De la cumbre del pico del Mojón del Marrano hasta la del pico Cervero: Sierra de las Quilamas

Caminar entre las cumbres del Pico Cervero (1.465 metros) y del Mojón del Marrano (1.383 metros) es hacerlo por antiguos territorios del lobo ibérico, del oso pardo y del lince ibérico, antaño, abundantes; hogaño, ausentes. No obstante, los valores medioambientales que aún se conservan en esta comarca salmantina son de tal magnitud como para recibir diversas distinciones autonómicas, nacionales e internacionales, siendo una de las más relevantes la declaración de Reserva de la Biosfera por la UNESCO (octubre 2006).



Además, entre las diversas cumbres que vigilan la cabecera del encajonado valle del río Quilamas pocas muestran con tanta nitidez la transición entre la vasta planicie del Campo Charro y el quebrado paisaje montañoso del parque natural de las Batuecas-Sierra de Francia como las dos citadas. Desde estas cimas es fácil ver el cielo surcado por el vuelo de aves tan emblemáticas como el buitre negro, el águila real, el halcón peregrino y el buitre leonado, entre otras, que dan lustre a esta Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA).


El ascenso a ambas atalayas desde Linares de Riofrío resulta ser una de las rutas más singulares de la Sierra de las Quilamas, como pudimos apreciar en el artículo del mes anterior, en el que relatamos el ascenso a una de las cumbres mencionadas, la del Mojón del Marrano, al tiempo que nos entreteníamos describiendo la antigua tradición calera de los autóctonos de Linares, compartida con sus vecinos de Escurial de la Sierra, Navarredonda de la Rinconada y Rinconada de la Sierra.


El artículo de este mes describirá el trayecto existente entre ambas cumbres, partiendo del mismo punto en el que concluyó el del mes previo, esto es, desde la cima del Pico de las Tres Rayas. Empecemos, pues.


CUMBRE DEL PICO DEL MOJÓN DEL MARRANO: INAGOTABLE PANORÁMICA


En esta cumbre, a diferencia de la del Pico Cervero, no existen paneles indicativos de la panorámica a observar ni refugio humano en donde resguardarnos de la inclemencia meteorológica. Sin embargo, tales carencias no debemos percibirlas como fuentes de aturdimiento y temor sino, al contrario, debemos identificarlas como buenos nutrientes de lucidez y coraje. ¿Que no hay mesas ni bancos donde sentarnos?, qué más da, el mullido suelo o algún cercano peñasco nos colmarán. ¿Que no tenemos forma de identificar la diversa panorámica que nos rodea?, pues que no cunda el desánimo, aprovechemos para gozar del instante, de la cambiante luz, del murmullo del viento, de las criaturas celestes y terrestres que nos suelen rodear y dejemos invadir nuestra mente por una cálida corriente de ánimo y de sutil felicidad. Si todavía no fuera suficiente, porque a nuestro inquisitivo cerebro le gustaría saciarse con los nombres de las montañas y parajes que nuestra vista vislumbra, entonces, intentaremos remediarlo, ofreciendo algunas pistas.


Si dirigimos nuestra vista al sur, veremos de izquierda a derecha, de sureste a suroeste, el blanco caserío de pueblos como San Miguel de Valero y Miranda del Castañar, que destacan entre el verde de las cumbres montañosas del entorno, como las que adornan el valle del río Quilamas, con el vecino Castillo Viejo de Valero y, más en lontananza, las de las Batuecas, con la emblemática Peña de Francia. Si nos damos  la vuelta y miramos al norte, contemplaremos el cercano Escurial de la Sierra, entre otros pueblos, así como la extensa llanura del Campo Charro, donde la encina es la dueña del terreno.


Panorámica septentrional desde la cumbre del pico de las Tres Rayas: Parte alta del vallejo existente entre la ladera oriental del Pico Cervero y la occidental del Mojón del Marrano, en lontananza el Campo Charro. (22-07-2017)


Si miramos a nuestra derecha, hacia el este, veremos Linares de Riofrío junto a sus montañas municipales, la Sierra Chica y la Perdiguera; más en lontananza contemplaremos las ciclópeas montañas de la Sierra de Béjar, que duplican en altura a las más altas de las Sierras de Francia y Quilamas.


Visión occidental desde la cumbre del Mojón del Marrano: Cabecera del valle Quilamas con el pico de la Cueva, en el centro, en lontananza; y el pico Cervero, a la derecha, más próximo. (22-07-2017)


Visión del Pico de las Tres Rayas o del Mojón del Marrano y paisaje circundante desde la cumbre del Pico Cervero: valle Quilamas a los pies; al este, a la izquierda, la Sierra Chica y la Perdiguera; al sureste, las montañas de la Sierra de Béjar. (08-10-2016)


Si giramos nuestro cuerpo hacia la izquierda, nos encontraremos con la mole piramidal del Pico Cervero y, más en lontananza, el resto de cumbres de la vertiente meridional del valle forjado por el río Quilamas, como el legendario pico de la Cueva Quilama, que alberga la Cueva de la Mora.


