Ascensión al Campo Escurial: Antesala del Pico Cervero (Sierra de las Quilamas)

Al atardecer del segundo sábado del mes de agosto del presente año decidí incrementar mi nivel de salud física y mental, recorriendo la distancia que separa Linares de Riofrío de la plataforma previa al Pico Cervero: el Campo Escurial. 

Durante este trayecto se atraviesa el bosque caducifolio de la Honfría: uno de los más extensos y mejor conservados de la frontera suroeste de nuestro país. Su orientación septentrional hace que se beneficie de altas cotas de pluviosidad y humedad, responsables de la gran variedad arbórea de este bosque, pues, junto al castaño predominante, conviven muchos robles y bastantes ejemplares de avellanos, cerezos silvestres y acebos. Representa el bastión caducifolio y atlántico de la Sierra de las Quilamas, en la que predomina una vegetación de corte mediterráneo.



Inicio el recorrido en la fuente de la Marina, junto al cartel indicador de la ruta de las Quilamas. Tras correr 1.500 metros abandono el camino principal para desviarme a la izquierda por la cuesta de las Pollinas. Este atajo a la fuente de la Honfría me resulta profundamente entrañable y familiar. En pocos sitios llego a percibir tan nítidamente la adaptación de mi organismo al esfuerzo físico aeróbico como cuando asciendo corriendo a un ritmo sostenido por la fuerte pendiente de este emblemático sendero. Sí, creo percibir cómo el corazón y los pulmones aumentan su trabajo para subvenir las necesidades de sangre arterial de los sobrecargados músculos de las extremidades inferiores. A pesar de los fuertes latidos, de las grandes corrientes de aire entrando por la boca y nariz, del sudor goteando por la frente y cara, de los sobrecargados músculos; el placer y deleite obtenido con tal esfuerzo mientras contemplo el bello entorno que me rodea alcanza cotas difíciles de superar. Supongo que se deberá a la gran descarga y liberación cerebral de poderosos estimulantes y relajantes (encefalinas y endorfinas). 


Volviendo al camino, diré que en los primeros quinientos metros de ascensión los castaños dominan netamente la margen derecha, mientras que los robles predominan en el borde izquierdo, el orientado al sureste, donde se aprecian las montañas de la Sierra Chica. Cuando el programa de entrenamiento incorporado en el móvil me marca los dos kilómetros se vislumbra a la izquierda un notable prado, cuya cancela metálica de acceso se encuentra unos metros más arriba (360 m.). Las abejas de las colmenas sitas casi inmediatamente detrás de esta entrada parecen impedir la entrada de extraños e intrusos. 


Espino albar en la cuesta de las Pollinas


Unos pocos metros más allá (100 m.), el espino albar (Crataegus Monogyna) se hace visible en ambos márgenes del sendero, al menos durante los siguientes sesenta metros del mismo.


Este arbusto se engalana en mayo con su tupida y meliflua flor alba. Al final del verano y principio del otoño ofrece su fruto rojo, muy empleado por la medicina tradicional China, pues contiene unos principios activos (procianidinas) que aumentan la degradación de las grasas (función lipolítica). También las flores y hojas son muy ricas en procianidinas, flavonoides de gran potencia antioxidante, responsables de sus propiedades hipotensoras, antiarrítmicas y ansiolíticas.


Una de las muchas supersticiones del majuelo o espino albar es la que afirma que si  se lleva a casa una rama del mismo durante la noche de San Juan la protegerá de desastres naturales. Incluso la tradición católica también se vale de este arbusto cuando refiere que se benefició del don de ser incólume al rayo, por ser un espino donde la Virgen dejó secar la ropa del niño Jesús. En fin, hasta el mundo mágico de las hadas considera emblemático al majuelo, pues estas buenas e imaginarias damas gustaban de aventurarse en bosquecillos con abundantes espinos albares. Los celtas lo utilizaban en las bodas y en las festividades dedicadas a la fertilidad.



