Baristas: Magos del café

Si tenemos la fortuna de degustar por primera vez un café especial preparado y servido por un barista es muy probable que cambie radicalmente nuestro concepto del café.  

Existen muchas posibilidades de que el clásico gusto amargo sea sustituido por un festín de aromas y sabores: afrutados, chocolate, frutos secos, a canela, moras, grosellas… Acostumbrados a añadir azúcar al café, de repente comprobamos que nos sobra. Además, pasaríamos de la monotonía del sabor y gusto de los cafés comerciales, frecuentemente tostados con azúcar (torrefacto), a la gran variedad de los cafés especiales; tanta como la de sus diversos orígenes: africanos, iberoamericanos, asiáticos…


Si, tentados por esta delicadeza gustativa, decidiéramos cambiar de cafetería y de proveedor de café nos encontraríamos con un serio problema: la escasez de cafeterías en España regentadas por baristasEn el caso de que tuviéramos localizada una cafetería de este tipo en nuestro pueblo o ciudad nos surgiría, al viajar, otro inconveniente: hallar una cafetería y barista de similares características en otras localidades. Cuando uno se empieza a acostumbrar a lo exquisito le resulta difícil conformarse con la mediocridad: cafés comerciales, con mezcla de torrefacto, o dignos cafés naturales (usualmente variedad de cafeto arábica y menos frecuentemente de robusta o cenéphora) quemados y mal extraídos. 


Según mi criterio, en nuestro querido país, los ciudadanos están poco informados  de la existencia de cafés especiales, así como de las diversas técnicas para prepararlos y servirlos, que tanto distingue a los baristas.


Estoy convencido de que estos problemas podrían solucionarse si la gente adquiriera más conocimiento y cultura sobre el mundo del café y, por ello, demandara y exigiera productos de más calidad y exquisitez. En consecuencia, los restauradores dejarían de excusarse con su habitual afirmación: “mis clientes prefieren cafés de mezcla, oscuros, de sabores amargos y fuertes”. Entonces los dueños de las cafeterías se preocuparían más por estudiar y manejar las técnicas baristas. Observarían que contratar a un barista incrementaría bastante la bonanza de su negocio.


En casi todos los rincones de nuestra querida piel de toro encontramos magníficos restauradores que nos regalan con deliciosas preparaciones culinarias. Sin embargo, cuando acabamos satisfechos con una comida exquisita, llega el momento del café. ¡Demontre! Para mí es un auténtico sufrimiento: me arriesgo a que me sirvan un café nefando.



¿PERO, QUÉ ES UN BARISTA?


La traducción al castellano del término italiano “barista” es la de barman. Pero esta simple traducción no hace honor a su verdadero significado. También me parece insuficiente la identificación de barista como persona especializada en café de alta calidad, pues para que una persona alcance esta categoría profesional se requiere una gran formación teórica y práctica. Debe adquirir relevantes conocimientos de cata, con objeto de que las características organolépticas de los diversos cafés arábicas le sean más familiares. Es importante que conozca las características del proceso de producción del café en las diversas fincas, para que pueda intentar relacionar el origen del café con la finca. Por ejemplo, no basta con saber que el café es de Honduras, sino que es preciso identificar la finca, pues no sabe igual un café de Honduras finca San José que un café de Honduras finca Las Marías. 


También debe aprender los fundamentos del tueste, puesto que un café mal tostado convierte un magnífico café arábica en una auténtica mediocridad. Últimamente es tan común observar a tostadores que aprenden los fundamentos y técnicas de los baristas como a éstos que aprenden a tostar y a disponer en sus cafeterías de verdaderas máquinas tostadoras.