ATRAVESANDO UN JOVEN REBOLLAR


Tras recrearnos con semejante panorámica, deberemos descender un corto trecho para adentrarnos en un joven melojar, por el que andaremos en dirección norte-noroeste (N-NO). Tras un breve recorrido (200 metros) nos toparemos con dos rocas que parecen dejarnos un pasillo por el que pasar. Al poco de hacerlo, veremos a nuestra izquierda, al noroeste, la silueta del Pico Cervero, para, a continuación, sobrepasar una roca de forma caprichosa, a nuestra izquierda, que se hiergue entre los robles.


Descendiendo por la ladera septentrional del Pico de las Tres Rayas o del Mojón del Marrano (22-07-2017)


Imagen del Pico Cervero, según descendemos por la ladera septentrional del Pico del Mojón del Marrano o de las Tres Rayas (22-07-2017)


Atravesando un joven robledal mientras descendemos de la cumbre del pico de las Tres Rayas


Más tarde, veremos un espino albar y, enseguida, un claro que nos anuncia el final del robledal y desde el que se divisa, al sur de donde nos ubicamos, una buena panorámica de la Peña de Francia y de la cabecera montañosa del valle Quilamas; al suroeste, el Pico Cervero parece acecharnos.


Mientras seguimos descendiendo hacia el noroeste, es fácil encontrarse con numerosos excrementos de corzo, cuya ladra también suele acompañarnos. Al poco de atravesar una especie de barrera rocosa nos encontraremos con la alambrada que marca la linde entre Navarredonda y Escurial de la Sierra. Hasta aquí hemos andado poco más de medio kilómetro. Ahora hemos de proseguir paralelos a la citada alambrada, con la vista puesta en el Pico Cervero, o sea en dirección N-NO, de forma que, tras recorrer una centena de metros, veremos, a nuestra izquierda, al sur, una espléndida vista del gancho de Castildecabras, sobre la que se encarama la silueta de las montañas de la vertiente septentrional de la cabecera del valle Quilamas, entre las que destaca el Castillo Viejo de Valero.


Vista del gancho de Castildecabras, entre las laderas occidental y meridional del pico del Mojón del Marrano y la meridional y oriental del Pico Cervero. Más al sur, la silueta del Castillo de Valero


Vista del gancho de Castildecabras, entre las laderas occidental y meridional del pico del Mojón del Marrano y la meridional y oriental del Pico Cervero. Más al sur, la silueta del Castillo de Valero


Tras andar de esta guisa un tramo de medio kilómetro, llegaremos a la parte más alta del vallejo delimitado por la vertiente occidental del Pico de las Tres Rayas, y la ladera oriental del Pico Cervero, la cual tenemos a tiro de piedra. Nosotros hemos descendido por la vertiente septentrional del primero, hollando el suelo durante poco más de un kilómetro.


HORNOS DE CAL DE NAVARREDONDA Y MANANTIAL DE LA CHORRERA DEL VIEICO


En el punto en el que estamos, tenemos muy cerca, al sur, dos maltrechos hornos de cal y un pequeño calero, testigos del trabajo de los vecinos de Navarredonda, que durante siglos extrajeron piedras calizas de estas montañas, con objeto de fabricar una excelente cal en pequeños hornos como los aquí contemplados.




Hornos de cal de Navarredonda (26-09-2016)


Ruinas de un horno de cal de Navarredonda


Entre el Pico Cervero y el del Mojón del Marrano: Horno de cal de Navarredonda, con el Pico Cervero al fondo. (22-07-2017)


Nacimiento del arroyo de la chorrera del Vieico (13-08-2016)


Cauce seco del manantial origen de la chorrera el Vieico con el Castillo de Valero al fondo, al sur. (24-09-2016)​​​​​​​


Si descendiéramos unos metros más encontraríamos el manantial que origina el cauce del arroyo que salta en la chorrera del Vieico, cuya ubicación me la mostró mi querido amigo Rafa un día de agosto de 2016, cuando efectuamos este recorrido en compañía de otros dos buenos amigos, Manolo y Miguel Ángel. Entonces, manaba agua; en cambio, en la excursión que efectúe un mes más tarde, a finales de septiembre, estaba absolutamente seco, tanto como el estrato herbáceo y arbustivo que me rodeaba. La única nota de color la ofrecían unos cardos amarillos y, sobre todo, numerosos ejemplares de quitameriendas (Colchicum montanum), que alfombraba el terreno. Este endemismo ibérico, es muy singular, pues muestra sus flores antes de que surjan sus hojas, que brotan del suelo sin tallo alguno que las sostenga. Sus seis pétalos, de color rosa purpúreo, albergan un androceo cuyos gualdos estambres tienen unas anteras más largas que los filamentos de los que penden. El gineceo está constituido por un ovario con tres carpelos y estilos libres.