A los 2.610 metros del punto de partida hay un pequeño sector a la izquierda del camino donde las orquídeas se dejan ver en mayo. Junto a las desnudas y visibles raíces de varios castaños aprecié en mayo de este año unos cuantos ejemplares de azules orquídeas (género orchis). La presencia y existencia de estas singulares flores me permite efectuar algunas reflexiones sobre las mismas.


Orquídeas en mayo (Sendero de las Pollinas)


Es posible que bastantes personas desconozcan que las orquídeas silvestres sólo pueden germinar cuando resultan invadidas por ciertos hongos (endomicorriza). De esta forma se establece una relación simbiótica (usualmente cuando dos seres vivos se unen para obtener un beneficio recíproco), aunque en este caso es de carácter unidireccional, pues es la orquídea la que realmente se beneficia, dado que el hongo le suministra los nutrientes necesarios para su desarrollo (fósforo, calcio, nitrógeno y potasio) disueltos en agua. Además, de incrementar la capacidad de absorción del líquido elemento.


Parece ser que para que este fenómeno prospere en el medio natural con la erupción y desarrollo de las correspondientes orquídeas debe transcurrir un tiempo muy notable (de tres a cuatro años). A partir de entonces aparecerán todas las primaveras (habitualmente mayo en Castilla y León) nuestras bellas orquídeas, usualmente de los géneros ophrys y orchis, en los mismos parajes. ¡Cáspita! Con este detalle científico no pretendo aburrir ni distraer al personal, al contrario, pretendo que se incremente el afán y el interés por proteger estas maravillas de la naturaleza. Recomiendo encarecidamente no arrancar nunca una orquídea de su medio natural. En el caso de que algún galante caballero quiera sorprender a su amada con un ramo de flores naturales, le aconsejo que lleve a la afortunada dama a ese paraje donde florecen estas delicadas plantas, para que ambos se deleiten con su belleza y misterio.


Castaños secos


Nada más salir del rincón de las orquídeas aparecen a ambos lados del sendero bastantes ejemplares de castaños secos e incluso algunos yacen caídos con las raíces visibles. Por desgracia, son muchos los castaños que están secándose en este mágico bosque. Parece ser el resultado del ataque de hongos patógenos que afectan al tronco y las ramas como el chancro causado por Cryphonectria parasitica; otros, como Armillaria mellea  destruyen las raíces.


Sin embargo, el más activo y destructivo de las raíces es el que causa la temible tinta (Phytophthora cinnamomi). Aunque según Pedro, el perspicaz y entendido guarda forestal de la zona, los estudios científicos efectuados en este emblemático castañar siguen sin dar con el verdadero agente responsable de esta gran mortandad. En fin, sea cual fuere la causa, hago votos para que la Fortuna acompañe a nuestros talentosos y prestigiosos investigadores, a fin de que descubran un remedio efectivo para solucionar esta auténtica plaga arbórea. Me entristece encontrar por doquier castaños secos y caídos, a veces arrancados de raíz, mientras deambulo por este grandioso bosque.

  

A continuación, aumentan la pendiente y la belleza del lugar; el sendero se estrecha y los castaños, robles, acebos y avellanos de ambos lados se aproximan tanto que parecen formar un dosel de ramas y hojas que alegran el paseo del caminante. Este tramo de dura pendiente se prolonga durante unos 250 metros, acabando en la superficie llana de la zona recreativa de la Honfría. ¡Demontre! Nada más acceder me encuentro con coches aparcados y gente arremolinada en torno a los merenderos. Sin embargo, aprecio a dos chicas que llevan a la espalda dos grandes bolsas. Me alegra pensar que porten la basura acumulada y, luego, recogida. Como me domina la impaciencia, al llegar a su nivel les pregunto a bocajarro y casi sin dejar de correr:


   — ¿Qué cargáis a la espalda? ¿Basura?

   — Pues claro— me responden con presteza.

   

Tanto me gusta el gesto y la muestra de educación ambiental, que no puedo por menos que agradecérselo.


 — Estupendo. Muy bien.


