona recreativa de la Honfría. ¡Demontre! Nada más acceder me encuentro con coches aparcados y gente arremolinada en torno a los merenderos. Sin embargo, aprecio a dos chicas que llevan a la espalda dos grandes bolsas. Me alegra pensar que porten la basura acumulada y, luego, recogida. Como me domina la impaciencia, al llegar a su nivel les pregunto a bocajarro y casi sin dejar de correr:

—¿Qué cargáis a la espalda? ¿Basura?
—Pues claro —me responden con presteza.

Tanto me gusta el gesto y la muestra de educación ambiental, que no puedo por menos que agradecérselo.

—Estupendo. Muy bien.

Cuando llego a la fuente de la Honfría, unos 100 metros más allá, me paro a beber agua, lenta y parsimoniosamente. Hago tiempo hasta ver a las dos jóvenes tirar la basura a los contenedores. En ese momento pienso ingenuamente que tal esmero por conservar este paraje solo lo pueden mostrar los autóctonos del lugar. Por ello, vuelvo a incordiarlas.

—¿Sois de Linares?
—No. De Salamanca —me responden.

Tras breve desconcierto por mi parte, las felicito y les refiero que es muy probable que relate esta loable conducta ecológica en algún artículo que escriba sobre estos parajes. Además, les digo que se publicaría en la sección de blogs de un periódico digital de su ciudad: Tribuna de Salamanca. Aprovechando cierta sorpresa por su parte, vuelvo a la carga con más preguntas.

—¿Cómo os llamáis?
—Maribel —responde una con celeridad —La otra se lo piensa más, pero al final también me dice su nombre.
—Noelia me llamo.
—Bueno, Noelia y Maribel, recordaré vuestros nombres.

          Después de esta agradable y reconfortante sorpresa asciendo verticalmente, entre merenderos, cerezos y castaños, los 60 metros que me separan de un pequeño sendero. Si me dirigiera a la izquierda ascendería a las Peñas del Agua o al Hueco. Sin embargo, voy hacia la derecha para llegar, tras 170 metros de recorrido, al camino principal por el que ascenderé hasta el Campo Escurial y, luego, al Pico Cervero (1465 metros de altitud).

          Tras sobrepasar una curva cerrada a la derecha nos encontramos con un tramo de medio kilómetro en donde el paseo resulta amenizado por la presencia de numerosos avellanos, junto a algunos acebos y los omnipresentes castaños y robles. No obstante, nada más dejar este tramo de relevante diversidad arbórea, coincidiendo con los 4 kilómetros de recorrido, empezamos a ver un abrumador dominio del roble hasta llegar, dos kilómetros y medio más arriba, a la plataforma de acceso al Campo Escurial. Nada más llegar nos llama la atención la imagen triangular del pico Cervero, orientado al oeste. A la derecha, al noroeste y al norte, se aprecia en lontananza la amplia planicie del campo charro, paisaje adehesado de encinas; a la izquierda, al sur, detrás de las montañas que anteceden al Pico Cervero se encuentra el profundo valle excavado por el río Quilamas.
          Si rebasamos las dos torres de granito que enmarcan una puerta natural de acceso entramos en este paraje de Escurial de la Sierra, el cual ha sido recientemente rehabilitado -las obras acabaron en abril 2014- por la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT) Duero-Douro, mediante el acondicionamiento y restauración del antiguo mobiliario: un abrevadero, merenderos, una fuente, barbacoa...

          Este bendito lugar siempre me ha parecido un remanso de paz y de quietud, ideal para rebajar el nivel cotidiano de ansiedad. Estamos en un punto estratégico de la sierra de las Quilamas, a 1290 metros de altura, con una excelente panorámica y usualmente libre de contaminación atmosférica y acústica, lo que invita a la meditación, lectura o simplemente al libre descanso y solaz, dejando la mente abstraída, pues en esos momentos parecemos intemporales. No obstante, a mí me complace rememorar la referencia a estos lugares del rey de Castilla y León, Alfonso XI, quien constató en su famoso tratado de Montería (libro tercero, página 41) la presencia de oso en este mismo lugar: "El Cervero que está sobre el Escorial es buen monte de oso y de puerco...". ¡Qué maravilla! Han transcurrido casi 700 años desde entonces (este rey nació en 1312 y murió de peste en 1350) y parece que solo ha habido un par de cambios: uno, la presencia del mobiliario descrito; dos, la ausencia del gran oso ibérico. Bueno, añadiría un tercero: la falta del lobo ibérico desde hace unos 50 años.

          La noche se me echa encima, iluminada por una gran luna, pues el día siguiente de esta excursión, día de San Lorenzo, será luna llena. Temiendo que mi querida cónyuge se llene de inquietud y de cierta irritación por la tardanza subsiguiente decido regresar corriendo a un ritmo más vivo. El descenso lo permite y la luz natural es de tal intensidad que no tengo necesidad de iluminarme con la linterna frontal. Solo cuando llego al paraje recreativo de la Honfría la conecto, con el propósito de ver el estado del solaz tras el descanso turístico. ¡Qué alegría! La limpieza efectuada por los turistas o visitantes salmantinos ha sido realmente encomiable, pues no he visto desperdicios relevantes, excepto un pequeño vaso de plástico aplastado y un paquete vacío de tabaco. Recojo ambos, los guardo en el bolsillo y desciendo por el sendero de las Pollinas. Es una gran suerte que en Linares puedan reciclarse el papel, vidrio y plástico. Mientras desciendo me congratulo por haber presenciado una excelente conducta ecológica y de respeto medioambiental en un paraje muy entrañable para mí. Solo me causa cierto prurito y preocupación la presencia del paquete de tabaco, que posiblemente ha podido pertenecer a un grupo anterior, por lo que significa: gran riesgo de enfermar y morir para el fumador activo; riesgo de incendio en caso de fumar en un bosque como este.

          En fin, en poco tiempo paso de escuchar el ulular del cárabo, mientras desciendo por las Pollinas, a oír el canto del autillo, cuando me aproximo a casa, pues cría en la foresta aledaña.

Dr. Félix Martín Santos
04-12-2014

Cigarrillos electrónicos

CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS: HALLAZGOS CIENTÍFICOS ACTUALES

          Todo el mundo entiende que la venta y distribución de un medicamento o producto terapéutico nuevo debe ir forzosamente precedida de una exhaustiva investigación científica que demuestren su seguridad, efectividad y relación riesgo-beneficio. Por ello, resulta sorprendente la fácil distribución de los cigarrillos electrónicos como recurso terapéutico para dejar de fumar sin haber demostrado todavía ninguno de los tres requisitos anteriores.

1. ¿En qué consiste un cigarrillo electrónico?

          Es un dispositivo que usualmente adopta la forma de un cigarrillo que mediante un procedimiento de calentamiento electrónico, sin combustión, produce y libera vapor de nicotina. Aparecieron en China en el año 2003, expandiéndose desde entonces por todo el mundo los consumidores de este producto; los denominados “vapeadores”.

          El Eurobarómetro Especial del 2012, revela que un 7% de los ciudadanos de la Unión Europea manifiestan haber probado estos dispositivos, con un 1% que se declaraban consumidores habituales. En España, un 5% los habían probado y un 1% los consumían regularmente.

          Estos aparatos habitualmente se emplean para inhalar nicotina, aunque también sirven para inhalar cualquier otra droga, como está sucediendo últimamente con la frecuente vaporización de cannabis en algunos entornos.

          El diseño de estos dispositivos ha ido evolucionando a lo largo de los años. Hasta el 2009 se fabricaron los de primera generación, constituidos por tres elementos: el cartucho, la batería y el atomizador. El ensamblaje de los tres adoptaba la forma de un cigarrillo. El cartucho estaba cargado por líquido, que comúnmente contenía propilenglicol, glicerina y, con frecuencia, nicotina. En el momento en que la persona empieza a “vapear” la batería empieza a funcionar, a fin de calentar el atomizador que acaba convirtiendo el líquido que recibe en vapor, el cual inhalará el consumidor.
A partir del 2009 empezaron a construirse los de segunda generación, los cuales tienen una batería más duradera y un cartucho que puede ser cargado con un líquido, de venta independiente y que se almacena en pequeños contenedores. Las dosis de nicotina del líquido pueden ser variables. Estos cigarrillos electrónicos se parecen más a una pluma que a un cigarrillo.
Los últimos en aparecer, los de tercera generación, pueden ser modificados por el consumidor según sus preferencias. Es muy común que el consumidor modifique la fuerza de la batería, con el propósito de generar un vapor que al ser inhalado ofrezca diferentes sensaciones en la garganta. Por otra parte, el atomizador está incluido dentro del cartucho, lo que mejora la eficacia del calentamiento del líquido.

2. Efectos en la salud

          Para analizar la seguridad de estos productos es muy importante analizar los potenciales efectos en la salud tanto de los ingredientes propios de estos cigarrillos electrónicos como los producidos en el curso del calentamiento de dicho líquido y que se liberan con el vapor. Además, también es importante analizar los posibles efectos en caso de exposición pasiva al vapor de los mismos.

2.1. Potenciales efectos nocivos de los ingredientes

          El líquido de los cartuchos de estos dispositivos electrónicos contiene las siguientes sustancias químicas: glicerina, propilenglicol, nicotina -habitualmente entre 6 y 26 mg-, saborizantes (menta, chocolate, regaliz, frutas, canela, etc.) y otros aditivos.

          A la luz de los datos científicos actuales en absoluto podemos considerar a estos cigarrillos como productos seguros e inocuos. Obviamente, los que poseen nicotina no dejan de tener un riesgo para la salud, pues esta sustancia es tóxica y adictiva. Sin embargo, los que carecen de ella, también pueden ser potencialmente tóxicos. En las siguientes líneas vamos a referir los procesos morbosos que han ido apareciendo con el uso de los mismos.

          Los efectos inmediatos o a corto plazo ya han empezado a vislumbrarse. Así, en junio del 2012, Vardavas y colegas publicaron en Chest un artículo en el que constataron que a los cinco minutos de inhalar estos productos se observaba un incremento de la resistencia de las vías aéreas y una reducción de la concentración de óxido nítrico exhalado.1 Estos son cambios similares a los observados tras la inhalación de humo de tabaco. Esto ha hecho cundir cierta alarma y que incluso algunos autores se aventuren a considerar a los cigarrillos electrónicos como potenciales causantes de daños irreversibles en la función pulmonar, como sucede con el tabaco.2 Evidentemente se requieren más estudios y más tiempo para conocer los efectos a largo plazo de estos productos. Es obvio que en enfermedades crónicas provocadas por factores causales que tienen un largo periodo de inducción, a veces más de 20 años, como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o los temibles tumores malignos, solo acabará por confirmarse tal relación causal a la conclusión de ese largo periodo. Ahora, yo me pregunto si realmente estamos dispuestos a correr tanto riesgo.

          Vamos a especificar el impacto sobre la salud de cada uno de los ingredientes del líquido de estos cigarrillos electrónicos.

  • Propilenglicol: A pesar de que su utilización se ha considerado segura para el consumo oral, su utilización por vía inhalada puede que no sea tan segura. Por de pronto, ya hay algún estudio que ha demostrado que la inhalación de esta sustancia a dosis de 309 mg/m3 durante más de un minuto puede provocar irritación en ojos, garganta y vías aéreas.3 Por otra parte, la exposición a largo plazo al propilenglicol se ha asociado con un sensible incremento de riesgo de asma en niños.4 Además, las personas expuestas frecuentemente a la niebla artificial -uno de sus principales componentes es el propilenglicol- son más proclives a sufrir irritación de garganta y de las vías respiratorias.5

  • Glicerina: También es considerada segura por ingesta oral, aunque eso no garantiza su seguridad cuando entra por vía inhalada. Así, ya han aparecido dos casos de neumonía lipoidea provocada por la inhalación de vapor con glicerina de estos cigarrillos electrónicos: el primero, en una mujer norteamericana de 42 años, publicado en Chest en 2012;6 el segundo, apareció en España, marzo 2014, en un gallego de 50 años, que simultaneaba los cigarrillos electrónicos con los convencionales, diagnosticado y tratado en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC). En ambos casos el procedimiento científico para establecer el diagnóstico ha sido impecable y de una rigurosidad científica digna de encomio. Pues bien, en nuestro querido país se han mostrado muy beligerantes grupos netamente interesados con este lucrativo negocio, como sucede con la Asociación Nacional Española de Vapeadores (ANEV), que agrupa a un total de 11 fabricantes de cigarrillos electrónicos. Su presidente, Pedro Cátedra, primero, se ha mostrado muy escéptico con el diagnóstico del caso y, luego, considera que, en caso de ser cierto, es poco representativo, pues son millones de personas las que consumen estos cigarrillos. ¡Penoso!

  • Nicotina: Se ha comprobado que la concentración sanguínea de nicotina aumenta cuando se utilizan cigarrillos electrónicos que la contienen. Parece que la liberación de este gran tóxico por estos dispositivos electrónicos es más lenta y a menor concentración que la observada con los cigarrillos convencionales. Aunque también se ha visto que algunos “vapeadores” han conseguido tanta destreza como para optimizar la inhalación de nicotina hasta valores realmente altos.

          La nicotina es muy tóxica, tanto que basta con dosis de 50 mg para causar la muerte de un adulto y con 6 mg en niños. Pues bien, los líquidos de estos cigarrillos electrónicos suelen tener concentraciones de 6 a 26 mg por mililitro. Aunque en algunos dispositivos se han constatado concentraciones superiores a los 36 miligramos por mililitro, lo que implica un riesgo importante para los niños en caso de que la ingieran accidentalmente.7

          Una gran fuente de preocupación es la capacidad de generar dependencia física por la nicotina inhalada con estos dispositivos. Se teme que llegue al cerebro con mucha rapidez, aunque no tanto como la observada en la inhalación de los cigarrillos convencionales: 8 a 10 segundos. Sin embargo, no deja de ser una vía rápida de absorción, mucho más que la cutánea y la oral de los chicles o comprimidos. Por ello, la OMS insiste en que los cigarrillos electrónicos mantienen o pueden generar un trastorno adictivo (WHO 2013).

          A la comunidad científica internacional y, por supuesto, nacional preocupa mucho la posibilidad de mantener e incluso aumentar la dependencia gestual, e incluso, la psicosocial, por estos dispositivos electrónicos que en todo momento simulan el acto de fumar de los cigarrillos electrónicos.

2.2 Posibles efectos cancerígenos de los productos resultantes del calentamiento del líquido

          El vapor vehicula los productos químicos que resultan del calentamiento del líquido original de los cartuchos. Entre ellos son muy relevantes los siguientes: acetaldehído, formaldehído y acroleína. Estos dos últimos se forman como consecuencia del calentamiento de la glicerina.

          También se ha detectado en el vapor metales como níquel, cromo y plomo. Se piensa que se forman a partir de los atomizadores. Llama la atención que los niveles de níquel detectados en este vapor superan a los encontrados en el humo de los cigarrillos convencionales.8

          Todas estas sustancias han sido clasificadas como cancerígenas por la International Agency for Research on Cancer, sin determinar un umbral de seguridad para su consumo. En consecuencia, no puede excluirse que el empleo de los cigarrillos electrónicos pueda incrementar el riesgo de cáncer, incluso en el caso de aparecer en pequeñas dosis.

2.3 Exposición pasiva al vapor de los cigarrillos electrónicos

          Tras comprobar que el fumador pasivo de los clásicos cigarrillos puede enfermar y morir por enfermedades atribuibles a la inhalación involuntaria del humo de tabaco (EPOC, cáncer de pulmón y cardiopatía isquémica), la gente es más proclive a alarmarse ante la posibilidad de enfermar por inhalar involuntaria y pasivamente las partículas volátiles contenidas en el vapor de los cigarrillos electrónicos. ¿Existe realmente riesgo de enfermar en estos casos?

          Las evidencias científicas actuales invitan a la precaución y, por tanto, a eludir la figura del fumador pasivo. Efectivamente, si varias personas “vapean” en un espacio cerrado es muy probable que contaminen el aire por simple acumulación de las sustancias químicas emitidas. Las más relevantes son el propilenglicol y la nicotina, así como partículas líquidas inferiores a 2,5 micras de diámetro (PM2,5 ). Aunque tales partículas parecen hallarse en concentraciones sensiblemente menores que en el ambiente del fumador pasivo de tabaco convencional, pueden penetrar profundamente en el árbol traqueobronquial y pulmones. En consecuencia, no pueden excluirse los efectos tóxicos en la salud de los fumadores pasivos del vapor de los cigarrillos electrónicos.

          Los investigadores que han estudiado los componentes del vapor generado por los cigarrillos electrónicos han encontrado, además de los mencionadas anteriormente, formaldehido, benzopireno, compuestos orgánicos volátiles y metales. Entre estos, cuatro se hallaron en concentraciones mayores que en los cigarrillos clásicos (sodio, hierro, aluminio y níquel); cinco, en similar concentración (cobre, magnesio, plomo, cromo y manganeso) y dos en concentraciones menores (potasio y zinc). ¡Ojo! El níquel y el cromo son inequívocamente carcinógenos y el plomo parece serlo.9

          Estos argumentos son los que propician un temor fundado a la exposición pasiva al vapor de estos cigarrillos, especialmente cuando estamos en un espacio cerrado con varios “vapeadores”.

3. Efectividad de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar

          La efectividad de estos cigarrillos para dejar de fumar no se ha podido demostrar.

          Para la gente interesada en los estudios que evalúan la efectividad de los cigarrillos electrónicos como ayuda para conseguir la abstinencia tabáquica les aconsejo que lean la magnífica revisión sobre el tema elaborada por el Grupo de trabajo del Programa Integrado de Investigación en Tabaquismo y del área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, SEPAR. También es de bastante calidad la reciente revisión efectuada por la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad español, titulada “Cigarrillos electrónicos: situación actual, evidencia disponible y regulación”.

          Ambas revisiones llegan a la misma conclusión: los estudios efectuados son insuficientes para evidenciar la efectividad de estos productos para el cese del consumo de tabaco debido al deficiente diseño del estudio, a una muestra no representativa o a los conflictos de interés de algunos de los autores.

          Finalmente, la OMS, en su informe de julio del 2013, afirma “que no se ha demostrado científicamente que los cigarrillos electrónicos puedan ser una ayuda en el proceso de cese tabáquico”. Un año más tarde no se ha avanzado nada al respecto.

          En el caso de que estudios de calidad científica contrastada demostraran que estos dispositivos son útiles para el cese tabáquico, lo adecuado sería regularlos como medicamentos, algo a lo que se oponen sistemáticamente las compañías comercializadoras de los mismos.

          De todas formas es bueno recordar a los fumadores que existen excelentes medicamentos para conseguir la abstinencia tabáquica, como el bupropion y la vareniclina. Además, el tratamiento sustitutivo con nicotina, mediante parches, chicles o comprimidos, también ha demostrado, de una forma segura y efectiva, su capacidad para neutralizar y paliar el síndrome de abstinencia a la nicotina y a aliviar el deseo compulsivo de fumar (dependencia psicológica).

4. Regulación de los cigarrillos electrónicos

          Representantes de la Organización Mundial de la salud (OMS) en abril del 2014 propusieron que los cigarrillos electrónicos sean considerados como un problema estratégico de salud pública, de igual manera que las labores de tabaco convencionales. El director de la Iniciativa sin Tabaco de la OMS (Tobaco Free Initiative), Armando Perruga, ha afirmado “que todavía no existe una evidencia científica ni información suficiente sobre los peligros a largo plazo de este tipo de ciagarrillos, pero está demostrado que contienen sustancias tóxicas y cancerígenas iguales a las del tabaco”.

          Este alto representante de la OMS afirma que las futuras regulaciones deben seguir cuatro objetivos legislativos: evitar la promoción y el inicio del uso de cigarrillos electrónicos entre los no fumadores; minimizar el riesgo de usuarios y no usuarios, reduciendo al mínimo las sustancias tóxicas de los cigarrillos; impedir que estos cigarros se asocien a reclamos de salud no probados; y prevenir que los cigarros electrónicos debiliten los esfuerzos hechos para el control del tabaco, regulando estrictamente la publicidad sobre el tema y conservando los espacios sin humo.

