Prevención de enfermedades crónicas con dieta mediterránea

   El estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) es un trabajo experimental español sobre nutrición, dotado con un rigor científico difícil de superar en el mundo. 

  En abril de 2013, los responsables de esta investigación publicaron en New England Journal of Medicine las conclusiones obtenidas en una muestra de ciudadanos del Estado español, todos de alto riesgo cardiovascular, repartidos aleatoriamente en tres grupos: dos recibieron sendas Dietas Mediterráneas (DM); uno, con suplemento de aceite de oliva virgen extra y otro, con adición de frutos secos; mientras que los del tercer grupo consumieron una dieta baja en grasas.

  Pues bien, tras casi cinco años de seguimiento, los que se alimentaron con la DM se beneficiaron de una reducción del 30% del riesgo de enfermar y morir por enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus o accidente cerebral vascular y muerte de origen cardiovascular), frente al grupo control, el que se nutrió con la dieta baja en grasas (tanto de origen animal como vegetal).1  

  Este ensayo clínico sobre prevención primaria de enfermedades cardiovasculares por la DM revela inequívocamente la efectividad de este tipo de dieta para reducir la tasa de incidencia y riesgo de nuevos procesos cardiovasculares, sobre todo de infartos cerebrales. 

           OTROS ESTUDIOS BASADOS EN EL DISEÑO DE PREDIMED

   En estos últimos años los responsables del estudio PREDIMED están cosechando boyantes resultados de sus investigaciones sobre diversos aspectos de las enfermedades cardiovasculares así como de sus factores de riesgo. En las próximas líneas intentaré resumir los más relevantes.

a) Reducción del riesgo de Fibrilación Auricular

 Resultado del estudio: Reducción de un 38% del riesgo de fibrilación auricular (FA) en los integrantes del grupo de DM enriquecida con aceite de oliva virgen extra, con respecto a los que tomaron una dieta baja en grasas.2 Éste es el primer trabajo en el mundo donde se demuestra que este modelo dietético puede prevenir la FA. Sus autores publicaron el artículo correspondiente, en abril de 2014, en Circulation.

Pequeño comentario: La fibrilación auricular es la arritmia más prevalente en la práctica clínica, pues se estima que un 25% de los ciudadanos la desarrollará a lo largo de su vida. Dado que las estrategias preventivas de este proceso brillan por su ausencia, se considera crucial encontrar sencillos estilos de vida que realmente puedan prevenir este proceso. Por este motivo los responsables del estudio PREDIMED decidieron seguir a 6.705 pacientes, libres de FA al inicio del estudio, durante un periodo de tiempo de 4,7 años, comprobando, al cabo del mismo, que sólo los que consumieron una DM con suplementos de aceite de oliva virgen extra (al menos 50 gramos al día; equivalente a unas 4 cucharadas pequeñas) se beneficiaron de una reducción del riesgo de FA con respecto al grupo control (dieta baja en grasas). Los que se nutrieron de la DM con frutos secos experimentaron una ligera reducción del riesgo, que no llegó a alcanzar significación estadística.


Pescado: Consumo regular en DM ¡Exquisito!


b) Freno y retroceso de las lesiones de arteriosclerosis

Hecho clave: Regresión de las lesiones de arteriosclerosis en varios segmentos de la carótida interna por parte del grupo de DM con adición de frutos secos, mientras que los que se alimentaron de una dieta baja en grasas experimentaron una progresión de sus lesiones arterioscleróticas, como pudo comprobarse al cuantificar por ecografías el grosor de las capas media e íntima de la citada arteria así como la altura de la placa de ateroma, asentada sobre su lecho.3 Este ensayo fue publicado en  Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology (año 2014).

Comentario: En esta prueba clínica aleatorizada realizada en una muestra de 175 pacientes de la gran muestra del ensayo PREDIMED se observa, cuando se compara con la dieta control, que una intervención con DM incrementada con 30 gramos de frutos secos, tras 2,4 años de seguimiento, se asocia con un freno y regresión de un reconocido marcador y predictor de futuros eventos cardiovasculares: el grosor de las capas media e íntima así como la altura de la placa de ateroma de la carótida interna. Los autores concluyen diciendo: “Nuestros resultados también sugieren que una DM rica en ácidos grasos poliinsaturados y móleculas bioactivas (polifenoles) de fuentes vegetales puede frenar la progresión de la arteriosclerosis, reduciendo probablemente la vulnerabilidad y la rotura de la placa, por lo tanto, previniendo procesos isquémicos (angina e infarto)”.


