Cáncer de próstata: Efectos preventivos del café

A la luz de los conocimientos científicos actuales, el consumo de café también comporta un efecto preventivo frente a las formas graves del tumor maligno más frecuentemente diagnosticado en el varón europeo: el cáncer de próstata.


Según la Asociación Española contra el Cáncer (aecc) en España fallecen aproximadamente unos 6.000 hombres al año por su causa, lo que representa el 10% de todos los óbitos por cáncer masculino y el 2,8% del total de muertes entre los varones. Pues bien, a partir de 2011 se están publicando un conjunto de estudios científicos internacionales que revelan que los grandes consumidores de café se benefician de una notable reducción del riesgo de desarrollar las formas más graves de este cáncer: la letal y la rápidamente progresiva.


En las siguientes líneas voy a referir los trabajos de más calidad científica que sustentan la anterior afirmación.


ESTUDIO PIONERO


El primer trabajo que reveló el efecto preventivo del café con respecto al cáncer de próstata letal y avanzado fue el llevado a cabo por responsables del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (1). En junio de 2011 publicaron el correspondiente artículo en la revista oficial del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU (JNCL Journal of the National Cancer Institute). Tras estudiar durante 20 años (desde 1986 hasta el 2006) a una muestra de 47.911 profesionales y proveedores de salud (Health Professionals Follow-up Study) observaron que 5.035 desarrollaron cáncer de próstata, de los cuales 642 sufrieron formas letales, esto es, que murieron a causa del mismo o que desarrollaron metástasis fatales.


Pues bien, tras registrar el consumo de café mediante cuestionarios de frecuencia de alimentos (cada 4 años) y controlar exhaustivamente diversos factores o variables de confusión (tabaco, alcohol, grado de actividad física, obesidad, historia familiar de cáncer de próstata, evaluación de Antígeno Prostático Específico (PSA), ingesta de zumo de tomate, ácido linoleíco, calcio, suplemento vitamina E, carnes procesadas…), comprobaron que el riesgo de desarrollar un cáncer prostático letal era un 60% menor en los consumidores de seis o más tazas de café al día(ingeridas por el 6% de los miembros de la muestra) con respecto a los no consumidores de café (RR: 0,40). Este beneficio se apreció tanto en los bebedores de café normal o completo como en los consumidores de café descafeinado.


En consecuencia, el efecto protector no parece depender de la cafeína sino de otros compuestos químicos del café, muy rico en antioxidantes. Sin embargo, esta favorable asociación inversa entre el alto consumo de café y el cáncer de próstata no se observó en las formas no avanzadas y de bajo grado de malignidad.


Don Oscar de Toro Santos: maestro barista impartiendo docencia con cafeteras de infusión (Chemex, Sifón, francesa o de émbolo...)


“La asociación entre el consumo de café y el cáncer de próstata debe ser evaluada en otros estudios de cohortes, con un amplio rango de consumo de café, donde se controlen variables de riesgo independiente (de confusión) como el tabaco y se evalúen los cánceres letales y avanzados”,  sentencian los autores en las líneas finales de su artículo.


ESTUDIOS PROSPECTIVOS QUE RESPALDAN ESTAS CONCLUSIONES


En 2012, el grupo escocés de Shafique y colegas recogió el testigo mostrado por el grupo norteamericano, referido anteriormente. Para ello valoraron un trabajo prospectivo efectuado con una muestra de 6.017 varones, incluidos en el Estudio de Cohorte Colaborativo del Reino Unido (Collaborative cohort study in the UK) entre 1970 y 1973, que fueron controlados hasta el 31 de diciembre de 2007, esto es, observados durante una media de 28 años y un máximo de 37 años (2). 


Durante este largo seguimiento fueron 380 los hombres a los que se les diagnosticó un cáncer prostático, mediante el correspondiente estudio histopatológico (en material biópsico), que permitió evaluar el grado de malignidad del tumor (desde baja y moderada hasta alta malignidad, según grados de Gleason). Tras emplear el adecuado aparato estadístico (regresión de Cox) y controlar diversas variables de confusión se pudo constatar que los varones que consumían tres o más tazas de café al día se beneficiaron de una reducción del 55% del riesgo de cáncer agresivo o de alto grado de malignidad (Gleason ≥ 8) cuando se los comparaba con los no bebedores. Sin embargo, tampoco apreciaron una reducción del riesgo de cánceres de bajo e intermedio grado de malignidad así como del riesgo global de cáncer de próstata. 