Cuando llego a la fuente de la Honfría, unos 100 metros más allá, me paro a beber agua, lenta y parsimoniosamente. Hago tiempo hasta ver a las dos jóvenes tirar la basura a los contenedores. En ese momento pienso ingenuamente que tal esmero por conservar este paraje sólo lo pueden mostrar los autóctonos del lugar. Por ello, vuelvo a incordiarlas.


— ¿Sois de Linares?

— No. De Salamanca— me responden.


Tras breve desconcierto por mi parte, las felicito y les refiero que es muy probable que relate esta loable conducta ecológica en algún artículo que escriba sobre estos parajes. Además, les digo que se publicaría en la sección de blogs de un periódico digital de su ciudad: Tribuna de Salamanca. Aprovechando cierta sorpresa por su parte, vuelvo a la carga con más preguntas.


— ¿Cómo os llamáis?

Maribel—responde una con celeridad—. La otra se lo piensa más, pero al final también me dice su nombre.

Noelia me llamo.

— Bueno, Noelia y Maribel, recordaré vuestros nombres.


Después de esta agradable y reconfortante sorpresa asciendo verticalmente, entre merenderos, cerezos y castaños, los 60 metros que me separan de un pequeño sendero. Si me dirigiera a la izquierda ascendería a las Peñas del Agua o al Hueco. Sin embargo, voy hacia la derecha para llegar, tras 170 metros de recorrido, al camino principal por el que ascenderé hasta el Campo Escurial y, luego, al Pico Cervero (1.465 metros de altitud).


Tras sobrepasar una curva cerrada a la derecha nos encontramos con un tramo de medio kilómetro en donde el paseo resulta amenizado por la presencia de numerosos avellanos, junto a algunos acebos y los omnipresentes castaños y robles. No obstante, nada más dejar este tramo de relevante diversidad arbórea, coincidiendo con los 4 kilómetros de recorrido, empezamos a ver un abrumador dominio del roble hasta llegar, dos kilómetros y medio más arriba, a la plataforma de acceso al Campo Escurial.


Nada más llegar nos llama la atención la imagen triangular del pico Cervero, orientado al oeste. A la derecha, al noroeste y al norte, se aprecia en lontananza la amplia planicie del campo charro, paisaje adehesado de encinas; a la izquierda, al sur, detrás de las montañas que anteceden al Pico Cervero se encuentra el profundo valle excavado por el río Quilamas


Entrada Campo Escurial


Si rebasamos las dos torres de granito que enmarcan una puerta natural de acceso entramos en este paraje de Escurial de la Sierra, el cual ha sido recientemente rehabilitado - las obras acabaron en abril 2014- por la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT) Duero-Douro, mediante el acondicionamiento y restauración del antiguo mobiliario: un abrevadero, merenderos, una fuente, barbacoa...


Este bendito lugar siempre me ha parecido un remanso de paz y de quietud, ideal para rebajar el nivel cotidiano de ansiedad. Estamos en un punto estratégico de la sierra de las Quilamas, a 1.290 metros de altura, con una excelente panorámica y usualmente libre de contaminación atmosférica y acústica, lo que invita a la meditación, lectura o simplemente al libre descanso y solaz, dejando la mente abstraída, pues en esos momentos parecemos intemporales.


No obstante, a mí me complace rememorar la referencia a estos lugares del rey de Castilla y León, Alfonso XI, quien constató en su famoso tratado de Montería (libro tercero, página 41) la presencia de oso en este mismo lugar: "El Cervero que está sobre el Escorial es buen monte de oso y de puerco...".  ¡Qué maravilla! Han transcurrido casi 700 años desde entonces (este rey nació en 1312 y murió de peste en 1350) y parece que sólo ha habido un par de cambios: uno, la presencia del mobiliario descrito; dos, la ausencia del gran oso ibérico. Bueno, añadiría un tercero: la falta del lobo ibérico desde hace unos 50 años.   

