Efectos saludables del huevo: ¡Sorprendámonos!

    Los hallazgos científicos actuales no sólo están exonerando a los huevos aviares de riesgos cardiovasculares sino que también los están elevando al pedestal de oro de los alimentos funcionales, esto es, aquellos que tienden a contribuir a elevar nuestro estado de salud (salud positiva) y a reducir el riesgo de desarrollar diversas enfermedades. Por todo ello en vez de restringir su consumo regular deberíamos promocionarlo, pues se trata de un alimento rico en nutrientes de alto valor biológico como proteínas, aminoácidos esenciales, vitaminas, sales minerales y, sobre todo, de dos carotenoides (luteína y zeaxantina), imprescindibles para proteger a la retina de daños irreparables y, por ende, de ceguera irreversible (maculopatía asociada a la edad). Además, por si esto fuera poco, son una buena fuente de colina, imprescindible para un correcto desarrollo del cerebro humano tanto durante la época embrionaria y fetal como en los primeros años de vida.


Papel del huevo en la nutrición humana: alimento saludable


Dos son las propiedades que convierten al huevo en un alimento realmente singular: una, la riqueza y concentración en nutrientes; la otra, su escaso aporte calórico, dado que dos huevos (unos 100 gramos sin cáscara) aportan en torno a 141 kcal (menos del 10% del total de calorías para un adulto normal). Ambas cualidades convierten al huevo en un excelente aliado de la salud, especialmente la de los colectivos más vulnerables, como los ancianos, mujeres embarazadas, niños, personas sometidas a dietas adelgazantes (hipocalóricas) y vegetarianos.

  

Llegado a este punto, me gustaría referirme a la conferencia de Amelia Island, Florida (febrero de 2000), auspiciada por el Colegio Americano de Nutrición, porque, en el curso de la cual, investigadores de prestigio confrontaron sus conocimientos sobre el papel de los huevos en la prevención de enfermedades y en la promoción de la salud, a la luz de los hallazgos científicos más recientes. Sus conclusiones fueron publicadas en la revista científica del citado Colegio Americano de Nutrición (Journal of the American College of Nutrition).1 Básicamente, una parte importante de lo consensuado fue lo referente a la consideración de los huevos como un alimento funcional, pues sus beneficios no se circunscriben a su mera función nutritiva, de aporte de principios inmediatos para cubrir las necesidades energéticas, sino también a su capacidad de promocionar la salud y a su aptitud para reducir el riesgo de ciertas enfermedades. Además, resaltan la mínima repercusión en la concentración sanguínea del colesterol, a pesar de ser un alimento rico en este lípido. Al final, animan a los profesionales sanitarios a informar a la gente sobre los efectos saludables del consumo regular de huevos, a fin de promocionar su ingesta.

   

En las siguientes líneas vamos a referirnos a la riqueza en nutrientes del huevo.

              

a) Proteínas

  

Desde hace tiempo se sabe que los huevos tienen proteínas de alto valor biológico porque disponen de todos los aminoácidos esenciales, esto es, de los que hay que incorporar forzosamente con la dieta, pues el organismo no los fabrica, y en las cantidades adecuadas o ideales. Además, su digestibilidad es realmente alta. Por estos motivos se han utilizado durante muchos años como patrón de referencia a la hora de evaluar la calidad de las proteínas de los diversos alimentos.

   

Es casi imposible encontrar un alimento tan rico en proteínas de alta calidad biológica y al mismo tiempo tan barato. En este sentido, ya empiezan a acumularse estudios que documentan que los alimentos ricos en proteínas, como el huevo, pueden ayudar a mantener en forma nuestra musculatura (masa y resistencia), especialmente en ancianos, donde lamentablemente se observa una reducción progresiva de la masa muscular (sarcopenia).

  

Por otra parte, son muy aptos para las personas que padecen gota, pues no aportarán ácido úrico, que resulta de la degradación de las purinas, de las cuales carecen los huevos.


Además de todo lo referido hasta aquí, conviene mencionar el posible papel reductor de la absorción intestinal del colesterol ejercido por la ovoalbúmina, merced a que parece interferir la formación de micelas en el intestino, paso necesario para culminar la digestión de las grasas, con objeto de permitir, luego, su absorción. Al menos eso es lo que ha demostrado un estudio con ratas de laboratorio (Matsuoka y colegas. 2008). Quizá sea éste uno de los mecanismos de los que se valen los huevos para no incrementar en sangre el colesterol que aportan en su yema.


huevo

               

b) Lípidos del huevo


Siguiendo con los principios inmediatos (proteínas, carbohidratos o azúcares y lípidos o grasas), el huevo prácticamente carece de carbohidratos, siendo, por tanto, las grasas las que aportan su valor energético. Vaya, parece que nos acercamos al denostado colesterol, no escaso precisamente en la yema del huevo (unos 200 mg en un huevo de 60 gramos). Pero lo más pernicioso no es tanto el colesterol aportado con la dieta cuanto los ácidos grasos saturados que incorporamos con ciertos alimentos, pues son los que verdaderamente incrementan la concentración del primero en sangre. Pues bien, desde esta óptica, la calidad de la grasa del huevo es francamente buena, dado que su contenido en ácidos grasos monoinsaturados (3,6%) y el de ácidos grasos poliinsaturados (1,6%) supera con creces al de los ácidos grasos saturados (2,8%). Además, contienen cantidades apreciables de ácidos grasos poliinsaturados (AGP) Omega-3, como el ácido eicosapentanoico (EPA) y el ácido docosahexanoico (DHA), cuyo consumo tiende a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre otras virtudes. Estas bondades han fomentado la comercialización de huevos enriquecidos con AGP Omega-3, que se obtienen añadiendo aceite de linaza o pescado a la ración de las gallinas.

  

También es muy reseñable el alto contenido de fosfolípidos del huevo (unos 2 gramos por huevo), destacando la fosfatidilcolina o lecitina.

            

c) Vitaminas, minerales y otros micronutrientes

  

El huevo también representa una buena fuente de vitaminas, pues tiene una notable representación de todas ellas, tanto de las liposolubles (A, E, D y K), como de las hidrosolubles vitamina B12, ácido fólico, niacina, riboflavina, biotina, ácido pantoténico...).  Es especialmente rico en vitamina B12, pues dos huevos (una ración de 100 gramos) aportan en torno al 80% de Cantidad Diaria Recomendada (CDR). Además, es una de las pocas fuentes exógenas de vitamina D y de vitamina K. Sólo carece de vitamina C.

  

Tampoco anda escaso de minerales, pues aporta hierro (15% CDR), zinc, fósforo (30% de la CDR), calcio, yodo (necesario para sintetizar las hormonas tiroideas), selenio, entre otros.

  

Pocos alimentos aportan cantidades tan apreciables de luteína y zeaxantina, como la yema del huevo, donde estos carotenoides liposolubles encuentran un medio lipídico que facilita su absorción intestinal, por lo que su disponibilidad biológica es altísima, más incluso que la de ciertas verduras donde abundan más, como el brócoli. En realidad, el huevo es el único alimento de origen animal que posee estos dos carotenoides. Bueno, en otro apartado nos centraremos más en estos micronutrientes con propiedades antitumorales, antiinflamatorias y preventivas de cataratas y de degeneración macular asociada a la edad, causa más frecuente de ceguera en ancianos.