Quitameriendas


Quitameriendas en el descenso al Campo Escurial (24-09-2016)


Volviendo al manantial origen de la chorrera del Vieico, diré que en julio de este año también estaba seco, lo que refleja la pertinaz sequía que hemos sufrido, incluso superior a la del año anterior.           


ÁREA RECREATIVA DEL CAMPO ESCURIAL


Después de ver el venero y los hornos mencionados será cuestión de retroceder, remontando la pequeña cuesta hasta llegar a la alambrada, la cual atravesaremos deslizándonos con sumo cuidado entre dos filas de su espinoso metal, que parecen estar más separadas. Una vez situados en el terreno de Escurial de la Sierra, descenderemos una centena de metros para ver la imagen rectangular de una pila o abrevadero de agua para el ganado, la cual está tan seca como el manantial anterior (24 de septiembre de 2016). En la excursión que efectué hace dos meses, en julio de 2017, comprobé que ambas fuentes seguían secas.


​​​​​​​Abrevadero seco. Al fondo, caserío de Escurial de la Sierra (24-09-2016)


Nada más sobrepasarla nos encontraremos con un ancho camino, junto al cual puede observarse, al otro lado, el cartel indicador del merendero del Campo Escurial y, desde julio de este año, un cartel con el emblema de la ruta de la Sierra de la Calería, que nos ofrece una doble información: una, la de desviarnos por la derecha, hacia el norte, hasta Escurial de la Sierra; la otra, nos invita a seguir todo recto para introducirnos en terrenos de Navarredonda y La Rinconada.


Cartel indicador de la ruta de la Sierra de la Calería, junto abrevadero seco del camino, indicando que podemos seguir todo recto o, bien, desviarnos a la derecha, hacia Escurial de la sierra (enlace). Al fondo, la silueta del Pico Cervero. (22-07-2017)


Si nos adentramos en el área recreativa del Campo Escurial, veremos dos buenos refugios pétreos y seis mesas de piedra con sus correspondientes bancos, también de piedra, que parecen formar un irregular círculo, buscando la sombra entre los melojos del lugar. En la parte inferior de esta superficie, cerca de uno de los dos refugios, podremos ver una fuente, de la que mana abundante agua, tanta como para cebar el abrevadero sito unos metros más abajo. Este manantial parece manar agua suficiente incluso en veranos tan secos como los de los dos últimos años.


Fuente y abrevadero del Campo Escurial. (24-09-2016)


Fuente y abrevadero del Campo Escurial. (22-07-2017)



También podremos observar un cartel que nos indica que el acondicionamiento de este paraje del Campo Escurial forma parte de un programa de recuperación integral y sostenible de la frontera. ¿De qué frontera hablamos? Pues, según este cartel, de “la Frontera Natural AECT Duero-Douro”.

Merendero del Campo Escurial


En agosto de 2016 disfruté de las comodidades de este merendero en compañía de mis amigos Rafa, Manolo y Miguel Ángel, con los que efectué la ruta descrita en este artículo. Paramos para alimentar tanto al espíritu, con buena conversación, cuanto al soma, con socorridas viandas, dispuestas sobre una de las mesas de esta superficie. Después, amenizamos la cháchara degustando un buen café especial de Etiopía “Heleana’s Secret”, que había infusionado con la cafetera Chemex.


Llegado a este punto no puedo por menos que recordar la primera vez que llegué a este paraje, cuando tenía catorce años e iba en compañía de mis queridos tíos Marcial e Isabel y de mi primo Felisín, todos guiados por el entrañable Juan, que de niño y adolescente había trabajado de cabrero, ayudando a su padre, el bueno del señor Higinio. Entonces esta zona era tan recreativa como ahora, pero sin mesas ni bancos ni refugios de piedra, con el agua manando directamente de la tierra, sin caños ni fuentes que la acogieran. Sin embargo, todo era tan natural y primigenio que siempre que vuelvo a este paraje en pos del Pico Cervero, me invade cierta emoción cuando evoco aquellos momentos y a aquellas personas, algunas ya fallecidas, como mi queridísimo tío Marcial.


ASCENSO A LA MOLE TRIANGULAR DEL PICO CERVERO


Después de saciar nuestra sed y nuestro apetito en este familiar paraje, volveremos a ascender al vecino camino, a fin de proseguir por él en sentido al Pico Cervero, que en pocos metros nos lo anuncian dos postes con sendos carteles, casi seguidos, los cuales, desde julio de este año llevan impreso, además, el emblema de la ruta de la Sierra de la Calería, dado que, inicialmente, ambos destinos comparten el mismo sendero.


Ruta al Pico Cervero y a la Sierra de la Calería, en las inmediaciones del Campo Escurial


Cruce de caminos: de frente, Pico Cervero, Ruta de la Sierra de la Calería y Aldeanueva; a la derecha, el camino a Escurial de la Sierra.


El primero aparece al poco de pasar entre dos columnas de piedra, mostrándonos, a la derecha, el camino a Escurial de la Sierra, mientras que, de frente, nos señala Aldeanueva de la Sierra (a 15,2 kilómetros de distancia), el Pico Cervero y la ruta de la Sierra de la Calería.