                                                                                

La noche se me echa encima, iluminada por una gran luna, pues el día siguiente de esta excursión, día de San Lorenzo, será luna llena. Temiendo que mi querida cónyuge se llene de inquietud y de cierta irritación por la tardanza subsiguiente decido regresar corriendo a un ritmo más vivo. El descenso lo permite y la luz natural es de tal intensidad que no tengo necesidad de iluminarme con la linterna frontal. Sólo cuando llego al paraje recreativo de la Honfría la conecto, con el propósito de ver el estado del solaz tras el descanso turístico. ¡Qué alegría! La limpieza efectuada por los turistas o visitantes salmantinos ha sido realmente encomiable, pues no he visto desperdicios relevantes, excepto un pequeño vaso de plástico aplastado y un paquete vacío de tabaco. Recojo ambos, los guardo en el bolsillo y desciendo por el sendero de las Pollinas.


Es una gran suerte que en Linares puedan reciclarse el papel, vidrio y plástico. Mientras desciendo me congratulo por haber presenciado una excelente conducta ecológica y de respeto medioambiental en un paraje muy entrañable para mí. Sólo me causa cierto prurito y preocupación la presencia del paquete de tabaco, que posiblemente ha podido pertenecer a un grupo anterior, por lo que significa: gran riesgo de enfermar y morir para el fumador activo; riesgo de incendio en caso de fumar en un bosque como éste.


En fin, en poco tiempo paso de escuchar el ulular del cárabo, mientras desciendo por las Pollinas, a oír el canto del autillo, cuando me aproximo a casa, pues cría en la foresta aledaña.

                            


                                                      Dr.  Félix Martín Santos


 

 

INTERMITENTE

PERSISTENTE LEVE

PERSISTENTE MODERADA

PERSISTENTE SEVERA

Síntomas diurnos

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces a la semana

Síntomas diariamente

Síntomas continuos (varias veces diarias)

Medicación de alivio (Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces semanales, pero no diariamente

Todos los días

Varias veces al día

Síntomas nocturnos

No más de 2 veces al mes

Más de 2 veces al mes

Más de una vez a la semana

Frecuentes

Limitación de la actividad

Ninguna

Algo

Bastante

Mucha

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

> 80%

> 80%

> 60% - <80%

<60%

Exacerbaciones

Ninguna

Una o ninguna al año

Dos o más al año

Dos o más anuales

 

La espirometría es también fundamental para establecer el grado de severidad del asma, puesto que cuanto más bajo sea el valor del FEV1 más severa es la enfermedad y el riesgo de exacerbación aumenta concomitantemente.

 

Es preciso referir que es suficiente la presencia de cualquiera de las situaciones mostradas en la tabla para clasificar al asma en intermitente o en persistente, en sus diversos grados (ligera, moderada y severa).

 

¿Cuándo decimos que el asma está bien controlada?

 

Según la mejor guía internacional de manejo del asma, la de la GINA (Global Initiative for Asthma 2019), el grado de control del asma se evalúa tras establecer un tratamiento de fondo con corticoides inhalados (budesonida, fluticasona, beclometasona, ciclesonida, mometasona) con o sin broncodilatadores de acción prolongada (formoterol, salmeterol, vilanterol), en base a los datos obtenidos en la espirometría y en la respuesta a las mismas preguntas utilizadas para establecer la severidad de la misma.

 

Según los datos obtenidos podremos ver si el asma está bien controlada, parcialmente controlada o mal controlada, como se aprecia en la tabla anexa.

 

 

Bien controlada (deben cumplirse todos los siguientes)

Parcialmente controlada (Cualquier valor de los siguientes en cualquier semana)

Mal controlada (si ≥3 características de asma parcialmente controlada)

Síntomas diurnos

Ninguno (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Medicación de alivio(Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

Ninguna (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Síntomas nocturnos/despertares

Ninguno

Cualquiera

 

Limitación de la actividad

Ninguna

Cualquiera

 

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

FEV 1>80% del valor teórico

PEF > 80% mejor valor personal

FEV 1<80% del valor teórico

PEF < 80% mejor valor personal

 

Exacerbaciones

Ninguna

≥1 al año

≥1 en cualquier semana

 