Frutos secos: nueces, avellanas y almendras

        c) Disminución del riesgo de Enfermedad Arterial Periférica

   Conclusión del estudio: Reducción de un 66% del riesgo de Enfermedad Arterial Periférica (EAP) (p.ej. en femoral) en los dos grupos de personas que se beneficiaron de una DM, tanto la enriquecida con frutos secos como en la que se aportó más aceite de oliva virgen extra.4 Publicado en enero de 2014 en JAMA.

Comentario: Según los autores, este es el primer estudio experimental de prevención primaria donde se sugiere una asociación entre una intervención dietética y la EAP. No obstante, aconsejan efectuar más estudios de similares características, pero con una muestra mayor de casos de EAP, que incluya también a los pacientes asintomáticos.

d) Prevención de diabetes mellitus

Hecho capital: Reducción de un 52% del riesgo de diabetes mellitus (tipo 2) en las personas que constituyen los dos grupos de DM frente a las del grupo control.5 Trabajo publicado en el año 2011 en Diabetes Care.

Comentario: El estudio se efectúa con 418 personas, sin diabetes, de 55 a 80 años de edad, reclutados en un centro (Institut d´Investigació Sanitaria Pere Virgili, Universitat Rovira i Virgili, Reus) de los pertenecientes al estudio PREDIMED. Llama la atención que la gran reducción del riesgo de diabetes (52%) se observa con unas DM ricas en grasas de origen vegetal (ácido oleico y ácido linolénico, principalmente), por tanto, sin ninguna restricción calórica y, además, sin promocionar la actividad física entre los participantes. En consecuencia, el incremento de los ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y de los poliinsaturados parece contribuir a esta reducción del riesgo de diabetes, conseguido sin que los participantes pierdan peso.

      e) Ingesta de polifenoles y riesgo de mortalidad: re-análisis del estudio PREDIMED

Reducción de un 37% del riesgo de muerte por todas las causas por parte de las personas que consumieron más polifenoles con respecto a los de bajo consumo. Los lignanos y estilbenos (resveratrol de la uva, oleocantal del aceite de oliva virgen extra) fueron los grupos de polifenoles que se asociaron con más reducción de la mortalidad. 

  Según los autores, éste es el primer trabajo que analiza la asociación entre la ingesta total de polifenoles y de subclases de los mismos con la mortalidad por todas las causas.6 Trabajo publicado en mayo de 2014 en BMC Medicine.


Aceite de oliva virgen extra en sofrito

    f) Consumo de aceite de oliva y riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte en estudio PREDIMED

    El consumo de aceite de oliva, especialmente de la variedad virgen extra, se asoció con una gran reducción del riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular (ictus e infartos de miocardio) y del riesgo de muerte por procesos cardiovasculares entre los sujetos de alto riesgo cardiovascular del estudio PREDIMED. En realidad, llegan a observar que los mayores consumidores de aceite de oliva, desde ya antes de iniciar el estudio, ven reducido en un 39% el riesgo de enfermedad cardiovascular y en un 48% el riesgo de muerte por estos procesos, con respecto a los de consumo menor. Además, demuestran que por cada 10 gramos de incremento en el consumo diario de aceite de oliva virgen extra se aprecia una reducción del 10% en el riesgo de desarrollar estas enfermedades y de un 17% de disminución del riesgo de muerte de origen cardiovascular. Tales beneficios no se observan con el aceite común (mezcla con refinada), sólo en la virgen extra, probablemente por su mayor riqueza en antioxidantes. 7 Estudio publicado en mayo de 2014 en BMC Medicine.

                g) Reversión del Síndrome Metabólico

Reversión significativa del síndrome metabólico entre los participantes de los grupos de DM (suplementos con aceite de oliva virgen extra y el de frutos secos), con respecto al grupo control.8

   No abundo más en este punto, porque esta enfermedad será tratada en otro artículo de este blog.

                          HIPÓTESIS MÁS PLAUSIBLES

   Parece ser que en el origen de las enfermedades cardiovasculares y en el de otras enfermedades crónicas, la inflamación y la oxidación de nuestras células y tejidos desempeña un papel capital. Pues bien, la Dieta Mediterránea aporta sustancias de alto poder antiinflamatorio y antioxidante, como los polifenoles.