             

d) Desigual reparto de nutrientes entre la clara y la yema

       

El reparto de nutrientes entre la yema y la clara de los huevos no es equitativo, puesto que la clara está constituida básicamente por agua (88%) y por proteínas (11%), con la ovoalbúmina a la cabeza (la más abundante con un 54% del total), seguido de la ovomucina (11%) y de la lisozima y avidina (con propiedades antibacterianas). En cambio, algunas proteínas (11%), la grasa, el colesterol, las vitaminas liposolubles y bastantes micronutrientes, como la luteína y zeaxantina, se encuentran exclusivamente en la yema, que es una emulsión de agua (49%) y lipoproteínas.

   

Por otra parte, la riqueza en minerales y vitaminas hidrosolubles también es netamente mayor en la yema.


gallinas Gallinas felices: huevos exquisitos

      

¿El consumo regular de huevos eleva tanto el colesterol en sangre como para causar enfermedades cardiovasculares?

   

La investigación científica actual ha permitido conocer que la mayoría de las personas que consumen dietas con alto contenido en colesterol no sufren un incremento concomitante en sangre del mismo (hipercolesterolemia). Parece ser que son bastantes los genes involucrados en tal hecho. Así, algunos autores han llegado a sugerir que el 70% de las personas no se inmutan cuando ingieren dietas ricas en colesterol, esto es, la concentración del mismo no se incrementa en su sangre.2 Mientras que los que responden a tales dietas, lo hacen con incrementos concomitantes del pernicioso colesterol-LDL y del beneficioso HDL3, lo que permite mantener una adecuada relación o cociente entre ambos (LDL-C / HDL-C), que reduciría el riesgo de enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, angina, muerte súbita) e ictus. 4, 5

   

Uno de los trabajos más veteranos (1999) y de más enjundia científica que demostró la ausencia de asociación entre el consumo de huevos y el riesgo cardiovascular fue el efectuado por miembros de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard. Efectivamente, Ascherio y colegas revelaron, tras estudiar durante 14 años a 117.000 enfermeras y médicos, que no existía ninguna diferencia en el riesgo relativo de desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV) entre las personas que consumieron un huevo a la semana y las que ingirieron más de uno al día.6

  

Más recientemente se han publicado varias revisiones exhaustivas de estudios prospectivos o de cohortes que tampoco han logrado establecer una asociación entre ambas variables: dieta rica en colesterol y enfermedades cardiovasculares. Uno, es el de Shin y colegas (2013)7, el otro, el de Rong y colegas 8, también publicado en el año 2013. Sin embargo, ambos estudios apuntaban un cierto exceso de riesgo en una población particular, la de los diabéticos que consumían huevos diariamente.

  

Este último hecho animó a diversos investigadores a dilucidar si los diabéticos que tienen entre sus hábitos alimenticios la ingesta regular de huevos tienen más riesgo de ECV. Entre los cuales, destacaría el llevado a cabo, por miembros de la Sociedad Australiana de Diabetes, que trabajan en diversos centros públicos de Nutrición y Metabolismo, cuyas conclusiones publicaron durante el año 2015. 9 Para ello estudiaron a 140 personas, a las que aleatoriamente dividieron en dos muestras: una, con dieta enriquecida con huevos (dos diarios durante seis días a la semana); la otra, con una dieta pobre en huevos (menos de dos a la semana). Tras tres meses de seguimiento no observaron diferencias significativas en las concentraciones sanguíneas de triglicéridos, LDL-colesterol, el control de su glucemia y el HDL-colesterol. En realidad, vieron que los que recibieron una dieta rica en huevos tendían a tener un poco más alta la concentración sanguínea del citado HDL-colesterol. “Este estudio sugiere que una dieta rica en huevos puede resultar saludable y podría incluirse en el manejo dietético de los pacientes con diabetes tipo 2, por su riqueza en micronutrientes”, concluyeron los autores.

     

¿Qué aporta nuestro estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) con respecto al consumo de huevos y el riesgo cardiovascular?

     

Pues los responsables del mismo tampoco demostraron una asociación significativa entre un mayor consumo de huevos (más de cuatro a la semana) y el riesgo de infarto de miocardio, ictus o muerte de origen cardiovascular con respecto a un menor consumo de huevos (inferior a dos a la semana).

  

Será momento de recordar un poco en qué consiste el estudio PREDIMED. Como referimos en los artículos que versaban sobre la Dieta Mediterránea (publicados en este blog en septiembre y octubre de 2015 así como en junio de 2016)), el estudio PREDIMED es un estudio multicéntrico español que, entre octubre de 2003 y diciembre de 2010, incluyó hombres y mujeres, de 55 a 80 años, con alto riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (la mitad eran diabéticos). Los participantes fueron aleatoriamente asignados a una de tres intervenciones dietéticas: una Dieta Mediterránea (DM) con suplementos de aceite de oliva virgen extra (AOVE); otra DM con suplementos de frutos secos; y una dieta baja en grasas, tanto de origen animal como vegetal, cuyos consumidores constituyeron el grupo control. La intervención no incluyó entre sus objetivos el incremento de la actividad física ni la pérdida de peso.

  

Pues bien, tras casi cinco años de seguimiento, hubo que parar el estudio por motivos éticos, dado que los que se alimentaron con la DM se beneficiaron de una reducción del 30% del riesgo de enfermar y morir por enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus o accidente cerebral vascular y muerte de origen cardiovascular), frente al grupo control, el que se nutrió con la dieta baja en grasas (tanto de origen animal como vegetal).


      

En los sucesivos años se cosecharon extraordinarios resultados en los grupos de DM con respecto al grupo control: reducción de un 38% del riesgo de fibrilación auricular, arritmia cardíaca más frecuente (publicado en abril 2014); reducción de un 52% del riesgo de diabetes mellitus tipo 2 (publicado en mayo 2014); reversión significativa del síndrome metabólico; reducción relevante del cáncer de mama (noviembre 2015); prevención de deterioro mental y de demencia (julio 2015),  entre otros.10-18

   

Bueno, pues en el año 2016, publicaron en una revista médica de gran prestigio internacional, Clinical Nutrition, lo referente al consumo de huevos y el riesgo cardiovascular. Como referimos al principio de este punto, nuestros investigadores tampoco lograron apreciar a lo largo de 4,8 años de seguimiento, ninguna asociación significativa entre una dieta rica en huevos y un mayor riesgo de ECV, tanto en la población de diabéticos como en la no diabética. También es cierto que en la muestra estudiada sólo había un 3% de personas que consumieron más de cuatro huevos a la semana.19


En cualquier caso, la mayoría de los estudios epidemiológicos actuales no han logrado demostrar que una dieta rica en huevos incremente el riesgo de ECV.                                    

       

¿Qué sucedería si los pacientes con hipercolesterolemia comieran huevos habitualmente?

   

Dada la relevante prevalencia de personas con hipercolesterolemia que requieren tomar medicamentos reductores del colesterol, como las estatinas, a fin de neutralizar un importante factor de riesgo cardiovascular, podríamos preguntarnos, a la luz de los nuevos hallazgos científicos, qué de cierto hay en el consejo médico habitual para tales pacientes: suprimir la ingesta de huevos. ¿Está justificada tal medida? Pues parece que no. Veámoslo.