Es bueno mencionar aquí que la mayoría de los pacientes con asma responden bien a un tratamiento de fondo, cuyo objetivo fundamental es neutralizar la inflamación de la vía aérea, siendo los mejores antiinflamatorios los corticoides inhalados, a dosis de microgramos, pues exhiben una alta efectividad y una notable seguridad, dado que la dosis que no inhalan (como un 80% del total) y degluten es eliminada en, gran parte, en el hígado, en un primer paso metabólico. Además, tal dosis tiende a descenderse periódicamente (cada 4 meses) en caso de comprobar estabilidad clínica y funcional (en los niños, verdadera ganancia). De esta suerte, el tratamiento óptimo es el que controla al paciente con la dosis mínima de corticoides inhalados, variable en cada sujeto. Si no, sería preciso reevaluar la situación.

 

¿Cuáles son los principales factores de riesgo de sufrir exacerbaciones?

 

El principal factor de riesgo de sufrir crisis asmáticas es tener mal controlado el asma.  Luego, existen una serie de factores de riesgo modificables, incluso en pacientes con pocos síntomas de asma, que siempre deben tenerse en cuenta, entre los que se hallan los siguientes:

 

- Mal manejo de los corticoides inhalados, por no prescribirse, mala adherencia o por incorrecta técnica de inhalación.

 

- Exposiciones nefandas: al tabaco, contaminantes atmosféricos, a alérgenos a los que está sensibilizado y cuya inhalación le provoca síntomas.

 

- Comorbilidades: obesidad, rinosinusitis crónica, reflujo gastroesofágico, alergia alimentaria, ansiedad y depresión.

 

- Infecciones agudas de las vías aéreas superiores, frecuentemente de origen vírico, complicadas con sinusitis maxilar y bronquitis aguda.

 

- Función pulmonar precaria: bajo FEV1, especialmente si es inferior al 60% del valor teórico.

 

- Antecedentes de intubación o asistencia a Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por crisis severas.

 

- Sufrir una o más exacerbaciones en los últimos 12 meses.

 

Actividad física y asma

 

Después de explicar estos conceptos básicos sobre el asma, estamos en disposición analizar los efectos beneficiosos de la práctica de actividad física aeróbica en el asma.

 

Lo que en las siguientes líneas voy a resumir son una serie de estudios epidemiológicos, la mayoría experimentales, que han revelado que un programa de entrenamiento físico aeróbico seguido por pacientes con asma moderado o severo consigue mejorar su forma física (fitness cardiorrespiratorio), su calidad de vida, reducir la sintomatología, así como el estrés y la ansiedad.

 

Efecto protector del ejercicio físico en el asma: Subir escaleras (escalinata de acceso a la portada del Sarmental de la Catedral de Burgos) es una buena forma de efectuar ejercicio físico aeróbico.

 

Efecto protector de la actividad física en el asma: algo tan sencillo o costoso como subir escaleras es un buen ejercicio aeróbico, que ayuda a controlar mejor el asma, además de contribuir a mejorar nuestra forma física y a reducir la tasa de muerte por todas las causas, entre otros muchos efectos saludables.

 

En agosto del 2010 se publicó en la revista oficial del Colegio Americano de Neumólogos (Chestun estudio experimental brasileño que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico, durante 3 meses, reducía la clínica, aumentaba los días libres de ansiedad y depresión, así como la calidad de vida de los 50 pacientes que, por procedimientos de aleatorización, se beneficiaron de esta intervención (más ejercicios respiratorios y educación sobre asma), con respecto a los 51 que sólo recibieron un programa educativo más ejercicios respiratorios. (11)

 