  Por otra parte la DM se caracteriza por conseguir un perfil de grasas más saludable, puesto que se incorporan ácidos grasos poliinsaturados, como el ácido linolénico, y ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico, que son más resistentes a la oxidación que otros ácidos grasos. Además, reducen el nocivo colesterol LDL (vulgarmente llamado el “colesterol malo”) y aumentan el HDL colesterol; el primero incrementa la grasa de la placa de ateroma, pues se incorpora a la misma; el segundo, hace lo contrario, dado que  se lleva el colesterol del lecho arterial y, por ello, facilita su limpieza. A diferencia de los primeros, los ácidos grasos saturados, abundantes en las grasas de origen animal, aumentan notablemente la concentración plasmática de LDL colesterol, un reconocido factor de riesgo cardiovascular.

  En cuanto a los polifenoles voy a dedicar un tiempo al oleocantal. Se trata de un derivado fenólico del aceite de oliva virgen extra, que atesora una gran potencia antiinflamatoria y antioxidante, por lo que parece ejercer un efecto muy beneficioso en enfermedades articulares como la artrosis y artritis reumatoide, así como en enfermedades neurorodegenerativas e incluso en algunos tumores, como así lo atestiguan Lisa Parkinson y Russel Keast en su excelente revisión sobre los efectos beneficiosos del mismo 9.

  El oleocantal es el responsable del sabor picante y un tanto irritante del aceite de oliva virgen extra a cuando se paladea en la cavidad oral, percepción similar a la producida por el ibuprofeno. 

  Beauchamp y colegas son los que demostraron el mecanismo antiinflamatorio10  ejercido por este polifenol: inhibe a las ciclooxigenasas (COX) tipo 1 y tipo2, al igual que hacen el ibuprofeno, el ácido acetilsalicílco y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINES). Sin embargo, la potencia antiinflamatoria del oleocantal es muy superior al del ibuprofeno (de tres a cuatro veces mayor).

  Por otra parte, en diversos estudios experimentales se ha observado que el oleocantal reduce la producción de las proteínas Tau y beta-amiloide, así como potencia su aclaramiento cerebral, por ende, podría tener un efecto reductor del riesgo de enfermedad de Alzheimer, al evitar el depósito pernicioso de tales proteínas.

  Finalmente, al oleocantal también se le atribuyen propiedades antitumorales. De entrada al inhibir la COX 2 podría derivarse un efecto anticancerígeno, pues tal enzima está vinculada a algunos cánceres como el de colon. También se ha descubierto un efecto antiproliferativo de las células malignas, pues promueve su suicidio (apoptosis). Además, bloquea ciertas proteínas cruciales para el desarrollo tumoral, como la Hsp90. Precisamente esta capacidad de inhibir a la Hsp9 lo convierte en un producto de importancia en la investigación sobre el cáncer, pues los inhibidores de esta proteína son objeto de búsqueda e investigación crecientes.


Aceite de oliva virgen extra: oferta diversa en cualquier supermercado español

                          PARADOJA ESPAÑOLA

   Me apena comprobar que muchos jóvenes y adultos de nuestro país están realmente abandonando nuestra herencia cultural dietética por deplorables dietas, abundantes en grasas saturadas y, sobre todo, en los temibles ácidos grasos trans, precocinadas o de rápida elaboración (comida basura), mientras que habitantes de otras latitudes (EEUU, centro y norte de Europa) empiezan a incorporar progresivamente nuestra saludable dieta.

  Creo que tenemos que reforzar la educación para la salud en la escuela, en las consultas médicas y en el propio seno familiar, con objeto de adquirir estilos de vida saludables desde poco después de salir del claustro materno. Nos jugamos nuestra salud, un bien que hay que mimar y enriquecer desde el principio de nuestra existencia, a fin de tener tanto una buena calidad de vida cuanto una larga esperanza de vida en buena salud. De esta forma es más probable que no nos resulte esquiva esa “cosa deseable” que todo el mundo parece conocer, pero pocos definir: la felicidad.