Maestro barista: Infusión de café con la V60


Es crucial que un buen barista conozca y domine los distintos tipos de preparación del café: en máquinas espresso o express; en las diversas cafeteras de filtro, como la Chemex, la V 60, la reciente aeropress o la cafetera de sifón; en la moka o cafetera italiana…



Cafetera de sifón: infusión de café


El molino es otro elemento clave en la preparación del café. Cualquier barista que se precie procura obtener buenos molinos, usualmente de muelas cónicas de cerámica, pues una mala molienda puede destrozar el café mejor producido y tostado del mundo.


El tamaño del grano debe corresponder al tipo de preparación del café, por ejemplo, de grano fino para los expresos; y semigrueso para el café en infusión o elaborado con cafeteras de filtro. Además, es de gran importancia que la molienda sea instantánea o simultánea a la preparación del café. Se sabe que gran parte del sabor y de las propiedades del café se pierden a los pocos minutos de la molienda. Algunos expertos constatan pérdidas importantes a partir de los cinco minutos de la molienda; otros, las observan a partir de los treinta minutos.


También la leche ocupa un capítulo importante en el oficio y arte de barista, pues a gran parte de la gente le gusta mezclarla con el café. En consecuencia, estos profesionales deben optimizar sus cafeteras expreso, pues con ellas se elaboran preparaciones de café tan universales como el café con leche y el capuchino, donde el hábil manejo del vaporizador permite obtener una buena textura y cremosidad de la leche. Además, permite desarrollar el arte del latte, consistente en plasmar variadísimos dibujos y diseños sobre la superficie de la bebida servida.                                      


En fin, un barista debe conocer la calidad del agua, PH, dureza y demás características, pues en un expreso, por ejemplo, el agua representa en torno al 90% de la composición del café servido, mientras que si se trata de un café infusionado el porcentaje del agua asciende hasta un 99%.

  El agua debe reunir una serie de características para elaborar un buen café: un sabor neutro, esto es, sin gusto a cloro ni a tierra; debe tener un pH neutro (7), adecuada para beberla; la dureza (total de minerales) corresponderá a un residuo seco  entre 100 y 200 ppm. Es preciso evitar aguas débiles (residuo seco inferior a 100 ppm), pues daría lugar a cafés con menos cuerpo y más ácidos. Las aguas duras, con residuos secos superiores a 300 pmm) tampoco son convenientes, dado que otorgan sabores más amargos y  un cuerpo muy astringente.


En definitiva, para que un café sea delicioso al paladar requiere unas condiciones: producto de calidad, tueste adecuado, molienda reciente o instantánea y buena técnica de extracción.


El barista debe saber escoger un café bien producido, a poder ser un café especial, variando frecuentemente de origen y finca, para que sus clientes tengan la oportunidad de conocer diferentes cafés. También debiera saber tostarlo y, sobre todo, debe molerlo concomitantemente con la preparación del café. Finalmente, su extracción debe ser perfecta, acorde con su técnica depurada.


Tanto la Asociación Europea de Cafés Especiales (SCAE) como la Americana (SCAA) se encargan, en su ámbito, de establecer unos criterios y normas de buena práctica de barista, para lo cual disponen de educadores y formadores cualificados. Se trata de profesionales que gozan de certificaciones internacionales de estas asociaciones, que les facultan para formar a los futuros baristas. Algunos también tienen la facultad de otorgar certificados avalados por estos entes internacionales. Otros han conseguido la categoría de jueces SCAE (Specialty Coffee Association of Europe), que evalúan a los competidores en los concursos nacionales, así como en el campeonato mundial; el famoso World Barista Championship, que se celebró por primera vez en el año 2000 en Montecarlo. Desde entonces ha ido adquiriendo un prestigio muy notable. Precisamente los campeones de los concursos nacionales de Europa y de América son los que compiten en el campeonato mundial, representando a sus países.


La SCAE se fundó en Londres en 1998. En España hubo que esperar hasta el 2008 para disponer del llamado capítulo de la SCAE en nuestro país, que entre otras funciones se encarga de organizar los campeonatos nacionales de cata (Cup Caster), latte art y de barista. El de este año 2014 se ha celebrado en la ciudad de Vitoria durante los días 10, 11 y 12 de abril. Los ganadores fueron: Begoña Baqué, en cata; Héctor Hernández, en latte art; y Javier García, en barista.