Más tarde, en febrero del 2011, se publicó en una revista especializada (Medicine & Science in Sports & Exercise), otro estudio experimental efectuado por el mismo grupo de investigadores, Felipe Mendes y colegas, que, basándose en el efecto antiinflamatorio del ejercicio físico aeróbico en enfermedades crónicas, pretendió comprobar si también un programa controlado de entrenamiento aeróbico era capaz de exhibir un efecto antiinflamatorio en pacientes con asma moderado y severo, mediante la reducción del recuento de eosinófilos en el esputo (objetivo principal) y la disminución del óxido nítrico exhalado (FeNO), como medida indirecta de inflamación por eosinófilos (objetivo secundario). Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 68 sujetos de la muestra en dos grupos: uno, el control, que siguió un programa educativo sobre asma y ejercicios respiratorios; el otro, se benefició, además, de un programa de entrenamiento aeróbico. Tras realizar controles semanales, durante tres meses, pudo comprobarse que los pacientes que efectuaron el citado ejercicio físico aeróbico experimentaron una reducción significativa de sus niveles de eosinófilos en esputo y del FeNO (r: 0,7 y 0, 9, respectivamente), sobre todo, en los que partieron con mayores niveles inflamatorios versus los del grupo control. (12)


Otros hallazgos de este ensayo fueron la observación de un mejor estado de forma física (mejor consumo máximo de oxígeno: V˙O2max), mayor número de días libres de síntomas y menores exacerbaciones por parte de los pacientes que cayeron en el grupo de intervención, o sea, los que siguieron el programa de entrenamiento aeróbico.


Si bien estos boyantes resultados se obtuvieron en pacientes adultos, también en niños se ha comprobado, mediante estudios experimentales, que un programa de entrenamiento aeróbico mejoraba su estado de forma física (mayor V˙O2max), aumentaba su calidad de vida y lograba reducir las dosis diarias de corticoides inhalados. (13)


Posteriormente, en agosto del 2015, Carvalho y Mendes vuelven a la carga, para publicar, en la revista de la Sociedad Británica de Neumología (Thorax), otro estudio experimental en el que establecieron como objetivo principal ver si un programa de entrenamiento aeróbico era capaz de reducir la hiperreactividad bronquial y los marcadores inflamatorios de un grupo de pacientes afectos de asma moderada y severa. (14)


Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 58 participantes (de 20 a 59 años) en dos grupos: uno, el control, que se benefició de un programa de educación para la salud en asma más un programa de yoga con ejercicios respiratorios, dos sesiones semanales de 30 minutos; el otro, el de la intervención, cuyos integrantes efectuaron, además, un programa de entrenamiento aeróbico, consistente en dos sesiones semanales durante tres meses, de ejercicio en tapiz rodante, durante 35 minutos (5 minutos de calentamiento, 25 minutos de tapiz y 5 de distensión/relajación).


Obviamente, todos los participantes siguieron recibiendo su tratamiento médico del asma (corticoides inhalados con o sin broncodilatadores de acción prolongada).


Pues bien, a la conclusión del estudio observaron que los que practicaron el citado ejercicio aeróbico se beneficiaron de una reducción de su hiperreactividad bronquial, medida con la técnica de provocación con histamina indicada por la Sociedad Americana de Neumología ( ATS)15, así como de una disminución de ciertos biomarcadores inflamatorios (interleucina 6, IL-6, proteína quimiotáctica de monocitos, MCP-1), además de sufrir menos exacerbaciones y aumentar su calidad de vida (AQLQ), con respecto a los del grupo control.


También apreciaron una significativa reducción del recuento de eosinófilos en el esputo y del FeNO en los pacientes que tenían mayor grado de inflamación, como ya comprobaron en estudios previos. (12)


Ejercicio físico en obesos con asma


Estos resultados son concordantes con los obtenidos en otro estudio experimental, de autoría australiana, que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico más dieta conseguía reducir células inflamatorias del esputo, véase eosinófilos y neutrófilos, así como la interleucina 6 de una muestra de pacientes obesos afectos de asma. (16) 


Posteriormente, en el 2018, se publicó en la revista oficial de la Sociedad Europea de Neumología (European Respiratory Journal), un estudio epidemiológico experimental que reveló cómo un programa de ejercicio más dieta para perder peso, seguido por una muestra de obesos, durante tres meses, logró mejorar la actividad física durante el tiempo libre (controlada con acelerómetro), reducir la sintomatología asmática y los síntomas depresivos, así como mejorar el rendimiento del sueño, con respecto al grupo placebo, que sólo recibió el tratamiento dietético. (17)


Todo ello indica que la práctica de ejercicio físico puede exhibir auténticos efectos antiinflamatorios en el asma, tanto de obesos como de personas con peso normal, y que, por ello, es una excelente estrategia complementaria al tratamiento médico de esta enfermedad respiratoria crónica.