                                                                           Dr. Félix Martín Santos  

BIBLIOGRAFÍA

1Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet

Ramón Estruch, M.D., Ph.D., Emilio Ros, M.D., Ph.D., Jordi Salas-Salvadó, M.D., Ph.D., Maria-Isabel Covas, D.Pharm., Ph.D., Dolores Corella, D.Pharm., Ph.D., Fernando Arós, M.D., Ph.D., Enrique Gómez-Gracia, M.D., Ph.D., Valentina Ruiz-Gutiérrez, Ph.D., Miquel Fiol, M.D., Ph.D., José Lapetra, M.D., Ph.D., Rosa Maria Lamuela-Raventos, D.Pharm., Ph.D., Lluís Serra-Majem, M.D., Ph.D., Xavier Pintó, M.D., Ph.D., Josep Basora, M.D., Ph.D., Miguel Angel Muñoz, M.D., Ph.D., José V. Sorlí, M.D., Ph.D., José Alfredo Martínez, D.Pharm, M.D., Ph.D., and Miguel Angel Martínez-González, M.D., Ph.D. for the PREDIMED Study Investigators N Engl J Med 2013; 368:1279-1290April 4, 2013DOI: 10.1056/NEJMoa120030

2 Extravirgin olive oil consumption reduces risk of atrial fibrillation: the PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) trial.

Martínez-González MÁ, Toledo E, Arós F, Fiol M, Corella D, Salas-Salvadó J, Ros E, Covas MI, Fernández-Crehuet J, Lapetra J, Muñoz MA, Fitó M, Serra-Majem L, Pintó X, Lamuela-Raventós RM, Sorlí JV, Babio N, Buil-Cosiales P, Ruiz-Gutierrez V, Estruch R, Alonso A; PREDIMED Investigators.  Circulation. 2014 Jul 1;130(1):18-26. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.113.006921. Epub 2014 Apr 30

3 Changes in ultrasound-assessed carotid intima-media thickness and plaque with a Mediterranean diet: a substudy of the PREDIMED trial.

Sala-Vila A, Romero-Mamani ES, Gilabert R, Núñez I, de la Torre R, Corella D, Ruiz-Gutiérrez V, López-Sabater MC, Pintó X, Rekondo J, Martínez-González MÁ, Estruch R, Ros E.   Arterioscler Thromb Vasc Biol. 2014 Feb;34(2):439-45. doi: 10.1161/ATVBAHA.113.302327. Epub 2013 Nov 27.

4 Association of Mediterranean Diet With Peripheral Artery Disease: The PREDIMED Randomized Trial

Miguel Ruiz-Canela; Ramón Estruch, MD; Dolores Corella, DPharm,; Jordi Salas-Salvadó, MD, ; Miguel A. Martínez-González, MD, JAMA. 2014;311(4):415-417. doi:10.1001/jama.2013.280618.

5 Reduction in the incidence of type 2 diabetes with the Mediterranean diet: results of the PREDIMED-Reus nutrition intervention randomized trial.

Salas-Salvadó J, Bulló M, Babio N, Martínez-González MÁ, Ibarrola-Jurado N, Basora J, Estruch, Corella D, Arós F, Ruiz-Gutiérrez V, Ros E;PREDIMED Study Investigators. Diabetes Care. 2011 Jan;34(1):14-9. doi: 10.2337/dc10-1288. Epub 2010 Oct 7. BMC Med. 2014 May 13;12:77. doi: 10.1186/1741-7015-12-77.

6 Polyphenol intake and mortality risk: a re-analysis of the PREDIMED trial.

Tresserra-Rimbau A, Rimm EB, Medina-Remón A, Martínez-González MA, López-Sabater MC, Covas MI, Corella D, Salas-Salvadó J, Gómez-Gracia E, Lapetra J, Arós F, Fiol M, Ros E, Serra-Majem L, Pintó X, Muñoz MA, Gea A, Ruiz-Gutiérrez V, Estruch R, Lamuela-Raventós RM1; PREDIMED Study Investigators.

7 Olive oil intake and risk of cardiovascular disease and mortality in the PREDIMED Study.

BMC Med 2014 13;12:78. Epub 2014 May 13.

Marta Guasch-Ferré, Frank B Hu, Miguel A Martínez-González, Montserrat Fitó, Mònica Bulló, Ramon Estruch… Jordi Salas-Salvadó

8 Mediterranean diets and metabolic syndrome status in the PREDIMED randomized trial

Nancy Babio, Estefanía Toledo, Ramón Estruch, Emilio Ros,Miguel A. Martínez-González, Olga Castañer, Mònica Bulló, Dolores Corella,Fernando Arós, Enrique Gómez-Gracia, Valentina Ruiz-Gutiérrez,Miquel Fiol, José Lapetra, Rosa M. Lamuela-Raventos, Lluís Serra-Majem, Xavier Pintó, Josep Basora, José V. Sorlí, Jordi Salas-Salvadó, for the PREDIMED Study Investigators

9 Oleocanthal, a Phenolic Derived from Virgin Olive Oil: A Review of the Beneficial Effects on Inflamatory disease. Lisa Parkinson and Russel Keast. Int. J. Mol. Sci. 2014, 15(7), 12323-12334;

10 Phytochemistry: ibuprofen-like activity in extra-virgin olive oil.

Beauchamp GK1, Keast RS, Morel D, Lin J, Pika J, Han Q, Lee CH, Smith AB, Breslin PA. Nature. 2005 Sep 1;437(7055):45-6.