Cata brasileña 


A propósito de esta competición de cafés de especialidad quisiera relatar cómo me vi implicado como médico conferenciante en el seno de la misma.


En enero de este año, Pedro Luis Pérez, juez SCAE y reputado maestro barista, gerente del BBcafé, verdadera “Capilla Sixtina del café burgalés”, me convenció para que disertara sobre los efectos saludables del café en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria. Tras contactar con Elisabet Sereno, Honorio García y Félix Galán, coordinadores del citado campeonato barista nacional de SCAE España, se acordó que diera dos conferencias, tituladas “Café y Salud”, el día 12 de abril; una, de diez a once horas de la mañana; la otra, de cuatro a cinco horas de la tarde.


Aunque acepté la propuesta alegremente, después, cuando empecé a analizar exhaustivamente los artículos científicos más relevantes sobre el tema, torné mi inicial entusiasmo en cierta pesadumbre y ansiedad. El trabajo y esfuerzo de análisis de numerosos artículos, síntesis subsiguiente, con posterior diseño y elaboración del conjunto de diapositivas, más de cincuenta, que me facilitaran la exposición, resultaba arduo y costoso en exceso. No obstante, el tema me parecía muy atractivo, en gran parte desconocido para la mayoría de los médicos, por lo que hice un acopio de buenas dosis de motivación y estímulo, que me permitieron completar felizmente el trabajo.


En el día señalado disfruté bastante exponiendo los efectos saludables del consumo de café al público, en general, y a los baristas, en particular, que acudieron a las citadas conferencias.


Intenté demostrar que los baristas no son sólo unos magníficos proveedores de deliciosos cafés especiales sino unos auténticos proveedores de salud. Este mensaje resulta del análisis de los trabajos científicos referidos, muchos de los cuales son estudios prospectivos de grandes cohortes de personas seguidas y controladas durante mucho tiempo (10 a 30 años), cuyas conclusiones se publicaron muy recientemente: del 2011 al 2013.


Sólo adelantaré que el consumo de café se asocia a una reducción de riesgo de enfermar por las principales causas de morbilidad en el mundo Occidental: enfermedades cardiovasculares, tumorales, diabetes tipo 2 y trastornos neurodegenerativos tan prevalentes como la enfermedad de Parkinson y el Alzheimer.


En fin, la descripción y resumen de estos artículos será motivo de otros contenidos o entradas de este blog.

                                                   

Dr. Félix Martín Santos




 

 

INTERMITENTE

PERSISTENTE LEVE

PERSISTENTE MODERADA

PERSISTENTE SEVERA

Síntomas diurnos

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces a la semana

Síntomas diariamente

Síntomas continuos (varias veces diarias)

Medicación de alivio (Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces semanales, pero no diariamente

Todos los días

Varias veces al día

Síntomas nocturnos

No más de 2 veces al mes

Más de 2 veces al mes

Más de una vez a la semana

Frecuentes

Limitación de la actividad

Ninguna

Algo

Bastante

Mucha

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

> 80%

> 80%

> 60% - <80%

<60%

Exacerbaciones

Ninguna

Una o ninguna al año

Dos o más al año

Dos o más anuales

 

La espirometría es también fundamental para establecer el grado de severidad del asma, puesto que cuanto más bajo sea el valor del FEV1 más severa es la enfermedad y el riesgo de exacerbación aumenta concomitantemente.

 

Es preciso referir que es suficiente la presencia de cualquiera de las situaciones mostradas en la tabla para clasificar al asma en intermitente o en persistente, en sus diversos grados (ligera, moderada y severa).

 

¿Cuándo decimos que el asma está bien controlada?