  

Entre los diversos estudios que han tocado este tema, sobresale el publicado en el año 2012 en una revista de gran prestigio (J. Lipids). Los autores, Klangiareonchai y colegas, sometieron a 60 pacientes con hipercolesterolemia -en tratamiento con medicamentos reductores del colesterol (hipocolesteromiantes)- a una sobrecarga dietética de colesterol mediante la ingesta diaria de tres huevos durante 12 semanas. Controlaron los lípidos en sangre, antes, durante y después de la intervención, comprobando, a la conclusión del trabajo,  que tales pacientes se beneficiaron de un incremento significativo del saludable HDL-colesterol y de una reducción del cociente LDL-colesterol / HDL-colesterol. El resto de lípidos no experimentaron cambios significativos. 20

  

Tampoco quiero dejar de mencionar en este punto el cambio de postura de la Sociedad Americana de Cardiología: en 1970 aconsejó que la población no comiera más de tres huevos a la semana para, luego, en el año 2000, recomendar el consumo de hasta un huevo al día. Es posible que se queden cortos y que, por tanto, tal incremento sea insuficiente, dado los relevantes beneficios que se pueden obtener con el consumo diario de huevos.

         

Efectos saludables de la luteína y de la zeaxantina contenidas en los huevos

        

a) Prevención de la degeneración macular asociada a la edad (DME)


La luteína y la zeaxantina son pigmentos de color amarillo, liposolubles, que se concentran en una pequeña superficie (5 mm) de la retina (porción central), responsable de la máxima agudeza visual: la mácula lútea.

   

Por desgracia, no es poca la gente que con la edad experimenta un daño progresivo e irreversible de las células de esta privilegiada área, a consecuencia del efecto deletéreo de la luz, que provoca un verdadero daño oxidativo de las mismas. Es fácil entender que tales efectos perniciosos provocan una reducción progresiva de la agudeza visual que culmina con la pérdida de la visión central y, en consecuencia, con una incapacidad para leer y distinguir las caras de las personas. Pues bien, estos dos carotenoides, luteína y zeaxantina, son capaces de proteger a la mácula y al cristalino de la acción oxidante de la luz azul. Parece que logran evitar la formación de radicales libres y de moléculas oxidativas, que a la postre alterarían la membrana de las células oculares. Además, también parecen reducir la permeabilidad de la membrana a tales radicales libres. Son varios los estudios científicos que avalan este hecho.21

    

Se sabe que las personas que consumen un mayor número de alimentos ricos en luteína y zeaxantina tienen menos riesgo de sufrir degeneración macular asociada a la edad y, por ende, de acabar con ceguera. Al menos desde 1988 se conoce esta realidad. 22 También se ha documentado que la ingesta de alimentos ricos en estos carotenoides hace que aumenten tanto en sangre como en la retina. 23 Obviamente, el aumento de la densidad y concentración de ambos pigmentos en la retina facilita su gran acción protectora.

          

b) Efecto antiinflamatorio y presuntamente preventivo de arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares

  

La ingesta de luteína y zeaxantina también puede asociarse con una reducción del riesgo de desarrollar cardiopatía isquémica (infarto de miocardio y angina) e ictus o accidentes cerebrovasculares (infartos cerebrales por trombosis), merced a su capacidad de reducir la formación de la placa arteriosclerótica sobre el lecho arterial. Varios son los mecanismos esgrimidos para respaldar esta afirmación, a saber:


  • Estos carotenoides son capaces de inhibir las denominadas moléculas de adhesión, las cuales son necesarias para que los monocitos (un tipo de leucocito) se adhieran a la íntima arterial y puedan así iniciar la formación de la placa ateromatosa.24
  • La luteína ha exhibido una acción antioxidante in vivo merced a su capacidad para neutralizar al peroxinitrito, el cual es un potente agente oxidante que puede dañar una notable cantidad de moléculas, incluyendo el DNA y las proteínas. 25
  • Dos estudios epidemiológicos que evaluaron el grosor de la íntima de la carótida como indicador de riesgo de ECV, sirvieron para comprobar que altas concentraciones de luteína en el plasma se asocian a una significativa reducción del riesgo de desarrollar estos procesos cardiovasculares. 26, 27

Alimentos ricos en luteína y zeaxantina

    

La luteína puede encontrarse en diversas verduras, como las lechugas, espinacas, espárragos, acelgas, apio, col rizada, brócoli, coles de Bruselas, entre otras. También abunda en el maíz y en el trigo, así como en frutas naranjas o amarillas, como el mango, peras, melón, las propias naranjas, ciruela pasa, etc.

  

La zeaxantina se encuentra en algunos vegetales y también en frutas amarillas o naranjas, como los berros, achicoria, nectarinas, entre otros. El maíz también posee una buena dotación de zeaxantina.

  

El huevo es el único alimento de origen animal que posee ambos carotenoides, de forma que la yema de un huevo nos llega a aportar altas cantidades de estos pigmentos: de 200 a 300 microgramos. Además, su disponibilidad es mayor que la de otros alimentos, dado que tanto la luteína como la zeaxantina sólo se absorben en presencia de grasas, algo que precisamente le sobra a la yema del huevo (coleserol, fosfolípidos, ácidos grasos…).


Efectos de la lecitina y de la colina (abundantes en los huevos)

       

La lecitina fue aislada por primera vez en 1846 por un farmacéutico francés (Theodore Gobley) de un alimento muy repetido en este artículo: la yema del huevo. Decidió denominarla fosfatidilcolina (fosfolípido con colina). En realidad se trata de un término genérico que engloba a un amplio grupo de lípidos saponificables y con función emulgente, como la citada fosfatidilcolina. 


Sabemos que la lecitina es un componente estructural y funcional de todas las membranas biológicas, ya que es capaz de regular la activación correcta de una importante enzima antioxidante, la superóxido dismutasa, la cual cataliza la transformación de un potente oxidante, el superóxido, en oxígeno y peróxido de hidrogeno, ambos de menor potencia oxidante.

   

Es comprensible que cuando falta la lecitina no se activará adecuadamente la citada enzima antioxidante, por lo que las especies reactivas de oxígeno, como el potente superóxido, podrían eventualmente causar una pérdida de audición, si se llegara a afectar el DNA mitocondrial de células de la cóclea (oído interno). Así, un trabajo del año 2002 reveló que suplementos de lecitina durante 6 meses salvaguardan la función mitocondrial de las células de la cóclea y previene de pérdida de audición asociada a la edad en ratas de laboratorio.28

   

Ahora es momento de referirnos a la colina, un nutriente esencial, abundante en el huevo, uno de los pocos alimentos que contienen altas dosis de este nutriente (147 mg por huevo). Entre las importantes y variadas funciones de la colina destacan las siguientes:


  • Síntesis de fosfolípidos, integrantes de las membranas celulares, como la fosfatidilcolina y la esfingomielina. En consecuencia, se utiliza como sustrato para construir membranas celulares.
  • Es el precursor de la acetilcolina, neurotransmisor implicado en muchas funciones cerebrales, entre las que se incluyen la memoria y el control de la función de los músculos.
  • Es imprescindible para un buen desarrollo del cerebro humano, que es muy importante durante el tercer trimestre de gestación y durante los primeros cinco años de vida. Durante esta época es muy alta la demanda de esfingomielina (necesaria para la mielina de los nervios), la cual se sintetiza a partir de la fosfatidilcolina. Además, se está formando continuamente acetilcolina. En consecuencia, la demanda de colina durante la gestación es bastante importante.
  • Es una fuente de grupos metilos, merced a un metabolito de la misma (trimetilglicina), que participa en la síntesis de s-adenosilmetionina (SAME), la cual es la que verdaderamente aportará los citados grupos metilos. Son muchas las reacciones en las que la SAME dona estos grupos metilo a sustratos tan importantes como los ácidos nucleicos, proteínas y lípidos. Además, es necesaria para el crecimiento y la reparación celular. Finalmente, la SAME participa en la síntesis de diversos neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo de las personas, cuales son la dopamina y la serotonina.