 

 

INTERMITENTE

PERSISTENTE LEVE

PERSISTENTE MODERADA

PERSISTENTE SEVERA

Síntomas diurnos

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces a la semana

Síntomas diariamente

Síntomas continuos (varias veces diarias)

Medicación de alivio (Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

No (2 veces o menos a la semana)

Más de 2 veces semanales, pero no diariamente

Todos los días

Varias veces al día

Síntomas nocturnos

No más de 2 veces al mes

Más de 2 veces al mes

Más de una vez a la semana

Frecuentes

Limitación de la actividad

Ninguna

Algo

Bastante

Mucha

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

> 80%

> 80%

> 60% - <80%

<60%

Exacerbaciones

Ninguna

Una o ninguna al año

Dos o más al año

Dos o más anuales

 

La espirometría es también fundamental para establecer el grado de severidad del asma, puesto que cuanto más bajo sea el valor del FEV1 más severa es la enfermedad y el riesgo de exacerbación aumenta concomitantemente.

 

Es preciso referir que es suficiente la presencia de cualquiera de las situaciones mostradas en la tabla para clasificar al asma en intermitente o en persistente, en sus diversos grados (ligera, moderada y severa).

 

¿Cuándo decimos que el asma está bien controlada?

 

Según la mejor guía internacional de manejo del asma, la de la GINA (Global Initiative for Asthma 2019), el grado de control del asma se evalúa tras establecer un tratamiento de fondo con corticoides inhalados (budesonida, fluticasona, beclometasona, ciclesonida, mometasona) con o sin broncodilatadores de acción prolongada (formoterol, salmeterol, vilanterol), en base a los datos obtenidos en la espirometría y en la respuesta a las mismas preguntas utilizadas para establecer la severidad de la misma.

 

Según los datos obtenidos podremos ver si el asma está bien controlada, parcialmente controlada o mal controlada, como se aprecia en la tabla anexa.

 

 

Bien controlada (deben cumplirse todos los siguientes)

Parcialmente controlada (Cualquier valor de los siguientes en cualquier semana)

Mal controlada (si ≥3 características de asma parcialmente controlada)

Síntomas diurnos

Ninguno (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Medicación de alivio(Broncodilatador de rescate: Beta2 adrenérgico)

Ninguna (≤2 veces a la semana)

>2 veces a la semana

 

Síntomas nocturnos/despertares

Ninguno

Cualquiera

 

Limitación de la actividad

Ninguna

Cualquiera

 

Función respiratoria (FEV1 o PEF) % teórico

FEV 1>80% del valor teórico

PEF > 80% mejor valor personal

FEV 1<80% del valor teórico

PEF < 80% mejor valor personal

 

Exacerbaciones

Ninguna

≥1 al año

≥1 en cualquier semana

 

Es bueno mencionar aquí que la mayoría de los pacientes con asma responden bien a un tratamiento de fondo, cuyo objetivo fundamental es neutralizar la inflamación de la vía aérea, siendo los mejores antiinflamatorios los corticoides inhalados, a dosis de microgramos, pues exhiben una alta efectividad y una notable seguridad, dado que la dosis que no inhalan (como un 80% del total) y degluten es eliminada en, gran parte, en el hígado, en un primer paso metabólico. Además, tal dosis tiende a descenderse periódicamente (cada 4 meses) en caso de comprobar estabilidad clínica y funcional (en los niños, verdadera ganancia). De esta suerte, el tratamiento óptimo es el que controla al paciente con la dosis mínima de corticoides inhalados, variable en cada sujeto. Si no, sería preciso reevaluar la situación.

 

¿Cuáles son los principales factores de riesgo de sufrir exacerbaciones?

 

El principal factor de riesgo de sufrir crisis asmáticas es tener mal controlado el asma.  Luego, existen una serie de factores de riesgo modificables, incluso en pacientes con pocos síntomas de asma, que siempre deben tenerse en cuenta, entre los que se hallan los siguientes:

 

- Mal manejo de los corticoides inhalados, por no prescribirse, mala adherencia o por incorrecta técnica de inhalación.