 

Según la mejor guía internacional de manejo del asma, la de la GINA (Global Initiative for Asthma 2019), el grado de control del asma se evalúa tras establecer un tratamiento de fondo con corticoides inhalados (budesonida, fluticasona, beclometasona, ciclesonida, mometasona) con o sin broncodilatadores de acción prolongada (formoterol, salmeterol, vilanterol), en base a los datos obtenidos en la espirometría y en la respuesta a las mismas preguntas utilizadas para establecer la severidad de la misma.

 

Según los datos obtenidos podremos ver si el asma está bien controlada, parcialmente controlada o mal controlada, como se aprecia en la tabla anexa.

 

 

Bien controlada (deben cumplirse todos los siguientes)

Parcialmente controlada (Cualquier valor de los siguientes en cualquier semana)

Mal controlada (si ≥3 características de asma parcialmente controlada)

Síntomas diurnos

Ninguno (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Medicación de alivio(Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

Ninguna (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Síntomas nocturnos/despertares

Ninguno

Cualquiera

 

Limitación de la actividad

Ninguna

Cualquiera

 

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

FEV 1>80% del valor teórico

PEF > 80% mejor valor personal

FEV 1<80% del valor teórico

PEF < 80% mejor valor personal

 

Exacerbaciones

Ninguna

≥1 al año

≥1 en cualquier semana

 

Es bueno mencionar aquí que la mayoría de los pacientes con asma responden bien a un tratamiento de fondo, cuyo objetivo fundamental es neutralizar la inflamación de la vía aérea, siendo los mejores antiinflamatorios los corticoides inhalados, a dosis de microgramos, pues exhiben una alta efectividad y una notable seguridad, dado que la dosis que no inhalan (como un 80% del total) y degluten es eliminada en, gran parte, en el hígado, en un primer paso metabólico. Además, tal dosis tiende a descenderse periódicamente (cada 4 meses) en caso de comprobar estabilidad clínica y funcional (en los niños, verdadera ganancia). De esta suerte, el tratamiento óptimo es el que controla al paciente con la dosis mínima de corticoides inhalados, variable en cada sujeto. Si no, sería preciso reevaluar la situación.

 

¿Cuáles son los principales factores de riesgo de sufrir exacerbaciones?

 

El principal factor de riesgo de sufrir crisis asmáticas es tener mal controlado el asma.  Luego, existen una serie de factores de riesgo modificables, incluso en pacientes con pocos síntomas de asma, que siempre deben tenerse en cuenta, entre los que se hallan los siguientes:

 

- Mal manejo de los corticoides inhalados, por no prescribirse, mala adherencia o por incorrecta técnica de inhalación.

 

- Exposiciones nefandas: al tabaco, contaminantes atmosféricos, a alérgenos a los que está sensibilizado y cuya inhalación le provoca síntomas.

 

- Comorbilidades: obesidad, rinosinusitis crónica, reflujo gastroesofágico, alergia alimentaria, ansiedad y depresión.

 

- Infecciones agudas de las vías aéreas superiores, frecuentemente de origen vírico, complicadas con sinusitis maxilar y bronquitis aguda.

 

- Función pulmonar precaria: bajo FEV1, especialmente si es inferior al 60% del valor teórico.

 

- Antecedentes de intubación o asistencia a Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por crisis severas.

 

- Sufrir una o más exacerbaciones en los últimos 12 meses.

 

Actividad física y asma

 

Después de explicar estos conceptos básicos sobre el asma, estamos en disposición analizar los efectos beneficiosos de la práctica de actividad física aeróbica en el asma.

 

Lo que en las siguientes líneas voy a resumir son una serie de estudios epidemiológicos, la mayoría experimentales, que han revelado que un programa de entrenamiento físico aeróbico seguido por pacientes con asma moderado o severo consigue mejorar su forma física (fitness cardiorrespiratorio), su calidad de vida, reducir la sintomatología, así como el estrés y la ansiedad.