Pero ¿la actividad física podría ejercer un efecto preventivo de asma?


Aunque no hay suficiente información científica para posicionarse claramente, buscaremos pistas que puedan ayudarnos en tal tesitura, analizando la información aportada por los estudios de mayor rigor.


Empezaremos con los resultados obtenidos en una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales, de autoría holandesa, publicada, en diciembre del 2012, en una revista de calidad contrastada (PLOS/one). (18)


Marianne Eijkemans y colegas, responsables del trabajo, seleccionaron 5 estudios prospectivos, que incluyeron a 85.117 participantes (niños, adolescentes y adultos), que no padecían asma al principio del estudio. Tras el correspondiente seguimiento (de 9 a 10 años), apreciaron una asociación entre un mayor nivel de actividad física (quintil, tercil más altos, o actividad vigorosa) y un menor riesgo de asma, inicialmente no significativo (=R:0.88 (IC 95%: 0.77–1.01), pero al excluir el estudio de menor calidad metodológica, la asociación se tornó significativa: un 13% de reducción del riesgo de asma (0.87 (95% CI: 0.77–0.99), con respecto a los de menor nivel de ejercicio físico (quintil y tercil más bajos, sedentarios o bajo nivel de actividad física, según el estudio). Bien cierto es que la significación fue real, aunque tenue.


Posteriormente, en abril del 2016, se publicaron (BMC Pediatricslos resultados de un metaanálisis de tres estudios observacionales longitudinales (muestra total: 550), de autoría danesa, que reveló cómo un bajo nivel de actividad física se asoció con un mayor riesgo de asma en niños y adolescentes, años más tarde: un 35% superior (OR: 1.35, IC: 1.13 a 1.62). (19)


No obstante, se apreció un relevante grado de heterogeneidad entre los estudios citados que redujo la fortaleza de la significación alcanzada.


Así, el menor grado de ejercicio físico asociado a este mayor riesgo de asma varió de un estudio a otro: mayor tiempo dedicado a ver la televisión, menor participación en actividades deportivas, menos tiempo empleado a jugar en deportes de equipo, versus menos televisión, más actividad física-deportiva y más deporte de equipo, respectivamente.


Años más tarde, en mayo del 2018, se publicó (J Epidemiol Community Health) una investigación novedosa, un análisis longitudinal bidireccional, que en absoluto reveló una asociación entre la actividad física y el asma, en un sentido o en otro. (20)


Hubo que esperar hasta enero del 2020 para ver publicado otro estudio prospectivo (Pediatric Pulmonology), también llevado a efecto por Marianne Eijkemans y colegas, en el que controlaron a 1838 niños recién nacidos (KOALA Birth Cohort Study) durante 10 años, a fin de observar una posible asociación entre el nivel de actividad física y la incidencia de asma. (21)


Tras evaluar, al inicio del estudio, el nivel de ejercicio físico a los 4 o 5 años de edad, referido en cuestionarios (información subjetiva) y en unos pocos (301) con medidas objetivas (acelerómetro) y, posteriormente (entre los 6 y 10 años), los nuevos casos de asma (objetivo o resultado principal del estudio), mediante cuestionarios específicos (ISAAC), así como la función pulmonar con espirometrías en un subgrupo (485 participantes), comprobaron que el grado de actividad física referida por el total de la muestra  no se asoció ni con el desarrollo de asma ni con la función pulmonar.