Ruta al Pico Cervero y a la Sierra de la Calería: Debemos ir por el camino de la izquierda, abandonando el principal, por el que veníamos desde el Campo Escurial


Tras progresar un breve trecho más, aparece el segundo poste indicador, que nos dice que debemos  desviarnos por un camino que surge a nuestra izquierda, con objeto de acceder tanto a la cumbre del pico Cervero como a la ruta de la citada Sierra de la Calería.


Poste con señales indicadoras: por el camino de la derecha seguiremos la ruta de la Sierra de la Calería, en tanto que de frente nos quedan 1,5 km hasta la cumbre del Pico Cervero.


Poste con señales indicadoras: la ruta de la Sierra de la Calería, por el camino que surge a la derecha; de frente nos quedan 1,5 km hasta la cumbre del Pico Cervero


Durante casi un kilómetro (870 metros) ambos destinos comparten este mismo camino, sin embargo, a partir de entonces siguen vías distintas, como nos lo muestra un cartel indicador: de frente, nos guía en pos de la cima del Pico Cervero; por la derecha, en cambio, nos apunta el camino que sigue la ruta de la calería. Como nuestro destino es contemplar la espectacular panorámica que se divisa desde la cumbre del Pico Cervero, ascenderemos zigzagueando durante el kilómetro y medio que nos queda hasta llegar a la misma.


De esta suerte, subiremos por un amplio camino, labrado en el robledal que cubre la ladera septentrional de esta montaña. Lo han construido tan ancho como para permitir el tránsito de coches hasta prácticamente la base de la cumbre. Aunque también sirve para que la gente pueda subir corriendo o en bicicleta, esto es, efectuando saludable ejercicio físico aeróbico. Son bastantes las ocasiones en que he efectuado corriendo los 11 kilómetros que distan desde Linares hasta esta cima, normalmente a un ritmo sosegado, con objeto de disfrutar con la contemplación del rico entorno que adorna el camino.


Antaño, no existía este camino, por lo que solíamos acometer la subida a la cima abriéndonos camino entre el estrato arbustivo y arbóreo, usualmente subiendo por el noreste.


Bueno, bien sea andando o corriendo, más lento o más rápido, llegaremos sin dificultades hasta la plataforma o base, recientemente asfaltada, previa a la cima. Sólo nos quedaría subir unos metros entre peñascos para, finalmente, ascender los escalones (primero, trece; luego, diecisiete más) que conducen hasta una cruz y el refugio de la cúspide, en el que suele haber un vigía del territorio, con el loable objetivo de detectar precozmente cualquier fuego o incendio, a fin de solicitar ayuda para pronto sofocarlo.


PANORÁMICA DESDE LA CUMBRE DEL PICO CERVERO: LECCIÓN DE TOPONIMIA


Desde semejante atalaya, la más alta de la sierra de las Quilamas, con sus 1.465 metros, la panorámica observada llega realmente a ser grandiosa, superando incluso a la observada desde la cumbre del Pico de las Tres Rayas (1.383 metros), aunque el paisaje contemplado es prácticamente el mismo que antes describimos.


Cumbre del Pico Cervero: panorámica septentrional, con Escurial de la Sierra y el Campo Charro


Sin embargo, desde el Pico Cervero vemos más nítidamente la inmensidad del Campo Charro, con Escurial de la Sierra, al norte, en tanto que un poco más hacia el este obtendremos una excelente panorámica de Linares de Riofrío.  


Vista de Linares de Riofrío desde la cumbre del Pico Cervero (08-10-2016)


Vista de Linares de Riofrío desde la cumbre del Pico Cervero (12-08-2017)


También es una excelente atalaya para contemplar los relieves montañosos de la cabecera del valle Quilamas, al sur, pues nos colocamos en el punto más alto de la vertiente meridional de este valle labrado por la erosión milenaria del río Quilamas. Así, enfrente nuestro, obviamente al sur, contemplaremos las montañas de su vertiente septentrional. Apareciendo, de izquierda a derecha, o sea, de este a oeste, el Castillo Viejo de Valero, con la Puerta del Sol, el carrascal del Robloso, luego, en plena ladera, más abajo y a la derecha, sobresalen tres prominencias triangulares, delimitadas por pequeños arroyos, que mi amigo Rafa llama los Cinchos: el de Cucharales, el del Medio y el de Estireo.


Cumbre Pico Cervero: Castillo de Valero a contraluz (08-10-2016)


Castillo de Valero con los Cinchos (13-08-2016)


Si seguimos oteando hacia el oeste llegaremos hasta los terrenos de La Bastida donde parece nacer el río Quilamas, en el manantial de la Media Fanega. Este origen suele ser discutido por los autóctonos, pues los veneros que nutren con más caudal al recién nacido Quilamas son el que nace en la fuente El Tejo, con el subsidiario regato de La Aliseda, relativamente próximos a la Media Fanega, y el manantial del Castillo, con el regato Estilero.