          El día 26 de agosto de este año, se publicó otro informe de la OMS sobre este tema. Su propuesta fue inequívoca: los cigarrillos electrónicos deben tratarse igual que los cigarrillos convencionales. En consecuencia, deben regularse estrictamente en todo el mundo, tanto como para prohibir su empleo en establecimientos cerrados así como la venta a menores y limitar seriamente su publicidad. También aconsejan prohibir los aromatizantes.

Regulación en España

          En nuestro país, en marzo del 2014 se modificó la Ley de Defensa de los Consumidores, a fin de regular estos cigarros electrónicos. Básicamente, esta modificación legislativa prohíbe la venta de estos productos a menores; prohíbe el empleo de estos dispositivos electrónicos en centros docentes y sanitarios, edificios de la Administración, transporte público y parques infantiles; prohíbe la publicidad en medios audiovisuales en el horario infantil (de 16 a 20 horas), en lugares frecuentados principalmente por menores de 18 años y en los cines cuando se proyecten películas destinadas a menores de 18 años.

          La respuesta por parte de la Organización Médico Colegial (OMC) y el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha sido contundente: la regulación de los cigarrillos electrónicos debe equipararse a la de los cigarros convencionales en los espacios de utilización, en la promoción y publicidad y en la fiscalidad, según la ley del tabaco 42/2010. A esta declaración (5 de marzo del 2014) se han adherido 37 sociedades Científicas y asociaciones ciudadanas y de consumidores.

          Consideran un grave error permitir “vapear” en el sector del ocio y de la hostelería, pues existe un riesgo de enfermar para los trabajadores del sector y un gran retroceso en los avances de salud pública de la última década por su similitud con la imagen de fumar, con un efecto negativo de “renormalizar” dicha conducta, con especiales efectos negativos sobre adolescentes y jóvenes.
También consideran que la publicidad de estos nuevos dispositivos debe restringirse al máximo, esto es, debe ser igual que la de los cigarros convencionales, ya que la nicotina administrada por vía inhalada es una sustancia altamente adictiva y potencialmente tóxica.

          Finalmente, proponen que la fiscalidad de estos cigarrillos electrónicos sea igual de impositiva que la de los cigarrillos convencionales, pues se trata de un producto igual de adictivo. Se ha comprobado que tanto los impuestos como los precios altos tienen un efecto de limitación del consumo, especialmente en la población juvenil. Respaldan esta afirmación con la constatación de estudios recientes que alertan de que el cigarrillo electrónico es la nueva puerta de entrada de los adolescentes y jóvenes al consumo de cigarros convencionales.

En fin, quiero concluir este candente tema citando la última recomendación del CNPT: “ Mientras no se disponga de más evidencia científica, los profesionales de la salud deben desaconsejar el uso de los cigarrillos electrónicos entre sus pacientes sean o no fumadores”.

Dr. Félix Martín Santos
Neumólogo
06-11-2014


Bibliografía:

1 Vardavas CI, Anagnostopoulos N, Kougias M, Evangelopoulou V, Connolly GN, Behakris PK, Short-term pulmonary effects of using an electronic cigarette: impacto n respiratory flow resistance, impedance, and exhaled nitric oxide. Chest. 2012 Jun; 141 (6): 400-6.

2 Avdalovic MV, Murin S. Electronic cigarettes: no such thing as a free lunch. Or puff. Chest. 2012 JUn 141 (6): 1371-22.

3 Wieslander G, Norbäck D, Lindgren T. Experimental exposure to propylene glycol mist in aviation emergency training: acute ocular and respiratory effects. Occup Environ Med. 2001 oct, 58 (10): 649-55.

4 Choi H, Schmidbauer N, Sundell J, hasselgren M, Spengler J, Bornehag CG. Common household chemicals and the allergy risks in pre-school age children. PLoS One. 2010 5: el 3423.

5 Moline JM, Golden AL, Highland JH, Wilmarth KR, Kao AS. Health effects evaluation of theatrical smoke haze and pyrotechnics. Disponible en
6 Mc Cauley L, Markin C, Hosmer D. An unexpected consequence of electronic cigarette use. Chest. 2012, 141: 1110-13.

7 Cameron JM; Howel DN, White JR, Andrenyak DM, Layton ME, Rolt JM. Variable and potentially fatal amounts of nicotine in e-cigarette nicotine solutions. Tob control. 2013. Feb. 13.

8 Williams M, Villarreal A, Bozhilov K, Lin S, Talbot P, metal and silicate particles including nanoparticles are present in electronic cigarette cartomizer fluid and aerosol. PLoS One 2013; 8 (3): e 57987.

9 International Agency for Research on Cancer (IARC 2013). Agents classified by the IARC Monographs. Volumes 1-108 Last update 16 july 2013. Disponible en http://monographs.iarc.fr/ENG/ Classification/index php.

Prevención diabetes tipo II Sudar más, comer mejor y beber café

Prevención diabetes tipo 2: Sudar más, comer mejor y beber café

          La diabetes mellitus o tipo 2 está íntimamente asociada con estilos de vida malsanos: sedentarismo, obesidad y comida basura. Dada la alta prevalencia de estos perniciosos hábitos, la diabetes se está convirtiendo en una auténtica epidemia mundial. Según datos de la Federación Internacional de Diabetes (IDF) existen actualmente en el mundo 382 millones de diabéticos, de los que el 46% todavía no han sido diagnosticados (noviembre 2013). En cuanto a España, ya en octubre del 2011 se publicaron en Diabetología, órgano de expresión de la Sociedad Europea de Diabetes, los resultados del estudio epidemiológico de más calidad y fiabilidad efectuado en nuestro país, el Estudio di@bet.es. Los datos son escalofriantes: el 13,8% de los españoles de más de 18 años sufren diabetes tipo 2, lo que representa más de 5,3 millones de ciudadanos, de los cuales el 43% del total desconocían que la padecían.

          Los estudios científicos más recientes han demostrado que el consumo de café, bebida universal y generalizada en el mundo, se asocia a una significativa reducción del riesgo de esta temible enfermedad. Por ello, sería importante considerar este hábito dietético como una medida de prevención primaria del riesgo de diabetes. Este estilo de vida, en absoluto se contrapone a las recomendaciones consensuadas por la comunidad científica internacional para combatir la diabetes: luchar contra la obesidad y sedentarismo. Aquí entra en escena nuestra dieta mediterránea, extraordinariamente saludable, junto a la actividad física aeróbica regular.

Relevancia de este asesino silencioso

          La importancia de la diabetes depende de varios factores: gran proporción de prevalencia, antes mencionada; de la gravedad que conlleva, causa importante de morbilidad y mortalidad; incapacidad asociada; y el gran gasto sanitario derivado de tratar sus múltiples complicaciones.

          El aumento crónico de la glucosa en sangre (hiperglucemia), hecho distintivo de esta enfermedad, se asocia de una forma sibilina y silente a una serie de complicaciones microvasculares o de pequeños vasos arteriales, responsables de lesiones retinianas, renales y de los nervios periféricos. En consecuencia, la diabetes es una de las causas más importantes de ceguera, de insuficiencia renal terminal y de enfermedad en nervios periféricos (polineuritis).

          Por otra parte, la gran tendencia a dañar las medianas arterias, potenciando la temible arteriosclerosis, hace que se comporte como un factor de riesgo de cardiopatía isquémica o coronaria (angina e infartos de miocardio, principalmente), por tanto, responsable indirecta de muchas muertes. Además, la diabetes se asocia estrechamente a otros dos factores de riesgo cardiovascular: la hipertensión arterial y el aumento del colesterol en sangre (hipercolesterolemia).

          Esta prevalente enfermedad también es responsable de incapacitantes amputaciones de miembros inferiores, dada su capacidad por causar severa obstrucción de arterias femorales y sus ramas, que conduce a reducción del riego (isquemia) y, con el tiempo, a ausencia de riego tisular y oxígeno celular (anoxia), causante de gangrena; a la que también contribuyen las lesiones en las pequeñas arterias (arteriolas) de las piernas.

          Hay un aspecto que los economistas y planificadores sanitarios siempre tienen en cuenta a la hora de valorar la importancia de una enfermedad: el coste económico de la misma. Pues bien, el coste medio por diabético en España está cifrado en 2449 euros al año, casi el doble de la media global de coste (estudio di@bet). El 14 de noviembre del 2013, coincidiendo con el Día Mundial contra la Diabetes, la Federación Internacional de la Diabetes (IFD), que engloba a la Sociedad Española de Diabetes, entre otras 200 asociaciones internacionales, reveló que la diabetes consume 571 000 millones de dólares. Desde luego, es una enfermedad extremadamente cara.

Medidas de prevención primaria

          Como ya he comentado en otros artículos o entradas de este blog, las medidas de prevención primaria pretenden reducir los casos nuevos de una enfermedad, esto es, la tasa de incidencia. Para ello, usualmente, empleamos técnicas de educación para la salud, a fin de educar en estilos de vida saludables, pues los factores de riesgo fundamentales de esta enfermedad y de gran parte de las enfermedades crónicas, que azotan a la humanidad, tienen que ver con estilos de vida poco saludables.

          Según datos de la IDF y del estudio di@bet, el 80% de los casos de diabetes tipo 2 en pacientes de alto riesgo, usualmente los afectos de obesidad y sedentarismo, pueden ser prevenidos adoptando un estilo de vida sano. Como decíamos antes, se trata de que esta población practique actividad física regular, aún con más motivación que el resto; que corrija su sobrepeso, valiéndose de una dieta equilibrada en calidad y en cantidad, ajustando el total de kilocalorías consumidas a su verdadero gasto energético; que deje de fumar en caso de ser fumador. Por cierto, este estudio ha confirmado el importante valor biológico del aceite de oliva, con respecto al aceite de girasol, mostrando una gran capacidad para aumentar sensiblemente la concentración del colesterol HDL, vulgarmente denominado colesterol bueno.

          Combatir y neutralizar los factores de riesgo de diabetes es la estrategia adecuada para reducir la incidencia de la misma. Evidentemente, la educación para la salud es una estrategia a privilegiar. Los proveedores de salud, en particular, y la sociedad, en general, no deben tirar la toalla. Hay que ser consistentes, convincentes y reiterativos. No importa que los resultados preliminares del estudio di@bet.es hayan revelado la escasa adherencia de la población de riesgo de diabetes y de los propios diabéticos a estas recomendaciones y consejos educativos. Si la mayoría de los diabéticos obesos, sedentarios y fumadores han seguido con estos nocivos estilos de vida, habrá que mejorar nuestras prestaciones y resultados. Tendremos que mejorar nuestras técnicas educativas. Hay que ser positivo y tener esperanza en lograrlo. Nos jugamos mucho en ello.

          Según mi criterio, debemos establecer coherentes programas de educación para la salud en la población general, desde su más tierna infancia, interviniendo, primero, en el medio familiar y escolar; después, en el medio laboral y en la sociedad, en general. Se me antoja esencial la colaboración de los poderes económicos, empresariales, de medios de comunicación y políticos. No debe ser una utopía. Así, por ejemplo, el gobierno sueco ya beneficia con buenas deducciones fiscales a las empresas que permiten que sus trabajadores efectúen deporte durante una hora de su jornada laboral. Esto me recuerda a mis pacientes militares, profesionales como pocos, que en su jornada laboral disponen todos los días de una hora de actividad física aeróbica. Si las autoridades militares consideran que tal conducta tiene un valor estratégico, de mantener la forma física en un colectivo sensible, al que se le exige mucho, las autoridades civiles deberían recurrir a estrategias parecidas, a fin de elevar el nivel de salud de la población, lo que se asociará a un incremento del rendimiento laboral. En este caso, envidio mucho a estos profesionales, y, por supuesto, a los suecos.

          Bueno, creo que es hora de hablar del café.

Estudios que avalan el consumo de café como una medida de prevención primaria

          Me gusta el eslogan: sudar más, comer mejor y tomar café. Sí, porque esta frase engloba tres estilos de vida saludables: los dos primeros, plenamente demostrados; el tercero, empiezan a demostrarlo los estudios científicos más recientes. En las siguientes líneas voy a resumir las conclusiones fundamentales de tales estudios.

          En enero del 2013 se publicó en The American Journal of Clinical Nutrition, revista de la Sociedad Americana de Nutrición, un gran estudio epidemiológico, cuyo objetivo era valorar prospectivamente la asociación entre las bebidas con y sin cafeína y el riesgo de diabetes tipo 2,1 incluyendo el café, el té, bebidas edulcoradas con azúcar y bebidas carbonatadas y endulzadas. Los responsables del estudio, miembros del departamento de nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, estudiaron a 74 749 enfermeras, pertenecientes al Estudio de Salud en Enfermeras (NHS; 1984-2008) y a 39 059 varones médicos, del estudio de seguimiento de profesionales de salud (HPPS, 1986-2008), todos ellos/as inicialmente libres de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Durante 24 años se les practicaron evaluaciones periódicas (bianualmente), que incluyeron cuestionario de frecuencia de alimentos, control de sus estilos de vida, historia médica y el registro de las enfermedades crónicas, entre ellas la diabetes, que iban surgiendo. Al final del estudio, concluyen que el consumo de bebidas edulcoradas, independientemente de su contenido en cafeína, eleva sensiblemente el riesgo de diabetes tipo 2. Sin embargo, el consumo de café, tanto con cafeína como descafeinado, se asociaba a una relevante reducción del riesgo de diabetes: de un 4% a un 8% por cada taza de café (150 ml). De forma que consumidores de más de 5 tazas de café al día tenían riesgos relativos de 0,61, es decir, un 39% de reducción del riesgo de diabetes. También comprobaron una reducción del riesgo de diabetes en los bebedores de bebidas edulcoradas, cuando sustituyen estas bebidas por café. Por otra parte, la ingesta de té con cafeína se asoció a una reducción del riesgo de diabetes, en el colectivo de mujeres enfermeras; no, en cambio, el té descafeinado. En los varones de este estudio, el consumo de té no influyó en el riesgo de diabetes.
Aplicación de los criterios de causalidad de Hill a la relación entre café y diabetes

          Cuando el diseño y el resultado de un estudio epidemiológico cumplen varios de los criterios de causalidad de Hill es mucho más probable que se confirme una interpretación causal entre un factor de riesgo y una enfermedad o, al contrario, una interpretación protectora o de reducción de riesgo entre un factor protector y la enfermedad en cuestión.

          Los criterios más importantes son los de validez interna: fuerza de asociación, que se identifica con el riesgo relativo; secuencia temporal, la causa debe preceder al efecto; efecto dosis-respuesta, cuanto mayor es el tiempo y/o dosis de exposición al factor causal, mayor es el riesgo de enfermedad, mientras que en caso de ser un factor protector, menor será el riesgo de enfermedad.

          Volviendo al riesgo relativo, aclararé que resulta de dividir la tasa de incidencia de una enfermedad en los pacientes expuestos a un factor (por ejemplo: tabaco, alcohol, café, ejercicio físico…) con la tasa de incidencia de la misma enfermedad en el grupo o cohorte de personas no expuestas al mismo.

          Si el factor en cuestión no influye en el desarrollo de la enfermedad el resultado será prácticamente de uno, pues son tantos los sujetos que la desarrollan en el grupo de expuestos como en el de no expuestos. Si el valor del cociente supera la unidad, el factor se considera como un factor de riesgo de enfermar, pues hay más enfermos en el numerador, esto es, en los sujetos expuestos al factor de riesgo. Finalmente, si el valor de esta división es inferior a la unidad, tendremos un verdadero factor protector de enfermedad, pues los sujetos expuestos al mismo desarrollan menos la enfermedad (numerador) que los no expuestos (denominador).

          En el estudio anterior podemos comprobar cómo se cumplen estos criterios de causalidad. Son estudios prospectivos, analíticos, donde se comparan dos grupos o cohortes de personas sin diabetes: unos, consumidores de café; otros, no bebedores de esta bebida. Todos los casos que aparezcan de diabetes a lo largo del estudio (en este caso más de 20 años) serán atribuibles a los supuestos factores de riesgo. Así sucede con los bebedores de bebidas edulcoradas que tienen más riesgo de diabetes, pues tienen un riesgo relativo superior a la unidad. Con ellos se cumplen dos criterios: el de temporalidad (la causa antecede al efecto) y el de fuerza de asociación. Sin embargo, con los consumidores de café, observamos lo contrario, el riesgo relativo es inferior a la unidad (hasta 0,92 por cada taza de café), por tanto, el factor es protector, esto es, los que beben café desarrollan menos diabetes. Además, el riesgo se reduce a medida que se consume más café, llegando hasta un riesgo relativo de 0,61 para los consumidores de 5 tazas de café al día, lo que indica una reducción de un 39% del riesgo de diabetes. ¡Eureka! Descubrimos que se cumplen tres factores de causalidad: el riesgo relativo o fuerza de asociación (protector, por ser inferior a la unidad), el de temporalidad (el consumo prolongado de café antecede a un número menor de diabetes entre sus seguidores) y el de dosis-respuesta (a mayor consumo de café menor riesgo de diabetes).

          Además de estos criterios de causalidad, Hill, estableció el grupo de criterios de coherencia científica: consistencia, plausibilidad biológica, evidencia experimental y constancia.

          Me interesa incidir en el primero, el de consistencia: los resultados de un estudio epidemiológico deben mantenerse constantes y ser reproducibles por cualquier investigador en cualquier lugar. Esto me permite referir los resultados de otros estudios, los cuales dan un espaldarazo definitivo a la relación protectora entre el café y la diabetes.

          En abril del 2012, los miembros del grupo alemán de la denominada Investigación Prospectiva Europea en Cáncer y Nutrición (EPIC), publicaron los resultados sobre el consumo de café y el riesgo de enfermedades crónicas.2 Los autores estudiaron a 42 659 personas durante 9 años, observando al cabo de los cuales 1432 nuevos caso de diabetes tipo 2394 infartos agudos de miocardio, 310 infartos cerebrales y 1801 cánceres.

          Tras controlar variables de confusión, como el tabaquismo, comprueban que el consumo de café (4 o más tazas de 150 ml cada una) no incrementa el riesgo de enfermedades crónicas. Además, tanto el café normal como el descafeinado (comparan los bebedores de 4 o más tazas al día con los no consumidores) se asocia a una clara reducción del riesgo de diabetes (HR: 0,70): un 30% menos de riesgo. También comprueban que el tabaquismo asociado al café se comporta como una variable extraña o de confusión, que aminora el beneficio del café sobre el riesgo de diabetes e incorpora siempre un gran riesgo de enfermedades cardiovasculares.

          Estos autores coinciden con otros investigadores cuando comprueban que los consumidores de café suelen reunir más factores de riesgo de enfermar que el resto de los ciudadanos, pues entre ellos hay más fumadores, más bebedores de alcohol y más gente sedentaria. Por ello, insisten en que al estudiar a los grandes consumidores de café, es imprescindible controlar y separar o estratificar los otros factores de riesgo, a fin de que las conclusiones sean certeras y no espurias. En caso de no hacerlo, es lógico observar una fuerte asociación entre el consumo de café y las enfermedades crónicas.

          En diciembre del 2009, el grupo danés del mismo estudio europeo anterior (EPIC) publicó los resultados de su trabajo,3 que fueron similares a los obtenidos por los alemanes. Los escandinavos estudiaron a 40 000 personas durante 10 años, a fin de evaluar la asociación entre el consumo de café y de té y el riesgo de diabetes tipo 2. Tras controlar los correspondientes factores de confusión (otros factores de riesgo), comprueban que el consumo de al menos tres tazas de café o/y té al día reducen un 42% el riesgo de diabetes tipo 2.