 

Efecto protector del ejercicio físico en el asma: Subir escaleras (escalinata de acceso a la portada del Sarmental de la Catedral de Burgos) es una buena forma de efectuar ejercicio físico aeróbico.

 

Efecto protector de la actividad física en el asma: algo tan sencillo o costoso como subir escaleras es un buen ejercicio aeróbico, que ayuda a controlar mejor el asma, además de contribuir a mejorar nuestra forma física y a reducir la tasa de muerte por todas las causas, entre otros muchos efectos saludables.

 

En agosto del 2010 se publicó en la revista oficial del Colegio Americano de Neumólogos (Chestun estudio experimental brasileño que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico, durante 3 meses, reducía la clínica, aumentaba los días libres de ansiedad y depresión, así como la calidad de vida de los 50 pacientes que, por procedimientos de aleatorización, se beneficiaron de esta intervención (más ejercicios respiratorios y educación sobre asma), con respecto a los 51 que sólo recibieron un programa educativo más ejercicios respiratorios. (11)

 


Más tarde, en febrero del 2011, se publicó en una revista especializada (Medicine & Science in Sports & Exercise), otro estudio experimental efectuado por el mismo grupo de investigadores, Felipe Mendes y colegas, que, basándose en el efecto antiinflamatorio del ejercicio físico aeróbico en enfermedades crónicas, pretendió comprobar si también un programa controlado de entrenamiento aeróbico era capaz de exhibir un efecto antiinflamatorio en pacientes con asma moderado y severo, mediante la reducción del recuento de eosinófilos en el esputo (objetivo principal) y la disminución del óxido nítrico exhalado (FeNO), como medida indirecta de inflamación por eosinófilos (objetivo secundario). Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 68 sujetos de la muestra en dos grupos: uno, el control, que siguió un programa educativo sobre asma y ejercicios respiratorios; el otro, se benefició, además, de un programa de entrenamiento aeróbico. Tras realizar controles semanales, durante tres meses, pudo comprobarse que los pacientes que efectuaron el citado ejercicio físico aeróbico experimentaron una reducción significativa de sus niveles de eosinófilos en esputo y del FeNO (r: 0,7 y 0, 9, respectivamente), sobre todo, en los que partieron con mayores niveles inflamatorios versus los del grupo control. (12)


Otros hallazgos de este ensayo fueron la observación de un mejor estado de forma física (mejor consumo máximo de oxígeno: V˙O2max), mayor número de días libres de síntomas y menores exacerbaciones por parte de los pacientes que cayeron en el grupo de intervención, o sea, los que siguieron el programa de entrenamiento aeróbico.


Si bien estos boyantes resultados se obtuvieron en pacientes adultos, también en niños se ha comprobado, mediante estudios experimentales, que un programa de entrenamiento aeróbico mejoraba su estado de forma física (mayor V˙O2max), aumentaba su calidad de vida y lograba reducir las dosis diarias de corticoides inhalados. (13)


Posteriormente, en agosto del 2015, Carvalho y Mendes vuelven a la carga, para publicar, en la revista de la Sociedad Británica de Neumología (Thorax), otro estudio experimental en el que establecieron como objetivo principal ver si un programa de entrenamiento aeróbico era capaz de reducir la hiperreactividad bronquial y los marcadores inflamatorios de un grupo de pacientes afectos de asma moderada y severa. (14)


Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 58 participantes (de 20 a 59 años) en dos grupos: uno, el control, que se benefició de un programa de educación para la salud en asma más un programa de yoga con ejercicios respiratorios, dos sesiones semanales de 30 minutos; el otro, el de la intervención, cuyos integrantes efectuaron, además, un programa de entrenamiento aeróbico, consistente en dos sesiones semanales durante tres meses, de ejercicio en tapiz rodante, durante 35 minutos (5 minutos de calentamiento, 25 minutos de tapiz y 5 de distensión/relajación).


Obviamente, todos los participantes siguieron recibiendo su tratamiento médico del asma (corticoides inhalados con o sin broncodilatadores de acción prolongada).