  

La cantidad de colina diaria recomendada es de 425 mg para las mujeres, 550 mg para los hombres, y 450 mg para las embarazadas. Dada la gran riqueza de colina de los huevos, los que no los ingieran habitualmente deberían preocuparse por abastecerse de buenas fuentes de colina (bacalao, cacahuetes, almendras, germen de trigo, brócoli, coliflor, leche…).

gallinas

Rafa alimentando a sus gallinas camperas


Apuntes finales

   

En este contenido hemos visto que las evidencias científicas actuales están liberando a los huevos de la mazmorra de los alimentos poco saludables para elevarlos a la categoría de los alimentos funcionales, cuyo consumo puede elevar nuestra esperanza de vida en buena salud, merced a su riqueza en micronutrientes esenciales para el buen funcionamiento de nuestros órganos y sistemas.

  

En fin, en lo que a mí respecta, llevo muchos años gozando con la exquisitez de huevos caseros, que me suelen regalar algunos de mis mejores amigos, como mis queridos Rafa y Carmen, Ana y Severo, salmantinos de pro, así como mi entrañable Miguel, burgalés de Covarrubias, que siempre me recuerda que sus huevos son de gallinas felices. Si, además de resultar deliciosos, son tan saludables como los datos actuales parecen confirmar, pues miel sobre hojuelas.

                                                               


                                                      Dr. Félix Martín Santos

        

          

  

Bibliografía


1. Introduction: nutritional and functional roles of eggs in the diet.

Applegate E. J Am Coll Nutr. 2000 Oct;19 (5 Suppl):495S-498S. Review.  PMID:11022998


2. McNamara, D. J. (2000) The impact of egg limitations on coronary heart disease risk: do the numbers add up?. J. Am. Coll. Nutr. 19:540S-548S.


3. Knopp, R. H., Retzlaff, B., Fish, B., Walden, C., Wallick, S., Anderson, M., Aikawa, K. & Kahn, S. E. (2003) Effects of insulin resistance and obesity on lipoproteins and sensitivity to egg feeding. Arterioscler. Thromb. Vasc. Biol.23:1437-1443.


4. Herron, K. J., Vega-Lopez, S., Conde, K., Ramjiganesh, T., Roy, S., Shachter, N. & Fernandez, M. L. (2002) Pre-menopausal women classified as hypo-or hyper-responders, do not alter their LDL/HDL ratio following a high dietary cholesterol challenge. J. Am. Coll. Nutr. 21:250-258.


5. Herron, K. L., Vega-Lopez, S., Ramjiganesh, T., Conde, K., Shachter, N. & Fernandez, ML (2003) Men classified as hypo- or hyper-responders to a dietary cholesterol challenge exhibit differences in lipoprotein metabolism. J. Nutr.133:1036-1042


6. A prospective study of egg consumption and risk of cardiovascular disease in men and women. JAMA 281:1387– 1394, 1999. Hu FB, Stampfer MJ, Rimm EB, Manson JE, Ascherio A, Colditz GA, Rosner BA, Spiegelman D, Speizer FE, Sacks FM, Hennekens CH, Willett WC


7. Egg consumption in relation to risk of cardiovascular disease and diabetes: a systematic review and meta-analysis. Am J Clin Nutr. 2013 Jul;98(1):146-59. doi: 10.3945/ajcn.112.051318. Epub 2013 May 15. Shin JY, Xun P, Nakamura Y, He K.


8. Egg consumption and risk of coronary heart disease and stroke: dose-response meta-analysis of prospective cohort studies

BMJ 2013; 346 doi: http://dx.doi.org/10.1136/bmj.e8539 (Published 07 January 2013) Cite this as: BMJ 2013;346:e8539.


9.The effect of a high-egg diet on cardiovascular risk factors in people with type 2 diabetes: the Diabetes and Egg (DIABEGG) study-a 3-mo randomized controlled trial.

Fuller NR1, Caterson ID1, Sainsbury A1, Denyer G1, Fong M1, Gerofi J1, Baqleh K1, Williams KH1, Lau NS1, Markovic TP1. Am J Clin Nutr. 2015 Apr;101(4):705-13. doi: 10.3945/ajcn.114.096925. Epub 2015 Feb 11.


10. Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet

Ramón Estruch, M.D., Ph.D., Emilio Ros, M.D., Ph.D., Jordi Salas-Salvadó, M.D., Ph.D., Maria-Isabel Covas, D.Pharm., Ph.D., Dolores Corella, D.Pharm., Ph.D., Fernando Arós, M.D., Ph.D., Enrique Gómez-Gracia, M.D., Ph.D., Valentina Ruiz-Gutiérrez, Ph.D., Miquel Fiol, M.D., Ph.D., José Lapetra, M.D., Ph.D., Rosa Maria Lamuela-Raventos, D.Pharm., Ph.D., Lluís Serra-Majem, M.D., Ph.D., Xavier Pintó, M.D., Ph.D., Josep Basora, M.D., Ph.D., Miguel Angel Muñoz, M.D., Ph.D., José V. Sorlí, M.D., Ph.D., José Alfredo Martínez, D.Pharm, M.D., Ph.D., and Miguel Angel Martínez-González, M.D., Ph.D. for the PREDIMED Study Investigators N Engl J Med 2013; 368:1279-1290April 4, 2013DOI: 10.1056/NEJMoa120030


11. Extravirgin olive oil consumption reduces risk of atrial fibrillation: the PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) trial.

Martínez-González MÁ, Toledo E, Arós F, Fiol M, Corella D, Salas-Salvadó J, Ros E, Covas MI, Fernández-Crehuet J, Lapetra J, Muñoz MA, Fitó M, Serra-Majem L, Pintó X, Lamuela-Raventós RM, Sorlí JV, Babio N, Buil-Cosiales P, Ruiz-Gutierrez V, Estruch R, Alonso A; PREDIMED Investigators.  Circulation. 2014 Jul 1;130(1):18-26. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.113.006921. Epub 2014 Apr 30


12. Changes in ultrasound-assessed carotid intima-media thickness and plaque with a Mediterranean diet: a substudy of the PREDIMED trial.

Sala-Vila A, Romero-Mamani ES, Gilabert R, Núñez I, de la Torre R, Corella D, Ruiz-Gutiérrez V, López-Sabater MC, Pintó X, Rekondo J, Martínez-González MÁ, Estruch R, Ros E.   Arterioscler Thromb Vasc Biol. 2014 Feb;34(2):439-45. doi: 10.1161/ATVBAHA.113.302327. Epub 2013 Nov 27.