Cabecera del valle río Quilamas


Más en lontananza, se vislumbra la cadena montañosa de la sierra de Francia y las Batuecas, entre las que sobresalen la Peña el Huevo, la Peña de Francia (1.727 metros de altitud), la cumbre más alta de la sierra de Francia, y la Hastiala.


Llegado a este punto y a esta atalaya, recuerdo lo bien que nos informó Rafa (agosto de 2016) sobre la toponimia de estos parajes que, desgraciadamente, suele olvidarse a medida que fallecen los verdaderos conocedores de estos territorios, los cabreros de las Quilamas.


“Mirad, aquel regato profundo que desciende por el Castillo de Valero es el regato Estilero. Era la madre de las truchas. ¡Cuántas cogí con mi padre! ”, evocaba con nostalgia. Luego, al referirnos la toponimia de los tres Cinchos, resaltó la peculiaridad de uno de ellos: “La ladera de los Cucharales era tan fresca que las pamplinas aparecían por todos los sitios”.


Un servidor gozaba intensamente mientras le escuchaba, me daba cuenta de que era uno de los pocos guardianes de vernáculos y olvidados nombres así como de antiguos hechos: “Cuando era un niño la única vegetación que había en esa ladera de las Quilamas eran las encinas de los carrascales del Robloso y del Estilero.”


Yo seguía aprendiendo de su conocimiento y sabiduría naturales: “Mira, aquella mancha verde en forma de uve es la que forma el regato de la Aliseda, en el que crece la floriana, una planta muy venenosa para las cabras, pues basta con que la chupen un poco en la boca para que caigan redondas al suelo”.


También admiraba su amor por estas tierras: “Allí enfrente tenéis la fuente el Tejo. Fijaos, por mucho que recorráis la provincia no creo que encontréis tejos como aquí.”


Cuando miraba hacia el oeste, recitaba los montes y valles que veía: “Debajo de este pico tenéis el collado Matarranas, luego viene el Pico Chico, a continuación el Pico de la Cueva, que también llamamos La Buitrera, más allá Los Molinos…”.


Mientras nos informaba con tanta precisión, nosotros le escuchábamos con devoción: Manolo, Miguel Ángel, el vigilante de la torre y un servidor.


El único dato que me atreví a aportar fue el referente a la cita del oso pardo por parte de un rey de Castilla y León, Alfonso XI, que lo reflejó en su famoso tratado de Montería (libro tercero, página 41): "El Cervero que está sobre el Escorial es buen monte de oso y de puerco...". Hablamos del que frenó el paso a los benimerines de Marruecos en la batalla del Salado, nacido en 1312 y fallecido de peste en 1350.  


En fin, recorrer parajes como los descritos aquí, en tan buena compañía, sin duda servirá para enriquecer nuestra salud en su triple dimensión: física, mental y social.


 Dr. Félix Martín Santos

  


 

 

INTERMITENTE

PERSISTENTE LEVE

PERSISTENTE MODERADA

PERSISTENTE SEVERA

Síntomas diurnos

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces a la semana

Síntomas diariamente

Síntomas continuos (varias veces diarias)

Medicación de alivio (Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces semanales, pero no diariamente

Todos los días

Varias veces al día

Síntomas nocturnos

No más de 2 veces al mes

Más de 2 veces al mes

Más de una vez a la semana

Frecuentes

Limitación de la actividad

Ninguna

Algo

Bastante

Mucha

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

> 80%

> 80%

> 60% - <80%

<60%

Exacerbaciones

Ninguna

Una o ninguna al año

Dos o más al año

Dos o más anuales

 

La espirometría es también fundamental para establecer el grado de severidad del asma, puesto que cuanto más bajo sea el valor del FEV1 más severa es la enfermedad y el riesgo de exacerbación aumenta concomitantemente.

 

Es preciso referir que es suficiente la presencia de cualquiera de las situaciones mostradas en la tabla para clasificar al asma en intermitente o en persistente, en sus diversos grados (ligera, moderada y severa).

 

¿Cuándo decimos que el asma está bien controlada?

 

Según la mejor guía internacional de manejo del asma, la de la GINA (Global Initiative for Asthma 2019), el grado de control del asma se evalúa tras establecer un tratamiento de fondo con corticoides inhalados (budesonida, fluticasona, beclometasona, ciclesonida, mometasona) con o sin broncodilatadores de acción prolongada (formoterol, salmeterol, vilanterol), en base a los datos obtenidos en la espirometría y en la respuesta a las mismas preguntas utilizadas para establecer la severidad de la misma.

 

Según los datos obtenidos podremos ver si el asma está bien controlada, parcialmente controlada o mal controlada, como se aprecia en la tabla anexa.