 

- Exposiciones nefandas: al tabaco, contaminantes atmosféricos, a alérgenos a los que está sensibilizado y cuya inhalación le provoca síntomas.

 

- Comorbilidades: obesidad, rinosinusitis crónica, reflujo gastroesofágico, alergia alimentaria, ansiedad y depresión.

 

- Infecciones agudas de las vías aéreas superiores, frecuentemente de origen vírico, complicadas con sinusitis maxilar y bronquitis aguda.

 

- Función pulmonar precaria: bajo FEV1, especialmente si es inferior al 60% del valor teórico.

 

- Antecedentes de intubación o asistencia a Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por crisis severas.

 

- Sufrir una o más exacerbaciones en los últimos 12 meses.

 

Actividad física y asma

 

Después de explicar estos conceptos básicos sobre el asma, estamos en disposición analizar los efectos beneficiosos de la práctica de actividad física aeróbica en el asma.

 

Lo que en las siguientes líneas voy a resumir son una serie de estudios epidemiológicos, la mayoría experimentales, que han revelado que un programa de entrenamiento físico aeróbico seguido por pacientes con asma moderado o severo consigue mejorar su forma física (fitness cardiorrespiratorio), su calidad de vida, reducir la sintomatología, así como el estrés y la ansiedad.

 

Efecto protector del ejercicio físico en el asma: Subir escaleras (escalinata de acceso a la portada del Sarmental de la Catedral de Burgos) es una buena forma de efectuar ejercicio físico aeróbico.

 

Efecto protector de la actividad física en el asma: algo tan sencillo o costoso como subir escaleras es un buen ejercicio aeróbico, que ayuda a controlar mejor el asma, además de contribuir a mejorar nuestra forma física y a reducir la tasa de muerte por todas las causas, entre otros muchos efectos saludables.

 

En agosto del 2010 se publicó en la revista oficial del Colegio Americano de Neumólogos (Chestun estudio experimental brasileño que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico, durante 3 meses, reducía la clínica, aumentaba los días libres de ansiedad y depresión, así como la calidad de vida de los 50 pacientes que, por procedimientos de aleatorización, se beneficiaron de esta intervención (más ejercicios respiratorios y educación sobre asma), con respecto a los 51 que sólo recibieron un programa educativo más ejercicios respiratorios. (11)

 


Más tarde, en febrero del 2011, se publicó en una revista especializada (Medicine & Science in Sports & Exercise), otro estudio experimental efectuado por el mismo grupo de investigadores, Felipe Mendes y colegas, que, basándose en el efecto antiinflamatorio del ejercicio físico aeróbico en enfermedades crónicas, pretendió comprobar si también un programa controlado de entrenamiento aeróbico era capaz de exhibir un efecto antiinflamatorio en pacientes con asma moderado y severo, mediante la reducción del recuento de eosinófilos en el esputo (objetivo principal) y la disminución del óxido nítrico exhalado (FeNO), como medida indirecta de inflamación por eosinófilos (objetivo secundario). Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 68 sujetos de la muestra en dos grupos: uno, el control, que siguió un programa educativo sobre asma y ejercicios respiratorios; el otro, se benefició, además, de un programa de entrenamiento aeróbico. Tras realizar controles semanales, durante tres meses, pudo comprobarse que los pacientes que efectuaron el citado ejercicio físico aeróbico experimentaron una reducción significativa de sus niveles de eosinófilos en esputo y del FeNO (r: 0,7 y 0, 9, respectivamente), sobre todo, en los que partieron con mayores niveles inflamatorios versus los del grupo control. (12)


Otros hallazgos de este ensayo fueron la observación de un mejor estado de forma física (mejor consumo máximo de oxígeno: V˙O2max), mayor número de días libres de síntomas y menores exacerbaciones por parte de los pacientes que cayeron en el grupo de intervención, o sea, los que siguieron el programa de entrenamiento aeróbico.