13. Association of Mediterranean Diet With Peripheral Artery Disease: The PREDIMED Randomized Trial

Miguel Ruiz-Canela; Ramón Estruch, MD; Dolores Corella, DPharm,; Jordi Salas-Salvadó, MD, ; Miguel A. Martínez-González, MD, JAMA. 2014;311(4):415-417. doi:10.1001/jama.2013.280618.


14. Reduction in the incidence of type 2 diabetes with the Mediterranean diet: results of the PREDIMED-Reus nutrition intervention randomized trial.

Salas-Salvadó J, Bulló M, Babio N, Martínez-González MÁ, Ibarrola-Jurado N, Basora J, Estruch, Corella D, Arós F, Ruiz-Gutiérrez V, Ros E;PREDIMED Study Investigators. Diabetes Care. 2011 Jan;34(1):14-9. doi: 10.2337/dc10-1288. Epub 2010 Oct 7. BMC Med. 2014 May 13;12:77. doi: 10.1186/1741-7015-12-77.


15. Polyphenol intake and mortality risk: a re-analysis of the PREDIMED trial.

Tresserra-Rimbau A, Rimm EB, Medina-Remón A, Martínez-González MA, López-Sabater MC, Covas MI, Corella D, Salas-Salvadó J, Gómez-Gracia E, Lapetra J, Arós F, Fiol M, Ros E, Serra-Majem L, Pintó X, Muñoz MA, Gea A, Ruiz-Gutiérrez V, Estruch R, Lamuela-Raventós RM1; PREDIMED Study Investigators.


16. Olive oil intake and risk of cardiovascular disease and mortality in the PREDIMED Study.

BMC Med 2014 13;12:78. Epub 2014 May 13.

Marta Guasch-Ferré, Frank B Hu, Miguel A Martínez-González, Montserrat Fitó, Mònica Bulló, Ramon Estruch… Jordi Salas-Salvadó



17. Mediterranean diets and metabolic syndrome status in the PREDIMED randomized trial

Nancy Babio, Estefanía Toledo, Ramón Estruch, Emilio Ros,Miguel A. Martínez-González, Olga Castañer, Mònica Bulló, Dolores Corella,Fernando Arós, Enrique Gómez-Gracia, Valentina Ruiz-Gutiérrez,Miquel Fiol, José Lapetra, Rosa M. Lamuela-Raventos, Lluís Serra-Majem, Xavier Pintó, Josep Basora, José V. Sorlí, Jordi Salas-Salvadó, for the PREDIMED Study Investigators


18. Mediterranean Diet and Invasive Breast Cancer Risk Among Women at High Cardiovascular Risk in the PREDIMED Trial: A Randomized Clinical Trial.

Toledo E, Salas-Salvadó J, Donat-Vargas C, Buil-Cosiales P, Estruch R, Ros E, Corella D, Fitó M, Hu FB, Arós F, Gómez-Gracia E, Romaguera D, Ortega-Calvo M, Serra-Majem L, Pintó X, Schröder H, Basora J, Sorlí JV, Bulló M, Serra-Mir M, Martínez-González MA

JAMA Intern Med. 2015 Nov;175(11):1752-60. doi: 10.1001/jamainternmed.2015.4838


19. Egg consumption and cardiovascular disease according to diabetic status: The PREDIMED study.  Clinical Nutrition. 2016. J. Díez Espino, Basterra-Gortari, J. Salas Salvadó; P. Buil Cosiales, D. Corella, H.Schröder, R. Struch; E. Ros, E. Gómez Gracia, F. Arós, M. Fiol, J. Lapetra, L. Serra-Majem; X. Pintó, N. Babio, L. quiles, M. Fito, A. Martí, E. Toledo.


20. The effect of egg consumption in hyperlipidemic subjects during treatment with lipid-lowering drugs. Klangiareonchai T, Supanee Putadechakum, (…) and Chulapon Roongpisuthipong. J. Lipids 2012. 672-720.


21. Young, A. J. & Lowe, G. M. (2001) Antioxidant and prooxidant properties of carotenoids. Arch. Biochem. Biophys. 385: 20–27.


22. Goldberg, J., Flowerdew, J., Smith, E., Brody, J. A. & Tso, M.O.M. (1988) Factors associated with age-related macular degeneration: an analysis of data from the First National Health and Nutrition Examination survey. Am. J. Epidemiol. 128: 700–710.


23. Beatty, S., Murray, I. J., Henson, D. B., Caredn, D., Koh, H. H. & Boulton, M. E. (2001) Macular pigment and risk for age-related macular degeneration in subjects from a Northern European population. Invest. Opthamol. Vis. Sci. 42: 439–446


24. Martin, K. R., Wu, D. & Meydani M. (2000) The effect of carotenoids on the expression of cell surface adhesion molecules and binding of monocytes to human aortic endothelial cells. Atherosclerosis 150: 265–274.


25. Panasenko O., Sharov, V. S., Briviba, K. & Sies, H. (2000) Interaction of peroxynitirte with carotenoids in human low density lipoproteins. Arch. Biochem. Biophys. 373: 302–305


26. Dwyer, J. H., Navab, M., Dwyer, K. M., Hassan, K., Sun, P., Shircore, A., Hama-Levy, S., Hough, G., Wang, X., Drake, T., Mertz, C. N. & Fogelman, A. M. (2001) Oxygenated carotenoid lutein and the progression of early atherosclerosis: The Los Angeles atherosclerosis study. Circulation 103: 2922–2927.


27. Iribarren, C., Folsom, A. R., Jacobs, D. R., Gross, M. D., Belcher, J. D. & Eckfeldt, J. H. (1997) Associations of serum vitamin levels, LDL susceptability to oxidation, and autoantibodies against MDA-LDL with carotid atherosclerosis. Arterioscler. Thromb. Vasc. Biol. 17: 1171–1177


28. Seidman, M. D., Khan, M. J., Tang, W. X. & Quirk, W. S. (2002) Influence of lecithin on mitochondrial DNA and age-related hearing loss. Otolaryngol. Head Neck Surg. 127: 138–144.



 

 

INTERMITENTE

PERSISTENTE LEVE

PERSISTENTE MODERADA

PERSISTENTE SEVERA

Síntomas diurnos

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces a la semana

Síntomas diariamente

Síntomas continuos (varias veces diarias)

Medicación de alivio (Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces semanales, pero no diariamente

Todos los días

Varias veces al día

Síntomas nocturnos

No más de 2 veces al mes

Más de 2 veces al mes

Más de una vez a la semana

Frecuentes

Limitación de la actividad

Ninguna

Algo

Bastante

Mucha

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

> 80%

> 80%

> 60% - <80%

<60%

Exacerbaciones

Ninguna

Una o ninguna al año

Dos o más al año

Dos o más anuales

 

La espirometría es también fundamental para establecer el grado de severidad del asma, puesto que cuanto más bajo sea el valor del FEV1 más severa es la enfermedad y el riesgo de exacerbación aumenta concomitantemente.

 

Es preciso referir que es suficiente la presencia de cualquiera de las situaciones mostradas en la tabla para clasificar al asma en intermitente o en persistente, en sus diversos grados (ligera, moderada y severa).

 

¿Cuándo decimos que el asma está bien controlada?