 

 

Bien controlada (deben cumplirse todos los siguientes)

Parcialmente controlada (Cualquier valor de los siguientes en cualquier semana)

Mal controlada (si ≥3 características de asma parcialmente controlada)

Síntomas diurnos

Ninguno (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Medicación de alivio(Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

Ninguna (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Síntomas nocturnos/despertares

Ninguno

Cualquiera

 

Limitación de la actividad

Ninguna

Cualquiera

 

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

FEV 1>80% del valor teórico

PEF > 80% mejor valor personal

FEV 1<80% del valor teórico

PEF < 80% mejor valor personal

 

Exacerbaciones

Ninguna

≥1 al año

≥1 en cualquier semana

 

Es bueno mencionar aquí que la mayoría de los pacientes con asma responden bien a un tratamiento de fondo, cuyo objetivo fundamental es neutralizar la inflamación de la vía aérea, siendo los mejores antiinflamatorios los corticoides inhalados, a dosis de microgramos, pues exhiben una alta efectividad y una notable seguridad, dado que la dosis que no inhalan (como un 80% del total) y degluten es eliminada en, gran parte, en el hígado, en un primer paso metabólico. Además, tal dosis tiende a descenderse periódicamente (cada 4 meses) en caso de comprobar estabilidad clínica y funcional (en los niños, verdadera ganancia). De esta suerte, el tratamiento óptimo es el que controla al paciente con la dosis mínima de corticoides inhalados, variable en cada sujeto. Si no, sería preciso reevaluar la situación.

 

¿Cuáles son los principales factores de riesgo de sufrir exacerbaciones?

 

El principal factor de riesgo de sufrir crisis asmáticas es tener mal controlado el asma.  Luego, existen una serie de factores de riesgo modificables, incluso en pacientes con pocos síntomas de asma, que siempre deben tenerse en cuenta, entre los que se hallan los siguientes:

 

- Mal manejo de los corticoides inhalados, por no prescribirse, mala adherencia o por incorrecta técnica de inhalación.

 

- Exposiciones nefandas: al tabaco, contaminantes atmosféricos, a alérgenos a los que está sensibilizado y cuya inhalación le provoca síntomas.

 

- Comorbilidades: obesidad, rinosinusitis crónica, reflujo gastroesofágico, alergia alimentaria, ansiedad y depresión.

 

- Infecciones agudas de las vías aéreas superiores, frecuentemente de origen vírico, complicadas con sinusitis maxilar y bronquitis aguda.

 

- Función pulmonar precaria: bajo FEV1, especialmente si es inferior al 60% del valor teórico.

 

- Antecedentes de intubación o asistencia a Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por crisis severas.

 

- Sufrir una o más exacerbaciones en los últimos 12 meses.

 

Actividad física y asma

 

Después de explicar estos conceptos básicos sobre el asma, estamos en disposición analizar los efectos beneficiosos de la práctica de actividad física aeróbica en el asma.

 

Lo que en las siguientes líneas voy a resumir son una serie de estudios epidemiológicos, la mayoría experimentales, que han revelado que un programa de entrenamiento físico aeróbico seguido por pacientes con asma moderado o severo consigue mejorar su forma física (fitness cardiorrespiratorio), su calidad de vida, reducir la sintomatología, así como el estrés y la ansiedad.

 

Efecto protector del ejercicio físico en el asma: Subir escaleras (escalinata de acceso a la portada del Sarmental de la Catedral de Burgos) es una buena forma de efectuar ejercicio físico aeróbico.

 

Efecto protector de la actividad física en el asma: algo tan sencillo o costoso como subir escaleras es un buen ejercicio aeróbico, que ayuda a controlar mejor el asma, además de contribuir a mejorar nuestra forma física y a reducir la tasa de muerte por todas las causas, entre otros muchos efectos saludables.

 

En agosto del 2010 se publicó en la revista oficial del Colegio Americano de Neumólogos (Chestun estudio experimental brasileño que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico, durante 3 meses, reducía la clínica, aumentaba los días libres de ansiedad y depresión, así como la calidad de vida de los 50 pacientes que, por procedimientos de aleatorización, se beneficiaron de esta intervención (más ejercicios respiratorios y educación sobre asma), con respecto a los 51 que sólo recibieron un programa educativo más ejercicios respiratorios. (11)

 


Más tarde, en febrero del 2011, se publicó en una revista especializada (Medicine & Science in Sports & Exercise), otro estudio experimental efectuado por el mismo grupo de investigadores, Felipe Mendes y colegas, que, basándose en el efecto antiinflamatorio del ejercicio físico aeróbico en enfermedades crónicas, pretendió comprobar si también un programa controlado de entrenamiento aeróbico era capaz de exhibir un efecto antiinflamatorio en pacientes con asma moderado y severo, mediante la reducción del recuento de eosinófilos en el esputo (objetivo principal) y la disminución del óxido nítrico exhalado (FeNO), como medida indirecta de inflamación por eosinófilos (objetivo secundario). Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 68 sujetos de la muestra en dos grupos: uno, el control, que siguió un programa educativo sobre asma y ejercicios respiratorios; el otro, se benefició, además, de un programa de entrenamiento aeróbico. Tras realizar controles semanales, durante tres meses, pudo comprobarse que los pacientes que efectuaron el citado ejercicio físico aeróbico experimentaron una reducción significativa de sus niveles de eosinófilos en esputo y del FeNO (r: 0,7 y 0, 9, respectivamente), sobre todo, en los que partieron con mayores niveles inflamatorios versus los del grupo control. (12)


Otros hallazgos de este ensayo fueron la observación de un mejor estado de forma física (mejor consumo máximo de oxígeno: V˙O2max), mayor número de días libres de síntomas y menores exacerbaciones por parte de los pacientes que cayeron en el grupo de intervención, o sea, los que siguieron el programa de entrenamiento aeróbico.