Estos autores comprobaron, además, que cualquier cantidad de café consumida reducía significativamente el riesgo de cáncer agresivo de próstata con respecto a los no bebedores (HR: 0,51, CI: 0,29-0,87, p=0,01), tras ajustar o controlar variables como la edad, tabaquismo, clase social, consumo de té, ingesta de alcohol, Índice Masa Corporal (IMC), colesterol plasmático y presión sanguínea. 


Los autores concluyen el estudio afirmando lo siguiente: “Los hombres que consumen regularmente café experimentan una reducción del riesgo de cáncer agresivo de próstata. Nuestro hallazgo es importante, dada la ausencia de factores de riesgo modificables para este cáncer y, particularmente, para el de alto grado de malignidad. Se requieren más estudios que examinen esta asociación con diferentes tipos de café y con evaluación del riesgo específico según el grado de malignidad y el estadio del cáncer”.


Al año siguiente, en noviembre de 2013, Geybels, Janet L. Stanford y colegas publicaron en una revista de prestigio de EEUU (Cancer Causes & Control) un artículo3 cuyas conclusiones fortalecen las de los estudios mencionados anteriormente. Efectivamente, estos investigadores llegan a comprobar que los hombres que beben cuatro o más tazas de café al día ven reducido el riesgo de recidiva y/o progresión de cáncer de próstata en un porcentaje del 59%, con respecto a los que beben sólo una o menos tazas de café a la semana.


Vamos a analizar un poco este trabajo.


Standord y colegas estudiaron y siguieron durante una media de 6,4 años a 630 supervivientes de cáncer de próstata (diagnosticados entre el 2002 y el 2005 en Washington, USA), a fin de identificar recidivas o/y progresión del tumor inicial. Durante este tiempo de seguimiento se apreció que el cáncer evolucionó desfavorablemente en 140 pacientes, por tres posibles motivos: uno, porque les causara la muerte (25 casos); otro, porque sufrieran metástasis (comprobadas con gammagrafías óseas, biopsias, resonancias magnéticas); y el tercero, por la aplicación de tratamientos secundarios ante la extensión tumoral.


El consumo de café lo evaluaron con un cuestionario de frecuencia de alimentos, que permitió clasificarlo en cinco categorías, que oscilan desde un consumo mínimo, uno o menos cafés a la semana, hasta un consumo máximo, cuatro o más tazas de café al día.


Al igual que en los estudios previos, efectuaron un exhaustivo control de diversas variables de confusión (alcohol, tabaco, práctica de ejercicio físico, IMC, evaluación de PSA, toma regular de aspirina, consumo de té, etcétera). Pues bien, tras emplear el adecuado aparato estadístico (Modelo de múltiples variables con la regresión proporcional de Cox) observaron lo mencionado previamente: cuando se compara a los pacientes que consumen más café (el 12% consumieron cuatro o más tazas al día) con los que beben menos (una taza o menos a la semana), la reducción del riesgo de recidiva o/y progresión tumoral es un 59% menor en los primeros. Sin embargo, no observaron una reducción significativa de la mortalidad por cáncer prostático, que ellos atribuyen, en parte, a que el número de muertes fue muy escaso y, por tanto, de menor  validez estadística.


Finalmente, estos autores se jactan de ser los primeros que han estudiado la posible asociación entre el consumo de té y el riesgo de cáncer prostático agresivo. Aunque no encuentran una asociación estadísticamente significativa, aconsejan que tal asociación se investigue en otros trabajos que valoren grandes muestras de pacientes y con mayores consumos de té que los exhibidos por los pacientes de su estudio.


Explicando el manejo de la cafetera de Vacío o de Sifón japonés. Cortesía de Oscar de Toro. Cafetería Venecia. Santiago de Compostela, (A Coruña).


METAANÁLISIS


Voy a describir dos revisiones exhaustivas de trabajos científicos en dondese relacionan o asocian dos variables cualitativas: el consumo de café y el cáncer de próstata. La primera es de 2014, la segunda, de 2015. Ambas publicadas en revistas occidentales (USA) por investigadores asiáticos. Veámoslas.


En mayo de 2014 Lu Y, Qin X y colegas publicaron en Cancer Causes & Control los resultados de un metaanálisis (4) de doce estudios observacionales de casos y control, que incluían 7.909 casos de cáncer de próstata y 9461 controles, así como de nueve estudios de cohorte, que implicaban a 455.123 personas.


Cuando comparaban los sujetos de menor consumo de café con los de mayor consumo (USA ≥4 tazas/día, Europa≥5 tazas/día) comprobaron que estos últimos tenían un riesgo de cáncer prostático significativo menor que los primeros: un 9% inferior (OR: 0.91; CI 0,86-0.97).