          Finalmente, referiré un metaanálisis publicado en diciembre del 2009 en Archives of internal Medicine, donde los autores revisaron los estudios prospectivos más relevantes que evaluaron la asociación entre el consumo de café, con o sin cafeína, té y el riesgo de diabetes tipo 2, entre 1966 y julio del 2009. En 18 estudios con 457 922 personas valoraron la asociación entre consumo de café y diabetes. Las conclusiones de la revisión fueron las siguientes: asociación inversa lineal entre el consumo de café normal, descafeinado, té y el subsiguiente riesgo de diabetes. Por cada taza de café al día se reducía un 7% la incidencia de diabetes tipo 2.

Posibles hipótesis que puedan explicar estos resultados

Entre varias hipótesis citaré las siguientes:

  • El té contiene flavonoides/antioxidantes que pudieran neutralizar el estrés oxidativo, propio de la diabetes.
  • El café es rico en ácido clorogénico, potente antioxidante, que mejora el metabolismo de la glucosa y aumenta la sensibilidad y eficacia de la insulina.
  • El consumo de café, con o sin cafeína, se asocia a una reducción de una sustancia (péptido sérico de insulina), que usualmente aumenta el riesgo de diabetes. En consecuencia, el café consigue lo contrario: reducir el riesgo de diabetes.

          En fin, espero que este artículo sirva para reivindicar el consumo de café como una medida ciertamente saludable.

Bibliografía

1 Caffeinated and caffeine-free beverages and risk of type 2 diabetes.
2 Coffee consumption and risk of chronic disease in the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC)-Germany study. Floegel A1, Pischon T, Bergmann MM, Teucher B, Kaaks R, Boeing H Am J Clin Nutr. 2012 Apr; 95 (4): 901-8. doi: 10.3945/ajcn.111.023648. Epub 2012 Feb 15.
3 Coffee and tea consumption and risk of type 2 diabetes. van Dieren S,1 Uiterwaal CS, van der Schouw YT, van der A DL, Boer JM, Spijkerman A, Grobbee DE, Beulens JW
Diabetologia. 2009 Dec; 52 (12): 2561-9. doi: 10.1007/s00125-009-1516-3. Epub 2009 Sep 1.
4 Coffee, decaffeinated coffee, and tea consumption in relation to incident type 2 diabetes mellitus: a systematic review with meta-analysis.
Arch Intern Med. 2009 Dec 14; 169 (22): 2053-63. doi: 10.1001/archinternmed. 2009.439.

Dr. Félix Martín Santos
02-10-2014

Ascenso a los prados de los Linares y fuente de la Honfría: Antiguo territorio del lobo ibérico

          Al atardecer del primer día del mes de agosto del presente año decidí honrar la memoria de mi querida madre, ascendiendo a parajes de su pueblo, Linares de Riofrío, referidos numerosas veces por ella, mientras me relataba asombrosas y emocionantes historias sobre el legendario lobo ibérico, antaño, abundante en Linares; hogaño, ausente. Desde entonces, el bosque de la Honfría, los prados de los Linares, la fuente el Cerezo, las Peñas del Agua, el Hueco..., nunca han dejado de acompañarme.

          Inicio el recorrido en la fuente de la Marina, sita a la izquierda del camino de la Honfría, junto a un cartel que recuerda que estamos en la ruta de las Quilamas. La fuente está enmarcada entre un saúco negro (Sambucus nigra) y un notable cerezo (Prunus avium) por debajo de los viejos cables del alumbrado, donde las golondrinas suelen posarse. Desde luego, en mi infancia, recuerdo que los que disponían de pequeñas escopetas de balines, cuando llegaban aquí y veían numerosas golondrinas posadas en estos cables, solían respetar a estos nobles pájaros, pues la tradición popular decía que unas golondrinas aliviaron el sufrimiento de Jesús de Nazaret durante su martirio en el monte Calvario, arrancando con sus picos las espinas de la corona, que perforaban y herían su frente. ¡Cuántas veces me contó mi abuela esta hermosa tradición!
En el prado situado encima de la fuente pastaban una docena de ovejas con varios corderos. A los 160 metros de iniciado el recorrido se observa a la izquierda un pequeño horno de cal, muy restaurado; las ruinas del más grande están 300 metros más allá, cuya techumbre natural está constituida por el ramaje y follaje de sendas parejas de robles y castaños.

          A los 600 metros del trayecto me sorprendió ver un roble (Quercus pyrenaica) parasitado por poderosa hiedra (Hedera helix), desde la base del tronco hasta la copa. Enfrente, a la derecha, aprecié varios avellanos (Corylus avellana) y unos sauces (Salix) regados por un arroyuelo. Cuando veo sauces no puedo por menos que acordarme de la famosa aspirina, cuyo principio activo, el ácido acetilsalicílico, lo obtuvo en 1897, un químico de Bayer, Félix Hoffmann, a partir del ácido salicílico (salicina) de la corteza del sauce blanco (Salix alba). Desde entonces, se ha convertido en el antitérmico y analgésico más popular. Aunque a mí me interesa más su efecto antitrombótico (antiagregante plaquetario), pues a dosis de 100 mg diarios llega a reducir hasta en un 40% el riesgo de infarto agudo de miocardio en gente de riesgo. A partir de sintetizar este producto, Bayer dejó de fabricar tintes para convertirse en la poderosa industria farmacéutica, que es ahora.

          A los 900 metros nos topamos a la izquierda con el sendero que conduce a la Peña del Guarro. La primera finca del sendero, también a la izquierda, pertenece al señor Fermín, venerable peluquero de Linares, ya jubilado a sus noventa y un años. Siempre me pareció una bellísima persona, de fácil y alegre conversación, mientras ejercía su noble e higiénico oficio. Enfrente de su finca, a la derecha del camino, se muestra, rebosante de salud, un más que centenario nogal (Juglans regia) con un tronco corto del que salen tres poderosas ramas.

          A partir de aquí se empina el sendero en todo el trayecto hasta el acceso a la fuente de la Honfría, tres kilómetros más arriba.
Al inicio de la cuesta vemos a la derecha un prado muy cuidado, donde pastan y abrevan una manada de caballos, empleados para efectuar rutas turísticas por la zona.
          A unos 300 metros más arriba sorprende ver un notable rebollo, plenamente parasitado de hiedra, dando entrada al camino que conduce (a la derecha) a la fértil vega irrigada por el arroyo de la Honfría. Veo que es una constante: la presencia de la hiedra trepando por el tronco y ramas de robles, castaños y algún nogal. Por la forma de entrelazarse al crecer, se la ha asociado a una imagen de fidelidad. También desde antiguo, por tratarse de un arbusto de hoja perenne se la ha asociado a la inmortalidad. Incluso llegó a asociarse a Dioniso, dios griego del vino, pues si se la llevaba como guirnalda era capaz de curar la embriaguez.

          En torno a los mil quinientos metros de la fuente de la Marina encontramos, a la izquierda, el sendero de la cuesta de las Pollinas, que en poco más de un kilómetro y medio permite atajar hasta la fuente de la Honfría. Eso sí, con fuerte pendiente: hasta un 20% en algunos tramos.

          Sí continuamos por el camino principal veremos durante unos 200 metros de ascenso numerosos robles y castaños que se encaraman a ambos lados del mismo. Después se aprecia un neto predominio de castaños (Castanea sativa), con algún acebo (Ilex aquifolium) aislado.

          A los 2220 metros de iniciado el recorrido aparecen majestuosas, a la izquierda del camino, cuatro peñas verticales y enhiestas, que dan lugar al popular nombre de Peña Tarrera, por los numerosos tarros o narcisos (Narcissus) que aparecen en marzo en torno a las mismas. Me llamó la atención la presencia de líquenes y musgo colonizando la superficie pétrea, actuando de buenos indicadores del norte. Entre las peñas se arremolinan varios ejemplares de pequeños melojos o rebollos. Enfrente de las mismas, al otro lado del camino, aparecen como pequeños guardianes del mismo dos pequeños arces(Acer campestre), varios cerezos silvestres y numerosas vigas de castaño.

          El medio kilómetro que dista hasta la fuente el Cerezo me encanta, pues se encuentran grandes ejemplares de castaño con soberbio follaje, que ofrecen a los turistas y visitantes de este entorno una magnífica techumbre, aliviadora del calor del estío. Además, al borde del camino es fácil encontrar numerosas plantas medicinales como dedalera, aguileña, hipérico, milenrama, agrimonia...

          Tras una pequeña curva a la derecha figura el cartel indicador de la ubicación de la fuente el Cerezo, que aparece medio escondida, a la sombra de un avellano, en un pequeño paraje en ladera, muy umbrío y fresco. En esta pequeña superficie se encuentran tres merenderos de granito y una pequeña construcción en forma de cruz, para albergar la parrilla o barbacoa, rodeada por una inscripción que prohíbe su empleo por peligro de incendio. El paraje invita a la quietud y descanso, posiblemente después de una buena merienda.

          Tras un breve recorrido de unos 300 metros, donde empiezan a verse diversos ejemplares de acebo, aparece a la izquierda del camino la pequeña loma que alberga a la fuente del Chapatal junto a cuatro merenderos y una barbacoa de campana metálica con gorro mata chispas. Confieso que el nombre de esta moderna barbacoa de seguridad me lo proporcionó Pedro, el noble y buen guarda forestal de la zona, con el que es un verdadero placer conversar. También aprecio que el servicio municipal correspondiente del ayuntamiento de Linares lo tiene todo muy bien cuidado, pues el terreno está segado y limpio. Además, han colocado un contenedor metálico al borde del camino, invitando a los turistas a que alojen en él los desperdicios de materia orgánica e inorgánica producidos en el curso de sus actividades lúdicas. Dada la actual limpieza del lugar puedo colegir dos cosas: una, que ha habido poco turismo durante estos días; la segunda, más amable, que los usuarios de estos excepcionales recursos naturales están más motivados por el cuidado y respeto de los mismos. ¡Ojalá sea esta segunda opción!
          También observo en este paraje, junto a la fuente, un cartel de la Junta de Castilla y León, donde pone en mayúsculas: "APROVECHAMIENTO DE SETAS", prohibiendo recolectar sin autorización. Además, especifican una dirección electrónica: www.myasrc.es. El propósito me parece loable, siempre y cuando sirva para regular la recolección de este preciado fruto micológico, evitando desmanes y destrozos del terreno por avariciosos y despreocupados recolectores. Si, además, el dinero obtenido sirviera para incrementar el poco caudal público la ganancia sería más fructífera. Creo que es una medida razonable, que no supone un gasto relevante para los posibles recolectores. En mi caso particular, el otoño pasado gestioné en la web indicada en el cartel un permiso de fin de semana a un precio realmente modesto: 5 euros por dos días.

          Anochece, se muestra la luna en cuarto creciente. A la derecha del camino principal arranca el estrecho sendero que conduce a los prados de los Linares. Hemos recorrido 3240 metros desde el punto de origen.

          Durante 670 metros subo el angosto sendero, en penumbra, por el inicio de la noche y por la densa cobertura vegetal, constituida por estrechos y altos ejemplares de castaños, que envuelven el camino y rodean al que asciende por su notable pendiente. Por fin, aprecio a la izquierda la cancela metálica que guarda la entrada a los prados. En estos momentos se acelera el corazón, no tanto por el esfuerzo de la carrera en pendiente como por el recuerdo de las historias que mi madre me contaba de niño sobre el verdadero dueño de estos terrenos: el legendario lobo ibérico. Aunque me entusiasmaba escucharlas, me provocaban cierto asombro y bastante temor. Una de ellas tenía que ver con estos prados. Recuerdo de niño lo pesado e insistente que era para que me la contara.

—Mamá, cuéntame el cuento del lobo. El de esos prados del pueblo.

          Mi buena madre siempre estaba dispuesta a contármelo, bien para que no dejara la mitad de la comida en el plato, bien para que me callara y estuviera entretenido o simplemente porque le encantaba rememorar aquellas aventuras y peripecias de su adolescencia.

Empezaba más o menos así:

—Felisín, hijo, hace bastantes años, cuando entonces había lobos en el pueblo, me tocó regar de noche los prados de los Linares. Eran de la tía Adela y allí pastaban nuestras vacas. Mientras subía montada a lo chico encima de una burra, ya oía los aullidos de los lobos: ¡auuu! ¡auuu! ¡auuu! Llegado este momento ya había captado mi interés y empezaba a atemorizarme. Ella continuaba.
—Al dejar el camino de la Honfría y entrar en la senda de los Linares aullaban más los lobos. Debían de tener hambre y olían la carne. Até la burra a un árbol y empecé a regar los prados. Después de un buen rato acabé por regar los dos prados. Eran grandes y solitarios, rodeados por bosque. El caso es que cuando quise montarme en la burra, esta no me dejaba, estaba muy nerviosa, saltando y rebuznando. Sentía los lobos cerca, esperando comerla. Después de varios intentos y a pesar del miedo de las dos pude, por fin, montarme encima de ella. Soltar la cuerda y salir la condenada en estampida; cuesta abajo y todo, yo seguí encima de ella pegada a su cuerpo. Cada vez oía más cerca los aullidos de los lobos. Creo que los teníamos encima. Pero la burra no paraba de correr. Al salir del camino de los Linares y entrar en el grande de la Honfría vi cierta luz, aunque duró poco porque la burra y los lobos seguían a lo suyo: corriendo y aullando.

En ese momento yo rompía mi silencio y le preguntaba con una mezcla de miedo y admiración:

—¿Tanto corría la burra para que no os cazaran los lobos? ¿Qué hiciste para no caerte? Ella me respondía con presteza, a su manera; atribuyéndolo a la suerte y al destino.
—Hijo, parece que no era mi hora. Yo tenía más miedo que el animal, sobre todo a caerme. Pero no solté las riendas y con las piernas apreté bien su panza. Fue un milagro que llegáramos al pueblo. Al llegar la burra chorreaba de sudor, tanto que tuvimos que secarla con unas mantas. Ya no volví a subir sola por la noche a los Linares.
Entiendo que no pueda transmitir con estas torpes letras ni una mínima parte de la emoción, asombro y verosimilitud que mi madre fácilmente lograba cuando contaba esta y otras vivencias de su infancia y adolescencia en un medio tan natural como el de Linares de Riofrío.
          Hay que reconocer que en aquella época los lobos hacían estragos y verdaderas carnicerías con el ganado doméstico. En consecuencia, había un acendrado miedo a este emblemático animal. Se le perseguía inicialmente en plan defensivo, después, con la promulgación de la famosa ley de alimañas de 1953, por puro interés crematístico. De suerte que consiguieron que desapareciera de la sierra de las Quilamas y aún no ha regresado. En la provincia de Salamanca sabemos que campean libremente por los Arribes del Duero, donde incluso han llegado a provocar verdaderas carnicerías en los rebaños de ovejas, mermando la producción de leche, utilizada para elaborar su magnífico queso. En junio del 2010 los ganaderos de varios pueblos de los Arribes contabilizaron 144 ovejas muertas en numerosos ataques al ganado.

          El tema es controvertido y polémico en exceso. En mi humilde opinión considero fundamental que se concilien los intereses de los ganaderos y los inherentes a la conservación de nuestro patrimonio zoológico. Me parece fundamental recuperar animales tan emblemáticos de la fauna ibérica como el lince (Lynx pardinus) y el lobo(Canis lupus signatus). El primero no genera polémica, pues su fuente fundamental de alimento es el conejo. El segundo, ya la conocemos y la sufrimos. Supongo que habrá que controlar bien a los perros asilvestrados y dar relevantes indemnizaciones a los ganaderos que sufran el ataque del lobo. Si no es así será complejo que se extienda este singular animal. No olvidemos que es una subespecie de lobo (Canis lupus) endémica de la península ibérica.

          Volvamos a la excursión que da título a este artículo del blog. Tras bajar corriendo el sendero de los Linares, iluminado con la linterna frontal, me embargaba cierto temor, acrecentado por el ulular del cárabo (Atricapilla aluco), que en otras circunstancias me encanta. Pero es que esta rapaz nocturna emite unas notas un tanto misteriosas: "hooo" "hu" "huhuhuhooo". En fin, ya en el camino principal entramos en un sector de unos 400 metros, donde los acebos se enseñorean, mostrándose elegantes y fornidos a ambos lados del mismo. Por cierto, hace décadas llegaron a denunciar a unos bellacos, que se dedicaban a descortezar estos lustrosos y ecológicos árboles, con el propósito de fermentar y cocer la corteza desprendida, a fin de elaborar liga, usada para capturar pajarillos. ¡Deleznable!
          El valor ecológico de estos árboles se debe a que fructifican en invierno, cuando la escasez de recursos alimenticios para la ornitofauna es muy manifiesta, por lo que suministran el preciado alimento a numerosos pájaros: curruca capirotada (Silvia atricapilla), petirrojo (Erithacus rubecula), arrendajo (Garrulus glandarius), mirlo común (Turdus mérula), zorzal charlo (Turdus viscivorus), zorzal común (Turdus philomelos)...

          A los pocos metros de dejar a la izquierda el tronco ruinoso de un castaño milenario, del que aún salen algunas ramas, llegamos al acceso a la fuente de la Honfría (5120 metros desde el punto de partida). Tras descender poco más de 300 metros llegamos a la citada fuente. He de confesar que en este momento apagué el móvil, pues prácticamente estaba sin batería, y descendí corriendo por la cuesta de las Pollinas los tres kilómetros que distaban hasta nuestro chalet familiar, próximo a la fuente de la Marina. En el descenso me acordé de las palabras de mi amigo Joaquín y de su bondadosa mujer, Antonia, cuando me decían: "No corras de noche al bosque. Es peligroso. Te puedes caer o peor aún; te puede atacar un jabalí herido". Me apena en exceso no volver a disfrutar de la mirada noble y de la franca sonrisa de este buen hombre: acaba de fallecer, víctima de un desdichado accidente. Intenté abstraerme contemplando los destellos en el suelo de las lucecillas de numerosas luciérnagas y arañas así como con la visión en el cielo estrellado de la vía láctea y, sobre ella, casi en el cénit, el triángulo del verano: Deneb, Altair y Vega. La estrella de Joaquín y el ulular del cárabo acompañaron mis pasos hasta casa.

Dr. Félix Martín Santos
04-09-2014

Intervención clínica terapéutica del tabaquismo

Intervención clínica en tabaquismo

          Los estudios epidemiológicos actuales revelan que gran parte de los profesionales de la salud muestran poco interés para combatir el tabaquismo. Cuesta entender cómo un problema de salud tan letal como el consumo de tabaco no sea objeto de una profunda atención por parte de los proveedores de salud, mediante intervenciones clínicas adecuadas en sus consultas. Por otra parte, la existencia de tratamientos efectivos fácilmente disponibles hace que esta conducta profesional sea aún más injustificable y deplorable.

          Estas rotundas afirmaciones se basan en los estudios efectuados por Fiore y colegas, pertenecientes al Servicio de Salud Público de EE. UU. (A US Public health Service), a propósito de la publicación en 2008 de la prestigiosa guía americana de “Tratamiento del consumo y dependencia tabáquica”, que posteriormente fue traducida al castellano y publicada en 2010 por la Sociedad Española de Patología Respiratoria (SEPAR). Actualmente se la considera una guía de referencia internacional para combatir este grave problema.

          Basándonos en datos del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el 70% de los fumadores refieren que desean dejar de fumar, siendo un 27,4% los que lo han intentado en el último año. Sin embargo, anualmente, solo consiguen dejar el hábito tabáquico entre un 3% y un 5% de los que lo intentan sin apoyo de los profesionales de salud.

          Desde una perspectiva de ética profesional, todos los profesionales sanitarios debemos de implicarnos en ayudar a dejar de fumar a nuestros pacientes fumadores, para lo que se requiere un mínimo de entrenamiento, tiempo y recursos.

          El Documento de Consenso para la Atención Clínica al Tabaquismo en España, elaborado recientemente por el CNPT, sigue fielmente las directrices de la guía americana de tratamiento de la dependencia tabáquica de Fiore y colegas (2008). La intervención mínima sobre tabaquismo que vamos a explicar en las siguientes líneas es un ejemplo importante de lo protocolizado en esta guía americana.