Pues bien, a la conclusión del estudio observaron que los que practicaron el citado ejercicio aeróbico se beneficiaron de una reducción de su hiperreactividad bronquial, medida con la técnica de provocación con histamina indicada por la Sociedad Americana de Neumología ( ATS)15, así como de una disminución de ciertos biomarcadores inflamatorios (interleucina 6, IL-6, proteína quimiotáctica de monocitos, MCP-1), además de sufrir menos exacerbaciones y aumentar su calidad de vida (AQLQ), con respecto a los del grupo control.


También apreciaron una significativa reducción del recuento de eosinófilos en el esputo y del FeNO en los pacientes que tenían mayor grado de inflamación, como ya comprobaron en estudios previos. (12)


Ejercicio físico en obesos con asma


Estos resultados son concordantes con los obtenidos en otro estudio experimental, de autoría australiana, que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico más dieta conseguía reducir células inflamatorias del esputo, véase eosinófilos y neutrófilos, así como la interleucina 6 de una muestra de pacientes obesos afectos de asma. (16) 


Posteriormente, en el 2018, se publicó en la revista oficial de la Sociedad Europea de Neumología (European Respiratory Journal), un estudio epidemiológico experimental que reveló cómo un programa de ejercicio más dieta para perder peso, seguido por una muestra de obesos, durante tres meses, logró mejorar la actividad física durante el tiempo libre (controlada con acelerómetro), reducir la sintomatología asmática y los síntomas depresivos, así como mejorar el rendimiento del sueño, con respecto al grupo placebo, que sólo recibió el tratamiento dietético. (17)


Todo ello indica que la práctica de ejercicio físico puede exhibir auténticos efectos antiinflamatorios en el asma, tanto de obesos como de personas con peso normal, y que, por ello, es una excelente estrategia complementaria al tratamiento médico de esta enfermedad respiratoria crónica.


Pero ¿la actividad física podría ejercer un efecto preventivo de asma?


Aunque no hay suficiente información científica para posicionarse claramente, buscaremos pistas que puedan ayudarnos en tal tesitura, analizando la información aportada por los estudios de mayor rigor.


Empezaremos con los resultados obtenidos en una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales, de autoría holandesa, publicada, en diciembre del 2012, en una revista de calidad contrastada (PLOS/one). (18)


Marianne Eijkemans y colegas, responsables del trabajo, seleccionaron 5 estudios prospectivos, que incluyeron a 85.117 participantes (niños, adolescentes y adultos), que no padecían asma al principio del estudio. Tras el correspondiente seguimiento (de 9 a 10 años), apreciaron una asociación entre un mayor nivel de actividad física (quintil, tercil más altos, o actividad vigorosa) y un menor riesgo de asma, inicialmente no significativo (=R:0.88 (IC 95%: 0.77–1.01), pero al excluir el estudio de menor calidad metodológica, la asociación se tornó significativa: un 13% de reducción del riesgo de asma (0.87 (95% CI: 0.77–0.99), con respecto a los de menor nivel de ejercicio físico (quintil y tercil más bajos, sedentarios o bajo nivel de actividad física, según el estudio). Bien cierto es que la significación fue real, aunque tenue.


Posteriormente, en abril del 2016, se publicaron (BMC Pediatricslos resultados de un metaanálisis de tres estudios observacionales longitudinales (muestra total: 550), de autoría danesa, que reveló cómo un bajo nivel de actividad física se asoció con un mayor riesgo de asma en niños y adolescentes, años más tarde: un 35% superior (OR: 1.35, IC: 1.13 a 1.62). (19)


No obstante, se apreció un relevante grado de heterogeneidad entre los estudios citados que redujo la fortaleza de la significación alcanzada.


Así, el menor grado de ejercicio físico asociado a este mayor riesgo de asma varió de un estudio a otro: mayor tiempo dedicado a ver la televisión, menor participación en actividades deportivas, menos tiempo empleado a jugar en deportes de equipo, versus menos televisión, más actividad física-deportiva y más deporte de equipo, respectivamente.