 

Según la mejor guía internacional de manejo del asma, la de la GINA (Global Initiative for Asthma 2019), el grado de control del asma se evalúa tras establecer un tratamiento de fondo con corticoides inhalados (budesonida, fluticasona, beclometasona, ciclesonida, mometasona) con o sin broncodilatadores de acción prolongada (formoterol, salmeterol, vilanterol), en base a los datos obtenidos en la espirometría y en la respuesta a las mismas preguntas utilizadas para establecer la severidad de la misma.

 

Según los datos obtenidos podremos ver si el asma está bien controlada, parcialmente controlada o mal controlada, como se aprecia en la tabla anexa.

 

 

Bien controlada (deben cumplirse todos los siguientes)

Parcialmente controlada (Cualquier valor de los siguientes en cualquier semana)

Mal controlada (si ≥3 características de asma parcialmente controlada)

Síntomas diurnos

Ninguno (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Medicación de alivio(Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

Ninguna (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Síntomas nocturnos/despertares

Ninguno

Cualquiera

 

Limitación de la actividad

Ninguna

Cualquiera

 

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

FEV 1>80% del valor teórico

PEF > 80% mejor valor personal

FEV 1<80% del valor teórico

PEF < 80% mejor valor personal

 

Exacerbaciones

Ninguna

≥1 al año

≥1 en cualquier semana

 

Es bueno mencionar aquí que la mayoría de los pacientes con asma responden bien a un tratamiento de fondo, cuyo objetivo fundamental es neutralizar la inflamación de la vía aérea, siendo los mejores antiinflamatorios los corticoides inhalados, a dosis de microgramos, pues exhiben una alta efectividad y una notable seguridad, dado que la dosis que no inhalan (como un 80% del total) y degluten es eliminada en, gran parte, en el hígado, en un primer paso metabólico. Además, tal dosis tiende a descenderse periódicamente (cada 4 meses) en caso de comprobar estabilidad clínica y funcional (en los niños, verdadera ganancia). De esta suerte, el tratamiento óptimo es el que controla al paciente con la dosis mínima de corticoides inhalados, variable en cada sujeto. Si no, sería preciso reevaluar la situación.

 

¿Cuáles son los principales factores de riesgo de sufrir exacerbaciones?

 

El principal factor de riesgo de sufrir crisis asmáticas es tener mal controlado el asma.  Luego, existen una serie de factores de riesgo modificables, incluso en pacientes con pocos síntomas de asma, que siempre deben tenerse en cuenta, entre los que se hallan los siguientes:

 

- Mal manejo de los corticoides inhalados, por no prescribirse, mala adherencia o por incorrecta técnica de inhalación.

 

- Exposiciones nefandas: al tabaco, contaminantes atmosféricos, a alérgenos a los que está sensibilizado y cuya inhalación le provoca síntomas.

 

- Comorbilidades: obesidad, rinosinusitis crónica, reflujo gastroesofágico, alergia alimentaria, ansiedad y depresión.

 

- Infecciones agudas de las vías aéreas superiores, frecuentemente de origen vírico, complicadas con sinusitis maxilar y bronquitis aguda.

 

- Función pulmonar precaria: bajo FEV1, especialmente si es inferior al 60% del valor teórico.

 

- Antecedentes de intubación o asistencia a Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por crisis severas.

 

- Sufrir una o más exacerbaciones en los últimos 12 meses.

 

Actividad física y asma

 

Después de explicar estos conceptos básicos sobre el asma, estamos en disposición analizar los efectos beneficiosos de la práctica de actividad física aeróbica en el asma.

 

Lo que en las siguientes líneas voy a resumir son una serie de estudios epidemiológicos, la mayoría experimentales, que han revelado que un programa de entrenamiento físico aeróbico seguido por pacientes con asma moderado o severo consigue mejorar su forma física (fitness cardiorrespiratorio), su calidad de vida, reducir la sintomatología, así como el estrés y la ansiedad.

 

Efecto protector del ejercicio físico en el asma: Subir escaleras (escalinata de acceso a la portada del Sarmental de la Catedral de Burgos) es una buena forma de efectuar ejercicio físico aeróbico.

 

Efecto protector de la actividad física en el asma: algo tan sencillo o costoso como subir escaleras es un buen ejercicio aeróbico, que ayuda a controlar mejor el asma, además de contribuir a mejorar nuestra forma física y a reducir la tasa de muerte por todas las causas, entre otros muchos efectos saludables.

 

En agosto del 2010 se publicó en la revista oficial del Colegio Americano de Neumólogos (Chestun estudio experimental brasileño que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico, durante 3 meses, reducía la clínica, aumentaba los días libres de ansiedad y depresión, así como la calidad de vida de los 50 pacientes que, por procedimientos de aleatorización, se beneficiaron de esta intervención (más ejercicios respiratorios y educación sobre asma), con respecto a los 51 que sólo recibieron un programa educativo más ejercicios respiratorios. (11)

 


Más tarde, en febrero del 2011, se publicó en una revista especializada (Medicine & Science in Sports & Exercise), otro estudio experimental efectuado por el mismo grupo de investigadores, Felipe Mendes y colegas, que, basándose en el efecto antiinflamatorio del ejercicio físico aeróbico en enfermedades crónicas, pretendió comprobar si también un programa controlado de entrenamiento aeróbico era capaz de exhibir un efecto antiinflamatorio en pacientes con asma moderado y severo, mediante la reducción del recuento de eosinófilos en el esputo (objetivo principal) y la disminución del óxido nítrico exhalado (FeNO), como medida indirecta de inflamación por eosinófilos (objetivo secundario). Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 68 sujetos de la muestra en dos grupos: uno, el control, que siguió un programa educativo sobre asma y ejercicios respiratorios; el otro, se benefició, además, de un programa de entrenamiento aeróbico. Tras realizar controles semanales, durante tres meses, pudo comprobarse que los pacientes que efectuaron el citado ejercicio físico aeróbico experimentaron una reducción significativa de sus niveles de eosinófilos en esputo y del FeNO (r: 0,7 y 0, 9, respectivamente), sobre todo, en los que partieron con mayores niveles inflamatorios versus los del grupo control. (12)


Otros hallazgos de este ensayo fueron la observación de un mejor estado de forma física (mejor consumo máximo de oxígeno: V˙O2max), mayor número de días libres de síntomas y menores exacerbaciones por parte de los pacientes que cayeron en el grupo de intervención, o sea, los que siguieron el programa de entrenamiento aeróbico.


Si bien estos boyantes resultados se obtuvieron en pacientes adultos, también en niños se ha comprobado, mediante estudios experimentales, que un programa de entrenamiento aeróbico mejoraba su estado de forma física (mayor V˙O2max), aumentaba su calidad de vida y lograba reducir las dosis diarias de corticoides inhalados. (13)


Posteriormente, en agosto del 2015, Carvalho y Mendes vuelven a la carga, para publicar, en la revista de la Sociedad Británica de Neumología (Thorax), otro estudio experimental en el que establecieron como objetivo principal ver si un programa de entrenamiento aeróbico era capaz de reducir la hiperreactividad bronquial y los marcadores inflamatorios de un grupo de pacientes afectos de asma moderada y severa. (14)


Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 58 participantes (de 20 a 59 años) en dos grupos: uno, el control, que se benefició de un programa de educación para la salud en asma más un programa de yoga con ejercicios respiratorios, dos sesiones semanales de 30 minutos; el otro, el de la intervención, cuyos integrantes efectuaron, además, un programa de entrenamiento aeróbico, consistente en dos sesiones semanales durante tres meses, de ejercicio en tapiz rodante, durante 35 minutos (5 minutos de calentamiento, 25 minutos de tapiz y 5 de distensión/relajación).