Si bien estos boyantes resultados se obtuvieron en pacientes adultos, también en niños se ha comprobado, mediante estudios experimentales, que un programa de entrenamiento aeróbico mejoraba su estado de forma física (mayor V˙O2max), aumentaba su calidad de vida y lograba reducir las dosis diarias de corticoides inhalados. (13)


Posteriormente, en agosto del 2015, Carvalho y Mendes vuelven a la carga, para publicar, en la revista de la Sociedad Británica de Neumología (Thorax), otro estudio experimental en el que establecieron como objetivo principal ver si un programa de entrenamiento aeróbico era capaz de reducir la hiperreactividad bronquial y los marcadores inflamatorios de un grupo de pacientes afectos de asma moderada y severa. (14)


Para ello, distribuyeron por aleatorización a los 58 participantes (de 20 a 59 años) en dos grupos: uno, el control, que se benefició de un programa de educación para la salud en asma más un programa de yoga con ejercicios respiratorios, dos sesiones semanales de 30 minutos; el otro, el de la intervención, cuyos integrantes efectuaron, además, un programa de entrenamiento aeróbico, consistente en dos sesiones semanales durante tres meses, de ejercicio en tapiz rodante, durante 35 minutos (5 minutos de calentamiento, 25 minutos de tapiz y 5 de distensión/relajación).


Obviamente, todos los participantes siguieron recibiendo su tratamiento médico del asma (corticoides inhalados con o sin broncodilatadores de acción prolongada).


Pues bien, a la conclusión del estudio observaron que los que practicaron el citado ejercicio aeróbico se beneficiaron de una reducción de su hiperreactividad bronquial, medida con la técnica de provocación con histamina indicada por la Sociedad Americana de Neumología ( ATS)15, así como de una disminución de ciertos biomarcadores inflamatorios (interleucina 6, IL-6, proteína quimiotáctica de monocitos, MCP-1), además de sufrir menos exacerbaciones y aumentar su calidad de vida (AQLQ), con respecto a los del grupo control.


También apreciaron una significativa reducción del recuento de eosinófilos en el esputo y del FeNO en los pacientes que tenían mayor grado de inflamación, como ya comprobaron en estudios previos. (12)


Ejercicio físico en obesos con asma


Estos resultados son concordantes con los obtenidos en otro estudio experimental, de autoría australiana, que reveló cómo un programa de entrenamiento aeróbico más dieta conseguía reducir células inflamatorias del esputo, véase eosinófilos y neutrófilos, así como la interleucina 6 de una muestra de pacientes obesos afectos de asma. (16) 


Posteriormente, en el 2018, se publicó en la revista oficial de la Sociedad Europea de Neumología (European Respiratory Journal), un estudio epidemiológico experimental que reveló cómo un programa de ejercicio más dieta para perder peso, seguido por una muestra de obesos, durante tres meses, logró mejorar la actividad física durante el tiempo libre (controlada con acelerómetro), reducir la sintomatología asmática y los síntomas depresivos, así como mejorar el rendimiento del sueño, con respecto al grupo placebo, que sólo recibió el tratamiento dietético. (17)


Todo ello indica que la práctica de ejercicio físico puede exhibir auténticos efectos antiinflamatorios en el asma, tanto de obesos como de personas con peso normal, y que, por ello, es una excelente estrategia complementaria al tratamiento médico de esta enfermedad respiratoria crónica.


Pero ¿la actividad física podría ejercer un efecto preventivo de asma?


Aunque no hay suficiente información científica para posicionarse claramente, buscaremos pistas que puedan ayudarnos en tal tesitura, analizando la información aportada por los estudios de mayor rigor.


Empezaremos con los resultados obtenidos en una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales, de autoría holandesa, publicada, en diciembre del 2012, en una revista de calidad contrastada (PLOS/one). (18)


Marianne Eijkemans y colegas, responsables del trabajo, seleccionaron 5 estudios prospectivos, que incluyeron a 85.117 participantes (niños, adolescentes y adultos), que no padecían asma al principio del estudio. Tras el correspondiente seguimiento (de 9 a 10 años), apreciaron una asociación entre un mayor nivel de actividad física (quintil, tercil más altos, o actividad vigorosa) y un menor riesgo de asma, inicialmente no significativo (=R:0.88 (IC 95%: 0.77–1.01), pero al excluir el estudio de menor calidad metodológica, la asociación se tornó significativa: un 13% de reducción del riesgo de asma (0.87 (95% CI: 0.77–0.99), con respecto a los de menor nivel de ejercicio físico (quintil y tercil más bajos, sedentarios o bajo nivel de actividad física, según el estudio). Bien cierto es que la significación fue real, aunque tenue.