Intervención mínima en tabaquismo: estrategia de las cinco As

          Dado que cada año más de un 70% de fumadores visita a su médico, y más de la mitad acuden a las consultas odontológicas, es fundamental que estos profesionales tengan la preparación suficiente para intervenir con todos sus pacientes fumadores.

          Vamos a exponer muy sucintamente los cinco componentes básicos en esta intervención, las denominadas “cinco as”, a saber: averigüe, asesore, aprecie, ayude y arregle.

          Es importante que el proveedor de salud averigüe si el paciente es fumador (estrategia A1); proceda a asesorar al paciente para que abandone su hábito, de forma firme, clara y personalizada (estrategia A2); y aprecie la motivación del paciente para intentar dejar el tabaco (estrategia A3). Estas tres estrategias se deben aplicar a todo paciente fumador, independiente de su voluntad para dejar el tabaquismo. Si el paciente está realmente motivado para efectuar un intento de abandono, el profesional sanitario debe ayudarle, ofreciéndole tratamiento farmacológico y consejo o tratamiento adicional para ayudar al paciente en el cese (estrategia A 4). Finalmente, con estos pacientes motivados, se deben arreglar o programar contactos para el seguimiento, empezando en la primera semana después del día del cese (estrategia A 5).

          Estas estrategias están diseñadas para intervenciones breves que requieren del profesional de la salud un tiempo no superior a tres minutos.

Vamos a analizar un poco más la estrategia A 4: ayudar al fumador con un plan para dejar de fumar. Para ello vamos a referir una serie de actividades que pueden servir al paciente dispuesto al abandono:

1. Ayudar al paciente con un plan para dejar de fumar. Es bueno que el médico transmita una serie de consejos que el fumador pueda seguir fácilmente. Sirvan estos como ejemplos:

  • Fije una fecha para el abandono. Es preferible que el día elegido sea uno de las dos semanas siguientes.
  • Hable a familiares, amigos y compañeros de trabajo sobre el abandono y pida comprensión y apoyo. Con este consejo pretendemos que el entorno más próximo al paciente no se oponga a su decisión y, por lo tanto, que deje de presionarle para seguir fumando, como así sucede desgraciadamente con los supuestos amigos y compañeros.
  • Anticiparse a las dificultades que puedan surgir durante el intento de cese, especialmente en las primeras semanas, cuando más intensamente suele manifestarse el síndrome de abstinencia nicotínica.
  • Elimine de su entorno todas las referencias al tabaco. Antes de la fecha de abandono, trate evitar fumar en lugares donde pase mucho tiempo (p. ej., trabajo, casa y coche). Convierta su casa en un lugar libre de humos.

2. El médico debe recomendar medicación autorizada, excepto cuando esté contraindicada o en poblaciones especiales, con datos científicos insuficientes, como por ejemplo: embarazadas, fumador leve o adolescente. En el momento actual de conocimiento hay tres grupos de medicamentos de primera línea, que aumentan el éxito de abandono y reducen los síntomas del síndrome de abstinencia: tratamiento sustitutivo con nicotina (parches, chicles, comprimidos…), bupropion y vareniclina.

3. Dar consejos prácticos para resolver problemas y formar en habilidades:
  • Abstinencia. Es crucial esforzarse para conseguir una abstinencia total. Ni siquiera una calada después de la fecha del cese.
  • Experiencia previa de abandono. Es importante identificar qué ayudó y qué perjudicó en intentos previos de abandono. Es muy gratificante acordarse del éxito en el pasado.
  • Alcohol. Como el alcohol se asocia a las recaídas, es recomendable que la persona limite la ingesta alcohólica durante el cese.
  • Presencia de otros fumadores en la familia. Dado que el cese es mucho más complejo cuando el paciente ve fumar a sus familiares, es muy importante que el candidato a exfumador invite a sus familiares a que abandonen el tabaco simultáneamente con él o, en su defecto, que eviten fumar delante de él.

4. Entregar materiales de autoayuda, incluyendo información sobre las líneas telefónicas de ayuda.
  • Folletos para dejar de fumar y evitar recaídas.
  • Recursos web.
  • Líneas telefónicas de ayuda.

Intervención con el fumador que no quiere dejar su hábito: entrevista motivacional y las “5 R”

          Según la guía americana los fumadores que no quieren dejar de fumar puede que sea porque carecen de información con respecto a los efectos nocivos del tabaquismo y de los beneficios del abandono; pueden tener temor o ansiedad sobre el cese; o pueden estar desmoralizados por recaídas previas. Es muy factible que estos pacientes respondan a una intervención motivacional breve, que se basa en los principios de la entrevista motivacional (EM).

          Los proveedores de salud que emplean la EM intentan explorar los conocimientos, creencias, ideas y valores sobre el consumo de tabaco, a fin de detectar cualquier ambivalencia sobre el mismo. Si lograran descubrirla se procederá con “la charla para el cambio” del paciente, fomentando ideas, razones y necesidades para el abandono. Posteriormente se intentará que el fumador adopte un “lenguaje de compromiso”, del tipo de pasar a la acción, como no fumar en casa. Los expertos en estas técnicas motivacionales han comprobado que pedir a los pacientes que utilicen sus propias palabras para comprometerse a cambiar es más efectivo que las advertencias, razones o argumentos de los profesionales, pues estas tienden más a incrementar la resistencia del paciente al cambio que a mitigarla.

          Los cuatro principios generales de la entrevista motivacional son: generar empatía; desarrollar la discrepancia; vencer la resistencia; y apoyar la autoeficacia.

Mejora de la motivación para el abandono: las cinco erres (“5 R”)

          Las áreas de contenidos que se deben tratar en una EM se pueden resumir en las “5 R”: relevancia, riesgo, recompensa, resistencia y repetición.

1.ª) Relevancia. Se trata de estimular al paciente para que especifique por qué es importante o relevante el cese tabáquico para él. Puede ser por el riesgo de enfermar él o cualquier miembro de su familia, sobre todo los hijos pequeños. Otras veces, porque pretende liberarse de la esclavitud derivada de la dependencia.
2.ª) Riesgo. El médico pedirá al paciente que identifique consecuencias negativas del consumo de tabaco. En este momento el profesional sanitario puede indicar y resaltar las que sean más relevantes para el fumador. Además, es muy importante que insista en que fumar cigarrillos con bajo contenido en nicotina y alquitrán o el empleo de otras formas de tabaco (p.ej., tabaco sin humo, puros o pipas) en absoluto reducirá el riesgo. Vamos a referir algunos ejemplos de riesgo:
  • Riesgos agudos: dificultad respiratoria, exacerbación de asma, aumento del riesgo de infecciones respiratorias, dañino para la embarazada y producto de la concepción, impotencia e infertilidad.
  • Riesgos a largo plazo: infarto de miocardio y accidente cerebrovascular o ictus; cáncer de pulmón y otros tumores malignos (p. ej., laringe, cavidad oral, faringe, esófago, páncreas, estómago, riñón, vejiga, cuello uterino y leucemia mielocítica aguda); enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), en la que se incluyen el enfisema y la bronquitis crónica obstructiva; osteoporosis, incapacidad crónica y necesidad de asistencia prolongada.
  • Riesgos ambientales: aumento del riesgo de cáncer de pulmón, cardiopatía isquémica (angina e infarto de miocardio) y EPOC en los cónyuges fumadores pasivos; aumento del riesgo de bajo peso al nacimiento; síndrome de muerte súbita del lactante, asma, otitis media e infecciones respiratorias en hijos de fumadores.
3.ª) Recompensas. El profesional de la salud debe solicitar al paciente que indique los posibles beneficios del abandono. En todo caso deberá sugerir los que parezcan más relevantes para el paciente. Ejemplos de beneficios o recompensas:
  • Mejora la salud.
  • Mejora el sabor de los alimentos.
  • Aumenta el sentido del olfato, previamente reducido.
  • Ahorro de dinero.
  • Se siente más satisfecho consigo mismo.
  • Dará un buen ejemplo a sus hijos y se reducirán las probabilidades de que ellos sean fumadores.
  • Hijos más sanos.
  • Mejor rendimiento físico.
  • Mejora del aspecto, menos arrugas, menor envejecimiento de la piel y los dientes estarán más blancos.

          Además de los mencionados, hay dos beneficios en los que yo insisto mucho: uno, que al año de dejar de fumar el riesgo de infarto agudo de miocardio se reduce a la mitad; dos, que si el paciente fumador aún no ha desarrollado EPOC, prácticamente nunca lo desarrollará en el futuro, tras abandonar definitivamente su hábito, pues el tabaquismo es la causa fundamental de esta enfermedad.

4.ª) Resistencia. El médico debe pedir al paciente que identifique barreras, impedimentos y dificultades para abandonar el tabaco. Además, debe proporcionar tratamiento (asesoramiento para la resolución de problemas y tratamiento farmacológico) para superar los obstáculos. Las barreras más frecuentes pueden incluir:
  • Síndrome de abstinencia.
  • Miedo al fracaso.
  • Aumento de peso.
  • Falta de apoyo.
  • Depresión.
  • Placer de fumar.
  • Estar rodeado por otros fumadores.
  • Desconocimiento de la efectividad del tratamiento farmacológico.

5.ª) Repetición. Se repetirá esta intervención motivacional a cada paciente fumador que acuda a la consulta manifestando que no quiere dejar su hábito tabáquico. A los fumadores que han tenido fracasos en intentos previos se les debería señalar que la mayoría de los exfumadores efectuaron varios intentos previos antes de conseguir la abstinencia definitiva.
Sin ánimo de exagerar ni de ser pretencioso ni vanidoso diré que las técnicas que se describen en esta guía las venimos empleando bastantes médicos en España con resultados muy dignos, incluso desde bastante antes de que los americanos las protocolizaran y publicaran en el 2008.

Experiencia personal

          En fin, quisiera dar testimonio de mi experiencia personal como neumólogo interesado en el abordaje clínico-terapéutico del tabaquismo. Desde hace muchos años dedico una parte relevante del tiempo de mi consulta a ayudar a mis pacientes a dejar de fumar. Reconozco que me produce mucho gozo y alegría cuando consigo que un paciente deje definitivamente de fumar, pues soy muy consciente que desde ese momento va a mejorar tanto su calidad de vida como su esperanza de vida en buena salud. Han sido muchos los pacientes que afortunadamente han dejado de fumar merced a esta labor. Sin embargo, también reconozco que me apena en exceso cuando no consigo convencer a un paciente para que abandone su pernicioso hábito tabáquico, especialmente cuando enferma y fallece por alguna de las enfermedades provocadas por el tabaco. Por ello, siempre he procurado ser muy insistente y constante en esta labor de educación para la salud, cuidando y mimando el seguimiento y la evolución del paciente, incluso por teléfono. En este sentido recuerdo un paciente salmantino, ahora verdadero y gran amigo, que tras muchos años de insistirle logré convencerle para que dejara el tabaquismo, ayudándome de vareniclina para neutralizar la intensa dependencia física que tenía. Pues bien, durante los primeros cuatro años le llamaba todos los meses el día 26, pues fue un 26 de junio cuando dejó de fumar. Lo cierto es que de esta forma conseguía reforzar positivamente su decisión de dejar de fumar. También recuerdo que esta buena persona, se convenció tanto de su nuevo estatus de exfumador, que incluso se permitió el lujo de estimular y convencer a muchos amigos, compañeros y conocidos fumadores para que dejaran el pernicioso hábito tabáquico, con resultados muy positivos. Además, esta actitud le servía de magnífico refuerzo positivo.

RUEGOS Y DESEOS

          Me gustaría que todas las personas fumadoras pudieran beneficiarse de estrategias efectivas y seguras para dejar su hábito, para lo cual los proveedores de salud debemos implicarnos mucho más en la lucha contra esta lacra. No debemos dejar a los fumadores en manos de personas sin escrúpulos, que sin ningún tipo de preparación científica se aventuran a establecer tratamientos inefectivos e inseguros.

          También considero fundamental que la Administración Sanitaria financie el tratamiento de los medicamentos que han resultado seguros y efectivos para el abandono tabáquico.

          Observo con demasiada frecuencia a personas que abandonan la vareniclina o el bupropion a las pocas semanas de la prescripción, porque el precio les parece excesivo. Ahíto estoy de intentar convencerles de que el precio diario de estos medicamentos es sensiblemente más bajo que el de un paquete de cigarrillos (aproximadamente la mitad). Deberían estar subvencionados o, en su defecto, pagar un precio mínimo, como sucede con los diversos inhaladores (broncodilatadores y corticoides inhalados), de contrastada efectividad para el EPOC y, sobre todo, para el ASMA.

          El ahorro o beneficio que comporta la reducción de la prevalencia de tabaquismo es de tal calibre que compensa con creces el pequeño gasto derivado de subvencionar los tratamientos médicos empleados con este fin. Los administradores y gestores sanitarios deberían actuar al respecto. Deberían seguir el ejemplo de los responsables de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid que recientemente han manifestado que van a establecer un plan para financiar estos tratamientos para los fumadores afectos de enfermedades crónicas causadas por el tabaquismo. Acabo de leer que en junio de este año (2014) los responsables del Ministerio de Sanidad “van a estudiar si se facilita la financiación o cofinanciación del tratamiento farmacológico para dejar de fumar de todos los pacientes afectos de EPOC”. ¡Diantre! No deben estudiar nada. No deben tener ninguna duda. La investigación científica ya ha demostrado que tanto la relación riesgo-beneficio como la relación coste-beneficio resultan extraordinariamente favorables a la implantación de estos tratamientos farmacológicos. En consecuencia, deben financiar el citado tratamiento farmacológico para todos los fumadores y no solo para los fumadores afectos de enfermedades crónicas. Es obvio, que todo será más económico si conseguimos que los fumadores dejen su hábito antes de desarrollar enfermedades tan invalidantes como el EPOC o la cardiopatía isquémica.

          Tengo la esperanza de que en los próximos años podamos reducir notablemente la proporción de prevalencia de tabaquismo y, por ende, la tasa de incidencia de las enfermedades causadas por este auténtico enemigo y asesino público.

          Para completar estos tres artículos sobre tabaquismo dedicaré, en su momento, un cuarto artículo sobre los cigarrillos electrónicos, cuya seguridad y eficacia dejan mucho que desear.

Dr. Félix Martín Santos
Neumólogo
07-08-2014

Tabaquismo dependencia tabáquica, causas y medidas preventivas

Tabaquismo: Causas de la dependencia tabáquica y medidas preventivas

          A lo largo de la historia las personas se han iniciado en el hábito tabáquico influidos por la gente de su entorno más íntimo y próximo: la familia, el medio escolar, los amigos y compañeros.

          Los amigos y compañeros fumadores suelen presionar al neófito para que empiece a fumar sus primeros cigarrillos. Para sentirse integrado en el grupo es muy frecuente que el joven principiante acepte la pérfida oferta.

          La familia influye decisivamente en el conjunto de creencias, valores y conductas del ser humano. La actitud y conducta de los padres y hermanos mayores puede servir de modelo a seguir por el niño. Los niños que se desarrollan en hogares donde los padres no solo no fuman sino que, además, no son permisivos con el consumo de tabaco tienen menos posibilidades de convertirse en fumadores. Obviamente, lo contrario sucede en caso de darse las premisas opuestas a las mencionadas.

          El medio escolar no debe comportarse como un lugar iniciador del consumo tabáquico, como frecuentemente ha sucedido; también por la “presión de los compañeros”. Debe, en cambio, ser un medio protector donde los profesores impartan educación para la salud en estilos de vida saludables, explicando a los niños desde su más tierna infancia los riesgos del tabaquismo y de otros hábitos nocivos como el consumo de alcohol y otras drogas. Por otra parte, los profesores deben ejercer su papel de población ejemplar y modélica.

          El joven se inicia en el tabaquismo no solo por la influencia negativa del entorno más próximo sino también por factores ambientales como la publicidad y promoción del tabaco, habitualmente financiadas por la industria tabacalera internacional. Durante décadas los medios de comunicación se han empleado para efectuar una publicidad favorable a los intereses de esta lucrativa industria. Para engañar a la gente han utilizado imágenes espectaculares, que en todo momento han vinculado el tabaquismo con el éxito social, la libertad, el deporte, la emancipación y el lujo.

          A medida que en los diversos países de nuestra órbita europea se ha ido prohibiendo esta publicidad directa, la industria tabacalera ha utilizado la denominada publicidad indirecta, mediante la cual se promocionaban actos deportivos y culturales bajo el patrocinio de conocidas marcas de tabaco.

Dependencia tabáquica

          La dependencia al tabaco está considerada desde 1992 como un trastorno mental y del comportamiento en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (ICD-10) y en el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría de 1995 (DSM-IV-TR).

          El tabaquismo se sustenta por la adquisición del fumador de una gran dependencia física a la nicotina, intensa dependencia psicológica, notable dependencia gestual, tolerancia y síndrome de abstinencia (al dejar el hábito).

          La nicotina es la droga que más rápidamente actúa en los centros cerebrales relacionados con los mecanismos de refuerzo positivo: de 8 a 10 segundos. Tras ser inhalada por el fumador de cigarrillos o absorbida en la mucosa oral por el fumador de pipa o puros llega en menos de 10 segundos a los núcleos cerebrales del sistema dopaminérgico y noradrenérgico, donde se liberan respectivamente dopamina y noradrenalina, responsables de la engañosa y fraudulenta sensación de placer y estimulación. Como sus niveles sanguíneos prácticamente desaparecen en menos de 2 horas del último cigarrillo, el fumador cuando vuelve a fumar otro pitillo nota una sensación de relajación y tranquilidad, debido a que está paliando el síndrome de abstinencia que ya empieza a manifestarse. Por todo ello, la nicotina consigue el máximo efecto en el mínimo tiempo. Tiene mayor capacidad adictiva que otras drogas, como la heroína y la cocaína.

          Los médicos empleamos el denominado test de Fagerström para identificar el grado de dependencia física del fumador.

          La dependencia gestual y psicosocial la exploramos mediante el test de Glover Nilsson.

          Cuando un fumador con dependencia física deja de fumar es muy probable que sufra un síndrome de abstinencia, de severidad variable, dependiendo del paciente y del grado de dependencia física del mismo. Es bastante común que manifieste diversos grados de ansiedad, irritabilidad, insomnio, cefalea, “craving” o deseo de fumar, así como una reducción de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial, previamente elevadas por la nicotina. Esta clínica empieza a surgir entre las 2 y 12 horas del cese, llegando al cénit a las 48 horas y manteniéndose durante una media de 4 semanas.

          Actualmente disponemos de buena terapia farmacológica para neutralizar el síndrome de abstinencia: tratamiento sustitutivo con nicotina, bupropion y vareniclina. Estos fármacos están indicados en fumadores con intensa dependencia física, que desean dejar de fumar, pero necesitan ayuda por fracasos previos.

Medidas de Prevención Primaria

          Pretenden conseguir reducir la tasa de incidencia de tabaquismo, esto es, evitar que nuevos adeptos se incorporen a este devastador hábito. Pretendemos que nuestros niños y adolescentes no empiecen a fumar. Para ello nos valemos de la rentabilísima educación para la salud en la escuela y en el seno familiar, educando a nuestros escolares e hijos, respectivamente, en estilos de vida saludables. Además, es de gran trascendencia que tanto los padres como los profesores ejerzan un papel ejemplar. Si deseamos que nuestros hijos y escolares no fumen ni beban alcohol, deberemos mostrarnos en todo momento libre de esos malsanos estilos de vida.

          Además, es muy importante que la sociedad, en general, no vea con buenos ojos el tabaquismo, sino que sea considerado como una conducta insana y estigmática. Las recientes leyes aprobadas en España, prohibiendo la publicidad, uso y consumo de tabaco en lugares públicos van en esta dirección. Ya a los pocos años de su aprobación (diciembre del 2005, la primera, diciembre 2010, la segunda) se han conseguido excelentes resultados; con reducción significativa de las proporciones de infarto y, sobre todo, de las consecuencias del tabaquismo pasivo en niños, con menos partos prematuros y exacerbaciones asmáticas.