Años más tarde, en mayo del 2018, se publicó (J Epidemiol Community Health) una investigación novedosa, un análisis longitudinal bidireccional, que en absoluto reveló una asociación entre la actividad física y el asma, en un sentido o en otro. (20)


Hubo que esperar hasta enero del 2020 para ver publicado otro estudio prospectivo (Pediatric Pulmonology), también llevado a efecto por Marianne Eijkemans y colegas, en el que controlaron a 1838 niños recién nacidos (KOALA Birth Cohort Study) durante 10 años, a fin de observar una posible asociación entre el nivel de actividad física y la incidencia de asma. (21)


Tras evaluar, al inicio del estudio, el nivel de ejercicio físico a los 4 o 5 años de edad, referido en cuestionarios (información subjetiva) y en unos pocos (301) con medidas objetivas (acelerómetro) y, posteriormente (entre los 6 y 10 años), los nuevos casos de asma (objetivo o resultado principal del estudio), mediante cuestionarios específicos (ISAAC), así como la función pulmonar con espirometrías en un subgrupo (485 participantes), comprobaron que el grado de actividad física referida por el total de la muestra  no se asoció ni con el desarrollo de asma ni con la función pulmonar.


Sin embargo, cuando sólo se analizó al grupo de participantes que fueron objeto de una medición objetiva del nivel de ejercicio físico (acelerometría), apreciaron que los niños que efectuaron menos actividad física, inferior a una hora diaria, tenían una función pulmonar significativamente menor, con un cociente FEV1/FVC más bajo (puntaje z β, −0.65; intervalo de confianza del 95%, −1.06 a −0.24).


“Este estudio es el primero que ha revelado una asociación entre el sedentarismo y una menor función respiratoria (inferior cociente FEV 1/FVC), años más tarde, en la infancia, comportándose como un posible factor causal de asma. Sin embargo, se requieren más estudios que reproduzcan estos resultados, dado el escaso número de niños (62) a los que se midió objetivamente tanto el nivel de actividad física (acelerometría) como la función respiratoria (espirometría)”, concluyen los autores.


Apuntes finales


A la luz de los conocimientos científicos actuales, si los pacientes afectos de asma practicaran regularmente actividad física, se beneficiarían con reducciones significativas de la sintomatología, riesgo de exacerbaciones, mortalidad total y específica, así como de un aumento de la calidad de vida. Sin embargo, su capacidad para reducir el riesgo de desarrollar asma (prevención primaria), parece asunto más controvertido, aunque ciertas líneas de investigación nos hacen ser optimistas, pues, cuando menos, el sedentarismo tiende a incrementar el riesgo de adquirir esta enfermedad respiratoria crónica.


Según mi propia experiencia como neumólogo con especial dedicación al manejo diagnóstico y terapéutico de pacientes con asma, entre  las estrategias terapéuticas más efectivas y seguras destacan la educación en estilos de vida saludables, reduciendo factores de riesgo y de exacerbaciones, así como el establecimiento de un buen tratamiento farmacológico de esta enfermedad, a fin de conseguir un buen control de la misma, normalizando la función, reduciendo la clínica, previniendo exacerbaciones y aumentando la calidad de vida. Logros que permitirían efectuar altos niveles de actividad física, que, a su vez, contribuirían a un mejor control de esta enfermedad crónica. De esta forma, la mayoría de nuestros pacientes en absoluto verían reducida su esperanza de vida en buena salud.


En fin, considero crucial que el ser humano efectúe ejercicio físico regular, desde su más tierna infancia, porque es una de las estrategias que más puede contribuir a incrementar la salud en su triple dimensión: física, mental y social. De esta suerte, también podríamos alcanzar altas cotas de felicidad.

                                                    Dr. Félix Martín Santos


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS


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