Obviamente, todos los participantes siguieron recibiendo su tratamiento médico del asma (corticoides inhalados con o sin broncodilatadores de acción prolongada).


Pues bien, a la conclusión del estudio observaron que los que practicaron el citado ejercicio aeróbico se beneficiaron de una reducción de su hiperreactividad bronquial, medida con la técnica de provocación con histamina indicada por la Sociedad Americana de Neumología ( ATS)15, así como de una disminución de ciertos biomarcadores inflamatorios (interleucina 6, IL-6, proteína quimiotáctica de monocitos, MCP-1), además de sufrir menos exacerbaciones y aumentar su calidad de vida (AQLQ), con respecto a los del grupo control.


También apreciaron una significativa reducción del recuento de eosinófilos en el esputo y del FeNO en los pacientes que tenían mayor grado de inflamación, como ya comprobaron en estudios previos. (12)


Ejercicio físico en obesos con asma


Estos resultados son concordantes con los obtenidos en otro estudio experimental, de autoría australiana, que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico más dieta conseguía reducir células inflamatorias del esputo, véase eosinófilos y neutrófilos, así como la interleucina 6 de una muestra de pacientes obesos afectos de asma. (16) 


Posteriormente, en el 2018, se publicó en la revista oficial de la Sociedad Europea de Neumología (European Respiratory Journal), un estudio epidemiológico experimental que reveló cómo un programa de ejercicio más dieta para perder peso, seguido por una muestra de obesos, durante tres meses, logró mejorar la actividad física durante el tiempo libre (controlada con acelerómetro), reducir la sintomatología asmática y los síntomas depresivos, así como mejorar el rendimiento del sueño, con respecto al grupo placebo, que sólo recibió el tratamiento dietético. (17)


Todo ello indica que la práctica de ejercicio físico puede exhibir auténticos efectos antiinflamatorios en el asma, tanto de obesos como de personas con peso normal, y que, por ello, es una excelente estrategia complementaria al tratamiento médico de esta enfermedad respiratoria crónica.


Pero ¿la actividad física podría ejercer un efecto preventivo de asma?


Aunque no hay suficiente información científica para posicionarse claramente, buscaremos pistas que puedan ayudarnos en tal tesitura, analizando la información aportada por los estudios de mayor rigor.


Empezaremos con los resultados obtenidos en una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales, de autoría holandesa, publicada, en diciembre del 2012, en una revista de calidad contrastada (PLOS/one). (18)


Marianne Eijkemans y colegas, responsables del trabajo, seleccionaron 5 estudios prospectivos, que incluyeron a 85.117 participantes (niños, adolescentes y adultos), que no padecían asma al principio del estudio. Tras el correspondiente seguimiento (de 9 a 10 años), apreciaron una asociación entre un mayor nivel de actividad física (quintil, tercil más altos, o actividad vigorosa) y un menor riesgo de asma, inicialmente no significativo (=R:0.88 (IC 95%: 0.77–1.01), pero al excluir el estudio de menor calidad metodológica, la asociación se tornó significativa: un 13% de reducción del riesgo de asma (0.87 (95% CI: 0.77–0.99), con respecto a los de menor nivel de ejercicio físico (quintil y tercil más bajos, sedentarios o bajo nivel de actividad física, según el estudio). Bien cierto es que la significación fue real, aunque tenue.


Posteriormente, en abril del 2016, se publicaron (BMC Pediatricslos resultados de un metaanálisis de tres estudios observacionales longitudinales (muestra total: 550), de autoría danesa, que reveló cómo un bajo nivel de actividad física se asoció con un mayor riesgo de asma en niños y adolescentes, años más tarde: un 35% superior (OR: 1.35, IC: 1.13 a 1.62). (19)


No obstante, se apreció un relevante grado de heterogeneidad entre los estudios citados que redujo la fortaleza de la significación alcanzada.


Así, el menor grado de ejercicio físico asociado a este mayor riesgo de asma varió de un estudio a otro: mayor tiempo dedicado a ver la televisión, menor participación en actividades deportivas, menos tiempo empleado a jugar en deportes de equipo, versus menos televisión, más actividad física-deportiva y más deporte de equipo, respectivamente.


Años más tarde, en mayo del 2018, se publicó (J Epidemiol Community Health) una investigación novedosa, un análisis longitudinal bidireccional, que en absoluto reveló una asociación entre la actividad física y el asma, en un sentido o en otro. (20)


Hubo que esperar hasta enero del 2020 para ver publicado otro estudio prospectivo (Pediatric Pulmonology), también llevado a efecto por Marianne Eijkemans y colegas, en el que controlaron a 1838 niños recién nacidos (KOALA Birth Cohort Study) durante 10 años, a fin de observar una posible asociación entre el nivel de actividad física y la incidencia de asma. (21)


Tras evaluar, al inicio del estudio, el nivel de ejercicio físico a los 4 o 5 años de edad, referido en cuestionarios (información subjetiva) y en unos pocos (301) con medidas objetivas (acelerómetro) y, posteriormente (entre los 6 y 10 años), los nuevos casos de asma (objetivo o resultado principal del estudio), mediante cuestionarios específicos (ISAAC), así como la función pulmonar con espirometrías en un subgrupo (485 participantes), comprobaron que el grado de actividad física referida por el total de la muestra  no se asoció ni con el desarrollo de asma ni con la función pulmonar.


Sin embargo, cuando sólo se analizó al grupo de participantes que fueron objeto de una medición objetiva del nivel de ejercicio físico (acelerometría), apreciaron que los niños que efectuaron menos actividad física, inferior a una hora diaria, tenían una función pulmonar significativamente menor, con un cociente FEV1/FVC más bajo (puntaje z β, −0.65; intervalo de confianza del 95%, −1.06 a −0.24).


“Este estudio es el primero que ha revelado una asociación entre el sedentarismo y una menor función respiratoria (inferior cociente FEV 1/FVC), años más tarde, en la infancia, comportándose como un posible factor causal de asma. Sin embargo, se requieren más estudios que reproduzcan estos resultados, dado el escaso número de niños (62) a los que se midió objetivamente tanto el nivel de actividad física (acelerometría) como la función respiratoria (espirometría)”, concluyen los autores.


Apuntes finales


A la luz de los conocimientos científicos actuales, si los pacientes afectos de asma practicaran regularmente actividad física, se beneficiarían con reducciones significativas de la sintomatología, riesgo de exacerbaciones, mortalidad total y específica, así como de un aumento de la calidad de vida. Sin embargo, su capacidad para reducir el riesgo de desarrollar asma (prevención primaria), parece asunto más controvertido, aunque ciertas líneas de investigación nos hacen ser optimistas, pues, cuando menos, el sedentarismo tiende a incrementar el riesgo de adquirir esta enfermedad respiratoria crónica.