Medidas de prevención secundaria

          Tanto las medidas legislativas en contra del tabaquismo como las medidas dependientes de la labor de los profesionales de la salud ejercen un gran impacto sobre el consumo tabáquico: reducción notable de la proporción de prevalencia de tabaquismo.

          Una medida muy rentable para reducir la prevalencia de tabaquismo es aumentar sensiblemente los impuestos del mismo. La investigación al respecto ha demostrado que un incremento del 10% del precio del tabaco conlleva una reducción del 4% del consumo tabáquico en los países más ricos y de un 8% en los países de menor poder adquisitivo. Siguiendo estas directrices, durante el Día Mundial sin Tabaco del 2014, celebrado el 31 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido como objetivos los dos siguientes:

  1. Potenciar que los gobiernos aumenten los impuestos del tabaco hasta niveles que permitan reducir su consumo.
  2. Impulsar que las personas y las organizaciones de la sociedad civil motiven a sus gobiernos para incrementar los impuestos sobre el tabaco hasta cotas que reduzcan significativamente el consumo del mismo.

          Como respuesta a esta solicitud de la OMS, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha emprendido acciones dirigidas a estimular a la ciudadanía sobre las ventajas de aumentar la fiscalidad del tabaco. También ha solicitado públicamente al gobierno español que incremente los impuestos específicos del tabaco, así como que equipare la cuantía de los mismos a todas las labores del tabaco, a fin de evitar desvíos del consumo desde el cigarrillo a otras opciones más baratas.

          El 27 de mayo de este año, el CNPT publicó el informe “La fiscalidad del tabaco y la Salud”, en el que recoge las recomendaciones de la OMS. En él se insiste en que el incremento de impuestos del tabaco es la medida aislada más eficaz para reducir su consumo, pues cada 10% de aumento del precio comporta una reducción del 3,7% del consumo en adultos y del 9,3% en jóvenes. Estiman que si se incrementara un 5% el precio del tabaco se podría conseguir más de 93 000 abandonos y una reducción de más de 3000 muertes a lo largo de los próximos 20 años en nuestro país. También recomiendan que la fiscalidad de los cigarrillos electrónicos se equipare a la del tabaco convencional.

          Como decíamos antes, la famosa ley antitabaco española, esto es, la ley 24/2010 de medidas sanitarias frente al tabaquismo, reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, puesta en marcha en 2011, ha comportado excelentes resultados; con gran reducción de las muertes de causa cardiovascular y de exacerbaciones asmáticas. Resultados lógicos, si nos atenemos a la reducción de la prevalencia de tabaquismo desde el 26,4% en 2009 hasta el 24% del 2011, ya con plena vigencia de la última ley, que prohíbe fumar, por fin, en bares y restaurantes.

          Además de estas necesarias medidas de porte legislativo es imprescindible contar con el factor humano: el proveedor de salud.

 ¿Cuál es el papel del profesional de la salud en la lucha antitabáquica?

          Los profesionales de la salud pueden y deben intervenir activamente tanto en la prevención primaria como, sobre todo, en la prevención secundaria del tabaquismo. La intervención clínica-terapéutica sobre el tabaquismo, que incluye el consejo médico y el tratamiento farmacológico, es una estrategia a privilegiar por los médicos, pues con ella consiguen que una gran proporción de fumadores abandonen definitivamente su hábito. En fin, este contenido será abordado en la próxima entrada de este blog.

Dr. Félix Martín Santos
Neumólogo
7-08-2014

Tabaquismo problema de salud pública

TABAQUISMO: problema de salud pública

          Es impensable encontrar estrategias sanitarias tan rentables como las dirigidas a combatir el tabaquismo activo; primera causa de muerte evitable en los países desarrollados, según la OMS. Cuando se analizan los resultados de tal estrategia preventiva se observan óptimas relaciones coste-beneficio, pues, por ejemplo, el coste relativamente modesto de la educación sanitaria en la escuela y en las consultas médicas consigue grandes beneficios. Efectivamente, el ahorro o beneficio que se obtiene cuando se reduce la tasa de incidencia de tabaquismo (reducción de nuevos fumadores) así como la proporción de prevalencia de este hábito nocivo (fumadores que dejan de hacerlo) es de tal calibre e importancia, como el de las enfermedades que pueden evitarse: las principales causas de muerte en el mundo occidental. Los datos científicos actuales confirman que el tabaquismo se comporta como un factor de riesgo mayor de las dos primeras causas de muerte en el mundo: las enfermedades cardiovasculares y los tumores malignos (responsable de hasta el 40% del total de cánceres). Además, es la causa fundamental de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), cuarta causa de muerte en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

          Encuestas recientes de nuestro país revelan que el 24% de los españoles fuman y alrededor del 80% inició su hábito en la adolescencia. Aproximadamente cada año fallecen en España unas 50 000 personas por efecto directo del tabaquismo. Según datos de la Sociedad Española de Cardiología (octubre 2012), uno de cada dos fumadores en España muere a causa de su tabaquismo, siendo, además, responsable de una de cada siete muertes en España entre personas mayores de 35 años. Se sabe que el tabaquismo activo causa bastantes más muertes en España que las provocadas conjuntamente por accidentes de tráfico, el SIDA, el alcoholismo y el resto de drogas.

          Según la OMS, el tabaquismo es responsable del 10% de las muertes de adultos en todo el mundo. Esta terrible epidemia mata anualmente a casi 6 millones de personas, de las que más de 600 000 son fumadores pasivos. Si no se interviene de forma global y efectiva contra esta plaga, el tabaquismo causará la muerte de unos 8 millones de personas para el año 2030. Además, se sabe que más del 80% de estas muertes absolutamente evitables sucederán en personas pertenecientes a países de bajos y medianos ingresos. Para la OMS no existe ninguna duda cuando afirma que “el tabaquismo es la primera causa de muerte evitable en el mundo”.

Costes del tabaquismo en España

          En junio del 2010 el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) informó que el 15% de los 100 000 millones de euros, que constituye el presupuesto sanitario anual de España, incluidos el público y el privado, se gasta en pagar todos los métodos diagnósticos y terapéuticos de las enfermedades producidas por el tabaquismo.

          Los expertos de este organismo han calculado que hay en torno a 29 problemas de salud asociados directamente con el tabaquismo activo. Aunque el mayor montante del gasto se dedica a cinco: la enfermedad coronaria, con un gasto de 3600 millones; la EPOC, con 3000 millones de coste; los trastornos cerebrovasculares, que ocasionan un gasto de 710 millones al año; el asma, con 267 millones; y el cáncer de pulmón, responsable de 163 millones del coste.

          Si a este cuantioso importe le sumamos el causado por el resto de enfermedades asociadas al tabaquismo obtenemos un balance de 15 336 millones de euros de gasto en el año 2009. En este importe no se incluyen los 530 millones de coste que estimaron que causó el tabaquismo pasivo.

          Estas estimaciones españolas fueron parecidas a las del conjunto de la Unión Europea, pues la oficina estadística comunitaria (Eurostat) calculó en ese año que el gasto sanitario y social del tabaquismo supone el 1,7% del Producto Interior Bruto(PIB). No obstante, los miembros del CNPT creen que el gasto es mayor, puesto que creen que tal porcentaje puede pasar del 2% si se cuentan todos los costes económicos asociados al nocivo hábito de fumar.

          Los responsables del CNPT demostraron que el Estado ingresaba menos por los impuestos especiales al tabaco que lo que gastaba por el tabaquismo, dado que los 7718 millones de euros ingresados en 2009 por impuestos del tabaco representaron la mitad del gasto ocasionado por este: por cada euro ingresado se gastaron dos en costes sanitarios y sociales.

          La conclusión a la que llegan los expertos del citado CNPT es que las medidas de prevención y control del tabaco no sólo incrementan la salud, sino que también comportan un gran ahorro de costes para todos los contribuyentes españoles.

          Meses más tarde se aprobaba la Ley 42/2010, de 30 de diciembre de 2010, que entró en vigor el 2 de enero de 2011, modificando la anterior ley antitabaco de 2006, pues se amplió la prohibición de fumar a cualquier tipo de espacio de uso colectivo, local abierto al público, que no esté al aire libre, con algunas excepciones, además de prohibirlo también en algunos lugares abiertos, como los de los centros educativos, salvo universitarios, recintos de centros sanitarios y las zonas acotadas en los parques infantiles.

          A continuación, me gustaría explicar una serie de conceptos básicos sobre el tabaco, imprescindibles para entender las estrategias preventivas y terapéuticas del tabaquismo. Se trata de mencionar lo que se sabe sobre la composición del humo del tabaco y explicar los conceptos de corriente principal y corriente secundaria. Para una segunda entrada sobre tabaquismo explicaré lo que se conoce sobre las causas del tabaquismo; las características de la dependencia tabáquica y las medidas preventivas a privilegiar.
Composición del humo del tabaco

          Aunque se desconoce la composición exacta del humo del tabaco, se cree que hay en torno a 4000 sustancias químicas, tanto originarias de la propia planta como las que se constituyen en el proceso de la combustión de las labores de tabaco.

          En esencia, el humo de la combustión del tabaco se comporta como un aerosol formado por una fase gaseosa y una fase de partículas.

  • Fase gaseosa: los elementos más relevantes son el monóxido de carbono (CO), el óxido de nitrógeno, diversas nitrosaminas volátiles, el anhídrido carbónico, el amoniaco, aldehídos y cetonas.
  • Fase de partículas: los elementos más importantes son la nicotina, el agua y el alquitrán. Este último elemento contiene numerosos compuestos, algunos tan nocivos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (como el 3-4 benzopireno), diversos metales, fenoles, nitrosaminas volátiles y elementos radioactivos, como radio, torio, plomo -210, carbono-14, potasio -40 y polonio- 210.

          Siendo un poco simplistas, podemos decir que los compuestos del alquitrán son responsables de la gran incidencia de tumores malignos asociados al tabaquismo, mientras que la nicotina y el CO son más responsables, entre otros muchos procesos, de la arteriosclerosis acelerada y, por lo tanto, de la patología cardiovascular.

Corriente principal y corriente secundaria

          La corriente principal es la que introduce el fumador por aspiración directa. La corriente lateral o secundaria, en cambio, es la que se origina por la combustión espontánea del cigarrillo en la mano del fumador o en el cenicero. Esta última tiene una carga contaminante mayor que la primera, pues se han detectado niveles de monóxido de carbono, amoniaco, cadmio, benzopireno y fenoles y otros en concentraciones cinco veces superiores a los de la corriente principal. Además, es la máxima responsable de la contaminación ambiental, que usualmente inhalan los fumadores pasivos.

          Los fumadores activos inhalan tanto la corriente principal como la lateral, por lo que son las víctimas voluntarias del tabaquismo, más de 50 000 al año en España. Sin embargo, los fumadores pasivos se comportan como víctimas involuntarias, dado que pueden sufrir, por inhalar la corriente secundaria, enfermedades tan graves como el cáncer de pulmón, cardiopatía isquémica (angina, infarto agudo miocardio…) y EPOC. Sin soslayar el drama del tabaquismo pasivo del niño, tanto durante la gestación de su madre como en los subsiguientes años al nacimiento, cuando nace en el seno de familias desaprensivas y descuidadas con la salud propia y de su prole.

          Para no hacer muy prolijo este articulo y, por ende, no colmar la paciencia de los lectores del mismo, dejaré para una segunda parte (como dije antes) el análisis de las causas del tabaquismo y las medidas preventivas a desarrollar. En una tercera me centraría en el abordaje clínico-terapéutico de la dependencia tabáquica.

Dr. Félix Martín Santos
Neumólogo
24-07-2014

Efectos cardiosaludables del cafe rompamos tópicos

Efectos cardiosaludables del café: rompamos tópicos

          A la luz de las evidencias científicas más recientes podemos afirmar sin ambages, que el consumo de café es muy saludable para el corazón. Efectivamente, estudios con diseños epidemiológicos impecables han demostrado que esta bebida universal se asocia a una reducción del riesgo de infarto agudo de miocardio, infarto cerebral (ictus), así como de episodios de insuficiencia cardíaca. Además, el consumo prolongado de café no incrementa las cifras de presión arterial, como se creía hasta hace muy poco.

          Para no caer en la mera palabrería vamos a analizar cómo interviene el café en cada patología concreta.

Café y cardiopatías coronarias

          La cardiopatía coronaria incluye a un conjunto de procesos cardíacos producidos por arteriosclerosis intensa en una o varias de las arterias coronarias principales, que determina una estrechez notable de la luz arterial: superior al 80%, en la angina de pecho; obstrucción total, en el infarto agudo de miocardio. La isquemia o reducción de flujo sanguíneo arterial, rico en oxígeno, determina en la angina un episodio de sufrimiento miocárdico, sin necrosis o muerte del tejido miocárdico. En el infarto agudo de miocardio, al no llegar nada de sangre oxigenada al miocardio (anoxia) se produce una auténtica muerte del tejido (necrosis isquémica). Cuando una persona ha logrado sobrevivir a un infarto extenso o a varios pequeños suele quedarle un corazón con una estructura y una función deficientes constituyendo la denominada miocardiopatía por enfermedad coronaria, que cursará con episodios de insuficiencia cardíaca.

          La cardiopatía isquémica -otra forma de denominar a este conjunto de procesos coronarios- y el infarto cerebral, representan la primera causa de muerte en mujeres españolas y la segunda en varones, después de los cánceres.

          Creo que la mayor parte de los ciudadanos conoce las causas más frecuentes de estos procesos cardiovasculares o coronarios: la hipertensión arterial, el tabaquismo y la hipercolesterolemia. Otras causas que contribuyen al desarrollo de estos procesos son la diabetes, la obesidad centrípeta, el sedentarismo, etc.

          Dentro de los factores protectores, todo el mundo reconoce a la actividad física aeróbica y a la dieta mediterránea como estilos de vida cardiosaludables. Pues bien, a partir de las evidencias científicas más recientes, como decíamos al principio, es muy probable que también incluyamos el consumo de café como una medida francamente protectora del corazón. Desde luego, así lo atestiguó el presidente de la Fundación Española de Corazón, Leandro Plaza, cuando en el curso de la Feria Internacional de Gastronomía de Madrid Fusión (enero del 2014) afirmó textualmente: “Los cardiólogos hemos sido los primeros sorprendidos con los resultados de estos estudios. En el futuro es probable que el café sea una recomendación preferente en pacientes con cardiopatías”.

          Dentro de los diversos estudios científicos que avalan este carácter cardioprotector del café destaca un meta-análisis publicado en noviembre del 2009 (Int J Cardiol). Los autores investigaron todos los artículos publicados en inglés (indexados en MEDLINE o PubMed) desde enero de 1966 hasta enero del 2008. Se quedaron con 21 estudios de cohorte prospectivos e independientes que evaluaban las relaciones entre el consumo de café y el riesgo de enfermedad coronaria1. De 407 806 participantes, 15 599 sufrieron procesos coronarios a lo largo del periodo de estudio. Tras aplicar como medida de riesgo el denominado riesgo relativo (RR) comprobaron que el consumo moderado de café (3 a 4 tazas al día en Europa), mostró riesgos significativamente menores de cardiopatía isquémica en mujeres (RR: 0,82) y en hombres (RR: 0,87), con respecto al no consumo o al consumo ligero (2 o menos tazas). Esto significa que la citada ingesta de café reduce el riesgo de cardiopatía isquémica en un 18% en las mujeres y en un 13% en varones. Todo esto permite concluir a los autores del estudio: “Nuestros hallazgos no soportan la hipótesis de que el consumo de café incremente el riesgo de enfermedad cardíaca coronaria. El consumo moderado de café se asocia con un menor riesgo de cardiopatía coronaria, sobre todo en mujeres”.
Reproducibilidad de estas conclusiones

          Otros estudios antes y después de este han llegado a conclusiones similares. Por ejemplo, en mayo del 2006 se publicó un artículo en una revista de prestigio anglosajona (Am J Clin Nutr), donde estudiaron durante 15 años a 836 mujeres postmenopáusicas, de 55 a 69 años, sanas al principio del estudio, con el propósito de comprobar si existe una relación entre el consumo de café y la mortalidad total y la específica por enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y otras enfermedades crónicas.2 Los resultados fueron muy favorables para las consumidoras de café, con reducción significativa de muerte global y de la específica por gran parte de las causas estudiadas. Con respecto a la cardiopatía isquémica se observó una reducción de muerte con cualquier consumo de café, incluso con los más bajos: reducción del 19% con el consumo de 4 a 5 tazas; del 13% con 6 o más tazas y, sorprendentemente, del 24% con la ingesta diaria de 1 a 3 tazas. Esto último no se observó en el estudio anterior.

          Otro estudio que ha impactado tremendamente en la comunidad científica internacional ha sido el publicado en mayo del 2012 en New England Journal Medicine3, donde miembros del Instituto Nacional de Salud de EE. UU., responsables del estudio dieta y salud (Diet and Health Study), demostraron que el consumo prolongado de café se asocia a una reducción de la tasa total de muerte y de la específica por enfermedades cardiovasculares, ictus, respiratorias y por lesiones y accidentes, tanto en hombres como en mujeres. Además, el efecto era dosis dependiente, es decir, que la reducción del riesgo era mayor a medida que se incrementaba el consumo de café. Así, en los bebedores de 6 o más tazas diarias apreciaron una reducción del 10% de mortalidad total en hombres, y un 15% en mujeres. Nunca se había efectuado un estudio prospectivo con una muestra tan grande de personas, 229 119 hombres y 173 141 mujeres, seguidos durante más de una década (13 años; de 1995 hasta el 2008).

¿Cuáles son las hipótesis más plausibles para entender estos beneficios?

          La mayoría de los investigadores y autores creen que estos efectos saludables se deben a la gran riqueza en antioxidantes que tiene el café. Voy a intentar explicar esta afirmación de una forma convincente y sencilla. A ver si hay suerte con el intento.

          Sabemos que envejecemos porque nos oxidamos, pues hay un gran predominio de radicales oxidantes en todos los fenómenos inflamatorios, provocando inflamación permanente, no regeneradora del tejido, sino al contrario: destructora de los tejidos y órganos. En la arteriosclerosis los fenómenos inflamatorios en la íntima arterial inician y aceleran este proceso de deterioro de estas cañerías que conducen la preciada sangre oxigenada (arterial) a todos nuestros tejidos. Su endurecimiento y reducción progresiva de su luz causará reducción del flujo de sangre (isquemia) a las células y tejidos, que a la postre ocasionará reducción de la cantidad de oxígeno a las células y tejidos (hipoxia), como sucede en la angina. Otras veces habrá un cierre total de la luz y, por lo tanto, una ausencia de oxígeno en las células (anoxia) lo que determinará su muerte, esto es, necrosis isquémica o infarto (de miocardio, de cerebro, de riñón, intestino…). Por ello, podemos decir que somos tan viejos como nuestras arterias.

          Por todo lo anterior podemos intuir que si incorporáramos alimentos ricos en antioxidantes en nuestra dieta podríamos reducir estos fenómenos oxidativos y, en consecuencia, frenar o mitigar el envejecimiento natural, disminuyendo la incidencia y la severidad de las enfermedades crónicas (primeras causas de muerte en el mundo desarrollado), prolongando la longevidad. Pues bien, en julio del 2006 se publicó en American Journal of Clinical Nutrition, un excelente trabajo sobre “El contenido en antioxidantes en alimentos consumidos en Estados Unidos” que demostró que entre los 50 alimentos más ricos en antioxidantes el café ocupa el sexto lugar (los primeros son: las moras, las nueces, las fresas, las alcachofas y los arándanos).4

          El café contiene bastantes sustancias químicas que contribuyen a su potente capacidad antioxidante, a saber: cafeína, polifenoles, como el ácido clorogénico, ácido caféico, compuestos aromáticos volátiles y compuestos heterocíclicos (pirroles, furanos, thiazoles, imidazoles…).