Si bien estos boyantes resultados se obtuvieron en pacientes adultos, también en niños se ha comprobado, mediante estudios experimentales, que un programa de entrenamiento aeróbico mejoraba su estado de forma física (mayor V˙O2max), aumentaba su calidad de vida y lograba reducir las dosis diarias de corticoides inhalados. (13)


Posteriormente, en agosto del 2015, Carvalho y Mendes vuelven a la carga, para publicar, en la revista de la Sociedad Británica de Neumología (Thorax), otro estudio experimental en el que establecieron como objetivo principal ver si un programa de entrenamiento aeróbico era capaz de reducir la hiperreactividad bronquial y los marcadores inflamatorios de un grupo de pacientes afectos de asma moderada y severa. (14)


Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 58 participantes (de 20 a 59 años) en dos grupos: uno, el control, que se benefició de un programa de educación para la salud en asma más un programa de yoga con ejercicios respiratorios, dos sesiones semanales de 30 minutos; el otro, el de la intervención, cuyos integrantes efectuaron, además, un programa de entrenamiento aeróbico, consistente en dos sesiones semanales durante tres meses, de ejercicio en tapiz rodante, durante 35 minutos (5 minutos de calentamiento, 25 minutos de tapiz y 5 de distensión/relajación).


Obviamente, todos los participantes siguieron recibiendo su tratamiento médico del asma (corticoides inhalados con o sin broncodilatadores de acción prolongada).


Pues bien, a la conclusión del estudio observaron que los que practicaron el citado ejercicio aeróbico se beneficiaron de una reducción de su hiperreactividad bronquial, medida con la técnica de provocación con histamina indicada por la Sociedad Americana de Neumología ( ATS)15, así como de una disminución de ciertos biomarcadores inflamatorios (interleucina 6, IL-6, proteína quimiotáctica de monocitos, MCP-1), además de sufrir menos exacerbaciones y aumentar su calidad de vida (AQLQ), con respecto a los del grupo control.


También apreciaron una significativa reducción del recuento de eosinófilos en el esputo y del FeNO en los pacientes que tenían mayor grado de inflamación, como ya comprobaron en estudios previos. (12)


Ejercicio físico en obesos con asma


Estos resultados son concordantes con los obtenidos en otro estudio experimental, de autoría australiana, que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico más dieta conseguía reducir células inflamatorias del esputo, véase eosinófilos y neutrófilos, así como la interleucina 6 de una muestra de pacientes obesos afectos de asma. (16) 


Posteriormente, en el 2018, se publicó en la revista oficial de la Sociedad Europea de Neumología (European Respiratory Journal), un estudio epidemiológico experimental que reveló cómo un programa de ejercicio más dieta para perder peso, seguido por una muestra de obesos, durante tres meses, logró mejorar la actividad física durante el tiempo libre (controlada con acelerómetro), reducir la sintomatología asmática y los síntomas depresivos, así como mejorar el rendimiento del sueño, con respecto al grupo placebo, que sólo recibió el tratamiento dietético. (17)


Todo ello indica que la práctica de ejercicio físico puede exhibir auténticos efectos antiinflamatorios en el asma, tanto de obesos como de personas con peso normal, y que, por ello, es una excelente estrategia complementaria al tratamiento médico de esta enfermedad respiratoria crónica.


Pero ¿la actividad física podría ejercer un efecto preventivo de asma?


Aunque no hay suficiente información científica para posicionarse claramente, buscaremos pistas que puedan ayudarnos en tal tesitura, analizando la información aportada por los estudios de mayor rigor.


Empezaremos con los resultados obtenidos en una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales, de autoría holandesa, publicada, en diciembre del 2012, en una revista de calidad contrastada (PLOS/one). (18)


Marianne Eijkemans y colegas, responsables del trabajo, seleccionaron 5 estudios prospectivos, que incluyeron a 85.117 participantes (niños, adolescentes y adultos), que no padecían asma al principio del estudio. Tras el correspondiente seguimiento (de 9 a 10 años), apreciaron una asociación entre un mayor nivel de actividad física (quintil, tercil más altos, o actividad vigorosa) y un menor riesgo de asma, inicialmente no significativo (=R:0.88 (IC 95%: 0.77–1.01), pero al excluir el estudio de menor calidad metodológica, la asociación se tornó significativa: un 13% de reducción del riesgo de asma (0.87 (95% CI: 0.77–0.99), con respecto a los de menor nivel de ejercicio físico (quintil y tercil más bajos, sedentarios o bajo nivel de actividad física, según el estudio). Bien cierto es que la significación fue real, aunque tenue.