Según mi propia experiencia como neumólogo con especial dedicación al manejo diagnóstico y terapéutico de pacientes con asma, entre  las estrategias terapéuticas más efectivas y seguras destacan la educación en estilos de vida saludables, reduciendo factores de riesgo y de exacerbaciones, así como el establecimiento de un buen tratamiento farmacológico de esta enfermedad, a fin de conseguir un buen control de la misma, normalizando la función, reduciendo la clínica, previniendo exacerbaciones y aumentando la calidad de vida. Logros que permitirían efectuar altos niveles de actividad física, que, a su vez, contribuirían a un mejor control de esta enfermedad crónica. De esta forma, la mayoría de nuestros pacientes en absoluto verían reducida su esperanza de vida en buena salud.


En fin, considero crucial que el ser humano efectúe ejercicio físico regular, desde su más tierna infancia, porque es una de las estrategias que más puede contribuir a incrementar la salud en su triple dimensión: física, mental y social. De esta suerte, también podríamos alcanzar altas cotas de felicidad.

                                                    Dr. Félix Martín Santos


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS


1. GEMA 4,3. Guía Española de Manejo del Asma.


2.  Cockcroft DW, Murdock KY, Berscheid BA, Gore BP. Sensitivity and specificity of histamine PC20 determination in a random selection of young college students. J Allergy Clin Immunol. 1992; 89: 23-30.


3. GBD 2015 Chronic Respiratory Disease Collaborators. Global, regional, and national deaths, prevalence, disability-adjusted life years, and years lived with disability for chronic obstructive pulmonary disease and asthma, 1990–2015: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2015. Lancet Respir Med. 2017; 5(9): 691-706


4. Grupo Español del Estudio Europeo en Asma. Estudio europeo del asma Prevalencia de hiperreactividad bronquial y asma en jóvenes en 5 regiones de España. Med Clin (Barc). 1996; 106: 761-7.


5. Urrutia I, Aguirre U, Sunyer J, Plana E, Muniozguren M, Martínez J, et al. Cambios en la prevalencia del asma en la población española del Estudio de Salud Respiratoria de la Comunidad Europea (ECRHS-II). Arch Bronconeumol. 2007; 43: 425-30.


6. Carvajal-Urueña I, García-Marcos L, Busquets-Monge R, Morales Suárez-Varela M, García de Andoin N, Batlles-Garrido J, et al. Variaciones geográficas en la prevalencia de síntomas de asma en los niños y adolescentes españoles.International Study oz Asthma and Allergies in Chilhood (ISAAC) fase III España. Arch Bronconeumol. 2005; 41: 659-66.


7. García-Marcos L, Blanco A, García G, Guillén-Grima F, González C, Carvajal I, et al. Stabilization of asthma prevalence among adolescents and increase among schoolchildren (ISAAC phases I and III) in Spain. Allergy. 2004; 59: 1301-7. 8. Pereira A, Sánchez JL, Maldonado JA.


8. Parental smoking habits and prevalence trends of childhood asthma: four surveys during 1998-2013. Sotirios Fouzas, Panagiotis Lambropoulus, Styliani Malliori, Olga Lagiou, Kostas Priftis, Michael Anthracopoulos. European Respiratory Journal 2017 50: PA 1858.


9. Incidence and risk factors for asthma from childhood to Young adulthood. Linnea Hedman, Helena Backman, Caroline Stridsman, Martin Andersson, Eva Rönmark. European Respiratory Journal 2018 52: PA 1147.


10. Global Initiative for Asthma (GINA 2019).


11. Effects of Aerobic Training on Psychosocial Morbidity and Symptoms in Patients With Asthma. A Randomized Clinical Trial. Felipe A.R. Mendes, MSc, Raquel C. Gonçalves, MSc, Maria P.T. Nunes, MD, Beatriz M. Saraiva-Romanholo, PhD, Alberto Cukier, MD, Rafael Stelmach, MD, Wilson Jacob-Filho, MD, Milton A. Martins, MD, Celso R.F. Carvalho. Chest. August 2010Volume 138, Issue 2, Pages 331–337


12. Effects of Aerobic Training on Airway Inflammation in Asthmatic Patients. FELIPE MENDES;FRANCINE ALMEIDA;ALBERTO CUKIER;RAFAEL STELMACH;WILSON JACOB-FILHO;MILTON MARTINS;CELSO CARVALHO. Medicine & Science in Sports & Exercise. 43(2):197-203, FEB 2011.


13. Exercise Training on Disease Control and Quality of Life in Asthmatic Children ADRIANA FANELLI;ANNA CABRAL;JOSE NEDER;MILTON MARTINS;CELSO CARVALHO. Medicine & Science in Sports & Exercise. 39(9):1474-1480, SEP 2007.


14. Aerobic training decreases bronchial hyperresponsiveness and systemic inflammation in patients with moderate or severe asthma: a randomised controlled trial Free. Andrezza França-Pinto, Felipe A R Mendes, Regina Maria de Carvalho-Pinto, Rosana Câmara Agondi, Alberto Cukier, Rafael Stelmach, Beatriz M Saraiva-Romanholo, Jorge Kalil, Milton A Martins, Pedro Giavina-Bianchi, Celso R F Carvalho. Thorax. Volume 70 issue 8. Medicine & Science in Sports & Exercise. 43(2):197-203, FEB 2011.


15. Crapo RO, Casaburi R, Coates AL, et al. Guidelines for methacholine and exercise challenge testing-1999. Am J Respir Crit Care Med 2000;161:309–29.


16. Scott HA, Gibson PG, Garg ML, et al. Dietary restriction and exercise improve airway inflammation and clinical outcomes in overweight and obese asthma: a randomized trial. Clin Exp Allergy 2013;43:36–49.


17. Exercise improves physical activity and comorbidites in obese adults with asthma. Patricia D Freitas, Aine G Silva, Palmira G. Ferreira… Celso R F Carvalho. European Respiratory Journal 2018 52: OA 1619.


18. Physical Activity and Asthma: A Systematic Review and Meta-Analysis Marianne Eijkemans,  Monique Mommers,  Jos M. Th. Draaisma,  Carel Thijs,  and Martin H. Prins. PLoS One. 2012; 7(12): e50775. Published online 2012 Dec 20. doi: 10.1371/journal.pone.0050775


19. Childhood asthma and physical activity: a systematic review with meta-analysis and Graphic Appraisal Tool for Epidemiology assessment. Lene Lochte, Kim G. Nielsen, Poul Erik Petersen, and Thomas A. E. Platts-Mills. BMC Pediatr. 2016; 16: 50. Published online 2016 Apr 18. doi: 10.1186/s12887-016-0571-4.


20. J Epidemiol Community Health. 2018 Sep;72(9):770-775. doi: 10.1136/jech-2017-210287. Epub 2018 May 5. Physical activity and asthma: cause or consequence? A bidirectional longitudinal analysis. Cassim R1,2, Milanzi E1, Koplin JJ1,2, Dharmage SC1,2, Russell MA1,2.


21. Marianne Eijkemans,  Monique Mommers, Teun Remmers, Jos M. Th. Draaisma, MD, Martin H. Prins,  and Carel Thijs. Pediatr Pulmonol. 2020 Jan; 55(1): 76–82. Physical activity and asthma development in childhood: Prospective birth cohort study. Published online 2019 Sep 30. doi: 10.1002/ppul.24531