          De todas formas, quiero aclarar que las propiedades protectoras del café se observan tanto en los sujetos que consumen café con cafeína como en los que lo consumen descafeínado. Es la gran riqueza en ácido clorogénico y otros antioxidantes la responsable de este efecto protector del café, por ello no es tan importante la presencia de cafeína. Sin embargo, el gran papel protector y preventivo de procesos neurodegenerativos como la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer solo se observa en los cafés con cafeína, no en los descafeinados.

Café e ictus o accidente cerebrovascular

          Englobamos en el término de accidente vascular cerebral a los infartos cerebrales, tanto por trombosis sobre placas arterioscleróticas, como por embolia; y a las hemorragias intracerebrales. Uno de cada seis españoles va a sufrir un ictus a lo largo de su vida. Actualmente, es la primera causa de incapacidad grave en el adulto (tanto física como intelectualmente) y de dependencia. La primera causa de muerte en mujeres y la segunda en varones.

          Voy a referir y resumir las conclusiones de los artículos más relevantes que versan sobre la relación entre el consumo de café y la incidencia de ictus.

          En marzo del 2008 se publicó un magnífico trabajo sueco5 (en el seno del estudio de prevención del cáncer, alfa-tocoferol y beta.carotenos) en una revista de prestigio anglosajona (Stroke) con el título “Consumo de café y té y riesgo de subtipos de ictus en varones fumadores”. Los autores estudiaron prospectivamente a 25 556 varones fumadores, de 50 a 69 años, sin historia previa de ictus. El consumo de café y de té lo registraron mediante un cuestionario de frecuencia de alimentos. Durante un seguimiento de 14 años aparecieron 2702 infartos cerebrales, 383 hemorragias intracerebrales y 196 hemorragias subaracnoideas. Pues bien, tras controlar todas las variables extrañas o factores de confusión, comprobaron que tanto el consumo de café como el de té se asociaban a una significativa reducción del riesgo de infarto cerebral, aunque no de hemorragia. Cuando se compararon los resultados entre las personas que no bebían estas bebidas o las consumían en bajas cantidades (menos de 2 tazas al día) y las que consumían 8 o más tazas de café al día y dos o más tazas de té, se pudo comprobar que estos últimos(grandes consumidores) veían reducido el riesgo de infarto cerebral un 23% y un 21%, respectivamente. ¡Impactante!

          Las hipótesis que plantearon para justificar estos extraordinarios resultados se basaron en la capacidad del café para reducir la inflamación (por su efecto antioxidante) y la disfunción del endotelio o íntima arterial(capa en directo contacto con la sangre, donde se inicia la arteriosclerosis), así como en el potente efecto antidiabético del café, reduciendo la diabetes tipo II, un gran factor de riesgo de ictus.

          Quiero resaltar que la calidad científica de este trabajo es altísima ( estudio prospectivo, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo).

Aprovechando este momento refiero que los escandinavos son los máximos consumidores de café del mundo. Por ejemplo, el 10% de los finlandeses consumen 10 o más tazas de café al día, con una media de 5 tazas por ciudadano. Es precisamente el café su mayor fuente de antioxidantes.

          En 2011 se publicó otro gran trabajo sueco, en la misma revista (Stroke), esta vez efectuado en mujeres.6 Los autores evaluaron prospectivamente a 34 670 mujeres, sin historia previa de ictus, durante 10 años, al cabo de los cuales comprobaron que el consumo de café se asoció de una forma estadísticamente significativa con una reducción del riesgo de infarto cerebral y hemorragia subaracnoidea, pero no de hemorragia cerebral. Observan esta reducción de riesgo en todas las categorías de consumo (a partir de una a dos tazas al día hasta cinco o más). En las máximas categorías de consumo, 3 a 4 tazas y 5 o más, observan una reducción del riesgo de infarto del 25% y del 23% respectivamente. Además, estos buenos resultados no fueron modificados por el estado de fumador, índice de masa corporal, historia de diabetes e hipertensión o consumo de alcohol.

          De ello puede desprenderse el potente efecto protector del café en la circulación cerebral.
Estos resultados rompen gran parte de los tópicos sobre el café, pues le estábamos atribuyendo un efecto dañino sobre el corazón. ¡Nada más alejado de la realidad!.

Café e insuficiencia cardíaca

          La insuficiencia cardíaca es el defecto de la función o funciones del corazón, cuando tras años de enfermedades cardíacas previas (valvulopatías, miocardiopatías, enfermedad coronaria…), acaba desfalleciendo. Durante un tiempo los médicos podemos tratar con cierto éxito estos episodios de insuficiencia cardíaca. Al final, si no logra corregirse la causa productora (por ejemplo, operando a un paciente de estenosis aórtica), el paciente fallece.

          En julio del 2012 se publicó un excelente meta-análisis en otra revista anglosajona (Circ Heart Fail), donde los autores evaluaron el consumo habitual de café y el riesgo de insuficiencia cardíaca.7 Revisaron bases de datos electrónicas (MEDLINE, Embase y CINAHL) desde enero de 1966 hasta diciembre del 2011. Al final se quedaron con cinco estudios prospectivos que versaban sobre consumo de café e incidencia de insuficiencia cardíaca, incluyendo 6522 episodios de insuficiencia cardíaca en 140 220 participantes. Pues bien, comprobaron que las personas que consumían café moderadamente (4 tazas al día) se beneficiaban de una significativa reducción de riesgo de insuficiencia cardíaca (11% de reducción), con respecto a los no consumidores de café.
Café e hipertensión arterial

          Desde hace unos 60 años la comunidad médica nacional e internacional ha considerado que el café incrementaba las cifras de presión arterial y, por tanto, causaba hipertensión arterial. Esta asunción ha determinado que la supresión del café a los pacientes con hipertensión arterial fuera una de los consejos más frecuentes de sus médicos, pues se consideraba una medida saludable para ellos, al igual que otras tan contrastadas como la restricción del consumo de sal, reducción de peso, limitación de consumo de alcohol, reducción del consumo de grasa saturada, etc.

          Considero fundamental que cualquier consejo médico sobre estilos de vida o sobre otras materias se establezca en base a estudios científicos rigurosos. Es imprescindible que tal decisión esté plenamente justificada, pues a los pacientes no se les puede marear con actitudes y conductas médicas caprichosas y aleatorias. Solo la investigación científica de calidad puede amparar y respaldar estas decisiones. Sin embargo, con cierta frecuencia carecemos de ese apoyo científico, bien porque los estudios han sido incompletos y con deficiente metodología o bien porque estudios de gran calidad y diseño epidemiológico todavía no se han completado y, por tanto, publicado. Pues bien, en los últimos años se han publicado una serie de estudios que han revolucionado nuestro concepto sobre el café y la hipertensión arterial. Hagamos un poco de historia.

          Hace 17 años se publicó un artículo en una revista anglosajona (Can J Cardiol, 1997), donde se referían las conclusiones de una revisión exhaustiva o meta-análisis de pruebas clínicas controladas, que estudiaban la relación entre el consumo de café y la presión arterial.8 Los autores (Jee SH y cols.) demostraron en estos estudios, de corta duración, que la ingesta de cafeína incrementaba agudamente la presión arterial, pero, al cabo de un tiempo, se atenuaban y normalizaban las cifras de la misma. Otros estudios experimentales demostraron que la cafeína puede incrementar la concentración plasmática de varias hormonas asociadas al stress, como la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol, las cuales son capaces de elevar las cifras de presión arterial.9,10 Sin embargo, estos experimentos estaban limitados por el escaso periodo de observación o seguimiento, usualmente menos de una semana. En consecuencia, se desconocía la respuesta hormonal a una exposición más prolongada de cafeína, pues no se disponía de la información pertinente.

          Ha habido que esperar hasta el año 2005 para que autores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, publicaran el primer estudio prospectivo, de cohortes, donde evaluaron prolongadamente el efecto de consumo de café y otras bebidas con cafeína sobre el riesgo de hipertensión arterial.11 Wolfgang y colegas estudiaron a 155 594 enfermeras, libres de hipertensión arterial, (Nurses Health Studies), durante 12 años (de 1991 hasta 2003), sometiéndolas a controles periódicos tanto de las cifras de presión arterial como de la ingesta de bebidas con cafeína (encuestas de frecuencia de alimentos). Pues bien, al cabo de los 12 años de estudio no encontraron ninguna asociación entre la ingesta de café (de una a seis o más tazas al día) y las cifras de presión arterial. Sin embargo, sí observaron una asociación entre las bebidas con cola (tanto la normal como la baja en calorías) y la hipertensión arterial. Al final del estudio los autores concluyen rotundamente: “Nosotros encontramos fuertes evidencias que rechazan la especulación que el consumo de café incrementa el riesgo de hipertensión arterial en mujeres”.

          A pesar de las conclusiones del estudio anterior, la inmensa mayoría de los médicos seguían aconsejando la supresión del consumo de café a los pacientes hipertensos. Parece, pues, que no leyeron este trabajo o, si lo hicieron, no lo consideraron trascendente o relevante. Sin embargo, en diciembre del 2012 se publicó en Journal Hipertensión una revisión sistemática y meta-analisis sobre el efecto del consumo crónico y prolongado del café y el desarrollo de hipertensión arterial12, cuyos resultados han eximido de toda culpa al café, pues han demostrado que su consumo no aumenta el riesgo de hipertensión arterial. Los autores de la famosa Clínica Mayo evaluaron sistemáticamente 614 estudios (pruebas controladas aleatorizadas y estudios de cohorte) que comparaban la incidencia de hipertensión arterial en consumidores de café con respecto a un grupo control que no bebía esta bebida. Solo 15 estudios cumplían con los estrictos criterios metodológicos de inclusión. El análisis de los mismos permitió concluir a los autores que “no existe ninguna asociación estadísticamente significativa entre el consumo de café y las cifras de presión arterial. La evidencia disponible no permite hacer recomendaciones ni a favor ni en contra del consumo de café a los pacientes hipertensos”.

          Lo que puede colegirse de estos estudios es que no existen criterios científicos que justifiquen la supresión del café en los pacientes hipertensos. Tal conclusión ha calado en los autores de la Guía Europea de manejo de Hipertensión Arterial del 2013, la última publicada, pues, por primera vez, al llegar al punto de estilos de vida recomendables en los pacientes hipertensos, no se aconseja la supresión del café, como hasta ahora se había hecho.

          Según mi criterio, basado en estos estudios contundentes, la ingesta de café es absolutamente recomendable por su carácter cardiosaludable, dado que reduce de una forma estadísticamente significativa los infartos cerebrales, los infartos de miocardio y los episodios de insuficiencia cardíaca. ¡Qué más se puede pedir!.

Dr. Félix Martín Santos

Bibliografía

1 Coffee consumption and risk of coronary heart diseases: a meta-analysis of 21 prospective cohort studies. Wu JN1, Ho SC, Zhou C, Ling WH, Chen WQ, Wang CL, Chen. YM. Int J Cardiol. 2009 Nov 12; 137 (3): 216-25.
2 Consumption of coffee is associated with reduced risk of death attributed to inflammatory and cardiovascular diseases in the Iowa Women's Health Study. Andersen LF1, Jacobs DR Jr, Carlsen MH, Blomhoff R. Am J Clin Nutr. 2006 May; 83 (5): 1039-46.
3 Association of Coffee Drinking with Total and Cause-Specific Mortality Neal D. Freedman, Ph.D., Yikyung Park, Sc.D., Christian C. Abnet, Ph.D., Albert R. Hollenbeck, Ph.D., and Rashmi Sinha, Ph.D.
N Engl J Med 2012; 366: 1891-1904 May 17, 2012DOI: 10.1056/NEJMoa111201.
4 Content of redox-active compounds (ie, antioxidants) in foods consumed in the United States. Halvorsen BL1, Carlsen MH, Phillips KM, Bøhn SK, Holte K, Jacobs DR Jr, Blomhoff R. Am J Clin Nutr. 2006 Jul; 84 (1): 95-135.
5 Coffee and tea consumption and risk of stroke subtypes in male smokers.
Larsson SC1, Männistö S, Virtanen MJ, Kontto J, Albanes D, Virtamo J. Stroke. 2008 Jun; 39 (6): 1681-7. doi: 10.1161/STROKEAHA.107.504183. Epub 2008 Mar 27.
6 Coffe consumption and risk of stroke in women. Susanna C. Larsson, PhD Jarno Virtamo, MD, Alicja Wolk, DMSC. Stroke 2011; 42, 908-912.
7 Habitual coffe consumption and risk of heart failure: a dose-response meta-analisis. Mostofsky E, Rice MS, Levitan EB, Mittleman MA. Circ. Heart Fal 2012 Jul 1,5 (4) 401-5.
8 Jee SH, He J, Whelton PK. et al. The effect of coffee on blood-pressure: a meta-analysis of controlled clinical trials. Can J Cardiol. 1997; 13: (suppl B) 36B.
9 Robertson D, Frolich JC, Carr RK. et al. Effects of caffeine on plasma renin activity, catecholamines and blood pressure. N Engl J Med. 1978;298: 181-18
10 roendocrine responses to acute psychosocial stress and their relationship to level of habitual caffeine consumption. Psychosom Med. 1990;52:320-336
11 Habitual Caffeine Intake and the Risk of Hypertension in Women FREE
Wolfgang C. Winkelmayer, MD, ScD; Meir J. Stampfer, MD, DrPH; Walter C. Willett, MD, DrPH; Gary C. Curhan, MD, ScD JAMA. 2005; 294 (18): 2330-2335. doi: 10.1001/jama.294.18.2330.
12 The effect of coffee consumption on blood pressure and the development of hypertension: a systematic review and meta-analysis. Steffen M1, Kuhle C, Hensrud D, Erwin PJ, Murad MH J Hypertens. 2012 Dec; 30 (12): 2245-54. doi: 10.1097/HJH.0b013e3283588d73.

Dr. Félix Martín Santos
10-07-2014

Baristas-magos del café

BARISTAS: MAGOS DEL CAFE

          Si tenemos la fortuna de degustar por primera vez un café especial preparado y servido por un barista es muy probable que cambie radicalmente nuestro concepto del café. Existen muchas posibilidades de que el clásico gusto amargo sea sustituido por un festín de aromas y sabores: afrutados, chocolate, frutos secos, a canela, moras, grosellas... Acostumbrados a añadir azúcar al café, de repente comprobamos que nos sobra. Además, pasaríamos de la monotonía del sabor y gusto de los cafés comerciales, frecuentemente tostados con azúcar (torrefacto), a la gran variedad de los cafés especiales; tanta como la de sus diversos orígenes: africanos, iberoamericanos, asiáticos…

          Si, tentados por esta delicadeza gustativa, decidiéramos cambiar de cafetería y de proveedor de café nos encontraríamos con un serio problema: la escasez de cafeterías en España regentadas por baristas. En el caso de que tuviéramos localizada una cafetería de este tipo en nuestro pueblo o ciudad nos surgiría, al viajar, otro inconveniente: hallar una cafetería y barista de similares características en otras localidades. Cuando uno se empieza a acostumbrar a lo exquisito le resulta difícil conformarse con la mediocridad: cafés comerciales, con mezcla de torrefacto, o dignos cafés naturales (usualmente variedad de cafeto arábica y menos frecuentemente de robusta o cenéphora) quemados y mal extraídos.

          Según mi criterio, en nuestro querido país, los ciudadanos están poco informados de la existencia de cafés especiales, así como de las diversas técnicas para prepararlos y servirlos, que tanto distingue a los baristas.

          Estoy convencido de que estos problemas podrían solucionarse si la gente adquiriera más conocimiento y cultura sobre el mundo del café y, por ello, demandare y exigiera productos de más calidad y exquisitez. En consecuencia, los restauradores dejarían de excusarse con su habitual afirmación: “mis clientes prefieren cafés de mezcla, oscuros, de sabores amargos y fuertes”. Entonces los dueños de las cafeterías se preocuparían más por estudiar y manejar las técnicas baristas. Observarían que contratar a un barista incrementaría bastante la bonanza de su negocio.

          En casi todos los rincones de nuestra querida piel de toro encontramos magníficos restauradores que nos regalan con deliciosas preparaciones culinarias. Sin embargo, cuando acabamos satisfechos con una comida exquisita, llega el momento del café. ¡Demontre! Para mí es un auténtico sufrimiento: me arriesgo a que me sirvan un café nefando.

Pero ¿qué es un barista?

          La traducción al castellano del término italiano “barista” es la de barman. Pero esta simple traducción no hace honor a su verdadero significado. También me parece insuficiente la identificación de barista como persona especializada en café de alta calidad, pues para que una persona alcance esta categoría profesional se requiere una gran formación teórica y práctica. Debe adquirir relevantes conocimientos de cata, con objeto de que las características organolépticas de los diversos cafés arábicas le sean más familiares. Es importante que conozca las características del proceso de producción del café en las diversas fincas, para que pueda intentar relacionar el origen del café con la finca. Por ejemplo, no basta con saber que el café es de Honduras, sino que es preciso identificar la finca, pues no sabe igual un café de Honduras finca San José que un café de Honduras finca Las Marías. También debe aprender los fundamentos del tueste, puesto que un café mal tostado convierte un magnífico café arábica en una auténtica mediocridad. Últimamente es tan común observar a tostadores que aprenden los fundamentos y técnicas de los baristas como a estos que aprenden a tostar y a disponer en sus cafeterías de verdaderas máquinas tostadoras.

          Es crucial que un buen barista conozca y domine los distintos tipos de preparación del café: en máquinas espresso o express; en las diversas cafeteras de filtro, como la Chemex, la V 60, la reciente aeropress o la cafetera de sifón; en la moka o cafetera italiana…
          El molino es otro elemento clave en la preparación del café. Cualquier barista que se precie procura obtener buenos molinos, usualmente de muelas cónicas de cerámica, pues una mala molienda puede destrozar el café mejor producido y tostado del mundo. El tamaño del grano debe corresponder al tipo de preparación del café, por ejemplo, de grano fino para los expresos; y semigrueso para el café en infusión o elaborado con cafeteras de filtro. Además, es de gran importancia que la molienda sea instantánea o simultánea a la preparación del café. Se sabe que gran parte del sabor y de las propiedades del café se pierden a los pocos minutos de la molienda. Algunos expertos constatan pérdidas importantes a partir de los cinco minutos de la molienda; otros, las observan a partir de los treinta minutos.

          También la leche ocupa un capítulo importante en el oficio y arte de barista, pues a gran parte de la gente le gusta mezclarla con el café. En consecuencia, estos profesionales deben optimizar sus cafeteras expreso, pues con ellas se elaboran preparaciones de café tan universales como el café con leche y el capuchino, donde el hábil manejo del vaporizador permite obtener una buena textura y cremosidad de la leche. Además, permite desarrollar el arte del latte, consistente en plasmar variadísimos dibujos y diseños sobre la superficie de la bebida servida.

          En fin, un barista debe conocer la calidad del agua, PH, dureza y demás características, pues en un expreso, por ejemplo, el agua representa el 98,7% de la composición del café servido.

          En definitiva, para que un café sea delicioso al paladar requiere unas condiciones: producto de calidad, tueste adecuado, molienda reciente o instantánea y buena técnica de extracción. El barista debe saber escoger un café bien producido, a poder ser un café especial, variando frecuentemente de origen y finca, para que sus clientes tengan la oportunidad de conocer diferentes cafés. También debiera saber tostarlo y, sobre todo, debe molerlo concomitantemente con la preparación del café. Finalmente, su extracción debe ser perfecta, acorde con su técnica depurada.

          Tanto la Asociación Europea de Cafés Especiales (SCAE) como la Americana (SCAA) se encargan, en su ámbito, de establecer unos criterios y normas de buena práctica de barista, para lo cual disponen de educadores y formadores cualificados. Se trata de profesionales que gozan de certificaciones internacionales de estas asociaciones, que les facultan para formar a los futuros baristas. Algunos también tienen la facultad de otorgar certificados avalados por estos entes internacionales. Otros han conseguido la categoría de jueces SCAE (Specialty Coffee Association of Europe), que evalúan a los competidores en los concursos nacionales, así como en el campeonato mundial; el famoso World Barista Championship, que se celebró por primera vez en el años 2000 en Montecarlo. Desde entonces ha ido adquiriendo un prestigio muy notable. Precisamente los campeones de los concursos nacionales de Europa y de América son los que compiten en el campeonato mundial, representando a sus países.