Sin embargo, cuando sólo se analizó al grupo de participantes que fueron objeto de una medición objetiva del nivel de ejercicio físico (acelerometría), apreciaron que los niños que efectuaron menos actividad física, inferior a una hora diaria, tenían una función pulmonar significativamente menor, con un cociente FEV1/FVC más bajo (puntaje z β, −0.65; intervalo de confianza del 95%, −1.06 a −0.24).


“Este estudio es el primero que ha revelado una asociación entre el sedentarismo y una menor función respiratoria (inferior cociente FEV 1/FVC), años más tarde, en la infancia, comportándose como un posible factor causal de asma. Sin embargo, se requieren más estudios que reproduzcan estos resultados, dado el escaso número de niños (62) a los que se midió objetivamente tanto el nivel de actividad física (acelerometría) como la función respiratoria (espirometría)”, concluyen los autores.


Apuntes finales


A la luz de los conocimientos científicos actuales, si los pacientes afectos de asma practicaran regularmente actividad física, se beneficiarían con reducciones significativas de la sintomatología, riesgo de exacerbaciones, mortalidad total y específica, así como de un aumento de la calidad de vida. Sin embargo, su capacidad para reducir el riesgo de desarrollar asma (prevención primaria), parece asunto más controvertido, aunque ciertas líneas de investigación nos hacen ser optimistas, pues, cuando menos, el sedentarismo tiende a incrementar el riesgo de adquirir esta enfermedad respiratoria crónica.


Según mi propia experiencia como neumólogo con especial dedicación al manejo diagnóstico y terapéutico de pacientes con asma, entre  las estrategias terapéuticas más efectivas y seguras destacan la educación en estilos de vida saludables, reduciendo factores de riesgo y de exacerbaciones, así como el establecimiento de un buen tratamiento farmacológico de esta enfermedad, a fin de conseguir un buen control de la misma, normalizando la función, reduciendo la clínica, previniendo exacerbaciones y aumentando la calidad de vida. Logros que permitirían efectuar altos niveles de actividad física, que, a su vez, contribuirían a un mejor control de esta enfermedad crónica. De esta forma, la mayoría de nuestros pacientes en absoluto verían reducida su esperanza de vida en buena salud.


En fin, considero crucial que el ser humano efectúe ejercicio físico regular, desde su más tierna infancia, porque es una de las estrategias que más puede contribuir a incrementar la salud en su triple dimensión: física, mental y social. De esta suerte, también podríamos alcanzar altas cotas de felicidad.

                                                    Dr. Félix Martín Santos


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS


1. GEMA 4,3. Guía Española de Manejo del Asma.


2.  Cockcroft DW, Murdock KY, Berscheid BA, Gore BP. Sensitivity and specificity of histamine PC20 determination in a random selection of young college students. J Allergy Clin Immunol. 1992; 89: 23-30.


3. GBD 2015 Chronic Respiratory Disease Collaborators. Global, regional, and national deaths, prevalence, disability-adjusted life years, and years lived with disability for chronic obstructive pulmonary disease and asthma, 1990–2015: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2015. Lancet Respir Med. 2017; 5(9): 691-706


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5. Urrutia I, Aguirre U, Sunyer J, Plana E, Muniozguren M, Martínez J, et al. Cambios en la prevalencia del asma en la población española del Estudio de Salud Respiratoria de la Comunidad Europea (ECRHS-II). Arch Bronconeumol. 2007; 43: 425-30.


6. Carvajal-Urueña I, García-Marcos L, Busquets-Monge R, Morales Suárez-Varela M, García de Andoin N, Batlles-Garrido J, et al. Variaciones geográficas en la prevalencia de síntomas de asma en los niños y adolescentes españoles.International Study oz Asthma and Allergies in Chilhood (ISAAC) fase III España. Arch Bronconeumol. 2005; 41: 659-66.


7. García-Marcos L, Blanco A, García G, Guillén-Grima F, González C, Carvajal I, et al. Stabilization of asthma prevalence among adolescents and increase among schoolchildren (ISAAC phases I and III) in Spain. Allergy. 2004; 59: 1301-7. 8. Pereira A, Sánchez JL, Maldonado JA.


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