Posteriormente, en abril del 2016, se publicaron (BMC Pediatricslos resultados de un metaanálisis de tres estudios observacionales longitudinales (muestra total: 550), de autoría danesa, que reveló cómo un bajo nivel de actividad física se asoció con un mayor riesgo de asma en niños y adolescentes, años más tarde: un 35% superior (OR: 1.35, IC: 1.13 a 1.62). (19)


No obstante, se apreció un relevante grado de heterogeneidad entre los estudios citados que redujo la fortaleza de la significación alcanzada.


Así, el menor grado de ejercicio físico asociado a este mayor riesgo de asma varió de un estudio a otro: mayor tiempo dedicado a ver la televisión, menor participación en actividades deportivas, menos tiempo empleado a jugar en deportes de equipo, versus menos televisión, más actividad física-deportiva y más deporte de equipo, respectivamente.


Años más tarde, en mayo del 2018, se publicó (J Epidemiol Community Health) una investigación novedosa, un análisis longitudinal bidireccional, que en absoluto reveló una asociación entre la actividad física y el asma, en un sentido o en otro. (20)


Hubo que esperar hasta enero del 2020 para ver publicado otro estudio prospectivo (Pediatric Pulmonology), también llevado a efecto por Marianne Eijkemans y colegas, en el que controlaron a 1838 niños recién nacidos (KOALA Birth Cohort Study) durante 10 años, a fin de observar una posible asociación entre el nivel de actividad física y la incidencia de asma. (21)


Tras evaluar, al inicio del estudio, el nivel de ejercicio físico a los 4 o 5 años de edad, referido en cuestionarios (información subjetiva) y en unos pocos (301) con medidas objetivas (acelerómetro) y, posteriormente (entre los 6 y 10 años), los nuevos casos de asma (objetivo o resultado principal del estudio), mediante cuestionarios específicos (ISAAC), así como la función pulmonar con espirometrías en un subgrupo (485 participantes), comprobaron que el grado de actividad física referida por el total de la muestra  no se asoció ni con el desarrollo de asma ni con la función pulmonar.


Sin embargo, cuando sólo se analizó al grupo de participantes que fueron objeto de una medición objetiva del nivel de ejercicio físico (acelerometría), apreciaron que los niños que efectuaron menos actividad física, inferior a una hora diaria, tenían una función pulmonar significativamente menor, con un cociente FEV1/FVC más bajo (puntaje z β, −0.65; intervalo de confianza del 95%, −1.06 a −0.24).


“Este estudio es el primero que ha revelado una asociación entre el sedentarismo y una menor función respiratoria (inferior cociente FEV 1/FVC), años más tarde, en la infancia, comportándose como un posible factor causal de asma. Sin embargo, se requieren más estudios que reproduzcan estos resultados, dado el escaso número de niños (62) a los que se midió objetivamente tanto el nivel de actividad física (acelerometría) como la función respiratoria (espirometría)”, concluyen los autores.


Apuntes finales


A la luz de los conocimientos científicos actuales, si los pacientes afectos de asma practicaran regularmente actividad física, se beneficiarían con reducciones significativas de la sintomatología, riesgo de exacerbaciones, mortalidad total y específica, así como de un aumento de la calidad de vida. Sin embargo, su capacidad para reducir el riesgo de desarrollar asma (prevención primaria), parece asunto más controvertido, aunque ciertas líneas de investigación nos hacen ser optimistas, pues, cuando menos, el sedentarismo tiende a incrementar el riesgo de adquirir esta enfermedad respiratoria crónica.


Según mi propia experiencia como neumólogo con especial dedicación al manejo diagnóstico y terapéutico de pacientes con asma, entre  las estrategias terapéuticas más efectivas y seguras destacan la educación en estilos de vida saludables, reduciendo factores de riesgo y de exacerbaciones, así como el establecimiento de un buen tratamiento farmacológico de esta enfermedad, a fin de conseguir un buen control de la misma, normalizando la función, reduciendo la clínica, previniendo exacerbaciones y aumentando la calidad de vida. Logros que permitirían efectuar altos niveles de actividad física, que, a su vez, contribuirían a un mejor control de esta enfermedad crónica. De esta forma, la mayoría de nuestros pacientes en absoluto verían reducida su esperanza de vida en buena salud.


En fin, considero crucial que el ser humano efectúe ejercicio físico regular, desde su más tierna infancia, porque es una de las estrategias que más puede contribuir a incrementar la salud en su triple dimensión: física, mental y social. De esta suerte, también podríamos alcanzar altas cotas de felicidad.

                                                    Dr. Félix Martín Santos


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS


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4. Grupo Español del Estudio Europeo en Asma. Estudio europeo del asma Prevalencia de hiperreactividad bronquial y asma en jóvenes en 5 regiones de España. Med Clin (Barc). 1996; 106: 761-7.


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