          La SCAE se fundó en Londres en 1998. En España hubo que esperar hasta el 2008 para disponer del llamado capítulo de la SCAE en nuestro país, que entre otras funciones se encarga de organizar los campeonatos nacionales de cata (cup caster), latte art y de barista. El de este año 2014 se ha celebrado en la ciudad de Vitoria durante los días 10, 11 y 12 de abril. Los ganadores fueron: Begoña Baqué, en cata; Héctor Hernández, en latte art; y Javier García, en barista.
          A propósito de esta competición de cafés de especialidad quisiera relatar cómo me vi implicado como médico conferenciante en el seno de la misma.

          En enero de este año, Pedro Luis Pérez, juez SCAE y reputado maestro barista, gerente de BBcafé, verdadera “Capilla Sixtina del café burgalés”, me convenció para que disertara sobre los efectos saludables del café en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria. Tras contactar con Elisabet Sereno, Honorio García y Félix Galán, coordinadores del citado campeonato barista nacional de SCAE España, se acordó que diera dos conferencias, tituladas “Café y Salud”, el día 12 de abril; una, de diez a once horas de la mañana; la otra, de cuatro a cinco horas de la tarde.

          Aunque acepté la propuesta alegremente, después, cuando empecé a analizar exhaustivamente los artículos científicos más relevantes sobre el tema; torné mi inicial entusiasmo en cierta pesadumbre y ansiedad. El trabajo y esfuerzo de análisis de numerosos artículos, síntesis subsiguiente, con posterior diseño y elaboración del conjunto de diapositivas, más de cincuenta, que me facilitaran la exposición, resultaba arduo y costoso en exceso. No obstante, el tema me parecía muy atractivo, en gran parte desconocido para la mayoría de los médicos, por lo que hice un acopio de buenas dosis de motivación y estímulo, que me permitieron completar felizmente el trabajo.

          En el día señalado disfruté bastante exponiendo los efectos saludables del consumo de café al público, en general, y a los baristas, en particular, que acudieron a las citadas conferencias.

          Intenté demostrar que los baristas no son solo unos magníficos proveedores de deliciosos cafés especiales sino unos auténticos proveedores de salud. Este mensaje resulta del análisis de los trabajos científicos referidos, muchos de los cuales son estudios prospectivos de grandes cohortes de personas seguidas y controladas durante mucho tiempo (10 a 30 años), cuyas conclusiones se publicaron muy recientemente: del 2011 al 2013.

          Solo adelantaré que el consumo de café se asocia a una reducción de riesgo de enfermar por las principales causas de morbilidad en el mundo Occidental: enfermedades cardiovasculares, tumorales, diabetes tipo 2 y trastornos neurodegenerativos tan prevalentes como la enfermedad de Parkinson y el Alzheimer.

          En fin, la descripción y resumen de estos artículos será motivo de otros contenidos o entradas de este blog.

Dr. Félix Martín Santos
26-06-2014

Ascensión al Hueco por el bosque de la Honfría

Ascensión al Hueco por el bosque de la Honfría: sierra de las Quilamas

          Linares de Riofrío, pueblo de mis ancestros maternos, está enclavado en la comarca de la Sierra de Francia-Quilamas, al sur de la provincia de Salamanca. Mucha gente lo llama “ el Portal de la Sierra”. Con sus 960 metros de altitud, se encarama en la falda norte de la Sierra Chica, por debajo de las Peñas del Agua. Dispone de una notable iglesia, parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, con un ábside románico, con su capilla mayor cubierta por un gran artesonado mudéjar y su sobresaliente retablo del siglo XVI; y conserva una muestra de su patrimonio arquitectónico popular, con sus casas de piedra: mampostería y sillería, sus balconadas de madera de castaño… Sin embargo, lo que le hace único, motivo de admiración de propios y extraños, es su bellísimo entorno paisajístico, con el legendario bosque de la Honfría. Lo considero tan singular y reconfortante como la hospitalidad y bonhomía de su gente.

          A lo largo de mi vida, desde mi más tierna infancia hasta mi adultez media actual, no he dejado de recorrer estos parajes. Recuerdo de niño subir con mi querido tío Marcial hasta la fuente de la Honfría, pasando antes por la fuente del Cerezo y, luego, por la del Chapatal, mientras me enseñaba a distinguir el plumaje y el canto de numerosos pájaros; de la ascensión con el bueno del señor Higinio hasta las inmediaciones de la Peña del Guarro, donde me contaba la estratagema de la que se valió para coger los huevos del nido de ese córvido; de cuando, yendo al trote en un burro del noble Juan, topé con mi culo sobre una mullida boñiga, y de mis cuitas para que mi tía no se enterara a pesar de llevar la huella del bóvido en la camisa y en el pantalón. En fin, de muchas subidas por el castañar con familiares y gente amiga de este querido pueblo.

          Ya de adulto, recuerdo mis desvelos para que mi sagaz y perspicaz hija menor, Isabel, aprendiera a identificar plantas medicinales de sonoros nombres: milenrama, hipérico, dedalera, aguileña, etc. Así como las numerosas veces que subíamos corriendo en compañía de su hermana, María, hasta la fuente de la Honfría.

          Cuando en momentos de flaqueza me pregunto qué me impulsa a subir tantas veces corriendo (jogging) al mítico Hueco, reflexiono y pronto encuentro la respuesta: tanto mientras corro como cuando concluyo el esfuerzo me siento estimulado, relajado y profundamente feliz. Efectivamente, son tantos los beneficios para la salud mental conseguidos con el esfuerzo físico aeróbico como los obtenidos por la contemplación de la belleza de estos parajes, con una variada fauna y un notable estrato arbustivo y herbáceo adornando a la gran masa arbórea.

          Si partimos desde la fuente de la Marina, pronto encontraremos a la izquierda restos de los antiguos hornos de cal, que antaño sirvieron para suministrar cal morena en la construcción de la plaza mayor de Salamanca; a la derecha se aprecian las Vegas, tierras fertilizadas por el arroyo de la Honfría, ricas en hortalizas; como a un kilómetro después del inicio arranca, a la izquierda, el sendero que conduce al pago del Hoyo el Hocino y a la peña del Guarro. Poco después el camino se empina, mostrando a la derecha unos prados donde se crían y cuidan caballos para actividades lúdicas; en pocos minutos surge a la izquierda del camino principal un sendero, que asciende en fuerte pendiente durante algo menos de dos kilómetros hasta la fuente de la Honfría: la cuesta de las Pollinas. ¡Me encanta subir por este sendero!
          Por este atajo de las Pollinas es más difícil que circulen coches, por lo que es más probable que evitemos molestas polvaredas y ruidos indeseables.

          Durante el último kilómetro de ascenso al área recreativa de la fuente la Honfría el sendero se estrecha, lo que permite apreciar mejor la grandeza del bosque. En otoño, hay una gran explosión de color: los amarillos de las hojas de los robles y de los avellanos contrastan con los tonos rojos del follaje de los castaños y cerezos silvestres, mientras los acebos mantienen su lustre y verdor. Luego, a finales de noviembre el suelo se convierte en una alfombra de hojas secas de castaño y melojo, de las que antaño se aprovechaban los vecinos para hacer mullidas e higiénicas camas para el ganado porcino estabulado. A finales de la primavera y en verano la exuberancia del bosque impresiona: las ramas de los rebollos y castaños forman con sus grandes y planas hojas una especie de dosel, protector del sol y calor del estío. La flora también es de gran belleza y variedad: en febrero ya empiezan a aparecer las prímulas; en marzo, los narcisos o tarros; en mayo, las orquídeas silvestres y las peonías nos alegran con sus flores vistosas, estas últimas catalogadas como la flores autóctonas europeas de mayores dimensiones; en junio, en un área próxima a la fuente del Cerezo, nos sorprenden, con sus colores blanco rosáceos y su gran fragancia, numerosas azucenas silvestres.

          Aunque este bosque alberga un verdadero tesoro micológico, no voy a entretenerme describiendo la ubicación y las características morfológicas de las setas de mayor interés culinario del mismo, pues no deseo fomentar actitudes y conductas desaprensivas e irresponsables hacia el ecosistema que sustenta a estos deliciosos carpóforos o partes reproductoras de los hongos.
          Después del duro ascenso se accede a la planicie, donde los longevos castaños dan sombra a los afortunados que deciden pasar un día de asueto y paz. Aquí hay un área recreativa, para solaz de niños y adultos, con mesas y asientos de piedra, diversos juegos para infantes, esculturas de peces, elefantes y tortugas. A pocos metros se encuentra la fuente de la Honfría, a la sombra de un centenario cerezo silvestre, con dos refugios de piedra, contenedores para la basura... Todo perfectamente dispuesto para que la gente disfrute. Sin embargo, observo con demasiada frecuencia, cuando accedo corriendo a este saludable paraje, que algunos visitantes no mantienen las mínimas normas de higiene, respeto y protección de la naturaleza. ¡Pardiez! Ensucian, no tiran los desperdicios en los contenedores, arrancan ramas, contaminan el ambiente con un ruido ensordecedor procedente de las radios de sus coches y estropean el mobiliario. Les rogaría que no cometan tales tropelías, pues es una forma mezquina de deteriorar nuestro medio ambiente y de limitar una fuente de promoción de la salud física, mental y hasta social.
          Desde este paraje de la Honfría suelo coger el sendero que conduce al Hueco, al que llego, tras un kilómetro de ascenso, rodeado de notables ejemplares de robles. Antes, hay que dejar el camino que aparece a la izquierda, que conduce a las Peñas del Agua. Al llegar al Hueco, pasamos a la vertiente sur, dominada por el matorral mediterráneo, con un estrato arbustivo constituido por jaras abundantes, brezo, tomillos diversos, cantueso…

          El bosque predominante es el encinar, aunque con algunas manchas de castaño. ¡Dios mio! La panorámica que se aprecia desde este paraje es de una gran belleza. Pasamos de la intimidad del bosque caducifolio de la Honfría a una atalaya desde la que se divisa al sur: la sierra de las Quilamas, con el abrupto y estrecho valle formado por el río Quilamas; más allá, diversos pueblos, entre los que destaca Miranda del Castañar y, en lontananza, la silueta de la Peña de Francia. Muy cerca, al suroeste, se aprecia el pequeño pico del Porrejón, en cuya base tiene mi buen amigo Rafa unas colmenas, cuyas abejas liban en numerosas plantas aromáticas (tomillo salsero, mejorana, cantueso…), brezos, jaras (dan un magnífico polen, que no miel), un poco de encina y un poco de castaño. Obviamente, la miel obtenida es de una calidad extraordinaria, solo comparable a la que obtiene su hermano, el gran Severo. Doy fe de ello.
          Si dirigimos nuestra vista al sureste, nos encontramos en la línea del horizonte las montañas de la Sierra de Béjar, cuyos picos más altos: Canchal de la Ceja y el Calvitero, muestran sus cumbres nevadas, lo que incrementa la belleza de la panorámica.

          Si desde una cancela metálica canadiense cogiéramos el camino de la derecha, orientado al oeste, desembocaríamos en el acceso a Castil de Cabras, tras menos de dos kilómetros de recorrido. Este último paraje es un verdadero corazón de las Quilamas, que será motivo de otro artículo o contenido de este blog, al igual que la ascensión al Pico Cervero (1463 m).

          Finalmente, no deseo olvidar las joyas faunísticas de esta vertiente sur: unas treinta parejas de buitre negro y varias parejas de cigüeña negra. Además, esta sierra de las Quilamas ha sido considerada hasta no hace mucho como el límite septentrional del lince ibérico. Ahora, parece no quedar ningún vestigio del mismo, probablemente por la falta de alimento, pues su presa fundamental, el conejo, está siendo diezmado por la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica vírica.

          Bueno, llegamos al final de la excursión. Hoy parece que no hemos hablado de medicina. ¿Seguro? Creo que si hiciéramos muchas excursiones como la descrita en estas páginas, nuestro nivel de salud se incrementaría ostensiblemente. Como señalé antes, en su triple dimensión: salud física, mental y social.

Dr. Félix Martín Santos
12-06-2014

Cáncer de colon

Cáncer de colon: tumor maligno prevenible

          El cáncer de colon es un tumor maligno de notable importancia, dado su alta prevalencia: el más frecuente en Europa, según datos contrastados de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Si manejamos datos españoles, publicados periódicamente por el Instituto Nacional de Estadística (INE), observaremos que este cáncer es el segundo más frecuente en la mujer, después del de mama; y el tercero en el hombre, después de los cánceres de pulmón y próstata. Si valoramos conjuntamente ambos sexos, veremos que ocupa también el primer lugar en nuestro país.

          Solo el 20% de estos procesos reconocen una causa genética, no adquirida, por lo tanto, con una fuerte carga familiar o hereditaria. El 80% restante tiene un origen medioambiental, pues está relacionado con ciertos estilos de vida, que le hacen a uno ser más proclive a desarrollarlo. Si lográramos identificar estos factores de riesgo podríamos sentar las bases para prevenir la mayoría de estos procesos.
En el Portal de Salud de la Junta de Castilla y León, al alcance de cualquier interesado, se plasman en la guía del cáncer de colon un resumen de los marcadores y factores de riesgo más importantes de este prevalente tumor. Son los que la comunidad científica internacional ha logrado establecer a medida que avanza el conocimiento sobre esta neoplasia:

          La edad: Este tumor maligno es más probable que aparezca durante la edad adulta, pues más del 90% de los diagnósticos se efectúan en personas cuya edad es mayor de 50 años. Este es un marcador de riesgo, pues no lo podemos modificar epidemiológicamente, esto es, no podemos rejuvenecer a la gente. ¡Ojalá pudiéramos!

          La dieta: Diversos estudios han revelado que la dieta rica en grasas, sobre todo, animales, y pobres en frutas, verdura, fibra y calcio pueden incrementar el riesgo de este cáncer. La ingesta frecuente de carnes rojas, cocinadas en contacto directo con el fuego, se asocia a un riesgo mayor de este proceso. Estos hábitos dietéticos podemos modificarlos, por consiguiente, son factores de riesgo. La educación para la salud de la población puede conseguir mejorar la dieta de la población y, en consecuencia, suprimir este factor de riesgo. ¡Ventaja notable!

          El consumo de alcohol y tabaco: sabemos que un aumento del consumo de estos dos grandes factores de riesgo puede incrementar sustancialmente el riesgo de este tumor. Solo el tabaquismo activo es responsable de un 40% de los tumores malignos de Occidente, según datos de la prestigiosa Asociación Americana contra el Cáncer.

          Presencia de pólipos: el desarrollo de cáncer de colon se inicia habitualmente con la aparición de un pólipo en la mucosa del intestino grueso. Existen datos fehacientes que muestran que según va creciendo el adenoma (pólipo), sobre todo si es de aspecto velloso, aumenta la probabilidad de producirse cambios premalignos, que acaban por desarrollar un carcinoma de colon. La probabilidad de encontrar un tumor maligno en el seno de un adenoma puede llegar hasta el 50% cuando éste alcanza un tamaño mayor de 2 cm.

          Aunque nadie está libre de tener pólipos, hay una serie de personas que tienen más riesgo: las que tienen más de 50 años, las que han tenido pólipos previamente, las que tienen un familiar de primer grado (padres, hermanos e hijos) y las que han sufrido antes un cáncer de colon.

          Como los pólipos podemos identificarlos en el curso de una colonoscopia preventiva, dentro de un programa de cribaje, también podemos extirparlos en el mismo acto endoscópico. En consecuencia, podemos evitar el desarrollo ulterior de cáncer de colon. Este hecho hace que se comporten como un factor de riesgo: son causas de la enfermedad que podemos modificar o eliminar por acciones médicas.

          Los antecedentes familiares de cáncer de colon y recto: El riesgo se incrementa con el grado de parentesco y con el número de familiares afectados. Sí lo ha padecido antes un familiar de primer grado, como padres, hermanos e hijos, el riesgo será mayor que si los afectados fueran de segundo grado.

          La predisposición genética: además de los citados antecedentes familiares, es preciso puntualizar que existen alteraciones en los genes, poco frecuentes, que aumentan el riesgo de desarrollar este tumor maligno. Así sucede con el cáncer colorrectal hereditario no polipósico, que es responsable del 2% de estos tumores malignos. Más raro es la poliposis adenomatosa familiar, pues supone menos del 1% del total de casos de cáncer colorrectal.

          La Junta de Castilla y León tiene habilitado un centro de referencia para los familiares de pacientes que sufren cáncer colon hereditario no polipósico o poliposis adenomatosa familiar, a fin de que puedan efectuarse las pertinentes pruebas genéticas.

          La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn: las personas que sufren estas enfermedades inflamatorias crónicas del colon tienen más riesgo de desarrollar este proceso maligno. No obstante, muchos de estos pacientes no acabarán sufriendo la citada transformación maligna.

Prevención del cáncer de colon

          Voy a intentar explicar las medidas de prevención tanto primaria como secundaria para combatir este grave proceso.

          Se entienden por medidas de prevención primaria aquéllas que tienden a reducir la tasa de incidencia de enfermedades, esto es de casos nuevos en relación a la población expuesta. Con respecto al cáncer de colon la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) aconseja adoptar estilos de vida saludables. En realidad, son medidas que intentan evitar y contrarrestar los citados factores de riesgo medioambientales o adquiridos de este tumor, mencionados anteriormente. En consecuencia se trata de realizar una dieta pobre en grasas y rica en fruta, verduras, folato, calcio y vitamina D. Evitar el sobrepeso y la obesidad, no fumar, hacer ejercicio físico aeróbico y moderar el consumo de alcohol y la ingesta de carne roja, carne procesada y carne cocinada muy hecha o en contacto directo con el fuego.

          La población de Castilla y León ingiere con demasiada frecuencia carne roja a la brasa, pues son bastantes los que la consumen diariamente. Solo hace falta fijarse en el gran número de restaurantes especializados en carnes a la brasa existentes en nuestra Comunidad. No obstante, quiero aclarar en estas líneas que no sugiero suprimir tal ingesta sino moderarla, espaciando sensiblemente su consumo, pues cuando es muy repetido aumenta significativamente el riesgo de cáncer de colon. Es obvio que la gente puede seguir comiendo deliciosas chuletas de vaca Morucha de las dehesas salmantinas o de la raza Avileña-Negra-Ibérica, así como de la exquisita ternera autóctona de Aliste; pero con más moderación.
          En fin, quisiera referir las conclusiones de un estudio dirigido por miembros del Instituto Nacional del cáncer de EE. UU., publicado en agosto del 2012 en la prestigiosa revista American Journal Clinical Nutrition, con el título “Caffeinated and decaffeinated coffe and tea intakes and risk of colorectal cáncer in a large prospective study”. Estos autores, tras seguir a una muestra de 489 706 hombres y mujeres durante 10 años, observan que la ingesta de café con o sin cafeína reduce sensiblemente el riesgo de cáncer de colon, especialmente de los cánceres proximales (ciego, colon ascendente). A mayor consumo menos riesgo. Así, los que consumían 6 o más tazas veían reducido globalmente el riesgo de cáncer colon un 26%, elevándose al 38% de reducción, cuando se trataba de cánceres proximales. Es muy probable que tengamos que incluir el consumo de café como una medida de prevención primaria de este cáncer como de tantos otros procesos que iremos viendo en sucesivas entradas de este blog.