Posteriormente, en abril del 2016, se publicaron (BMC Pediatricslos resultados de un metaanálisis de tres estudios observacionales longitudinales (muestra total: 550), de autoría danesa, que reveló cómo un bajo nivel de actividad física se asoció con un mayor riesgo de asma en niños y adolescentes, años más tarde: un 35% superior (OR: 1.35, IC: 1.13 a 1.62). (19)


No obstante, se apreció un relevante grado de heterogeneidad entre los estudios citados que redujo la fortaleza de la significación alcanzada.


Así, el menor grado de ejercicio físico asociado a este mayor riesgo de asma varió de un estudio a otro: mayor tiempo dedicado a ver la televisión, menor participación en actividades deportivas, menos tiempo empleado a jugar en deportes de equipo, versus menos televisión, más actividad física-deportiva y más deporte de equipo, respectivamente.


Años más tarde, en mayo del 2018, se publicó (J Epidemiol Community Health) una investigación novedosa, un análisis longitudinal bidireccional, que en absoluto reveló una asociación entre la actividad física y el asma, en un sentido o en otro. (20)


Hubo que esperar hasta enero del 2020 para ver publicado otro estudio prospectivo (Pediatric Pulmonology), también llevado a efecto por Marianne Eijkemans y colegas, en el que controlaron a 1838 niños recién nacidos (KOALA Birth Cohort Study) durante 10 años, a fin de observar una posible asociación entre el nivel de actividad física y la incidencia de asma. (21)


Tras evaluar, al inicio del estudio, el nivel de ejercicio físico a los 4 o 5 años de edad, referido en cuestionarios (información subjetiva) y en unos pocos (301) con medidas objetivas (acelerómetro) y, posteriormente (entre los 6 y 10 años), los nuevos casos de asma (objetivo o resultado principal del estudio), mediante cuestionarios específicos (ISAAC), así como la función pulmonar con espirometrías en un subgrupo (485 participantes), comprobaron que el grado de actividad física referida por el total de la muestra  no se asoció ni con el desarrollo de asma ni con la función pulmonar.


Sin embargo, cuando sólo se analizó al grupo de participantes que fueron objeto de una medición objetiva del nivel de ejercicio físico (acelerometría), apreciaron que los niños que efectuaron menos actividad física, inferior a una hora diaria, tenían una función pulmonar significativamente menor, con un cociente FEV1/FVC más bajo (puntaje z β, −0.65; intervalo de confianza del 95%, −1.06 a −0.24).


“Este estudio es el primero que ha revelado una asociación entre el sedentarismo y una menor función respiratoria (inferior cociente FEV 1/FVC), años más tarde, en la infancia, comportándose como un posible factor causal de asma. Sin embargo, se requieren más estudios que reproduzcan estos resultados, dado el escaso número de niños (62) a los que se midió objetivamente tanto el nivel de actividad física (acelerometría) como la función respiratoria (espirometría)”, concluyen los autores.


Apuntes finales


A la luz de los conocimientos científicos actuales, si los pacientes afectos de asma practicaran regularmente actividad física, se beneficiarían con reducciones significativas de la sintomatología, riesgo de exacerbaciones, mortalidad total y específica, así como de un aumento de la calidad de vida. Sin embargo, su capacidad para reducir el riesgo de desarrollar asma (prevención primaria), parece asunto más controvertido, aunque ciertas líneas de investigación nos hacen ser optimistas, pues, cuando menos, el sedentarismo tiende a incrementar el riesgo de adquirir esta enfermedad respiratoria crónica.


Según mi propia experiencia como neumólogo con especial dedicación al manejo diagnóstico y terapéutico de pacientes con asma, entre  las estrategias terapéuticas más efectivas y seguras destacan la educación en estilos de vida saludables, reduciendo factores de riesgo y de exacerbaciones, así como el establecimiento de un buen tratamiento farmacológico de esta enfermedad, a fin de conseguir un buen control de la misma, normalizando la función, reduciendo la clínica, previniendo exacerbaciones y aumentando la calidad de vida. Logros que permitirían efectuar altos niveles de actividad física, que, a su vez, contribuirían a un mejor control de esta enfermedad crónica. De esta forma, la mayoría de nuestros pacientes en absoluto verían reducida su esperanza de vida en buena salud.


En fin, considero crucial que el ser humano efectúe ejercicio físico regular, desde su más tierna infancia, porque es una de las estrategias que más puede contribuir a incrementar la salud en su triple dimensión: física, mental y social. De esta suerte, también podríamos alcanzar altas cotas de felicidad.

                                                    Dr. Félix Martín Santos


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS


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