En otro análisis evaluaron el consumo de café con el grado de malignidad de cáncer prostático a la luz del estudio anatomopatológico (grados de Gleason), observando una asociación inversa en todas las categorías de cáncer excepto en los grados más benévolos o de menor malignidad (Gleason <7 ).


“Nuestro metaanálisis sugiere que el alto consumo de café (igual o superior a 4 ó 5 tazas café al día) puede no sólo asociarse con una reducción global del riesgo de cáncer de próstata sino también con una asociación inversa del cáncer fatal y el de alto grado de malignidad”, concluyen los autores del estudio.


El segundo metaanálisis elegido es el publicado en febrero de 2015 por Liu H y colegas en otra revista de prestigio (Nutr Cancer). (5)


Estos autores evaluaron treinta estudios de cohorte, que incluían 539.577 participantes y 34.105 casos de cáncer prostático. Calcularon los riesgos relativos (RR) para diferentes niveles de consumo de café, observando una reducción de un 2,5% del riesgo de cáncer por cada incremento de dos tazas en la ingesta habitual (RR: 0,975, 95%, CI: 0,957-0,995). Globalmente el riesgo relativo era de 0,90, cuando se comparaban los grandes consumidores de café con los no bebedores o pequeños consumidores, lo que comporta una reducción de un 10% del riesgo de desarrollar este tumor maligno por parte de los amantes del café.


Cuando estratificaron por región geográfica, observaron que los mayores beneficios se apreciaron en poblaciones europeas.


Cuando analizaron el consumo de café con el grado de avance o agresividad de este tumor maligno, comprobaron una reducción de un 11%(RR: 0,89) para los cánceres no avanzados, un 18% para los cánceres avanzados (RR: 0,82; 95% CI: 0,61-1,10) y de un 24% para los casos fatales (RR: 0,76, 95% CI: 0,55-1.06).


“Nuestros hallazgos sugieren que el consumo de café puede asociarse con una reducción del riesgo de cáncer de próstata así como también revela una asociación inversa con el cáncer no avanzado”, concluyen los autores del estudio. Es interesante comprobar que estos autores refieren una reducción del riesgo de cáncer más leve o no avanzado, algo que no han observado otros autores.


Estos últimos investigadores también refieren en sus conclusiones que se precisan más estudios prospectivos con grandes muestras de personas para confirmar esta asociación.


Preparación doméstica de café especial (Santa Rosa. Big Mr. Sunshine. El salvador) con la Chemex


HIPÓTESIS MÁS PLAUSIBLES QUE JUSTIFICAN ESTOS EFECTOS


Entre las diversas hipótesis esgrimidas para explicar la reducción del riesgo de cáncer prostático ejercido por el café, especialmente, del más agresivo, recidivante o/y fatal, mencionaré las siguientes:


  • La cafeína parece exhibir propiedades antitumorales, merced a su capacidad para reducir la proliferación celular maligna y provocar la apoptosis o suicidio celular (6,7). Además, estudios previos han revelado que la cafeína se asocia a una reducción del riesgo de ciertos cánceres, como los de ovario (8), el basocelular de piel (9) y el del glioma cerebral (10). No obstante, el trabajo de Wilson y colegas, esto es, el de la Escuela de Salud de la Universidad de Harvard 1 reveló que la reducción del riesgo de cánceres prostáticos fatales lo exhibe tanto el café normal como el descafeinado. Por ello, estos autores creen que el efecto protector del café debe depender de otros compuestos químicos.


  • El cafestol y el kawheol, dos diterpenos del café, pueden inhibir la proliferación celular maligna (11).


  • El café es una gran fuente de ácido clorogénico, el cual es un compuesto fenólico con reconocidas propiedades anti-inflamatorias, anti-oxidantes y de modulación del metabolismo de la glucosa (12,13) Existen pruebas de que el ácido clorogénico y el ácido cafeíco del café pueden inhibir la metilación del DNA, un proceso bioquímico implicado en el desarrollo y progresión de muchos tipos de cáncer (14). De ahí su probable potencia anticancerígena.


  • Por reducir los niveles de insulina en sangre. Dado que se ha visto que la hiperinsulinemia (aumento de concentración de insulina en sangre) se asocia a un incremento de la progresión tumoral y de la mortalidad, probablemente debido a la existencia de receptores de insulina en las células de este cáncer (también en las de endometrio y de cerebro) que cuando son estimulados por esta hormona incrementan notablemente su capacidad proliferativa, es muy probable que la reconocida actividad antidiabética del café (usualmente por el ácido clorogénico) participe de su efecto anticancerígeno.