          Las medidas de prevención secundaria pretenden reducir la proporción de prevalencia, esto es, el número de casos o enfermos existentes en un momento dado con respecto a la población total. Se consigue aplicando métodos de diagnóstico precoz para que, posteriormente, el tratamiento sea más efectivo y exitoso. Son las famosas técnicas de cribado. Tanto la AECC como la SEPD han hecho propios los criterios plasmados en las guías de las sociedades americana y europea, a saber:

  1. Las personas que carecen de antecedentes personales y familiares de cáncer o pólipos (riesgo medio), el cribado debe iniciarse a los 50 años. Consistirá en sangre oculta en heces anual o bienal, o sigmoidoscopia (solo se exploran los últimos 60 cm del intestino grueso) cada 5 años, o colonoscopia cada 10 años. Antes de los 50 años, no está indicado este cribado si no hay antecedentes familiares.
  2. En personas menores de 50 años con antecedentes familiares de pólipos o de cáncer colorrectal, el cribado se efectuará de la siguiente manera:

  • Si el paciente tiene dos o más familiares de primer grado (padres, hermano, hijo) con cáncer o pólipos o bien uno solo, pero que lo padeció antes de los 60 años, se efectuará una colonoscopia cada 5 años desde los 40 de edad o desde una edad 10 años menor que la del familiar con cáncer cuando este se diagnosticó.
  • Si el sujeto tiene dos o más familiares de segundo grado (abuelos, tíos y sobrinos) con cáncer o pólipos o uno solo de primer grado pero que lo padeció después de los 60 años, se efectuará el cribado como en las personas de riesgo medio (sin antecedentes familiares), pero empezando a los 40 años.

Justificación de estas técnicas de cribado en nuestro país

          Responsables de la AECC recuerdan que este tipo de cáncer se puede curar en un 90% de los casos si se detecta precozmente. Su presidenta, doña Isabel Oriol, insistía a finales del 2012 que las técnicas de cribado se incluyeran en la Cartera de Servicios Comunes del Sistema Nacional de Salud, pues la detección precoz disminuye la mortalidad a corto plazo entre un 30% y un 35%, lo que “en España equivale a salvar hoy 3600 vidas”. También insistieron en la efectividad del test de la sangre oculta en heces, una prueba barata (cuesta menos de dos euros), sencilla y capaz de identificar lesiones precancerosas ocho años antes de que estas se transformen en un tumor maligno. Su uso, según la presidenta de la AECC, “no solo salvaría vidas, sino que supondría un ahorro evidente a las arcas del Estado. El coste medio del tratamiento de un cáncer colorrectal en España supera los 27.000 euros, que aumenta mucho más si contabilizamos las nuevas terapias biológicas y los tratamientos neoadyuvantes y quirúrgicos para la enfermedad metastásica. Más aún si contamos los años de vida perdidos y el sufrimiento de pacientes y familiares”.

          En julio del 2013 el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó incluir el cribado de cáncer de colon en la cartera básica de servicios. En consecuencia, todas las autonomías deberán incluirlo, cumpliéndose así la reiterada petición de organismos como la AECC, que ahora, por fin, abandera el Ministerio de Sanidad y Consumo español.

Actuaciones en Castilla y León

          Sanidad de Castilla y León (Sacyl) inició en noviembre del 2013 el programa de detección precoz del cáncer de colon para la población de 65 a 69 años, para extenderse de manera progresiva a personas de 50 años. De esta manera 606 520 ciudadanos de la Comunidad entre 50 y 69 años tendrán acceso a este cribado universal en la cartera de prestaciones de la sanidad pública.

          El consejero de Sanidad, Antonio Sáez, ya refería en septiembre del 2013, que se efectuará cada dos años una prueba de sangre oculta en heces, cuyo coste es de 3,96 euros. En caso de ser positiva se efectuaría una colonoscopia, para confirmar el proceso mediante visión directa del supuesto tumor y posterior estudio histológico de la biopsia obtenida. Esta técnica encarecía el coste hasta los 402 euros. También señalaba que el porcentaje de positividad estimado es del 7% en el intervalo de edad de 65 a 69 años, reduciéndose en edades inferiores. Según mi criterio, con esta argumentación el consejero intentaba justificar el retraso en la implantación del cribado a las personas de 50 años.

          La Alianza para la Prevención del Cáncer de Colon señaló el día 31 de marzo del 2014, que la concienciación social es fundamental para la implantación y eficacia de los cribados de este tumor. El test de sangre oculto en heces se ha efectuado a dos millones y medio de personas de entre los doce que son susceptibles de beneficiarse de esta prueba.

          También se ha constatado que la proporción media de participación es del 50%, que aumenta cuando los médicos de familia y enfermeras de los centros de salud sensibilizan a la población y cuando se repite la invitación a los que aún no han contestado.

          Espero que en los próximos años se consoliden estas medidas de prevención, tanto primaria como secundaria, de este tumor maligno.

Dr. Félix Martín Santos
29-05-2014

Atardecer bulevar Burgos

Atardecer en el bulevar de Burgos

          El último día del mes de marzo encaminé mis pasos por el antiguo trazado del ferrocarril a su paso por la ciudad de Burgos, ahora flamante bulevar de Herzog y De Meuron, con el propósito de recorrer el tramo que discurre entre el cruce de la calle Santa Dorotea y su abrupto final, inacabado, poco antes del monasterio de las Huelgas. A los pocos metros de haber iniciado el trayecto, enfrente de unos almacenes destartalados de Renfe, me sorprendió la visión de un macho de verdecillo (serinus serinus), con su vientre de intenso y bello color amarillo, cantando en la rama de un pino, con un chirrido rápido y largo, pero agradable al oído. Poco después, tras rodear el sufrido edificio de la antigua estación del ferrocarril, me topé con cuatro acacias, desprovistas de follaje, en espera de mayo y junio cuando nos regalarán el aroma profundo y melifluo de sus flores. Tras sobrepasarlas accedí al camino principal de entrada de la estación, en su cara norte. Aprecié a su derecha, sobre un mullido césped, dos castaños de indias, desnudos también de hojas; y dos monumentales árboles de hoja perenne: un cedro y una secuoya, medio seca, por haber sufrido la ira de un rayo hace años. A su izquierda se yerguen dos castaños de indias, dos secuoyas y un cedro. El sonido susurrante de los verderones (carduelis chloris) me acompañó hasta situarme enfrente de la fachada principal. Observé cierta incuria, con su tejado inestable, sus puertas tapiadas, una inscripción en piedra bajo la cornisa: CAMINOS DE HIERRO DEL NORTE, recordando tiempos mejores. En el alero, un colirrojo tizón (phoenicurus ochruros) hacía acrobacias mientras capturaba insectos. Me encaré hacia el oeste, en dirección al camino principal del bulevar, atravesando un bosquete de hayas, con algunos pinos. En uno, un carbonero común (parus major), entonaba su agradable trino de notas metálicas, sonoras y repetidas “ti- ti–taa ti-ti-taa”. Su mansedumbre me permitió hacerle varias fotos. Luego, un mirlo (turdus merula) sumó su potente y embaucador canto.

          Ya en el camino principal, cegado por el sol del ocaso vi varias parcelas, a derecha e izquierda de la carretera, vacías y desoladas por la actual crisis económica. Pocos constructores y contratistas se aventuran a edificar nuevas viviendas. Sin embargo, aprecié vida alrededor: niños jugando, mientras sus padres paseaban; gente corriendo (jogging); algunos ciclistas; parejas de jóvenes haciéndose arrumacos… Me fijé en el mobiliario del bulevar, que con sus modernas marquesinas y apeaderos del autobús, sus aéreas bombillas semejando antiguas luminarias ferroviarias, su piso pulido y sus bordes de granito gris; me complace y agrada en grado sumo. No me importa que no sean originales como creíamos al principio. En fin, en poco tiempo y espacio me hallé sin carretera y, por tanto, con el bulevar cortado. Esos días las autoridades municipales anunciaron que en breve se iniciarán las obras para conectarlo con Parralillos y el Hospital del Rey. Ya de regreso, aún seguían cantando el verderón y el mirlo. Al final me encontré en el punto de partida.

          La descripción de ese rincón de Burgos, me sirve para resaltar que andar al menos una hora casi todos los días de la semana, constituye uno de los consejos habituales en las consultas médicas. Se trata de practicar ejercicio físico regular con la intención de elevar el nivel de salud de la población, aplicable tanto a población sana como a personas afectas de enfermedades crónicas tan prevalentes como la diabetes tipo II, la cardiopatía isquémica (angina e infarto de miocardio), la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el síndrome metabólico y la hipertensión arterial.

          Algunos estudios científicos demuestran que algo tan sencillo y accesible para la mayoría de la gente como deambular a un ritmo vivo puede fortalecer el corazón y mejorar el funcionamiento de los pulmones. Además, el resultado es dosis dependiente, esto es, caminar tres horas al día produce más beneficios que hacerlo una hora. Por otra parte, a muchos pacientes no hay forma de convencerles para que practiquen actividad física más intensa como la natación prolongada, ciclismo, jogging o acudir a un gimnasio.

          También hay estudios científicos que revelan que el ejercicio físico moderado a partir de la mitad de la vida previene el déficit cognitivo leve y, por tanto, la demencia. Hay que aclarar que las personas con déficit cognitivo leve constituyen un grupo de alto riesgo de demencia porque la desarrollan en una proporción del 10 al 15% por año, mientras que esta evolución sólo se observa en el 1 al 2% de la población anciana de la comunidad.
          En enero del 2010 los miembros del equipo de Yonas E. Geda, de la clínica Mayo, en Rochester, publicaron en la prestigiosa revista “Archives of Neurology” las conclusiones de un estudio de casos y control sobre envejecimiento. Para ello compararon los hábitos deportivos de 198 personas con deterioro cognitivo leve con 1126 controles sanos, comprobando que las personas que referían practicar ejercicio moderado -caminar, yoga, estiramientos o natación breve- desde la mitad de su existencia eran menos proclives a desarrollar deterioro mental. La citada actividad física aeróbica se asociaba a una reducción del 39% en el riesgo de déficit cognitivo, mientras que cuando empezaron a efectuarla a edades más tardías de la vida el riesgo se redujo al 32%.

          Cuando abordo el tema de la demencia y de la Enfermedad de Alzheimer no puedo resistir la tentación de hablar de los efectos preventivos ejercidos por el consumo de café sobre estas terribles enfermedades. Voy a ser comedido. Entre varios artículos de interés que versan sobre el tema, solo me voy a referir al estudio finlandés dirigido por Mario H. Eskelenin y Miia Kivipelto, que publicaron en el año 2009 en la prestigiosa revista Journal of Alzheimer’s Disease con el título en inglés “Midlife coffee and tea drinking and the risk of late life dementia: a population-based CAIDE”. Se trata de un estudio prospectivo donde se controlan durante 21 años a 1409 personas (875 mujeres y 534 hombres), mentalmente sanos al inicio del estudio. Tras comparar la incidencia de defectos mentales en la cohorte de consumidores de café con el grupo o cohorte de personas cuyo consumo era bajo (0 a 2 tazas), llegan a la conclusión de que el consumo moderado de café (3 a 5 tazas) en la edad media de la vida reducía de un 65 a 70% el riesgo de demencia en la senectud y de un 62 a 64% el riesgo de Enfermedad de Alzheimer.

          En cualquier consulta de neumología es muy común que el neumólogo responsable indique largos paseos a un ritmo aceptable y sostenible a los pacientes afectos de EPOC, cuarta causa de muerte en el mundo, según datos de la OMS, aún estando en estadios avanzados. A la luz de los conocimientos científicos actuales, esta medida se asocia a una mayor calidad de vida y a una menor morbimortalidad de los pacientes. Además diversos estudios efectuados dentro de programas de rehabilitación respiratoria han demostrado que los pacientes más activos físicamente se benefician de un enlentecimiento en la pérdida de función pulmonar y una reducción del número de exacerbaciones. Llegado a este punto quiero remarcar que la causa fundamental de la EPOC es el tabaquismo, el cual es también responsable de un deterioro acelerado de la función respiratoria. Por ello es crucial que estos pacientes dejen de fumar, pues sino en pocos años acabarán con obstrucción bronquial muy severa, insuficiencia respiratoria y oxígeno domiciliario durante un mínimo de 18 horas seguidas.

          Desde luego, una gran parte de la educación para la salud que ofrezco a mis pacientes neumológicos tiene que ver con estos aspectos, pues estoy seguro de que el cese tabáquico y la práctica de actividad física aeróbica incrementarán la salud física y mental de los mismos. Además, si dejan de fumar los que aún no han desarrollado enfisema, bronquitis crónica obstructiva o EPOC, prácticamente nunca lo desarrollarán.

          Hay una frase que me encanta decir: para un fumador activo la mejor inversión en salud es dejar de fumar. Esta contundente afirmación se justifica por una realidad inequívoca: el tabaquismo activo es la primera causa de muerte evitable en los países desarrollados.

          Con la descripción del paisaje burgalés inicial también intento transmitir que un simple paseo por cualquiera de nuestros entornos urbanos, con espacios ajardinados y verdes como este bulevar burgalés, puede servirnos para reducir el nivel de ansiedad, sobre todo, si somos observadores pacientes y perspicaces del entorno. En mi caso particular el placer cuando ando o corro por estos parajes es doble, pues al beneficio obtenido con la actividad física, se suma el conseguido con la observación gozosa de la flora y fauna. Así, la visión de las diversas especies arbóreas, del estrato arbustivo acompañante, con diversas plantas aromáticas, y de los diversos pájaros, con sus plumajes y trinos identificativos de especie; me resulta sumamente reconfortante y relajante. Si, además, tuviéramos patrimonio artístico próximo el goce sería mayor.

          Antes de concluir quiero recordar que el 31 de marzo, día del paseo que encabeza el título de este contenido, corresponde con el Día Mundial Contra el Cáncer de Colon. En consecuencia, me gustaría que el próximo contenido de este blog versara sobre este prevalente tumor: el más frecuente en ambos sexos.

Dr. Félix Martín Santos
Neumólogo
15-05-2014

Primera entrada estilos de vida saludable

Estilos de vida saludables

          Mientras corría por la margen izquierda del río Arlanzón a su paso por la ciudad de Burgos, pensaba lo afortunado que era por gozar de las bondades del ejercicio físico regular. Efectivamente, las evidencias científicas actuales revelan que la actividad física aeróbica periódica reduce la tasa de muerte global y la específica por las causas principales de muerte, esto es, por enfermedades cardiovasculares, procesos tumorales y alteraciones neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson. Además, el placer y felicidad que obtiene uno cuando acaba de correr, nadar, practicar ciclismo, efectuar senderismo, etc. es muy notable, probablemente como consecuencia de la producción neurológica de estimulantes (neurotransmisores) y endorfinas (opiáceos naturales). Espero transmitir en este blog una parte significativa de las conclusiones de los estudios científicos que tratan sobre este apasionante tema.

          Confesaré que antes de salir a correr, tras acabar la consulta, preparé con mimo una infusión del café especial de Honduras, finca las Marías, en mi cafetera Chemex. Haciendo de barista aficionado, obtuve una infusión de un café, profundamente aromático, dulce, en absoluto amargo, de sabor exquisito, afrutado. Tras tomarlo, sin azúcar, ya estaba en condiciones de correr durante una hora por parajes de Burgos, ciudad pródiga en espacios verdes.

          Saco a colación esta anécdota para resaltar que el consumo de café, bebida muy popular y universal, puede considerarse, a la luz de las evidencias científicas más actuales como un verdadero factor protector de salud. Así, en un estudio publicado en New England Journal of Medicine en mayo del 2012, los autores del mismo, pertenecientes a los Institutos Nacionales de la Salud, como el de Nutrición, dependiente del gobierno federal de EE. UU., muestran, tras estudiar una muestra de más de 400 000 personas durante 13 años, que el consumo de café reduce el riesgo de muerte global y el específico por casi todas las causas, incluyendo las cardiovasculares, como los infartos de miocardio, angina de pecho e infartos cerebrales. Otro estudio, también publicado en 2012 (Journal of Hipertension) concluye que la ingesta de café no incrementa el riesgo de hipertensión arterial, por lo que la guía europea de manejo de la hipertensión arterial del 2013 ha dejado de prohibir su consumo en pacientes hipertensos. El café parece, pues, contribuir a aumentar la esperanza de vida en buena salud. Bueno, este es un tema muy interesante y atractivo que podríamos desarrollar ampliamente en diversas entradas de este blog.

          Los proveedores de salud como los médicos y demás profesionales sanitarios tenemos la obligación de efectuar educación para la salud sobre los denominados estilos de vida saludables, mientras que los pacientes tienen el derecho de recibir esa preciada información. Al menos debemos esforzarnos, primero, en estudiar y conocer las diversas publicaciones científicas que versan, por ejemplo, sobre la dieta mediterránea, la citada actividad física aeróbica, los avances en la lucha contra el tabaquismo y el alcoholismo y, después, predicar con el ejemplo. Durante décadas la considerada población ejemplar, constituida por profesionales de la salud y por docentes, ha sido la que más ha fumado, con proporciones de prevalencia de tabaquismo superiores a la media. Evidentemente, esta actitud deplorable ha minado la credibilidad de muchos médicos, algunos de los cuales son especialistas en neumología, los que supuestamente tenemos que luchar más específicamente contra el azote del tabaquismo, primera causa de muerte evitable en España y en los países del primer mundo.

          En este blog que ahora iniciamos me gustaría hablar tanto sobre estilos de vida saludables como sobre las posibles estrategias para reducir el estrés y el nivel de ansiedad, tan comunes en nuestra sociedad. Así, en ocasiones describiré las experiencias e impresiones que obtengo cuando efectúo una excursión campestre y disfruto con la contemplación de diversos paisajes, así como con la botánica, ornitología y micología de nuestra querida tierra. Otras veces, será la visita a nuestro extraordinario patrimonio, de los más ricos y variados del mundo. Estoy seguro que uno puede alcanzar altas cotas de felicidad cuando asciende a la ermita románica de San Pantaleón de Losa, en la provincia de Burgos, en el mes de mayo y disfruta con la visión de los lirios en flor, que crecen en torno a la misma. Al igual que cuando recuerda la leyenda del santo Grial, muy arraigada en este entorno y, por supuesto, cuando observa al misterioso atlante de la portada y de su gran conjunto de esculturas románicas en metopas y en los capiteles de las ventanas, posiblemente después de haber cogido una buena cantidad de cantarellus lutescens, verdadera delicia micológica, en los pinares próximos. Más cerca tengo en el tiempo la excursión que efectúe con mi amigo Rafa, cabrero en su infancia y apicultor actual, por mi querida Sierra de las Quilamas, descendiendo de San Miguel de Valero hasta Valero y, luego, hasta San Esteban de la Sierra, caminando por senderos ancestrales, mientras me relataba variadas anécdotas sobre las costumbres, medios de producción y de subsistencia de estos míticos lugares de la provincia de Salamanca, con su conocimiento y sabiduría popular, que hacen que muchas veces aprenda mucho más en compañía de esta gente maravillosa que presenciando más de un foro científico.

          Me gustaría transmitir a la gente que la felicidad está en estas pequeñas cosas y detalles, que no necesitamos emplear grandes recursos, como efectuar un viaje a un país exótico. También quisiera resaltar que es bueno y aconsejable disponer de varias estrategias, pues si solo utilizamos una y la perdemos es posible que cunda el desánimo y la melancolía. Recuerdo algún paciente, asiduo practicante de ejercicio frecuente e intenso, que, tras lesionarse y quedarse sin su fuente fundamental y casi exclusiva de placer, acabó sufriendo una severa depresión. Estoy convencido de que si este buen hombre hubiera empleado varios sistemas para rebajar el nivel de ansiedad, por ejemplo, la lectura de un buen libro; el goce con el cine o el teatro; la simple y maravillosa conversación con un grupo de amigos, donde se alterne la escucha reflexiva y placentera con la expresión oral posterior, o una suave y soportable marcha senderista, seguro que las semanas de cura y recuperación de su lesión hubieran sido más soportables.

          En fin, espero poder transmitir todo este tipo de ideas y proyectos a los futuros lectores de este blog. De entrada, muchas gracias por leerlo.

Dr. Félix Martín Santos
01-05-2014
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