En fin, en este artículo hemos visto otro efecto saludable del café que, unido a otros muchos, ya explicados en diferentes artículos de este blog, lo convierten en una bebida bastante recomendable. Aunque su consumo universal no parece que necesite de estos elogios. No olvidemos que el café es el segundo producto que más cotiza en bolsa después del petróleo. Sin embargo, yo me congratulo con todas estas bondades, pues estoy bastante convencido de que puede incrementar la esperanza de vida en buena salud, sobre todo si se trata de cafés especiales preparados y servidos por baristas, plenos de exquisitez. ¡Cómo no!

            

Dr. Félix Martín Santos


BIBLIOGRAFÍA


1 Coffee consumption and prostate cancer risk and progression in the Health Professionals Follow-up Study. Kathryn M. Wilson, Julie L. Kasperzyk, Jennifer R. Rider, Stacey Kenfield, Rob M. van Dam,Meir J. Stampfer, Edward Giovannucci and Lorelei A. Mucci J Natl Cancer Inst 2011 103(11):876––884


2 Coffee consumption and prostate cancer risk: further evidence for inverse relationship Kashif Shafique, Philip McLoone, Khaver Qureshi, Hing Leung, Carole Hart and David S Morrison. Nutrition Journal 2012, 11:42  doi:10.1186/1475-2891-11-42


3 Coffee and tea consumption in relation to prostate cancer prognosis. Cancer Causes Control. 2013 Nov;24(11):1947-54. doi: 10.1007/s10552-013-0270-5. Epub 2013 Aug 2. Geybels MS, Neuhouser ML, Wright JL, Stott-Miller M, Stanford JL


4 Coffee consumption and prostate cancer risk: an updated meta-analysis Cancer Causes & Control. May 2014, Volume 25, Issue 5, pp 591-604 Yu Lu, Limin Zhai, Jie Zeng, Qiliu Peng, Jian Wang, Yan Deng, Li Xie, Cuiju Mo, Shi Yang, Shan Li, Xue Qin


5 Coffee consumption and prostate cancer risk: a meta-analysis of cohort studies. Nutr Cancer. 2015;67(3):392-400. doi: 10.1080/01635581.2015.1004727. Epub 2015 Feb 23. Liu H, Hu GH, Wang XC, Huang TB, Xu L, Lai P, Guo ZF, Xu YF.


6 Caffeine inhibits cell proliferation by G0/G1 phase arrest in JB6 cells. Cancer Res. 2004 May 1;64(9):3344-9 Hashimoto T, He Z, Ma WY, Schmid PC, Bode AM, Yang CS, Dong Z


7 Induction of apoptosis by caffeine is mediated by the p53, Bax, and caspase 3 pathways. He Z1, Ma WY, Hashimoto T, Bode AM, Yang CS, Dong Z. Cancer Res. 2003 Aug 1;63(15):4396-401


8 Caffeine, alcohol, smoking, and the risk of incident epithelial ovarian cancer. Tworoger SS, Gertig DM, Gates MA, Hecht JL, Hankinson SE. Cancer. 2008 Mar 1;112(5):1169-77. doi: 10.1002/cncr.23275.


9 Increased Caffeine Intake Is Associated with Reduced Risk of Basal Cell Carcinoma of the Skin Fengju Song1,4, Abrar A. Qureshi1,2, and Jiali Han. Cancer Research 2012; 72; 3282-9


10 Holick CN, Smith SG, Giovannucci E, Michaud DS. Coffee, tea, caffeine intake, and risk of adult glioma in three prospective cohort studies. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev. 2010;19:39–47.


11 Huber WW, Rossmanith W, Grusch M, et al. Effects of coffee and its chemopreventive components kahweol and cafestol on cytochrome P450 and sulfotransferase in rat liver. Food Chem Toxicol.2008;46:1230–8. 


12 Farah A, Monteiro M, Donangelo CM, Lafay S. Chlorogenic acids from green coffee extract are highly bioavailable in humans. J Nutr. 2008;138:2309–15. 


13 Tunnicliffe JM, Shearer J. Coffee, glucose homeostasis, and insulin resistance: physiological mechanisms and mediators. Appl Physiol Nutr Metab. 2008;33:1290–300. 


14 Lee WJ, Zhu BT. Inhibition of DNA methylation by caffeic acid and chlorogenic acid, two common catechol-containing coffee polyphenols. Carcinogenesis. 2006;27:269–77.